Aquí tenéis el segundo y último capítulo de este fic. Espero que el desenlace os deje satisfechos ^^ .
Declaimer: los personajes no me pertenecn, si no a Disney y sus creadores, gracias por no denunciar.
Aquella noche antes de apagar la luz de su habitación decidió preguntar por lo que esa misma tarde le había sugerido su madre.
-Oye Maddie.
-¿Si? - dijo Maddie esperanzada de que se hermana por fin hablase con ella sobre qué le pasaba.
-¿Alguna vez te ha gustado una chica? Y no me refiero como amiga.
La cara de la deportista en ese momento era un poema, se habría esperado cualquier pregunta antes que esa. Pero quería que Liv confiase en ella, así que decidió ser sincera con su respuesta.
-Pues la verdad es que sí - dijo con un hilo de voz que hubiese deseado que fuese más alto, estaba nerviosa por lo que pudiese venir a continuación.
Los ojos de la gemela denotaron sorpresa ante aquella respuesta. A ver, Maddie no era precisamente la chica más femenina de todo el planeta, y cualquiera podría decir que posiblemente le gustasen las chicas. Esta información alegró de sobremanera a Liv, sin motivo, pero en ese momento el hecho de que eran hermanas se había quedado en un segundo plano en su mente.
-¿Por qué lo preguntas? - seguía nerviosa por el silencio de Liv.
-Sabes que he estado algo... distraida esta semana ¿verdad?
-Distraída es poco, pero si casi parecía que tenías una depresión de caballo Liv.
-Ya bueno... la cosa es que a mi me gusta una chica y... y bueno, yo sé que jamás podré estar con ella... Mamá hoy me intentó aconsejar y me dijo que le preguntase a esa chica si a ella también le gustaban las chicas.
-¿Lo hiciste?
-Sí, si lo hice... - no le gustaba el rumbo por el que estaba yendo la conversación, su mente no paraba de gritar que se callase, que no fuese por ese camino. Pero su cuerpo estaba completamente separado de ella y hacía lo que quería.
-¿Y qué te ha dicho? - quiso saber inocentemente Maddie.
-Me ha dicho que sí, que le gustan.
-¡Qué bien! - dijo emocionada - Eso quiere decir que tendrías posibilidades con ella.
Liv expulsó el aire por la nariz de golpe en signo de una risa sarcástica.
-No, sigue siendo imposible aunque esa puerta quede abierta.
-¿Por qué? - dijo su hermana, queriendo entender de verdad lo que quería decirle su gemela.
Liv en el momento en el que se levantó de la cama ya había perdido el control sobre su propio cuerpo y su cabeza, horrorizada por lo que estaba a punto de hacer, solamente podía observar lo que estaba por avecinarse y, lo más probable, que le fuese a arruinar la vida.
Cuando llegó a la cama de Maddie se sentó en el borde y la miró, a lo que ella se incorporó, extrañada del comportamiento de su hermana.
-Porque Maddie, ¿quién en su sano juicio se enamoraría de su propia hermana? - a medida que estas palabras eran pronunciadas por su boca, las lágrimás empezaron a recorrer el camino de sus mejillas.
Antes de que Maddie pudiese decir nada (aunque tampoco podría ya que estaba en shock), Liv se levantó de su cama y salió del cuarto, tomando una decisión que pondría tierra de por medio entre su hermana y ella.
A la mañana siguiente Liv se encontraba en la cocina informandole a sus padres lo que pensaba hacer. Estos estaban contrariados, no entendían la elección de su hija,pero aún así estaban dispuestos a apoyarla.
En ese momento Maddie entraba por la puerta y al ver la pequeña reunión que se había formado supo que estabaquesando algo. Miró a su hermana que evitó sus ojos bajando la cabeza, a lo que buscó una explicación de sus padres.
-Maddie... Liv ha decidido aceptar un guión en una nueva película - dijo su padre.
-Para ello va a tener que mudarse a Europa durante al menos un año y medio. - Karen miró a la joven que estaba todavía en la puerta de la cocina.
Maddie con una mirada dolida salió corriendo de la casa, no quería que Liv se marchase, no ahora que había vuelto. Corrió hasta la casa de Willow, su mejor amiga, sin saber muy bien lo que iba a decirle, porque ni ella misma sabía lo que sentía.
Willow salió a la puerta a recibir a su amiga, que, al ver su cara de angustia, invitó a entrar automaticamente.
-A ver, ¿qué es lo que ha pasado? - dice la morena sentada en una silla de su habitación.
-Pues que Liv se vuelve a ir, y no quiero que se marche otra vez, acaba de volver y estabamos recuperando tanto tiempo perdido...
