My Ex its a Pixel

Chap 2: Todavía hay un nosotros


'Estúpida cafeína, debería dejarla… ¿Cuándo fue que la reemplace por los helados?' Roxas estaba con migraña pensando en que eran las dos de la mañana, Ventus se había quedado en casa de Terra y estaba solo. Maravillosa soledad, siempre apropiada para dormir. Cuando se podía dormir de hecho, no como él que tenía los ojos abiertos como si fuese la ventana de un local.

Aburrido, y molesto por el dolor de cabeza, optó por levantarse de la cama, prender el velador y el computador.

Mientras esperaba que se inicie el sistema operativo, bajo en silencio las escaleras evitando despertar a sus padres y fue a prepararse un taza de café. Algo le decía que mañana tendría unas lindas ojeras, pero planeaba dormir en el viaje al instituto. Tres horas de viaje eran equivalentes a tres horas de sueño extra sumando las dos que probablemente dormiría a la noche.

'Como si eso fuese posible. Estoy jodido.' Pensó, taza e insomnio en manos.

Así fue como volvió a su habitación, se sentó en el ordenador y chequeó las páginas de videojuegos. Tenía ganas de jugar algo, algo que lo relajara, claro había uno en particular que había llamado su atención y era gratuito. Iba a consumirle la vida, pero bueno era cuestión de manejarlo. Mientras lo instalaba busco información de las clases, iba a ser un elfo, o esa cosa extraña (extremadamente adorable) que parecía un duende.

No, era Roxas, un tipo serio y aburrido así que escogió el aburrido humano. Clase paladín.

Nada más ni nada menos.

No fue hasta las cinco de la mañana que el juego se hubo instalando, y pronto Roxas estaba en la creación de su personaje. Un humano de ojos azules, pelo en pico y rubio y con un piercing en su oreja. ¿Por qué el piercing? Se veía bien. Eligió un servidor y clase, y treinta minutos de introducción ya estaba en la ciudad con la primera Quest en frente suyo.

'Una hora más y a la cama.' Pensó sin embargo la vida tenía otros planes, estaba haciendo las quest correspondientes a su nivel cuando un enano apareció en su monitor. Un enano, clase arquero y con el mismo símbolo de jugador nuevo al lado de su nombre. En el chat, modo 'say' la simpática criatura de nombre Somebody le habló.

"Hey, te llamas Nobody. Elegiste mí opuesto." Roxas revoleó los ojos mientras contestaba.

"No soy bueno para los nombres." Hubo una pausa, el personaje de él quieto en la pantalla y la forma atolondrado de escribir del otro muchacho.

"¡Bienvenido al club! ¿Recién acabas de registrarte? Me recomendó el juego un amigo, y dije ¿Por qué no?" Así que así las personas se hacían amigos online. No sabía si era triste, o si era un milagro. A decir verdad, él mismo era una persona cerrada o eso solía decirle Ven. "Sería raro que me llames Somebody… puedes decirme Sora." ¿Era legal decir tu nombre en internet?

Sería raro, y hasta risible que empezarán a gritar 'hey, tu, Nobody' así que optó por decirle el suyo.

"Roxas…" tipeo lentamente en el teclado, inseguro de su decisión antes de apretar enter y cuando lo hizo respiró sonoramente.

"Genial, ¿quieres hacer la historia conmigo, Roxas? Será más divertido si nos ayudamos, además no te voy a mentir: necesito un tanque esclavo para las colas en los calabozos."

"Roxas, tierra a Roxas". Hubo un claro ¿eh? Como respuesta y Axel frunció una ceja. "Estas más silencioso de lo normal desde que salimos del café, ¿algo en tu mente? ¿La pelirroja?"

"No. Estaba… hm, recordando algo." Era cerca de medianoche cuando habían decidido volver, básicamente los habían echado del lugar, cuando la pelirroja les había informado que iban a cerrar pronto. "Axel, ¿sabes quién era el chico que nos atendió?"

"Sé que hay dos personas ahí, pero nunca había visto al segundo." Lo que Axel le estaba informando era que sus ojos estaban fijos en la pelirroja y el resto tenían cara de póker. Su mejor amigo lo miró con los labios en una sonrisa y mirándolo por el rabillo del ojo le dijo. "Vaya, ¿el interés a que viene, hm?"

Sentía un ligero rubor en sus mejillas, tenue, pero el calor en ellas era el suficiente para hacer palomitas de maíz. "Solo curiosidad" murmuró por lo bajo, y metió la mitad de sus labios en la bufanda blanca que llevaba. Invierno, casi. "Creo que volveré mañana".

