-¿Pudieron encontrarla?
-Lo sentimos señor, pero no hay rastro de ella.
Malachite camino de un lado a otro, su sobrina había echado a perder sus planes. Además de dejar mal a su socio y amigo Diamante. Esa niña era todo un problema, hubiera sido mejor mantener un ojo en ella y encerrada todo el día, con la puerta con llave y el balcón cerrado. Hizo señas para echar a los cuatro hombres quienes habían sido los encargados de buscar a su sobrina.
-Esta búsqueda saldrá demasiado cara- murmuro en alto.
-No me interesa Malachite. Si piensas o no, me importa poco. Yo quiero a mi prometida tal y como prometiste dármela y hasta que la tenga, yo cumpliré mi parte del trato.
-La tendrás como dije Diamante- Entonces todas las propiedades y el dinero de mi difunta cuñada Selene, sera mió. Pensó sonriente.
-Entonces que esperas para buscarla. Encuentrala o me asegurare de dejarte en la calle.
-No me amenaces Diamante, siempre cumplo mis palabras.
-Te conviene hacerlo- Diamante se retiro exaltado, al no tener en sus brazos, su cama, a esa rubia hermosa y angelical.
Malachite no dijo nada cuando escucho la tranquila amenaza de Diamante, de nada le servía enfurecerse, pues el problema radicaba en Serena, la niña le estaba causando problemas y deteniendo poder poner sus manos en la herencia.
Las puertas de la biblioteca fueron abiertas abruptamente. Ahora debía lidiar con otro problema... La prima de su sobrina.
-¿donde esta Serena?- pregunto exaltada Mina.
-Tranquilízate hija. La estamos buscando...- hablo con serenidad.-
-no pudo tranquilizarme, cuando se que mi prima no esta en casa y que esta desaparecida. ¿Como paso?-
Malachite conocía el amor que se tenían ambas rubias. Eran inseparables, incluso se querían como hermanas y eran tan parecidas cuando se peinaban igual. Mina tenía los ojos llorosos, apunto de derramar lagrimas por su querida prima. Su rostro denotaba lo desesperada e histérica que se pondría.
-Nadie lo sabe Mina. Pero la encontraremos y la traeremos de regreso sana y salva- aseguro Malachite, esperanzado de hacer sentir mejor a la rubia.
-Oh mi primita. Mi pobre primita- dos lagrimas resbalaron por sus mejillas. Lo cual ocasiono que saliera de la habitación con apresuramiento alejándose del lugar. Malachite por unos instantes se sintió fatal de verla sufrir tanto, por lo tal se prometió encontrar a su sobrina, no solo para apresurar la boda la cual arreglo con diamante, sino para hacer sentir mejor a Mina.
-John - llamo al jefe de seguridad.
Un hombre de cuerpo musculosos y alto hizo presencia ante él.
-¿Si, señor?-
-Quiero que busques a mi sobrina por toda la ciudad, el país, el mundo entero si es necesario. La quiero de vuelta a la mansión y sin ningún rasguño. Tráemela, no importa si mueves cielo y tierra.
-Si, señor. A sus ordenes.
John salió en busca de sus hombres y también contactar a otros que le pudieran ayudar. Debía traer de vuelta a la señorita Tsukino, tal y como su jefe le ordeno.
La rubia salió de la mansión, subiendo al auto que la esperaba junto a su chófer quien la llevo a casa. Ese semblantes, preocupado, histérico, lloroso desapareció en segundos, convirtiendo su rostro en alegría. Si tan solo su prima hubiera visto su actuación, seguro la felicitaría. Lo había echa tan bien que le hizo creer a Malachite estar triste y preocupada, incluso ayer en la noche cuando todo sucedió y le preguntaron por su prima ella actuó. Era una buena actriz, deberían otorgarle un Oscar, incluso los Directores debían buscarla porque ella era muy buena. Al llegar a su casa, le avisaron de una visita, a la cual esperaba con ansiedad. Con rapidez camino hacía la sala, donde su amigo y el de su prima también lo esperaba.
-Zafiro ¿Se a contactado contigo?- pregunto después de abrazarlo con euforia
-Todavía no.- aunque era una mala noticia, ambos estaban felices de saber que: si ellos no sabían donde estaba Serena, entonces tampoco Malachite y Diamante lo sabrían.
-Sabes... tengo una sensación. Hace tres años que Serena no ve a sus amigos y quizás, ha ido con alguno de ellos.
-¿También son tus amigos?- pregunto Zafiro.
