He regresado con este adorable fic, que la verdad me hace bastante feliz escribir :) si tan solo fuera canon...

En fin, muchas gracias a las chicas que me dejaron comentarios. No supe como responderlos pero se agradecen mucho 3

Si les esta gustando o tienen alguna duda o lo que sea, no duden comentarlo, me encanta leerlos y me motivan a seguir.

A veces dibujo también, por si quieren seguirme en Tumblr ;)


Capítulo 2: Los Kurosaki se enteran

La mano de Ichigo subió desde el brazo de Rukia hasta su mejilla, donde retiró con el dorso de los dedos algunos de sus cabellos negros.

Ella vio la intensidad de la mirada del ahora su 'novio'. Sus ojos color marrón parecían estar encendidos por el sol, enmarcados por la seriedad de sus cejas.

La cama crujió bajo ellos cuando el pelinaranja se cirnió sobre Rukia. Ella sintió la pared dura en su espalda, y el aliento tibio de Ichigo por sobre la base de su cuello y el hombro descubierto por su vestido sin mangas. Aquel aliento iba subiendo con lentitud, por el largo de su cuello, hasta llegar a su mentón, donde ella gimió y puso sus dedos sobre los labios de Ichigo para detenerlo.

Él la miró como preguntando '¿Qué?' pero ella tenía la mirada baja y avergonzada. Ichigo siguió su mirada, al lado de ambos.

"Kon está aquí" dijo ella en un murmuro mirando al pequeño muñeco profundamente dormido sobre la cama.

Ichigo se quitó la mano de Rukia de su boca.

"Siempre está aquí." dijo con urgencia "Seremos silenciosos."

Y no dejo que la morena respondiera, y capturó sus labios. No importaba cuantas veces la besara, aquellos labios lo llenaban tanto como lo dejaban con el deseo de más. Nunca eran suficientes.

Aún tenía fresco el recuerdo de su primer beso, y aún se cuestionaba por qué no lo había hecho antes. La piel de Rukia siempre era tibia, casi fría. Era tan blanca, que se parecía mucho a los primeros copos de nieve de invierno, siempre puros y con un leve resplandor blanco que hacía parecer que brillara en la oscuridad. Tenía un tacto suave, y todo en ella era tan pequeño y de apariencia frágil. Su estrecha frente, su diminuta nariz, sus pequeños pechos…

La ojiazul apoyó una mano en el pecho de Ichigo, para detener en parte la sensación de que sería aplastada por el cuerpo del mayor. Sentía calor, aunque esa noche estaba fresca y tenían la ventana semi abierta. El chico la envolvía de una manera que ella se sentía abrazada por el sol.

Él estrecho en la suya la pálida mano sobre su pecho. Se preguntó si Rukia sentiría sus latidos como él los sentía en esos momentos, dejándolo casi sordo.

Lamió el labio inferior de la shinigami, y rozo su nariz por su mejilla, resoplando aire caliente en esa casi fría piel. Rukia hacía esfuerzos por no gemir, e Ichigo enredó una de sus manos en sus negros cabellos.

Su pulgar descendió por la ahora caliente mejilla de ella, y le agrado el contraste de su piel anaranjada sobre la de la chica.

Volvió a juntar sus labios. Los posó sobre los de Rukia, y comenzó a besarla. Ella hacía pequeños ruiditos que provenían de su garganta e Ichigo bajó su mano por el cuello de ella y apoyó sus dedos en el lugar que provenían. La ojiazul abrió la boca, y entonces el pelinaranjo introdujo su lengua húmeda y caliente en la comisura, y luego totalmente. Rozo la lengua de la morena, y saboreo la saliva, que sabía a fresas.

"Neeeeesan" escucharon de pronto y ambos se separaron y se paralizaron en su sitio.

'¡Descubiertos!' Pensaron ambos mirándose con terror. Luego se voltearon a ver a Kon, el que aun dormía profundamente pero mascullaba en sueños.

Suspiraron de alivio, y se sonrieron cómplices. Cuando Ichigo pensó retomar lo que habían dejado a medias la puerta de su cuarto se abrió de improviso.