"Aw, trabajo hasta tarde ya que pedí el día libre para ocuparme de ti hoy." Hubo un ruido de Axel que Roxas no pudo identificar. "Tendras que ir sin mí, no me eches de menos."

"Pensaba ir solo de cualquier forma, creo que puedo sobrevivir" se rió ante la cara aburrida de su contraparte. "Prometo que te llevaré algo cuando salga."

Había algo, Roxas no podía definir. Una parte de él decía que esa persona era Sora, la otra decía que debía dejar de fumar habanitos de chocolate y ser real; sería ridículo coincidir con él en esta ciudad.


"Y entonces Sora tuvo que caminar con una enorme cabeza de un bicho súper adorable cuatro cuadras luego."

"¡No fueron cuatro, fueron tres!"

"No lo entiendo" Riku se cruzó de brazos en la silla de las afueras del instituto. "¿Por qué no le hablaste directamente."

"No pude, ¡déjenme en paz!" Sora se levantó apresurado, agitando las manos e inflando una mejilla. "No soy bueno para estas cosas, deberían saberlo…" se sentó otra vez. "¿¡Qué se supone que deba hacer!? Me tomó por sorpresa."

Otro día, otro almuerzo qué pasaba… Sora estaba desvelado, estaba seguro que sus ojeras decían todo. Encima, abrió su sandwich, ¡se había olvidado de ponerle mayonesa a su sandwich! La traición del insomnio. Suspiró rendido. Los pensamientos no lo habían dejado en toda la noche, ni siquiera para jugar, había estado vagando en la internet en páginas informativas, ya que el nacimiento de una abeja parecía de lo más interesante. Aunque lo de la mantis fue lo mejor.

El castaño estaba molesto consigo mismo, era un cobarde e idiota. 'No es como si Roxas igual lo notara que soy yo, probablemente ni me recuerde…' pensó con algo de coraje; pese a los sucesos transcurridos una parte de él anhelaba más. Es decir había sido un contacto tan directo; dudaba que tuviese otra oportunidad de poder hablar con él directamente como la del día anterior, o quizá sí.

Mierda, Sora se alertó y miró a Kairi casi con desesperación.

"Kairi, ¿vas a venir a trabajar hoy?" La pelirroja lo miró alertada dejando de lado su almuerzo.

"Tengo una competencia de cocina Sora, ayer te dije que necesitaba el día libre" la pelirroja suspiró sonriendo. "Pero puedo dejarlo si me necesitas ahí."

"No eso es importante" Riku murmuró por lo bajo y enarcó las cejas. "Solo por esta vez puedo hablar con alguien que te reemplace Sora, pero algún día tendrás que enfrentarlo."

Y entonces sintió una cachetada, pudo haber sido Kairi, o el viento o el karma, no podía estar seguro. Pero lo que Riku había dicho: tenía dos opciones, no ir a trabajar o enfrentarlo. Decisiones, Sora no estaba seguro de que debía hacer, y usualmente la intuición era su guía. Más que intuición era impulso, mucha impulsividad y poco cerebro. Está bien no habría llegado a dónde está sin eso.

Por ahí tenía suerte y no tenía que lidiar con Roxas, y ni siquiera estaba seguro de llamar a eso mala suerte. Como sea, Sora se pasó ambas manos por los cabellos y los sacudió salvajemente antes de mirar a sus amigos.

"Estare bien, creo, espero" sonrió con nerviosismo. "Y si no lo estoy, sobreviviré, y eso también espero."

"Relajate, no es como si fuese a matarte."

"Ugh este bicho es muy duro."

"¿Cómo es que puedes escribir en la mitad de un raid, Sora?"

"Obviamente porque soy yo, otro estaría muerto, relájate no es como si fuese a matarme Roxas."

Noche de sábado, la medianoche, Sora estaba en el computador con un sándwich y una coca cola tamaño familiar. Había escuchado a Vanitas entrar a la casa, hasta pasar y asomarse por su habitación. Y no estaba seguro de si murmuró algo o no, honestamente tenía los ojos en la pantalla y poco se daba cuenta de lo que pasaba en la vida real.

Así que mientras la mayonesa caía del emparedado, el pequeño duende de Sora saltaba alrededor del daño de ese prototipo gigante metálico. Y él, que era un bardo, tocaba canciones y hacía daño. Ya hacía un mes que él y Roxas habían terminado el modo historia de la plataforma y ahora habían empezado a desbloquear los calabozos y raid de nivel máximo. Era divertido, el juego, aunque Sora comenzaba a sospechar que el juego se había hecho divertido por su compañero más que nada.

Jugar a esto solo hubiese sido un embole.

"Bájale la voz a eso que no se puede dormir." Vanitas se quejaba, golpeando la pared. El castaño arrugó los labios en una mueca.