Willow la miraba moverse de un lado a otro sin parar y le agarró por los hombrosmhaciendo que sus miradas se cruzasen.
-Maddie, ¿has hablado con ella?, sabes que la última vez que tenía que irse se negó de lleno, ¿por qué iba ahora a irse por su propia voluntad?
Maddie se mordió el labio, sabía perfectamente el motivo por el que su hermana se iba, pero no era algo que le fuese a contar a Willow.
La noche anterior la declaración de su hermana le había pillado por sorpresa, apenas había dormido con aquellos pensamientos en la cabeza, que si eran hermanas, que no era normal... se metió en internet buscando información sobre esto y lo que encontró cambió completamente su opinión. Había mucha gente que apoyaba este comportamiento, gente que decía que las relaciones que había tenido con sus hermanos habían sido mejores que con cualquier otra persona externa a la familia, y que por lo único que la gente estaba en contra era basicamente por el hecho de que los hijos que pudiesen salir de esa relación lo más seguro es que naciese con problemas genéticos. Pero ese no podría ser un problema para Maddie y su hermana, debido a que ambas eran mujeres...
Así que había decidido hablar con ella por la mañana. Pero al enterarse de lo que pensaba hacer no pudo evitar salir corriendo. Había sentido que alguien agarraba su corazón y lo apretaba con fuerza, queriendo aplastarlo. Era un sentimiento demasiado doloroso aún estando en la situación que se encontaba. Y entonces lo entendió.
-Muchas gracias, me has ayudado mucho - dijo Maddie con una sonrisa en los labios.
Y tan rápido como había llegado volvió a su casa.
Llegó justo a tiempo, Liv estaba con la maleta en la puerta, se estaba despidiendo de su familia y su representante estaba allí dispuesta a llevarle al aeropuerto cuanto antes.
El estruendo que causó al abrir la puerta de la entrada llamó la atención de todos los miembros de la sala, y los ojos de su hermana brillaron, pensaba que no iba a poder despedirse de su gemela.
-Maddie... pens...
Liv no pudo terminar la frase porque su hermana le agarró de la muñeca y tiró de ella sacándola de la sala y llevandole al patio trasero donde tenían la pequeña cancha de baloncesto.
-No te vayas por favor, no me vuelvas a dejar sola. Eres la otra mitad de mi...
-Pero Maddie... yo no te veo solamente como hermana, y sé que no es normal, y sé que ahora mismo debes de tenerme asco, y no quiero vivir todos los días viendo tu mirada y...
Liv no pudo seguir hablando porque Maddie se había ido acercando a ella hasta quedar a escasos centímetros sin que la otra se diese cuenta, y cuando vio lo que se le venía encima ya tenía los labios de su hermana sobre los suyos. Dejandose llevar Liv cerró los ojos y se rindió al cálido beso que le entregaba su hermana. Sus manos se posaron en el rubio y liso cabello de su gemela, y cuando se separaron en la mirada de ambas había desaparecido la duda y solamente quedad el brillo de un amor tan puro e inmenso. No unicamente el amor fraternal que jamás perderían entre ellas, si no con un amor profundo, un amor que nada más podrían sentir hacia alguien con el que querrían compartir su vida... y su cama.
FIN.
EPILOGO
Tras aquel episodio que tan lejano queda ahora, Liv había renunciado a aquel guión en Europa, no quería renunciar a la relación que empezaba a tener con su hermana.
Al principio se les hizo raro, pero pronto se acostumbraron. Compartieron besos y caricias y días enteros sin salir de la cama.
Cuando llegaron a la edad de veintidos años, cansadas de ocultarlo tomaron la decisión de contarselo a su famila, la cual de primeras no se lo tomó demasiado bien, pero que al cabo de los meses consiguieron ya no entenderlo, pero sí aceptarlo por la felicidad de sus dos hijas.
Ahora... bueno, ahora las gemelas viven juntas, yendo de aquí para allá entre las películas que protagoniza la actriz y los partidos que juega la deportista. De cara al mundo eran las hermanas perfectas, que no se separaban nunca. Y de puertas para adentro eran la pareja feliz que cualquiera desearía ser, y vivían su amor sin tapujos.
Ojalá la sociedad avanzase para que este tipo de relaciones no se tuviesen que quedar dentro de las casas de estas personas que se aman. Porque no son más que eso, personas como tú y como yo.
Bueeeeno, se acabó lo que se daba muchachines. Es probable que pase este fic a inglés y lo publique, ya que parece que hay mucha más gente estadounidense que conoce esta serie y a esta pareja. Gracias por leer y compartir esta historia conmigo.
Bisu (~^3^)~
Yomi.
