En el capítulo anterior:
-¡Hey, Hey!- le llamó la atención Harry quien sintió que formaba parte del decorado de la habitación. – ¡Quiero que la arrestes por entrar a mi maldita casa!-
-Harry, sabes que ella tiene tanto derecho como tú a estar aquí, en "la maldita" casa- dijo al borde de la risa pero su expresión cambió en un segundo. -¡No me digas que la ibas a atacar!- exclamó mientras miraba incrédulo la varita que el ojiverde sostenía aún en la mano derecha.
La castaña se paró a un lado del policía y le regaló una sonrisa al moreno que lo hizo enrojecer de rabia.
-Que yo sepa ella aún es tu esposa, así que la ley está de su lado- el moreno soltó un bufido ante las palabras de Ron. –Sigue siendo Hermione Potter-
-¡Y a eso vine!... ¡firma el maldito divorcio Harry!-
Capítulo II
-Yo me tengo que ir, suerte chicos y si detecto magia en este sector juro que los llevaré a la cárcel… a los dos- les advirtió el pelirrojo sonriendo para luego despedirse y salir corriendo de ahí.
Una mirada ámbar y otra esmeralda estaban conectadas lanzándose mensajes de rabia e indignación.
-¿Regresas después de cuatro años para esto?- le preguntó casi gritando. – ¿Qué no sientes nada por la gente de aquí?... ¿ni por tus propios padres?-
-¡¿Y qué sabes tú?!- respondió furiosa poniéndose de pie.
-Sé que ya no tienes sentimientos…sé que ya no eres la misma- le respondió al mismo tiempo que salía de la casa azotando la puerta con fuerza.
-¡Claro que no soy la misma! ¡¿Qué esperabas?!...¡Por Merlín!- exclamó mientras tomaba su bolso y comenzaba a caminar por el camino de tierra hacia el centro del pueblo, sabía que así de enojada no podría concentrarse ni un ápice para lograr una correcta aparición. Harry la observaba desde atrás de un árbol, tenía los puños y los dientes tan apretados que le dolieron.
-oOo-
-Hola mamá- la saludo intentando esbozar una sonrisa.
-¡No puede ser… mi niña! ¡Estás hermosa!¡No nos dijiste que vendrías!- gritó alarmada la señora Granger, corrió hacia la puerta para atrapar a su hija en un apretado abrazo. – ¡Patrick, mira quién está aquí!- exclamó llamando a su esposo.
-Hola papá- se acercó y le dio un beso en la mejilla, él le respondió con un abrazo no tan cálido como el de su madre.
-¿Ya viste a Harry?- preguntó el señor Granger mientras se sentaba frente al televisor. –Ese chico es increíble todo lo que ha logrado desde…-
-No quiero escuchar nada sobre él, acabamos de tener nuestro reencuentro y fue tan memorable…- comentó con tono irónico mientras acompañaba a su madre a la cocina.
-oOo-
El día siguiente llegó y Hermione se levantó temprano para ir a retirar un poco de dinero al banco para comprarle algunas cosas a sus padres, el día anterior estuvo revisando el refrigerador y la despensa de su vieja casa y se sorprendió al no ver casi ningún producto decente, en realidad lo que ocurria era que en su departamento abundaba todo y no podia imaginarse a sus padres con menos de lo que ella tenía.
-¡Es que no puedo creerlo!- exclamó la chica tras el mostrador.
-Luna Lovegood…- pronunció su nombre lentamente al mismo tiempo que los brillantes ojos de la cajera adquirían un brillo despampanante.
-¡Guau Hermione, estás muy linda!, ya me había contado Ron, pero ya sabes como dicen; hay que ver para creer…- la castaña se ruborizó ante su comentario, nunca se pudo acostumbrar a la cantidad de cumplidos que había comenzado a recibir desde hace un par de años.
-¿Y qué es de tu vida Luna?- le preguntó con unas ganas tremendas de irse pronto.
-Bueno, soy medimaga y enfermera muggle, pero ahora mismo hago de cajera cubriendo a Padma, le debía un favor…- agregó bajito y la castaña asintió.
-Quiero un informe de la cuenta Potter y mil dólares de mi cuenta personal- le pidió sonriendo amablemente, quería saber cómo estaban las finanzas de Harry, así tendría ácido que lanzarle en su siguiente pelea y sabia que no habría problema, ya que ella aún era una Potter también.