No supo que fue más rápido, si la escandalosa entrada de su padre, o el patadón que le dio Rukia y que lo tiró al otro lado del cuarto lo suficientemente lejos de ella.

"¡La cena está listaaaaaaaaaaa!" anuncio Isshin Kurosaki con los brazos extendidos a su lado y los ojos cerrados.

"Oh Tio Isshin. ¿ya esta lista?" dijo Rukia asomándose del el manga al revés en sus manos y haciendo su voz fingida.

"¡Sí Rukia-chan!" Le respondió alegre, luego miró alrededor de la habitación buscando a su hijo "¿Eh? ¿Y Ichigo?" pregunto sin notar que de hecho, estaba sobre él.

"¡TOCA ANTES DE ENTRAR!" rugió el aludido quitándoselo de encima y golpeando a su padre, para luego capturarlo en una llave.

"¿Porqueeeeeeeeeee? ¡Esta es MI casa!" se quejo el pobre hombre siendo ahorcado por las longevas piernas de su hijo. "¡Ni siquiera debería dejarlos estar solos y encerrados!"

"¡¿Eh? ¡¿Qué mierda estás insinuando anciano?" grito Ichigo deteniéndose rojo como un tomate.

"¡Que la pobre Rukia-chan se arriesga dem-!" pero no alcanzo a terminar cuando el pelinaranja apretó aún más su cuello, silenciandolo.

"Creo que lo estas matando" dijo la shinigami comenzando a ver al doctor Kurosaki cada vez más azul.

"¡Joder es mi cuarto!" gruño Ichigo una vez que lo soltó "Ya no aguanto más. ¡Se lo diremos ahora!"

La chica ignoró al hombre en el suelo respirando de nuevo, y siguió a su novio que salía de la habitación.

"¿Ahora? ¿Estás de broma?"

El shinigami sustituto se detuvo de pronto, y se volteo para apuntarla directamente con su índice.

"¡Sí! ¡Ahora! ¡Y no me importa lo que digas al respecto!"

"¿Q-q Ah?" tartamudeo sin poder creer lo que oía DE NUEVO, recordando su rescate en la sociedad de almas "¡Mi opinión es lo que más debería importar en esto idiota! Y seriamente no has pensado bien lo que podría-"

"¡Me importa una mierda! ¡Que se enteren de una vez y se acabó!" gruñó y siguió bajando las escaleras.

"¿Oni-chan que es este escándalo?" pregunto Yuzu en la base de la misma con el delantal de cocina y un cucharón en la mano.

"Siéntense, tengo algo importante que decirles." dijo el chico sentándose y ocupando su lugar de siempre.

"¡Ichigo!" reclamo Rukia de pie a su lado. El aludido la ignoro, corrió la silla de su lado y la obligó a sentarse. Karin que ya estaba sentada en la mesa, miro todo aquello sin entender nada.

"¿Qué sucede Ichi-ni?" preguntó mientras su rubia hermana se sentaba a su lado.

"Yuzu, Karin." anuncio Ichigo, poniéndose lo más serio y formal que pudo.

"Tu padre aún está arriba."

"Rukia y yo" siguió ignorando totalmente la observación de la pequeña shinigami, pero pasando un brazo sobre sus hombros "Somos novios."

Hubo un breve silencio en que Rukia se tapó la cara avergonzada, mientras Ichigo miraba con atención las caras de sus hermanas. Un leve sonrojo se había apoderado de sus mejillas, al escuchar sus propias palabras al fin en voz alta y no solo en las presencias de Rukia y él.

"¡¿QUÉEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?"

"¡¿QUÉEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?"

Escucharon un grito doble provenir de la pieza del joven de la casa. Era Isshin, pero también otra voz…

"¿Ese acaba de ser Kon?" le pregunto a Ichigo en un murmullo y tapándose, el que asintió rodando los ojos.

"¡Felicidades Oniiii-chan!" exclamó entonces Yuzu siempre entusiasta y se levantó para abrazar a su hermano, que sonrió también, apretando un ojo mientras su hermanita apoyaba la cabeza con la suya. Cuando la rubia fue a abrazar a Rukia, vio a Karin siempre sería levantar un dedo pulgar y sonreírle. Le sonrió de vuelta también.

Escucharon entonces el estruendo de la aparatosa bajada de su padre al comedor.

