Capítulo 02: Festejo.
Elsa dormía profundamente luego de un día exhaustivo de trabajo en el reino, firmar papeles, hacer cartas, era muy agotador, comenzó a soñar con la nieve, con su reino en verano, cosas hermosas pero todo fue arruinado por el incesante sollozo de una bebe que no había comido en la noche y exigía comer, ahora.
─Está bien Dina, ya voy...─dijo Elsa bostezando por el cansancio, tomo a la bebe en sus brazos y bajo a la cocina a pedir algo de leche pero sus sirvientes dormían así que no sabía dónde buscar la comida de la pequeña, ambas se miraron confundidas─ ¿Qué? No hay leche por aquí, ¿qué más puedes comer?─fue entonces cuando se le ocurrió una idea, preguntar a Anna, la voz de la experiencia en lo que bebes se refiere. Toco la puerta de la habitación de la pareja casada─ Anna, soy yo...Elsa ─espero por un momento y la puerta se abrió dejando ver a su hermana exhausta y adormilada.
─ ¿Que sucede Elsa? ─pregunto─ a estas horas no quiero hacer un muñeco
─ ¿Qué? ─se extrañó Elsa─ no quiero hacer un muñeco de nieve es que Dina tiene hambre, no hay leche y...
─ Está bien ─suspiro─ tengo un poco de leche aquí... ─dijo.
─ ¿Qué? no, no hace falta que le des de tu leche, solo quiero leche de vaca...
─A eso me refería ─contesto Anna al entender que su hermana pensaba que le daría a Dina la leche de sus pechos─ traeré la leche... ─se introdujo en la habitación y tomo la leche─ aquí tienes si necesitas algo mas solo toca...
─Gracias, Anna, descansa -dicho esto el pequeño Denis comenzó a llorar.
─No creo que descance ahora...─suspiro Anna. Dina escucho el lloriqueo del otro pequeño y se entregó también al llanto.
─Yo tampoco... ─Afirmo.
─Ellos parecen tan coordinados ─hablo Anna con calidez- nos vemos mañana Elsa...
─Hasta mañana ─se despidió de su hermana y se dirigió a su habitación para alimentar a Dina, la pequeña al principio se negaba pero luego acepto la leche de buen modo, la fiebre aun seguía allí y aunque había bajado unos cuantos grados continuaba grave así que Elsa opto por dormir con Dina a su lado y suavemente comenzó a cantar una canción de cuna que hizo que la pequeña durmiera apaciblemente. Ambas se entregaron a la noche y durmieron como si fueran madre e hija.
Una pesadilla comenzaba a asomarse en la mente de Elsa, ella congelando todo, congelando a Dina.
Despertó rápidamente y observo que la habitación estaba congelada, pero para su felicidad Dina estaba bien, extrañamente bien, algo pasaba con Dina pero no sabía qué era así que descongelo la habitación y continúo con su sueño.
Un nuevo día comenzó, Kristoff cuidaba a Denis, Dina y Klara mientras que Anna ayudaba a Elsa como su mano derecha a buscar nuevas alianzas comerciales y también a renovarlas, enviaban mensajeros a muchos reinos algunos que no conocían y eran verdaderamente lejanos y otros que se ubicaban cerca de Arendelle y era verdaderamente fácil llegar a ellos, tres días si se iba sin descanso y en caballo, quizá en renos si para llegar al reino había que cruzar la montaña helada.
El resto del día transcurrió normalmente entre manuscritos, visitas al pueblo y comida, la más majestuosa comida que los reyes pudieran desear desde un buen pollo guisado, galletas de todos los tipos y por supuesto, chocolate, todo el chocolate que las hermanas pudieran comer en toda su vida.
Se hizo de noche y eso significaba tiempo de Elsa como madre, esta vez se preparó totalmente para la noche, pidió leche a sus sirvientes y la llevó a su habitación antes de que Dina la exigiera, de esa forma se ahorraba el trabajo de bajar a la cocina o despertar a Anna nuevamente durante la noche pero sus planes se vieron frustrados nuevamente por la bebé, ésta vez no protestaba por la comida sino por algo apestoso que salía de su pañal y que Elsa no quería descubrir, pensaba dejarlo pasar pero entonces recordó, ahora tenía 23 años no conocía a ningún chico que quisiera salir con ella (De hecho, conocía a varios pero sólo les importaba su fortuna) o que ella quisiera tanto como para salir con él así que pensó y meditó que su tiempo con Dina sería la única vez que actuaría como madre, asi que seria la mejor.