Caminaba por el pequeño pueblo aún impactada por lo que había averiguado rato atrás, tenía el pequeño papel en su mano arrugado y lo apretaba con fuerza al mismo tiempo que formulaba mil preguntas en su cabeza. Se percató de que todas las personas a su alrededor murmuraban cosas, se imagino que seguramente sobre ella, se sintió muy incómoda por lo que aceleró el paso, hasta que de pronto sintió que le arrebataban las pesadas bolsas que llevaba en la mano derecha. Levantó la vista y se encontró con los preciosos y brillantes esmeraldas de Harry observándola.
-¿No qué me odias profundamente?- le preguntó poniéndose enseguida a la defensiva.
El moreno guardó silencio evadiendo olímpicamente la pregunta de la chica, no quería discutir.
Caminaron entre el bosque, Harry tatareaba una canción y la castaña lo escuchaba con una sonrisa en los labios, sin que él la notara.
-Así que eres amigo de mi papá…- comentó regresando a su lado, pero manteniendo la distancia. Escucho una agradable carcajada proveniente del chico y se quedó mirándolo extrañada.
-Sí, somos amigos…- respondió mientras levantaba las bolsas como si no pesaran en lo más mínimo, la castaña recordó lo debilucho que era antes.
Llegaron a la casa, Harry dejó las bolsas en la entrada y bajó rápidamente las escaleritas para irse.
-No... ¿No entras?- le preguntó insegura mientras le miraba la ancha espalda, el moreno se volteó y camino hacia ella. Sin saber porque se puso muy nerviosa por lo que dio un pequeño paso atrás.
-No los abandones otra vez…no se lo merecen- le dijo en un susurro muy cerca de sus labios y comenzó a caminar hacia su casa.
La castaña lo observó hasta que su silueta se perdió, entró al que alguna vez fue su hogar y salió nuevamente.
-oOo-
Se pasó la tarde en el bosque que había al lado de la casa de sus padres, caminando entre los pinos, respirando el exquisito aire limpio. Intentando despejarse un poco y encontrar alguna manera de que Harry firmara el bendito papel. Se sorprendió de que cuando lo vio ni siquiera le mencionó que firmara, se prometió a si misma tenerlo en cuenta cada vez que le viera la cara.
Llegando la noche se duchó y se vistió con una blusa blanca muy ajustada y unos jeans azules también apretados, todo de su colección propia. Se maquilló un poco e intento aparecerse sin éxito, así que enojada por su falta de magia, se fue caminando al único bar que ese pueblito poseía. Se sintió poco inteligente cuando los pies le comenzaron a doler, solo a ella se le podía ocurrir ponerse unos tacos en un pueblo en donde siempre se terminaba caminando sobre la tierra y las piedras. La alegre música invadió a sus oídos desde varios metros, sonrió nostálgica ya que un viejo flash revivió en su retina, un viejo recuerdo de cuando aún estudiaba en Hogwarts, una fiesta el día viernes, todos escondidos en el salón de menesteres, ahí dio su primer beso, a ese moreno que la volvía loca. Apretó los ojos con fuerza pensando en Víctor y llegó a su destino con un ánimo de los mil demonios.
-Pero miren quién nos hace el honor…- comentó Harry mientras abrazaba a una chica que ella no conocía, sonrió para sus adentros; ella era mucho más linda que esa mujer. Le hizo a Harry un descomunal desaire y entró sin decir ni una sola palabra.
-¡Pero si es mi nuera favorita!- gritó Lily desde el otro lado del bar, corrió a atrapar a Hermione en un apretado abrazo que ella correspondió. La madre de Harry siempre le agradó, era una mujer sincera, simpática y muy alegre, además de hermosa, su hijo había heredado sus preciosos ojos, a pesar del tiempo Hermione siempre le enviaba una carta y algún regalo.
-Hola Ronald- saludó en la barra al pelirrojo dándole un beso en la mejilla, mientras un par de verdes esmeraldas fulminaban a través de la ventana cada movimiento de la castaña.
-Qué bueno que viniste… ¿cómo estás?- le preguntó el chico que no estaba de policía, sino con un alegre chaleco verde y unos jeans.
En ese mismo momento salió del bar Luna la cual se abalanzó sobre Ron y le dio una fuerte cachetada para luego regresar a una mesa en donde habían varias chicas riéndose. Hermione presenció sorprendida toda la escena.
-Peleas de novios…- le aclaró el chico mientras se tocaba la adolorida mejilla.
