Capítulo 2: Orgullosamente Desinhibido

Ya no la importaba absolutamente nada, lo único que ocupaba su mente era como resultaba tan placentero el choque de mil voltios sobre sus labios y dentro de su boca, mientras ese dobe mostraba una técnica de besuqueo absurdamente deliciosa, la humedad y la tibieza eran tan increíbles que no entendía como no se había corrido de nuevo, sin embargo su entrepierna estaba tan húmeda que incluso bajaba por su miembro y se perdía por lugares mucho más íntimos, lubricándose solo, jamás pensó que deseara enterrar algo dentro de sí mismo con aquella intensidad, aunque el deseo de penetrar también era fuerte, no se comparaba, nunca había escuchado de una droga que te hiciera desear tales cosas…ni siquiera sabía si era posible, pero palpitaba de tal forma que tenía que hacer algo.

El toque de las manos de Naruto, su mejor amigo HOMBRE, en su espalda, sobre su camisa, le ardía y no lo estaba tocando directamente, ni siquiera le importaba que no fuera suficiente con eso. A la mierda! Pensó, quitándose la camisa negra por encima de su cabeza, aunque la desesperación hacía mella en él, definitivamente no caería tan bajo como para romper su ropa, algo gracioso, porque sin duda la mayoría preferiría acabar con su vestimenta que permitirse el ser penetrado. Pero el no cuestionaría más a su cuerpo. Solo se dejaría llevar.

—Gh…mmph…ah—gemía Sasuke en su boca, era como el paraíso, el aliento y la piel del azabache estaba tan caliente que al contrario de desagradarle, le excitaba aún más, si es que era posible.

—Sasuke…Estás muy calien-WAA—gritó—Espera! — pues Sasuke, luego de revelar su albina piel, se abalanzó sobre su entrepierna, no hubiera creído la velocidad del movimiento si no lo conociera, hasta hace un momento literalmente se lo estaba comiendo y refregando su entrepierna dura sobre su pierna izquierda y al siguiente se había abalanzado sobre su miembro, solo lo sujetó sobre el pantalón, y sintió como el espasmo de placer lo sacudía y como aquella sensación chispeante ascendía por su miembro.

Lo más rápidamente que pudo, lo detuvo.

—No…estoy en mi límite—dijo subiendo su barbilla con una mano, y viéndolo fijamente a los ojos, con la intención de que captara claramente la lujuria.

Era increíble como al desaparecer la vergüenza y superar sus inhibiciones, Sasuke volvía a tener ese porte de superioridad e indiferencia, como si lo que estuviera haciendo fuera tan normal para él que no le hacía ni cosquillas, pero el rubio podía ver claramente aquél imperceptible sonrojo, las pupilas dilatadas casi perdidas en el iris tan negro de sus ojos, y sus jadeos entrecortados, le estaba costando contenerse, se le notaba, sin embargo el entendía claramente su expresión, lo conocía tanto como a sí mismo, Sasuke le estaba diciendo de forma muda "Lo que estás haciendo, lo estás haciendo porque yo quiero, sigues siendo un inútil mortal para mí".

Pero por supuesto, el no se quejaría, Uchiha Sasuke le estaba entregando su cuerpo, un cuerpo que sabía claramente que nadie había tocado, jamás. Sería suyo, y él no se quejaría por ser tirado a la basura después, le daría también todo de sí mismo.

Cuando vio el entendimiento en sus ojos negros como la noche, desde su barbilla subió sus dedos lentamente, y los metió en aquella caliente cavidad que era su boca. La imagen le pareció tan erótica cuando Sasuke empapó sus dedos en su saliva, con su lengua, mirándolo fijamente a los ojos, que tuvo que sacarlos rápidamente cuando los sintió suficientemente húmedos, estaba cerca de sufrir una combustión espontánea.

—Si te duele dímelo…—susurró, su voz ronca.