Busco en sus gabinetes y tenía muchos pañales para la pequeña pero tenía que buscar más y más "herramientas" para poder salir de ese desafío, pasaban las horas, pero sólo a la media noche fue que pudo conciliar el sueño después de haber hecho aquello.
Ese calor reconfortante que no quema, no incomoda, sólo está ahí para hacerte sentir bien, Elsa lo había experimentado dos veces en su vida, con Anna y ahora con Dina, no podía esperar a construir un muñeco de nieve con ella.
Kristoff se había levantado temprano esa mañana, debía trabajar nuevamente, ir a cantar a esas montañas que él conocía tan bien dejando a su esposa e hijos durmiendo en casa. Anna se levantó temprano por los lloriqueos y sollozos de su hijo Denis, pero poco esperaba que justo antes de terminar de alimentar a su hijo menor escuchara a Elsa correr de un lado a otro buscando y llevando cosas a su habitación.
Sábanas, toallas, incluso llevaba en manos una cubeta, además se dio cuenta de algo muy particular, Elsa estaba seguramente desesperada o cansada por que el frío en el lugar se comenzaba a notar, cada vez que su hermana Elsa caminaba de un lado a otro la capa de hielo que se formaba en el suelo era más densa, incluso no pasó mucho tiempo para que Olaf apareciera cargando baldes con la reina, fue entonces cuando Anna preguntó: ─ ¿Está todo bien Elsa?
─ No es momento Anna ─Dijo mientras continuaba su ajetreada rutina.
─ Fuf, eso de limpiar cansa mucho ─comentó Olaf sentándose cerca de las piernas de Anna─ ¿Cómo es que tú si puedes con dos bebes y Elsa no puede con una?
─ ¿Experiencia? ─Dijo luego de un extenso silencio. Apenas la bella durmiente de Arendelle, Klara, se levantó comenzó a correr con su tía con toallas y demás pero sólo lo hacía por diversión, un motivo distinto al de Elsa.
La pequeña Dina sollozaba mientras veía el charco que se había formado en la habitación, agua, leche e incluso su pañal formaba parte del horror que se había vuelto la habitación, Elsa no soportaba verla llorar, la quería demasiado y quería que Dina la quisiera tanto o más de lo que ella lo hacía. En su momento Elsa tuvo que pedir a Klara que cuidara a Dina, ambas eran pequeñas, pero el desastre de la habitación era de vital importancia y dos niñas en el castillo no podrían hacer nada malo.
─Ven Dina, vamos a jugar ─Dijo Klara alegremente mientras corría tomando la mano de la "gemela" de Denis.
Sabes, yo soy una princesa
Y aunque tú no lo seas,
Eres mi amiga, hermana, y más
Otras niñas sólo hablan de mi corona
Mientras, yo, ¿yo?
¿De qué quiero hablar?
Del cielo azul y el rojo fuego
Mientras más cantaban más y más se divertían, de un momento a otro Klara sintió un escalofrío recorrer su cuerpo en cuanto tomó en sus manos a Dina, la bajó inmediatamente y la observó, sus ojos antes oscuros se habían vuelto azules como el cielo que antes admiraba, Dina abrazó a Klara pero en vez de confortarla o hacerla sentir mejor sólo hizo que ésta sintiera de nuevo un escalofrío, no podía creer que Dina comenzara a desarrollar poderes como los de su tía. Pero en la mente de una niña de cuatro años no podía ser malo, Elsa hacia hermosas cosas con sus poderes ¿Por qué la pequeña haría cosas malas entonces? Al final, decidió guardar el secreto para sí misma, pensaba que eso no iba a ser posible hasta que vio cómo se dormía Dina, sus ojos azules volvían a ser oscuros, como siempre lo habían sido.