La castaña no se sorprendió en lo absoluto con la noticia de que Luna y Ron eran pareja, porque siempre se quisieron en secreto, al mismo tiempo en que ella y Harry se enamoraron. Bebió un largo trago de whisky de fuego para quemar su último pensamiento.
Bebió unos cuantos tequilas junto a Ron y se animó bastante, se acercó a la mesa de pool en donde estaba jugando Harry.
Justo le tocaba golpear la bola al ojiverde, pero ella colocó su vaso frente a la bola blanca.
-¿Qué quieres?- le preguntó comenzando a perder la paciencia.
-Que firmes el divorcio…- le respondió bajito al oído, provocándole un escalofrío en todo el cuerpo.
-No lo creo- le respondió tomando el vaso y bebiéndose todo el contenido de un trago.
-¡Hey!- le llamó la atención, pero el moreno tenía una sonrisa burlona en la boca.
-Mi marido es un bruto, ten cuidado- le advirtió a la pareja del ojiverde que estaba pegada a la pared. La chica se sorprendió al escuchar la palabra "marido" y quedó mirando enojada a Harry quien dio un suspiro y negó con la cabeza.
-Juguemos…- se quitó la chaqueta y la lanzo sobre una silla que había cerca. Los muchachos del bar comenzaron a gritarle cumplidos y a silbarle.
Dejo ver sus perfectas curvas, sus pechos ya de mujer madura, sus torneadas piernas y su carnoso trasero que llenaba perfectamente el jeans.
-¡Traigan whisky de fuego!- ordenó Harry mirando hacia la barra y animado se froto las manos ni sin antes lanzarle una mirada a la castaña.
-Vamos Harry yo se que puedes hacerlo mejor…- le dijo mientras se apoyaba en la mesa de pool y le mostraba su trasero a los chicos que babeaban. Hizo que Harry nuevamente fallara, ya que el moreno estaba más preocupado de mirar asesinamente a los viejos babosos que se comían a la castaña con los ojos.
-Si gano, vas a firmar- le aclaro bajito cerca del oído.
-Y si yo gano, tú te regresas de donde viniste mañana mismo- le respondió mientras hacía sonar los dedos. -Mira esto…- le avisó para luego golpear con fuerza la bola y provocar que cuatro entraran a los agujeros. Ron soltó un grito de ánimo y Hermione le golpeó un brazo.
-Dale…- la retó mientras le acercaba cuatro vasos pequeñitos pero llenos de whisky. La chica sintió como se le cocía la garganta luego de beberse el cuarto vaso. Ya estaba tambaleándose.
-Me imagino que recuerdas cuanto te hice mi jugada especial…- preguntó el chico recordando cuando antes ellos dos jugaban en ese mismo bar.
-¿Cuál jugada?... ¿dejarme embarazada?- preguntó haciéndose la desentendida, al ver la expresión en el rostro del moreno se arrepintió de haber hecho ese comentario, se escucho un "uuuh" de los presentes y la acompañante del ojiverde salió despechada del bar.
Harry serio dejó el palo sobre la mesa y se fue al baño. Entró al pequeño espacio y se mojo la cara con ambas manos, le había dado en donde más le dolía.
-¿Como puede recordármelo?…- se preguntó mientras se miraba en el espejo. Escucho un fuerte barullo y salió del baño.
La escena lo hizo perder la cabeza, Draco Malfoy estaba abrazando a Hermione a la fuerza, todo el mundo estaba abultado alrededor de la pareja.
-Estás como quieres Hermione…- le intento dar un beso, Ron intentaba acercarse pero el gordo Goyle no se lo permitió.
-Yo te hubiese preñado feliz… y a lo mejor estaría vivo- las últimas palabras fueron la gota que renvalsó el vaso. Harry sabia el problema que tenia Draco con el alcohol, pero aún así perdió el control y se lanzó sobre Malfoy dándole un golpe tan fuerte que sintió que los nudillos se le desintegraban. Ron golpeó a Goyle y todo el mundo comenzó a pelear, botellas iban y venían, al igual que los vasos, incluso las mujeres peleaban, no encontraron mejor momento para sacar los problemas al aire. Incluso Luna discutía animadamente con una de sus amigas.
-¿Qué tanto la defiendes?... si te abandonó como a un perro- le dijo el rubio provocándolo aún más.