-Si. Podríamos ir a darle una visita a ellos y quizás, encontremos a la conejita escondida.
-Bien. Pero debemos ir con precaución. Malachite y Diamante podrían desconfiar de nosotros y seguirnos, pensando que sabemos la ubicación de Serena.
-Si tienes razón- Mina sabía debían tomar precauciones por las dudas.- Deberíamos ir primero con un amigo especial, incluso podría jugármelas todas a que esta con él.
-¿Con quien?- pregunto Zafiro.
Mina observo a todos lados, asegurándose que estaban solos. Bien sabía que hasta las paredes hablaban. Se acerco hasta su oído para susurrarle solo para ser escuchada por él..
Zafiro abrió totalmente los ojos. ¿Podría Serena estar en ese lugar? No quería ni pensar en como se sentiría ella en ese ambiente.
...
Había pasado la noche en casa de Haruka y Michiru. El primero no había sido fácil de controlar, después de que Serena le contara que su tío la casaría con Diamante Blackmoon. se enfureció porque ese hombre quería obligarla solo por el dinero. Sin embargo minutos después, unos largos y pesados para ella y Michiru, los tres platicaron y Serena había dado a conocer lo que quería hacer, mientras el abogado de su madre hacía lo posible para saber si habían malogrado el testamento, ella quería trabajar y que mejor lugar que el negocio de Haruka.
Por lo tanto se encontraba en la oficina de su amigo, llegaron temprano y ningunos de los empleados habían llegado... todavía. Michiru había ido a buscar, ropa y cosas que le servirían para disfrazar a la rubia. Estaba un poco emocionada, porque no se estaría todo el tiempo encerrada esperando a saber noticias. Quería entretenerse en algo y Haruka, no muy convencido, estuvo de acuerdo en darle trabajo. Pero... como camarera... nada mas.
-Aquí tengo cosas que nos ayudaran a disfrazarte Serena.
-Ves cabeza de bombón. Michiru encontraría algo para ti.
-Tienes razón Haruka. - Serena sonrió a la pareja. Michiru saco de la bolsa, una peluca color lila, el cabello era largo, por lo menos para llegarle abajo de los hombros. Ropa, que necesitaría, ya que salió sin nada y zapatos también. Había sido un milagro, según ella, que la ropa de Michiru le quedara perfecta.
Michiru la sentó en el sillón individual. Tomando un peine y empezando a trabajar con el cabello rubio largo, muy largo, pues le llegaba mas abajo de la cintura. Haruka, solo observaba, su amiga había cambiado un poco, tenía 17 años cuando la dejo de ver. Ese mal nacido hombre, la había apartado de él. Siempre se considero su hermano mayor y cuando se habían enterado por los medio de comunicación sobre el fallecimiento de Selene Tsukino había sido devastador y mucho, al no poder ni siquiera acercarsele a la rubia en el entierro. Pues Malachite se había encargado de tener mucha vigilancia en ella e impedir el paso a todos excepto a él y a Mina Aino, la prima de Serena.
Michiru hizo el labor de trenzar el cabello de Serena, una labor algo agotador y larga, debía dejárselo bien y tratar de esconderlo en la peluca lila para así nadie sospechara de ella. Cuando termino, dio paso a la peluca sobre la cabellera rubia, debía hacerlo bien, no dejar que un solo cabello rubio saliera de la peluca. Cuando termino su trabajo. Paso su espejo favorito a ella.
Serena al verse sonrió, le quedaba bien el color lila, quizás, un tiempo adelante se lo teñiría de se color. Ahora lo importante era pasar desapercibida para todos.
-Ponte estos- le alcanzo una cinta para su cabello y poder recogerlo y así saber si estaba bien puesto el cabello.
Se lo tomo en una cola alta, observando si algún cabello escapaba, para su suerte no fue así.
-Podríamos comprobar si estaba bien puesta ¿no creen?
-Si, tienes razón y para ello necesitamos mucho movimiento.- dijo pensativo Haruka. Encontrando la solución al instante...- ¿Aún sigues bailando cabeza de bombón?
-Si- contesto entendiendo.
-Ven entonces- tomándola de la mano y junto a su novia. Subieron las escaleras, caminado hasta llegar arriba de la tarima, donde cada noche, de ese lado, los hombres bailaban para las mujeres. -Escucha. Sube al escenario y pondré música, así sabremos, si la peluca esta bien ajustada.
-De acuerdo- Haruka fue hacía atrás del telón buscando el estéreo. Michiru, se quedaría desde ahí para ver y juzgar.