"¡¿Por qué no esperaste a que bajara para anunciarlo?" reclamo una vez frente a ellos.

Ichigo subió y dejó caer los hombros, con cara de 'no me importas lo más mínimo' e Isshin comenzó a hacer gestos dramáticos de cuchillas enterrándose en su pecho una y otra vez.

El pelinaranjo suspiro cabreado viéndolo, con el ceño profundamente fruncido, entonces su mirada término a su lado, en Rukia, que miraba a su suegro también. La mirada de Ichigo se relajo y cuando ella noto que la observaba, lo miró confusa. Sin embargo él le sonrió. Tan cálidamente que la morena creyó ver un pequeño sol.

Una mano se interpuso entre la visión de ambos, oyendo a un muy serio Isshin decir:

"Los besos están prohibidos en la mesa."

"¡¿QUÉ MIE-?" rugió Ichigo, y en menos de lo que se demoró un pestañeo lo tenía nuevamente en el suelo atrapado.

"¿Ichi-nii podemos comer ya? Muero de hambre." reclamo Karin aburrida mirando sus palillos sin usar.

Finalmente todo se tranquilizo y Yuzu pudo servir la mesa.

"¡Rukia-chan bienvenida a la familia!" dijo de pronto Isshin y la abrazo de improviso.

"¡Oye!" grito Ichigo molesto, pero enseguida su padre la soltó.

"Eres lo mejor para mi hijo, hija." dijo él con una sonrisa, apoyando sus manos en los hombros de ella.

La morena toda despeinada, escuchó aquello sorprendida, pero sonrió agradecida.

"Muchas gracias." dijo mientras Ichigo soltaba un "bah" y ella bajo la mesa le daba un terrible pisotón en el pie. Se sobo molesto, y con lágrimas en los ojos murmurando un 'maldita' entre dientes.

"¿Eh Rukia-chan?" dijo entonces Yuzu captando su atención, mientras su novio comenzaba a comer "¿Quién se confesó a quién?"

Todos vieron como Ichigo escupió todo el arroz de su boca en la cara de su padre, mientras Rukia enrojecía hasta las orejas.

"Eh bueno, creo que-" tartamudeo tocándose el cabello avergonzada.

"¡Fuera de discusión!" rugió el pelinaranjo limpiándose con un servilleta, mientras su hermanita hacía un puchero.

"¿Cuándo comenzaron?" pregunto entonces su padre, sacándose la comida escupida a su cara.

"Fue el día-" comenzó Rukia feliz de responder algo no tan vergonzoso.

"Fuera de discusión" le interrumpió de nuevo el pelinaranjo, mordiendo su comida. Rukia lo miro comenzando a cabrearse, cuando Yuzu agregó:

"¿Se han tomado de la man-?"

"Fuera de discusión." repitió mecánicamente.

'Idiota, entonces básicamente no les diremos nada.' pensó Rukia apretando el puño deseosa de estamparlo en su reservado novio.

"¿Podemos saber algo?" pregunto Karin fastidiada también por la actitud tan hermética de su hermano.

"No." respondió simplemente Ichigo sin detenerse de comer "Eso es entre Rukia y yo."

"Oh oh, tenga una ¿ya lo han-?" pero no acabo de preguntar, antes de que su hijo le clavó el puño en la cara.

"¡ESO MUCHO MENOS!" rugió Ichigo con el puño del golpe firmemente apretado, y una fea vena de furia.

"Fue Ichigo." dijo de pronto Rukia y todos se voltearon a mirarla "Comenzamos a principios de este año, en mi cumpleaños. Y sí, nos hemos tomado de la mano."

Cuando el pelinaranjo reparó en que su novia acababa de responder toda y cada una de las preguntas, el vapor casi se pudo sentir salir de su cara.

"¿Y mi pregunta?" dijo Isshin desde el suelo, pero mientras Ichigo lo volvió a rematar en el suelo, Rukia respondió:

"Eso está fuera de discusión." dijo fingiendo el tono de Ichigo, al que miro y le sonrió.

"Sí, cállate" dijo él, sentándose de nuevo sin poder evitar sonreír más lleno de felicidad que nunca.


Continuará.