Harry esquivó un golpe del rubio y se lo regresó dejándolo en el suelo nuevamente. La castaña a duras penas podía ver que estaba pasando, vio como Harry volvía a golpear a Malfoy en el suelo y se giraba para ayudar a Ron.
-¡Harry!- lo llamó advirtiéndole, al mismo tiempo que Goyle le propino un certero golpe con una botella en la cabeza, la cual se hizo añicos. El ojiverde sintió como todo se tambaleaba, seguido por un ardor infernal. Sabía que iba a caer al suelo, así que se rindió a ese destino. Pero pudo sentir cuando Hermione lo agarraba y ambos desaparecían del lugar.
-oOo-
Abrió los ojos, sintió una fuerte puntada en la cabeza. Intentó en vano levantarse.
-Harry…no te muevas- le pidió la castaña que estaba agachada a su lado.
Observó a penas el lugar, estaban en su casa porque reconoció la madera de las paredes y del techo, estaba acostado en el sillón, y todo perdió sentido cuando sintió la cabeza de Hermione apoyada en su pecho.
-Herms…- susurró tan suave como una caricia, hacía cuatro años que ella no escuchaba que la llamasen así, una calidez la invadió de a poco.
-Te di una poción anti-inflamatoria-
El moreno levantó una mano y le acarició los suaves rizos.
-Lo siento… lo que dijo Malfoy...- dijo con la voz quebrada, el corazón de la castaña se encogió al tamaño de una hormiga.
-Lo sé…yo también lo siento- respondió cerrando los ojos, intentando no derramar ni una sola lagrima.
-Siento tanto todo…- comenzó a llorar el chico en silencio, Hermione supo que lo estaba haciendo y dejó escapar algunas lagrimas también.
-Ya Harry…- lo tranquilizó y aún con la cabeza de ella apoyada sobre su pecho el moreno se tranquilizó y cerró los ojos quedandose dormido.
Ella se acercó a la ventana y se quedó observando una vitrina que tenía en su interior tres varitas mágicas, las más preciosas que Hermione había visto en toda su vida. Recordó el día en que llegó, Harry la amenazó con una varita verde platinado que era muy elegante, de diseño único y ahí estaba, junto a otra verdosa pero más pequeña, como para un niño y junto a otra de color miel, un diseño femenino.
Deseo la ultima, ya le preguntaría a Harry en donde las adquirió, se moría por tener una.
Le preparó un montón de poción para aliviarle los dolores y luego lo tapó con una manta que hizo aparecer con su varita.
-Adiós Harry- se despidió en voz baja, no pudo frenarse por lo que le dio un suave beso en la frente.
-La misma calidez…- murmuró tocándose los labios antes de desaparecer.
-¿Me estaba comparando?- se preguntó confundido el ojiverde luego de ver a Hermione irse de ahí.
Oh Dios, se me habia olvidado algo importante y gracias a los reviews de dos nenas me acordé; escribí el 1er capítulo luego de ver la película Sweet Home Alabama (qué por cierto ¡me fascina!) jajaja así que eso de regresar a pedir el divorcio es de esa pelí, pero nada más xD
Ya ven que actualizo pronto; jiji al prox capítulo le falta un retoque solamente, por lo que estará online pronto.
Agradecimientos:
SMaris: Si nena, es esa pelicula, se me habia olvidado escribirlo U.U que bueno que te haya gustado el chapter, ojala sigas leyendo.
Petakiita: Guag amiga, tú nuevamente leyendo una historia mia, ¡que emoción!, además que me sacas sonrisas enormes con tus reviews, jiji espero que sigas leyendoo, un besote.
AtRaM Potter: Actualizaré pronto jiji, lo prometo, no comas ansias, ya veremos que ocurre con la boda de Hermione. Un beso.
cieloselene: gracias por el review, obvio que continuare la historia jiji.
camii granger: Si nena, como ya decia; vi esa peli antes de escribir el 1er capitulo jiji, asi que es 10 inspirada de esa peli, (Que por cierto es demasiado linda) un beso, y gracias por el review.
danny1989: Justo iba a actualizar y llegó tu review jiji asi que lo agregué; como ya dije xD si, estaba inspirada en esa peli; es preciosa no?, obvio que continuaré la historia, las que he publicado no las he dejado inconclusas, ni una sola. Bueno gracias por el review, un beso.
¡Saludos!
Yuna Granger
D..E..J..A...T..U...R..E..V..I..E..W.. Y ..G..R..A..C..I..A..S.. XD