Llevaba puesto un vestido blanco tipo ibicenco que se balanceaba con su caminar. Con unas sandalias de tacón alto. El local quedo en oscuridad, Haruka recordaba como le gustaba bailar a Serena y con música suave, lenta y sensual, encendió un foco el cual alumbraba a la rubia.
Serena, frunció el ceño, ella prefería los bailes con movimientos rápidos, los lentos era para seducir, pero no perdía oportunidad para hacer el baile, hacía tiempo que no bailaba. Cerró los ojos e imagino que ella era una mas de las chicas que trabajaban para Haruka, y que se desnudaría, aunque claro solo en su cabeza.
Empezó a hacer movimientos mas que sensuales, haciendo que el vestido en la parte del pecho los juntase de manera totalmente pecaminosa. Movía con agilidad suave su cuerpo, su mano subió a su rostro, y uno de sus dedos acarició sus labios. Estaba haciendo el amor a si misma. Sus labios se entreabrieron, su dedo se deslizaba hasta su barbilla, bajando por su garganta hasta la abertura del escote del vestido. Donde sus pechos parecían querer salir, en un sensual movimiento, sus manos llegaron a sus caderas, meneando su cadera lento y la compás de la música.
Se imaginaba quitándose la ropa, primero el vestido, quedando en ropa interior. Se dio vuelta, imaginando a sus espectadores disfrutando de su parte trasera, la cual solo contenía una bragitas muy pequeñas. Sus manos llegaron hasta las cintas de su sosten dejándolas deslizar por sus hombros, quitando el broche y sosteniendo las copas para no dejarlas caer, saboreando sus labios y gimiendo inaudiblemente, volvió a voltearse para darle la cara a sus espectadores, justo cuando las canción estaba acabando, abrió los ojos y con sus sosten en mano se paralizo.
Ya no era solo un espectador, Michiru, ahora eran varios quizás 7 u 8, la mayoría hombres, en su mano, en realidad estaba su sosten el cual se había quitado sin saberlo. Grito y jadeo escondiéndolo detrás de su espalda. Michiru reacciono con su parálisis y viendo a sus invitados molesta. Haruka, salió al escenario, frunciendo el ceño, molesto por haber interrumpido un privado baile.
Sin embargo a los espectadores no les importaba su enojo, ellos se lanzaron a aplaudir fascinados, sin embargo entre ellos estaba dos mujeres quienes en absoluto estaban felices con esa mujer ahí arriba, admitían que fue muy sensual el baile, pero esos hombres que estaban ahí iban a verlas a ellas no a esa otra.
...
Su hermano se había encargado de irle a molestar a su oficina, ya que él no tenía nada de trabajo. Sin embargo él si. Le hablaba sobre como iban los preparativos para su próxima boda, y que él junto a sus otros amigos estaban organizando una despedida de soltero en el local de su gran amigo Haruka Tenoh, quien, ahora que lo pensaba, lo había dejado plantado ayer, en el brindis que hacían. Michiru tampoco había regresado con ellos, solo enviado a decir que estaban ocupado con un asunto de trabajo.
Su hermano lo llevaba al lugar donde encontraría a muchas mujeres dispuesto a acostarse con él y se los pedía. Pero había prometido a su padre que no llevaría a ninguna mujer a su cama por un año. Sería una tortura llegar al Night Club Dance... Neptuno y no poder tocar a esas mujeres sensuales bailando.
-Haruka podría organizar la mejor despedida de soltero. Con sus chicas sensuales bailando y divirtiéndonos.
-¿Que pasaría si Kakyuu si se entera?- Seiya se paralizo por unos segundos..
-Ella también tendrá si despedida de soltero y seguro llevara a algún hombre disfrazado para que le baile.
-Claro... -
Al llegar al local, sabiendo que Haruka siempre llegaba temprano para limpiar, ordenar y recibir pedidos, entraron estando con las luces pagadas, pero teniendo el lugar alumbrado por los rayos del sol, al mismo tiempo iban llegando otros tres de sus amigos.
-Al fin llegan muchachos.- Seiya sabía que siempre podría contar con sus amigos y claro también de su hermano.
-Nicholas, Andrew, Artemis- Darien saludo con un apretón de manos a sus amigos.
-Ahora busquemos a Haruka...
-Darien- exclamo una voz detrás de ellos. Una mujer de cabellos rojos largos arriba de la cintura, ojos ambar, alta y con un cuerpo envidiable.
-Hola Beryl- era una de las mujeres que le daban un baile privado.