Los días pasaron tan rápido que parpadear se volvió un movimiento muy lento para Elsa y los demás.
El día de entregar a Dina había llegado y aunque no quería dejarla ir, debía hacerlo, ella no era su madre y sus nuevos padres sin duda serian Kai y Gerda.
El reino se había convertido en el mejor reino del que se pudiera hablar, todos hablaban de su bondad, pero esta vez también hablaban de algo más, Hans Weseterguard de las Islas del Sur había escapado de su celda pero en Arendelle a muy pocas personas le importaba éste hecho ya que en el castillo todos esperaban estar listos a tiempo para la gran fiesta de veintidós años de la princesa Klara.
Kristoff y Anna estaban muy felices por el cumpleaños número 22 de su hija, pero sus otros dos hijos sólo podían esperar a que la fiesta acabara. Oh, claro, como narradora de ésta historia no puedo olvidarme del tercer hijo, sí, tuvieron un tercero, su nombre es Boris un amante del mar, su sueño es ser capitán de un barco mercante de su reino, él nació dos años después de Denis (17) pero eso no impedía que el amor llegará a él, lo que más esperaba de la fiesta además de que terminará era poder invitar a bailar a la amiga de la familia, Dina la leñadora, como le llamaban muchos en el reino.
Anna y Kristoff estaban contentos con sus tres hijos y al contrario de lo que sucede en muchos matrimonios su amor se hacía más fuerte con el paso de los días, aunque sus hijos hubieran preferido menos besos frente a ellos.
Elsa, aún estaba soltera pero era feliz y eso era lo único que en realidad le importaba, además su hija "adoptiva", su familia y su reino la querían.
Klara, se guardó el secreto todos estos años, de hecho, se le había olvidado aquellos ojos azules y comenzaba a pensar más en cómo ser feliz y hacer crecer el reino junto a su tía Elsa y por supuesto, junto a su madre, padre y hermanos.
Denis y Dina eran harina de otro costal, mientras a Dina le encantaba el verde Denis prefería el azul, todos en el reino se burlaban de ellos por sus marcadas diferencias, aunque claro había algo que los unía, el amor por las fresas.
Olaf y Sven pues… la magia de Olaf nunca se acaba pero Sven comenzaba a tener cambios causados por la vejez y aunque esto es muy marcado en los animales éste dúo nunca dejaba de sorprender al reino con su unión amistosa.
Las personas comenzaban a llegar, la luna estaba llena mostrando toda su belleza e iluminando el palacio, el baile se hacía presente con muchos invitados de todos los reinos y de todo Arendelle, incluso el reino Corona estuvo presente en tan honrosa fiesta pero cuando el reloj marcó las siete Boris se comenzó a desesperar, había rechazado tantas chicas tan sólo para bailar con una y ella aún no había llegado.
─ ¿Qué tienes? ─preguntó Denis a su hermano mientras se alejaba de su última pareja de baile.
─Ella no llega ─Murmuro molesto, aunque ambos pelearan un poco no significaba que no hablaran acerca de chicas.
─Vamos, ¿hay muchas chicas aquí y tú te preocupas por una sola? ─preguntó el mayor sin saber de quién hablaba su hermano exactamente.
─Es que…ella seguramente no ha terminado de trabajar ─comentó. Su hermano negó rotundamente con la cabeza sin saber que con ese simple movimiento observaría a la lejanía a su siguiente pareja.
─Pues, piensa en ella mientras yo voy a bailar con Dina ─Dijo antes de correr alegremente a pedirle a Dina bailar. Boris maldijo por lo bajo su suerte.
─ ¿No te estas divirtiendo Boris? ─pregunto Olaf al acercarse al menor de la familia.
─mmm, no ─Hablo molesto mientras observaba el baile que ofrecían el príncipe y la leñadora al reino.
─Pues yo sí me divierto ─comento Olaf sin comprender la situación─ o, ¡ya sé que hacer para divertirte!
─ ¿Qué? ─preguntó.