"Oye porque no usas las orejas de gato que mamá te regalo. Estoy seguro que te verías adorable en esas cosas."

Seguramente su hermano le contesto pero no le prestó atención. Y termino el raid, Roxas y él estaban frente a la casa de la guild a la que se habían unido junto al resto.

"Estaba pensando…"Sora seguía con la mitad del sandwich en la boca, había optado por escribir en el chat que tenían disponible para ellos dos. "Deberíamos empezar a usar Skype. ¿Tienes cuenta?"

Nunca había pasado por su cabeza que quizá resultaría invasivo para Roxas, Sora era la clase de persona que se manejaba por impulsos. Y este era uno de ellos; y espero, espero y espero la respuesta. La demora que tuvo creyó que iba a terminar plantando raíces en la silla de computación, había terminado su sándwich y seguía sin respuesta.

Bostezó e iba a escribir de nuevo, pero la respuesta apareció tan pronto como sus pensamientos.

"…¿Para hablar?"

"No, para jugar a las cartas, duh. Por supuesto, ¿somos amigos, no? Además me aburro hablando conmigo mismo…"

"Uh, si escribes igual de lo que hablas… me hace dudar de querer pasarte mí Skype."

"Ha ha, muy gracioso Roxas. Pásame el Skype, por favor." Si su cara era tan adorable como decían en la vida real, no habría forma que él pudiese resistirse al emote 'por favor' de su duende. No, ese píxel era su versión miniatura más cachetona y con orejas en punta, pero su versión al fin.

"Esta bien, deja de manipularme con eso" Sora se estallaba de risa, mientras Alt tab su ventana del juego y abría su Skype. "pon en el buscador: InobodyXIII"

Copio y pego el nombre en el buscador dando con la imagen de un chico rubio con un gato en brazos; oh entre paréntesis Sora era gay, lo sabía ya desde hace unos años, así que después de dejar su baba caer en el teclado y se ruborizo bastante. Era apuesto, por ahí no era su imagen, en la internet se veía cada cosa y la gente no necesariamente posteaba fotos propias.

Y ahora como iba a hablarle, Sora esperaba alguien más viejo que él. Y ciertamente no tan atrayente. Bueno, sorpresa había sido inesperado. Optó por calmar las hormonas que se movían alteradas a su alrededor.

"Hecho, ahora me voy a acostar" se tomó su tiempo antes de agregar "¿te quedas aún?"

"Un rato más, creo que voy a cambiar a Warrior, iba a hacer la quest y te sigo." Sora sentó a su personaje en el pasto del jardín de la casa. "¿Vas a dejar a tu personaje ahí?" El castaño siempre lo hacía eso, dejaba la PC andando mientras dormía. No sabía porque, pero era una sensación de que el otro no estuviera 'solo' aunque él no estuviera ahí.

"Con los problemas de insomnio que tienes, aunque si no quieres me desconecto y ya." ¿Cuál sería la respuesta a eso?

"Hm, haz lo que debas hacer"

De pensar que al otro día de haber dejado su personaje ahí, se había despertado con el personaje de Roxas de igual manera. Sonrió ante el recuerdo y empezó a oler quemado, humo, fuego.

El castaño corrió en el local para apagar los muffins que Kairi le había preparado con anticipación y dejado escrito a prueba de idiotas cuanto tiempo de cocción llevaban. Mala suerte que hoy estaba distraído y con sueño. Sobre todo lo último. 'idiota, idiota.. debería haber aceptado la propuesta de Riku, ¡por qué tengo que ser tan yo!' pensó mientras sacaba la comida quemada.

Ni modo, después le explicaría a los clientes.

De repente escuchó la campana de la puerta, aún no estaba abierto y sin embargo, como había usado la puerta principal, se había olvidado de cerrarla con llave. El castaño gritó desde la cocina. "¡Deme un segundo que aún no abrimos!"

"¿Vuelvo más tarde entonces? No estaba seguro ya no vi el cartel afuera."

Sora casi muere en la cocina, aunque pudo haber sido el humo que estaba inhalando hacia media hora; o el hecho que Roxas estaba ahí del otro lado. Asomó sus ojos tras los dos vidrios y sí no era que su cerebro estuviera jugandole malas pasadas. Físicamente estaba el muchacho esperando en la entrada a ver si se iba o se quedaba. Sora agradeció que hubiera dejado la cabeza ridícula de Moguri que había sido una compra innecesaria, pero que ahora era necesaria.

El castaño se la calzó antes de salir y estar frente al muchacho. Solo que detrás del mostrador.