-¿Que haces aquí, querido Darien?- ronroneo cerca de su rostro. Darien la aparto, pues debía recordar que no debía tener aventuras por un año o, como dijo su padre, solo si encuentra a la mujer con la cual quisiera pasar toda su vida, entonces podía romper esa promesa, pero debía ser sincero, el no andaba en busca de su mujer ideal y menos en querer parar el resto de su vida con la misma mujer. Quería ser libre, tal como era.
-Tratar asuntos con Haruka.- y sin prestarle mas importancia, siguió su camino hacía la otra parte del local, donde su hermano y amigos estaban ay, escuchaba música. Seguro Haruka estaba supervisando la música y las luces. Pero quedo desconcertado al ver a su hermano y amigos paralizados, en shock y viendo hacía el escenario el cual el no tardo en ver también. Abriendo los ojos de par en par.
Ahí arriba, se encontraba una mujer, con un vestido blanco, alta, delgada de piernas torneadas y largas, siendo cubiertas por sandalias altas. El cabello lila recogido en una cola alta, meneándose con lentitud. Su cuerpo se meneaba con una sensualidad nunca antes vista, tenía los ojos cerrados. Los labios los tenía entreabiertos, sensuales, pequeños y carnosos cubiertos por un ligero brillo labial rojo. Sus manos acariciaban sus cuerpo, era como si ella misma se estuviera dando placer, podía ver lo diferente de este baile a los otros. Las otras mujeres bailaban sexys siempre sonriendo tratando de acaparar la atención de todos los hombres. en cambio esa mujer ahí arriba, bailando, hacía sentir que cada uno era especial, era un baile dedicado personalmente a quien lo quisiera.
Las caderas movienose lento, la música ayudando a sus movimientos. Cuando la vio voltearse, se desilusiono pero fue recompensado con la vista de su trasero, un pequeño trasero levantado, no podría despegar sus ojos de esa figura femenina aunque quisiera o le obligaran. estaba hipnotizado y los demás también, se había olvidado de Beryl e incluso ignoro el saludo de otra mujer.
-Darien mi amor... ¿Como has estado?- la mujer con cabello negro con reflejos azules y ojos verdes, nunca recibió respuesta de Darien. Sin embargo también noto a esa mujer bailando, incluso la envidia creció en ella, pues hipnotizaba a los hombres con su baile.
No despego sus ojos de esa mujer. Incluso cuando, la vio desprenderse del sosten y sin siquiera quitarse el vestido. Era muy hábil con esas manos y pensando en que otras cosas podría serlo. Cuando la música paro, junto a ella, pudo verla asustada, quizás solo era un baile privado para ¿Michiru? Porque era la única aparte de ellos. Al ver a Haruka salir, a causa del grito de la mujer, salió de su trance.
-Que barbaridad- exclamo Seiya, aplaudiendo junto a sus amigos. Había sido el mejor baile que hubiera visto en su vida.
Serena bajo del escenario, avergonzada por, no solo, haber sido vista bailando sino también por quitarse su ropa interior sin sentir.
-Es la mujer mas maravillosa y sexy que he visto bailar Haruka, te has lucido con ella- Seiya se acerco a Serena tomando su mano para depositar un beso en ella, mas alguien se interpuso en su camino alejándolo.
-Cuidado con las manos Seiya- Haruka amenazo.
-Tranquilo, solo quería conocer a este primor- le regalo una sonrisa a Serena.
-Estas comprometido y a punto de casarte. Debo repetirlo.
-De acuerdo. Entiendo- retrocedió Seiya.- Pero debes admitir que esta a sido tu mejor adquisición para el negocio.
Darien estuvo de acuerdo, nadie, de sus trabajadoras, bailaba así. Serena se ruborizo, ante el comentario...
-Y ¿Como se llama tu nueva bailarina Tenoh?- pregunto Darien. Observando esos ojos celestes como el cielo.
Serena se asusto por unos segundos, no podían decir cual era su verdadero nombre, su tío podría encontrarla.
-Valentina.- contesto Michiru, salvando a Haruka de inventar un nombre.
-Un hermoso nombre... Vale. Espero verte bailar pronto- Seiya coqueteo con ella. Darien no estaba convencido de ese nombre, no le daba, quizás otro hubiera sido mejor ya adecuado como su rostro de ángel.
-Es Valentina, no es una bailarina, como Beryl y Neherenia- señalo a sus trabajadoras quienes aun miraban a la mujer con una mueca.- y esta prohibida- sentencio.
Prohibida...