Sasuke terminó de quitarse su estorboso pantalón, revelando el cautivador, palpitante y sonrosado miembro, distrayéndolo por un instante, se relamió, pasó sus brazos por detrás de aquella espalda albina hacia su trasero, con su mano derecha sujetó firmemente una de las perfectas nalgas redondeadas, abriéndolo, y con la mano que tenía los dedos empapados, empujó por la rosada entrada. Como deseaba ver todo aquél espectáculo de cerca.

Hundió dos dedos fácilmente, estaba tan dilatado y húmedo que ni siquiera se esforzó.

—AH! MGH! —gritó el azabache, aparentemente sin poder contenerse, cayendo de bruces sobre el colchón, y aquél orgasmo tan fuerte y repentino salpico en la cara de un atónito rubio.

—Wow…solo con los dedos…—susurró sorprendido, era increíble, ¿qué pasaría cuando lo penetrara de verdad? Se sonrojó aún más solo de pensarlo.

Sasuke jadeaba tumbado boca arriba, totalmente vencido, jamás se había venido dos veces seguidas en toda su vida, y se acaba de venir por segunda vez, lo peor del caso, es que su miembro seguía tan erguido como que si nada hubiese pasado, y su sangre continuaba burbujeando bajo su piel, solo de rememorar la sensación de los dedos de Naruto en su interior… ¿Cómo podía sentirse aquello tan bien?

—¿No te dolió? —sintió el aliento del rubio cerca de su rostro, cálido.

Sasuke entreabrió los ojos que ni se dio cuenta cuando cerró, observando el resplandeciente rostro del Uzumaki, que le sonreía abiertamente, sus ojos burlones. Maldito, a ese juego pueden jugar dos.

El azabache con sus ojos aún entrecerrados, pues los sentía húmedos, subió un poco el rostro quedando más cerca de la mejilla bronceada impregnada de su semen, sin saber que jodido demonio lo había poseído, lamió toda la suave extensión de piel café, limpiando su semilla con su cálida lengua, saboreando aquél extraño sabor, sintiendo la situación extrañamente placentera.

Y justo como lo había esperado, ni siquiera Naruto podía resistirse a él, mucho menos si lo seducía tan abiertamente. Observó fijamente como su rostro pasaba del bronceado al obscuro granate, abriendo los ojos sorprendido.

—Uwaah…—susurró quedamente, sujetándose la mejilla con una mano y viendo el rostro del Uchiha con una extraña expresión placentera. Luego se abalanzó sobre su abdomen, abrazándolo. El de piel marfilada lo observaba con curiosidad.

—Mierda, Sasuke…eres tan lindo—dijo, su voz amortiguada contra la piel del azabache. Y antes incluso de que el Uchiha se sintiera indignado y lo golpeara por decirle tal barbaridad, ¿Lindo? ¿LINDO? Naruto se apresuró—Perdóname Sasuke…Por decirte así…

Observó aquella mata de pelo rubio perdida en su cuerpo, con las orejas rojas de vergüenza y decidió pasarlo por alto. Ya había perdido demasiado tiempo, su cuerpo gritaba.

Se acercó de nuevo al rubio, alzándole la cabeza por los cabellos dorados, jalándolo un poco, y ante la expresión de nuevo sorprendida de Naruto, lamió la respingada nariz bronceada.

—A cambio de que tu lo olvides…yo también lo haré—dijo susurrando contra su rostro, quería besarlo de nuevo.

Naruto entrecerró sus ojos con expresión depredadora, y quitándose rápidamente lo que le estorbaba de ropa encima, penetró de nuevo al Uchiha con sus dedos y se abalanzó a besarlo, extasiado con toda aquella actitud.

Sasuke ya ni siquiera distinguía sus gemidos de sus jadeos, ni el placer del dolor, solo quería más dentro, más profundo, más rápido, más fuerte, y tan rápido como tuvo tres dedos en su interior otorgándole el más asquerosamente divino placer, a la misma velocidad sintió que no era suficiente, ni siquiera con la lengua de su amigo rubio simulando penetraciones en su boca. ¿Por qué se sentía tan bien? ¿Era por culpa de la droga solamente? ¿Esto acaso no lo convertía…en rarito?