"N-no es necesario, pero dame unos minutos ya estoy con vos." Iba a entrar en la cocina pero la voz de Roxas.

"Entonces…" El rubio tenía la bufanda cubriéndole los labios, y la sostenía y Sora estaba seguro que miraba a las paredes, de alguna forma le parecía agradable ver qué tenía puntos vulnerables "¿también juegas ese morpg? Lo digo… por la máscara." Sora no vio necesidad de mentir.

"Yup, por un año ya" agradecía que el tono de su voz sonara menos agudo. "es bueno conocer fans" y ya que estaba podría averiguar. "¿Jugador activo?"

"No, lo deje hace unos meses." El aire a nostalgia lo rodeaba, y Roxas hizo un sniff. "¿Algo se quema?"

"Ah maldición, ¡El resto de los muffins de Kairi!"

Esta demás de decir que gritó y volvió entrando a la cocina. Bueno definitivamente hoy no habría muffins para ofrecer. De las dos tandas que la muchacha había dejado, ambas eran incomestibles. Ambas. Fracaso en la cocina total; ya de por sí no era bueno en ella.

"¿Todo bien?" preguntó su ex mientras esperaba que le confirmara, evidentemente, si podía sentarse o no.

"Sí, no te preocupes y siéntate. ¿Sabes que vas a pedir o necesitas la carta? La cual no se dónde está porque mí compañera se tomó e día y ella guarda las cosas.." Estaba hablando demasiado, más de lo normal, por la ansiedad.

Acercó una mesa. Se le estaba cocinando el rostro dentro de la máscara y el pudor de la situación. Sentía que le iba a estallar todo el organismo, el corazón. Todo. A pesar de mantener su actitud en frío para hablar, Sora estaba en catarsis por dentro. Las cosas salían de manera natural, por suerte y probablemente eso era el factor de ellos.

Roxas se sentó y Sora notó que tenía una Notebook y un morral, seguramente salía de clases, pero ¿dónde cursaba? Oh espera, Roxas ya cursaba en Villa Crepúsculo. Estaba seguro de eso. Decidió indagar un poco.

"No te había visto antes, ¿te mudaste por acá? Es decir, me mudé yo hace ya dos meses y no te había visto… en esos dos meses, o antes" oh Dios estaba enredándose en sus palabras. Mejor se callaba, estaba balbuceando.

Roxas se sentó en una mesa para dos, acomodando el morral detrás de la silla y dejando la Notebook en la mesa y los cuadernos debajo. "Me mudé hace unos días." Respondió simplemente.

"Ya veo, ¿te tratan bien los vecinos?"

"De hecho…" su ex clavó los ojos en la enorme máscara que traía, Sora podía verlo tras los ojos chinos medio desfigurado. "podría decirse que eres con el primero que hablo, después de Axel." Algo se alertó en Sora tras ello, es verdad que Roxas había entrado con alguien ayer.

"¿Un… amigo?" le sirvió un vaso de agua mientras esperaba la respuesta. Respuesta que necesitaba. Saber ya.

"Podría decirse." Algo dentro de Sora se movió dejándolo estático en el lugar, ¿su novio? ¿De verdad le había tomado cuatro meses olvidarlo? "Axel es como un hermano, está en pareja con mí mejor amiga."

Y Sora sintió que un peso muerto salió de su boca, suerte que no podía escucharlo por la poderosa máscara que lo podía todo.

"¡Ya! Bueno espero que estés cómodo acá, si necesitas algo tanto Kairi como yo podemos ayudarte, solo tienes que pedirlo." Presentía que Roxas quería acotar algo, pero no lo hizo. "Entonces, ¿qué te traigo?"

"Lo que consideres mejor" ¿eh? El castaño parpadeó ante ello, lo estaba dejando a su elección. "Además… hm…" Había un ténue rubor en las mejillas de Roxas, era muy leve. "Ya que no conozco a nadie, te importaría hacerme compañía un rato."

"¡Claro que no Roxas! Te dije que podías pedir lo que quieras, ah pero solo puedo quedarme hasta que vengan los clientes" Hubo una pausa en la que su ex lo miraba raro, y pestañaba lentamente, para luego sonreír levemente. "¿Dije algo raro?"

"No. Nada, no me hagas caso Sora."

"Bueno ahora vuelvo"

En su torpeza Sora había dicho su nombre sin darse cuenta. Pero Roxas estaba cien por ciento seguro que nunca le había dicho su nombre…

… Y Sora tampoco se había dado cuenta que Roxas había mencionado el suyo. Así que mientras la primer helada se hacía visible en la ciudad, tras las ventanas, ellos pasaron la tarde mirando cosas en la Notebook y hablando trivialidades sobre la vida cotidiana.