Albert acarició la intimidad de Candy, ella no pudo resistirse y soltó un gemido de placer, eso lo encendió más e insistió en estimularla hasta escuchar que ella le dijo: Entra en mí, me tienes al límite, el no esperó a que se lo dijera dos veces y dirigió su miembro hasta la entrada.

-Candy ¿Está segura? ¿Por qué no vamos a un lugar más cómodo?

-Si no lo haces ahora quizás mañana me arrepienta.

-No, ya que te tengo dispuesta de una vez te lo haré.

Albert metió la mitad de su pene y sintió que de ella salía un líquido tibio ella le enterró las uñas en la espalda por la mezcla de dolor y placer que sintió.

-¡No te detengas sigue!

El cambió de posición le alzó las piernas y se las sostuvo en sus hombros dejándose caer por completo en su pelvis penetrándola, entraba y salía de ella frenéticamente el no perdía detalle de sus gestos y gemidos de satisfacción que le provocaba, era incesante en sus movimientos hasta que se vino por completo en ella, la besó en los labios.

Escucharon ruidos y rápidamente Albert se puso de pie y le compuso el vestido a Candy, luego se acomodó el pantalón, ella también se incorporó cruzando miradas con el pervertido necrófilo.

-William ya traje la comida-anunció George—Disculpa no sabía que tenías compañía

-Ya me tengo que ir, gracias señor William por decirme el proceso de embalsamiento de los cuerpos.

-A la orden señorita, si tiene alguna otra duda estoy dispuesto a esclarecérsela sólo que puede ser en mi casa para mayor comodidad o en mi consultorio.

-¿Es usted médico?

-Así es soy médico, era mi primer día como embalsamador pero por lo que veo ya no me dedicaré a esto, es preferible trabajar con vivos.

-Con permiso, me retiro—Candy le estrechó la mano y él se la llevó a la boca para besársela ella sintió como una corriente eléctrica por todo su cuerpo pues él tenía una mirada cautivante.

-Tomo el té todos los días a las 6 de la tarde por si algún día quiere acompañarme.

-Lo tendré presente.

Candy caminó lo más rápido que pudo para salir de ahí.

Albert le indicó a George que contratara nuevamente al embalsamador porque se dio cuenta que ese oficio sería muy complicado aunque para titularse de médico había practicado con cadáveres.

Pasaron los días y Candy no dejaba de pensar en Albert, se lo imaginaba en varias posiciones, Albert logró vender aquel terreno, desde que estuvo con ella fue como si le hubiese dado suerte pues compró equipo médico y puso su clínica, él la buscó inútilmente fue como si se la hubiese tragado la tierra.

Un día en el hospital llegó una enfermera a buscar trabajo.

-Candice ¿es usted?

-Pensé que no lo volvería a ver

Le vio la prominente barriga

-Vine a pedir empleo porque me corrieron del hospital donde trabajaba por mí embarazo.

-¡Estás contratada!-le dijo rápidamente

-¡Gracias!

-Candice ¿Ese bebé acaso es…

-Sólo estuve una vez con un embalsamador y miré lo que pasó.

-Te busqué por todos lados y el destino te trajo a mí.

Albert la presentó con su familia, esa noche durante la cena…

-¿Y cómo se conocieron? –preguntó la tía Elroy

-En un funeral-contestó Albert

-¿Y cómo se enamoraron?

Albert tenía pena de contar eso.

-Así es el amor, llega cuando menos te lo esperas

Ya después de varios años y después de cuatro hijos todos los que conocen a la feliz pareja le preguntan.

-¿Y cómo se enamoraron?

FIN

Saludos chicas gracias por seguir mis historias.