—Mgh…nh, gh—Los gemidos de placer lo privaban…y la boca de Naruto también.

En cuanto el rubio liberó sus labios con un gemido, para pasar a lamer y chupar lascivamente su cuello, excitándolo aún más, el vomito verbal que jamás había pensado poseer, lo aconteció.

—Maldita sea…ah…espera Naruto—dijo con dificultad, empujando un poco al rubio, que lo observó confundido, y casi incoherente por el placer de ver en aquella situación a su albino amigo.

—Este tipo de cosas… ¿Por qué me siento así? —dijo, odiando como su voz sonaba de manera tan patética. Observó su miembro erguido, sujetándolo luego, arrugando el ceño y sonrojándose, incrédulo de cómo su propia mano no causaba en él ni la mitad de lo que el toque de Naruto le hacía— ¿En realidad es debido a la droga? —susurró Sasuke quedamente, incrédulo, casi olvidándosele que Naruto estaba ahí, aún con sus dedos perdidos en él— ¿No soy raro…por sentirme de esta manera? —dijo sin poder evitarlo, ya no se reconocía, no podía creer que aquello había salido de su boca. Pero mientras alzaba la vista para observar la reacción de su amigo ante sus palabras, lo entendió.

Sus ojos azules estaban tan obscuros que eran casi tormentosos, sus marcadas mejillas estaban rojas, su cabello tan rubio desordenado más de lo habitual, y una débil sonrisa en su rostro… ¿Cómo es que nunca se había fijado verdaderamente en aquél hiperactivo rubio, y de repente sentía como si el peso de una atracción miles de años guardada cayera como peso muerto sobre él?

Lo entendió.

— ¿Me estás diciendo raro? Porque yo no tengo el efecto de ninguna droga en mi cuerpo—dijo Naruto con voz algo seria, un trasfondo de tristeza se percibía.

Lo miró, y luego lo miró un poco más.

Sin duda Naruto siempre había mostrado preferencia por el sexo femenino, así que si su miembro totalmente erguido por Sasuke no era raro, pues mucho menos él.

El rubio se abalanzó de nuevo sobre su cuerpo, sin esperar respuesta, hundiendo aún mas aquellos dedos, desesperado por cegar a Sasuke de placer nuevamente, para que olvidara aquél tema peligroso, no quería dar a entender su evidente favoritismo para con Sasuke, eso arruinaría todo. Si el azabache se daba cuenta de sus sentimientos, no permitiría que aquello continuara, por muy necesitado que estuviese. Naruto lo sabía.

—AH!...mgh! — y funcionó, Sasuke fue absorbido por el peso de las sensaciones de nuevo, la boca de Naruto cayó sobre el por unos segundos de nuevo realizando aquella danza morbosa.

—MMHM! —Gimió, empujando de nuevo a Naruto para poder hablar—Ya…basta…gh—susurró roncamente, el tema anterior totalmente borrado de su cerebro en ese instante—Date prisa, joder…—dijo vagamente, esperando que el rubio entendiera, pero este lo miro confundido aún, era obvio que las dos únicas neuronas en su subconsciente no estaban por la labor en ese momento—Penetrame! —gritó el azabache con un gruñido, su rostro ni siquiera se sonrojó, demasiado ocupado tratando de controlar su necesidad como para preocuparse por avergonzarse.

Naruto abrió los ojos sorprendido, de nuevo su rostro rojo como un farol de navidad. Dios, que lento.

—Vamos! —dijo de nuevo, más suavemente, mirando con ojos lascivos y desesperados al rubio, que esta vez entrecerró los ojos con expresión salvaje, mordió su boca…y lo embistió.

Rudamente.