─invita a bailar a alguien ─Olaf inocentemente no sabía que el adolescente planeaba hacer eso antes que su hermano se le adelantara con la chica─ el amor está en el aire Boris, sólo ve con alguna chica y pídele que baile contigo.
─lo haría si solo se pudiera robar la pareja de alguien…─pensó por un momento y pues claro que en una fiesta era posible robar la pareja de alguien─ Gracias Olaf eres el mejor ─dijo alegremente haciendo muy feliz al muñeco de nieve.
─Vaya a decir verdad bailas muy bien para ser leñadora Dina ─Hablo Denis mientras daba una vuelta a su pareja de baile.
─Siempre he bailado bien, es sólo que se supone que el príncipe solo baila con esas chicas obsesionadas por la corona ─Comento burlona mientras señalaba un grupo de chicas que la observaba a ella con envidia y a él con un profundo amor verdadero millonario─ lástima que no sepan que roncas, juegas con la comida y que te huelen los pies…
─ ¡Hey, lo de roncar sólo tú me lo has dicho, en cuanto jugar con la comida sólo era cuando tuve 5 años y lo de los pies fue por caminar sin zapatos cerca del establo! ─dijo ofendido.
─Eso díselo a las chicas que no te conocen ─comento Dina antes de observar la mano de alguien conocido tocándole el hombro a Denis. Boris se aclaró la garganta al observar la belleza de la chica de sus sueños y dijo: ─ ¿Me permites a tu pareja hermano?
El tiempo se paralizó un momento para Denis en lo que pensaba exactamente lo que conllevaba la petición de su hermano, el chico sólo esperaba a una chica y no había bailado con nadie en toda la noche y con todas las chicas disponibles no pensaría que su hermano estaría tan desesperado como para pedirle a su actual pareja bailar con él, la chica que su hermano esperaba con tanta impaciencia era la leñadora, estaba sorprendido.
─Por supuesto ─dijo Denis aun sin comprender la situación, claro que no importaba que su hermano bailara con Dina ya que, de todos modos, solo es la leñadora del pueblo. Dina acepto gustosa el cambio de pareja y sin espera ambos se dispusieron a bailar.
Desde el otro lado de la sala Klara veía alegremente la situación, baile, comida, todo lucía perfecto, hasta el momento en que su hermano se le acerco.
─ ¿Quieres bailar? ─preguntó Denis.
─ ¿No tienes una fanaticada que atender? ─más que una pregunta era la forma en la que Klara le negaba el baile a su hermano.
─Vamos, es tu cumpleaños ─imploro─ además, no te daré tu regalo sino bailas esta fiesta conmigo…
─Y… ¿en realidad si trajiste un regalo o sólo es para convencerme? ─pregunto Klara dudosa.
─Si no bailas nunca lo sabrás ─Menciono Denis culminando la conversación y comenzando un adorable baile con su hermana que conmocionaba a la audiencia.
Desde el trono Elsa observaba con nostalgia todos esos bailes y parejas, todas lucían hermosas, sin embargo fijaba su vista en su familia, Kristoff y Anna bailaban muy enamorados a pesar de los años, como si todos los días se amaran más y más, luego fijo su vista en Denis y Klara ambos bailaban estupendamente y lucían felices bailando, por otro lado estaban Boris y Dina, la mayor estaba dando clases de baile al menor lo cual desde la perspectiva de Elsa era tierno y chistoso, Olaf compartía con los grandes duques sin saber exactamente quienes eran y Sven, bueno, él bailaba consigo mismo en el centro de la pista de baile, todo estaba saliendo perfecto.
─Oye, ¿te digo algo loco? ─preguntó Boris a Dina mientras bailaban, esta vez, a la par.
─Depende, si es algo loco que hayas hecho resérvatelo ─comento burlona.
─No, de hecho, quería decirte que… ─iba a decirle lo mucho que la quería pero se vio interrumpido por el padre de Dina, Kai.
─ ¿Joven príncipe me permite bailar con mi hija ésta pieza? ─pregunto Kai cordialmente. Boris no tuvo más opción que aceptar y ceder su pareja a alguien más.
