La niña, de nombre Mabel, se acerco al sujeto con intriga, acaricio su espalda haciendo que este reccionara bruscamente ante el tacto de Mabel, pero el hombre se calmo un poco al verla a los ojos, solo empujandola un poco.
-Sólo... aléjate.- Le murmuró el hombre con voz rota.
-Señor... ¿Que le pasó? ¿Podemos ayudarle en algo?- Preguntó la niña y antes que el hombre conteste lo obvio, Mabel dijo-. Que no sea dejarlo solo.- Al decir eso la boca del hombre se cerro nuevamente.
-De verdad no es de su incumbencia.- Respondió afligido.
-Cualquier persona en Gravity Falls que este mal, es un problema, Mabel no quiere ver caras largas.- dijo ella hablando en tercera persona-. Al menos dinos tu nombre.
-Seria un gran error decirles a ustedes dos mi nombre.
-¿Por qué?- Pregunto Dipper.
-No les interesa.
-Si nos importa.- Ante los oídos de Bill, esas solo eran mentiras, para él, ellos estaban intentando engañarle con amabilidad como su... tío.
-¡Vayan de una vez con su padre!- Grito con enojo y rabia.
-Lo haríamos pero el esta muy lejos de aquí.- Contestó Mabel.
Fue en ese momento que el ojo dorado de Bill se ensancho, sus ojos reflejaban terror, cristalizados a punto de derramar lagrimas, agarro de se buso con desesperación a Mabel y la agito.
-¿Dónde? ¡¿Dónde esta él?!- Le gritó.
-...En nuestra casa, lejos de aquí...- Contesto Mabel un poco asustada, con lo cual Dipper se metió en el medio para sacarle a Bill de encima.
-¡Aléjate de mi hermana!- Gritó Dipper.
Bill le hizo caso y se dio media vuelta.
-Entonces... ¿Su padre no es Stan Pines?- Murmuró mientras se frotaba los ojos.
-No.- Negaron los dos gemelos- El es nuestro tío.
Se pudo apreciar el alivio en la cara del sujeto, sus ojos reflejaban la calma y sus labios una sonrisa tonta que hizo que se viera muy adorable haciendo sonrojar a los dos gemelos.
-Que guapo...- Murmuró Mabel haciendo que el ensombrerado se riera.
-Gracias y usted es una doncella muy adorable.- Le contestó Bill haciéndola sonrojar.
-...Bueno, ya le ayudamos así que nos vamos.- Dijo un poco agresivo el jovencito agarrando a su hermana del brazo y arrastrándola.
-¡Dipper!- Le gritó ella frenando de golpe-. ¿Que te pasa?- Le preguntó enojada.
-Que no confió en ese tipo.- Le dijo en voz baja intentando que el rubio no oyera.
-Pues YO si, así que cálmate.
-Mabel...
-¡Dipper!
-No.
-¡Si!
-¡Que no!
-¡Que si!
-Disculpen... - Intentó meterse en medio su discusión.
-¡¿Que quieres?!- Gritaron furiosos los dos.
-...- Bill se quedo en silencio unos segundos y luego dijo-. Perdónenme pero debo irme.
-¿Que? Pero ni siquiera llegamos a hablar bien.- Dijo Mabel entre tristeza y enojo con Dipper.
-Tal vez nos volvamos a ver.- Le sonrió.
-Eso espero.
Se despidieron y el rubio se echó a correr como una liebre, estaba feliz de que lo que había creido era mentira, así que su corazón volvía a latir a mil por hora.
Llego a la puerta de esa cabaña y toco con mucha energía.
-Argh...- Se escucho un gruñido de adentro-. ¿Quién es?- Preguntó seguido de un-. Si me va a intentar vender algo, juro que saco la pistola.- Eso ultimo hizo reír a Bill.
-No soy un vendedor, soy solo un viejo conocido.- Aun si no quería, la voz y su cuerpo temblaban levemente.
Se escucho como el hombre se acercaba a la puerta para abrirla.
-En serio ¿Quien dem...?- Al abrir la puerta y cruzarse con ese ojo dorado, el hombre se quedo rígido y luego murmuro atonito- ...Bill... ¿Eres tu?
-El único Bill Cipher que existe. Es bueno volver a verte Stanley.- La sonrisa de él expresaba ternura y alegría, hasta su ojo se torno cristalino, a punto de derramar lagrimas.
-No puedo creerlo...-. Volvió a susurrar el hombre y sin pensárselo mucho corrió hacia él y lo abrazo con fuerza, casi como si el fuera de vital importancia para que siga respirando, Stan lo levanto en el aire y quedo mirándole ese hermoso ojo de oro-. En verdad eres tú.- Esta vez la sonrisa del hombre era mas grande y sus ojos estaban igual de cristalinos que el de Bill.
-Si, soy yo amor, por fin volví a casa.- Susurró el rubio agarrando con sus finas manos la cara de Stan y deposito un cálido beso en sus labios, ahora los dos estaban llorando y disfrutando ese hermoso rencuentro después de casi 15 años de no poder verse.
Al separarse se miraron a los ojos y los dos al unisono murmuraron un...
-Te amo.