—AH, AGH! —casi se ahogó con su propia respiración, el oxigeno no llegaba, su corazón apretaba en su pecho, su miembro palpitaba extasiado. Naruto, sin saberlo, había dado de lleno, en lo que estaba seguro, era su próstata.

—Lo siento Sasuke! ¡Aun no estabas listo! —escuchó el grito culpable de Naruto, y la sensación de vacío fue tan bestial cuando sintió que se retiraba de su interior, que se irguió con la rapidez propia de su estatus ninja, sujetando sus caderas bronceadas con sus manos, introduciéndolo de nuevo de un rudo movimiento dentro de él.

—Ngh!...Ah sido demasiado bueno—dijo viéndolo casi con desesperación—No la saques! Usuratonkachi!

Y todo lo que quedaba de consciencia en la cabeza del rubio…se esfumó.

La embestidas fueron tan brutales y tan rápidas como quería, sus gemidos y los del rubio se entremezclaban, no le importaba que lo escuchara media aldea en ese momento, era tan deliciosa, tan morbosa y tan satisfactoria la forma en la que había terminado aquél desliz en la misión, que no le importaría volver a hacerlo, quería sentir a Naruto por siempre dentro de él.

—Agh…Sasuke…aprietas…tanto—susurró el rubio roncamente en la oreja del Uchiha.

—Date prisa!...Muévete más! — ¿Esa era su voz? Pensó el albino por un segundo, pero tratando de mover sus caderas al ritmo de Naruto, para que llegara más profundo.

Naruto alzó el rostro hacía el marfileño de nuevo, frunciendo el ceño, sus ojos nublados.

—No…me incites más—Y se abalanzó sobre la boca del Uchiha de nuevo, adicto al sabor. Se encontraba extasiado, anonadado, confundido, lleno de placer, lo embestía sin piedad, en un ritmo descompasado por la brusquedad, su cuerpo era un hervidero de emociones, Sasuke gemía contra su boca, sin contenerse, Naruto estaba perfectamente consciente de que si hubiera caído una bomba al lado de la cama en ese instante, ninguno de los dos la habría sentido.

Y lo sintió, aquél hormigueo lleno de electricidad subiendo por su miembro, que era tan cruelmente apretado por la rosada entrada del Uchiha, no podría aguantar más.

El azabache escuchó claramente como el rubio renegaba de repente.

—Estoy apunto…—susurró Naruto con un jadeo.

—Dentro! —dijo el Uchiha sin saber de nuevo que Ente misterioso se apoderaba de su boca—Quiero que te corras dentro de mi…—pero sin duda aquél sentimiento extrañamente posesivo naciendo en su pecho, le decía que quería aquello, que Naruto de ahora en adelante solo podría hacer aquello con él, y que el albino solo imaginaba al rubio haciéndole eso, no deseaba a nadie más dentro de sí mismo.

De nuevo, Naruto adoptó aquella expresión salvaje y fuera de sí, le dio una última estocada tan brutal que se corrió él también.

En la bruma de placer que lo golpeó, Naruto estaba a pesar de todo seguro de una cosa, que aunque sus sentidos estuvieran tan nublados, él quería ver el rostro de Sasuke.

Y sintiendo aquellas deliciosas palpitaciones mientras lo llenaba con su semilla, no se perdió ni un segundo de la expresión del albino, que esta vez no había cerrado los ojos, lo observaba también, como si solo con verlo su placer se incrementara ¿sería posible?

El Sharingan se activaba y desactivaba mientras daba aquél ronco gemido final, Naruto estuvo vagamente sorprendido mientras lo veía, el rostro blanco como la leche tenía un sonrojo que resaltaba tanto en esa piel, su labio inferior apresado por sus dientes, y su ceño casi permanentemente fruncido debajo de aquél desordenado cabello azabache, era enteramente Sasuke, tan orgulloso pero extrañamente desinhibido. Nunca se lo habría imaginado, era una faceta del azabache totalmente cautivadora.

Naruto lo amó en ese momento tan desesperadamente que incluso le dolió.