Era momento del acto de Elsa y con acto me refiero a mucho hielo, hizo resonar su copa para que pararan la música y dirigir unas palabras a su pueblo y sobrina: ─¡Damas y caballeros, me complace tenerlos aquí para presenciar el cumpleaños de Klara la hija mayor de mi hermana, como regalo de cumpleaños además de la fiesta también obtiene un ascenso y ahora podrá trabajar como mi ayudante para hacer que el reino sea más próspero, sin más que decir, disfruten ahora de la pista de patinaje de afuera y por supuesto del actual acto! ─Dicho esto congelo el suelo y ya no había pista de baile sino de patinaje, las fuentes de agua se volvieron en hermosas esculturas, todas las personas estaban absortas en el maravilloso acto que Elsa ofrecía, lo cual era una ventaja para un ser oscuro que observaba.
Cada vez más magia invernal se hacía presente con asombrosos actos, la perfecta coartada para alguien con sed de venganza.
Hans Weseterguard, esperaba pacientemente su momento para salir en escena y matar a la reina, no para poseer un reino sino por venganza, si escapaba luego podría encargarse de Anna, Kristoff e incluso sus hijos, lamentaba para sus adentros que Elsa no haya tenido familia propia pues de ese modo su plan de venganza hubiera sido épico. Tomo su espada fuertemente en manos y se abalanzó sobre ella y aunque Elsa estaba desprevenida los guardias no lo estaban, con un rápido movimiento el capitán de la guardia real robo la espada a Hans y lo tumbo al piso.
─No escaparas de aquí, prisionero ─Miro fulminante al ahora poco guapo príncipe Hans─ llévenselo a la prisión, mañana en la mañana lo llevaremos a las islas del sur, sus hermanos se alegraran de verlo nuevamente…
Elsa se calmó y dispuso a que la fiesta continuara pero Dina estaba realmente asustada, quería y apreciaba mucho a la reina, casi como una madre y no podía creer lo que de un momento a otro iba a pasar, la reina hubiera muerto de no ser por el General Stein, se despidió de su padre rápidamente para ir en la búsqueda del general y agradecerle y quizá, que la aceptara en la guardia.
Al salir a la puerta del castillo llamó más de una vez al general para que se detuviera.
─Aquí no hay nada que ver joven dama ─Le dijo el hombre hostilmente.
─Quizás aquí no, pero si no me equivoco si ustedes no hubieran actuado a tiempo, ese hombre de allá ─señalo a Hans─ hubiera matado sin duda alguna a la Reina Elsa…
─Esa no es una novedad ─comento molesto.
─Por ello es que… ¡Quisiera ofrecer mis servicios! ─Dijo Dina segura de sí misma pero los guardias que sostenían y vigilaban a Hans comenzaron a burlarse por su osadía y ocurrencia, Stein los callo con su mirada calculadora para luego observar con detenimiento a la joven.
─Eres joven ¿por qué arriesgar tu vida cuando puedes casarte, tener hijos y ser feliz por siempre? ─preguntó el general.
─Porque la persona que él iba a matar es importante para mí.
─es importante para todo el reino, es la reina ─comento uno de los guardias.
─Sí, es la reina pero no sólo es eso, ella es como mi madre, ella…me cuido cuando era muy niña y creo que llego el momento de pagarle ─hablo aún más decidida que antes sorprendiendo al General Stein.
─Si no llegas mañana a la mañana a las puertas del reino será mejor que no llores después ─comento seriamente y se despidió de la joven que, luego de ver que se alejaron lo suficiente, comenzó a saltar alegremente hasta volver al palacio.
El baile continuo como se planeó, los regalos llegaban a montón y por supuesto un nuevo mañana llegaría pronto…
Bien, por fin segundo capítulo, espero les haya agradado, el siguiente capítulo tendrá por fin la declaración de Boris (¿?) Nah, mentí.
¿Sabías que…la imagen de portada la hice yo con la idea de pintar a Denis y a Dina? xD
Gracias a las personas que han dado review's, descuiden no pienso hacer a Elsa una lesbiana loca de amor por Anna, y con respecto a profundizar en el amor Kristoff x Anna espero haberlo hecho bien, gracias a todos por leer.
