Hola, lectores :)

Aquí esta el segundo capítulo de Animagemina, espero que les guste. Si tienen alguna duda, comentario o sugerencia pueden dejarme un review o un mensaje privado.

Muchas gracias por leer, ¡un abrazo!

2

Vivía en una realidad en la que ese tipo de cosas no existían para mí, tal vez, ahora que te veo, siento que eso realmente puede cambiar.

Se despertó algo soñolienta, no había podido conciliar el sueño a la hora de siempre. Su mente recordaba a cada momento a aquel tipo misterioso de la cafetería. Frunció el ceño, ¿por qué le pasaba esto? Se pasó las manos por la cara mientras sus dedos peinaban sus rosadas cejas.

Después de una ducha que ella consideró relajante, decidió arreglarse y salir directo a la Preparatoria. Pero antes, preparó su mochila y decidió darle una hojeada a su cuadernillo de dibujo. No una simple hojeada. Miró con cierta curiosidad su dibujo, el sujeto no se veía tan perfecto como lo era personalmente, pero se lo recordaba. Sakura sonrió, una sonrisa definitivamente bastante extraña.

Ino no dejaba de hablar sobre su encuentro con Sai después del examen, se veía tan feliz que contagió a Sakura que tenía una gran sonrisa cuando le detallaba todo. Sai la había llevado a un restaurant italiano, Ino pensaba que la llevaría a un lugar más juvenil. Con una sonrisa torpe, Ino comentaba que Sai era de esos tipos anticuados.

—¿Y... se quedaron de ver luego, o que más te dijo? —preguntó Sakura curiosa. Sus manos estaban hiperactivas, sus uñas largas hacían ruido cada que tocaba la mesa de la banquilla.

—Claro. Me dijo que si nos veíamos el viernes por la noche, y obviamente le dije que si. —dijo con tanta emoción que a la vez le dio algo de celos a Sakura. Poquitos celos, pero de los buenos.

—Me alegro bastante, Ino. Esa es la Ino que me gusta, la que siempre tiene una sonrísa en el rostro. —dijo Sakura estirándole la mejilla izquierda, ampliando más su sonrisa. Ino le quitó la mano de la cara juguetona.

—Si, que bueno que todo esta bien ahora. —dijo Hinata con una tierna sonrisa.

—Gracias, chicas. —dijo Ino con una sonrisa tierna.

—Yo sé que nos amas. —dijo Sakura con un guiño.

—Lo saben, nenas.

Sakura se perdió en el siguiente tema. Había recordado al tipo misterioso de la cafetería y quería volver a verlo definitivamente. Tenía unas ganas inexplicables de verlo, le había llamado la atención, eso era más que obvio, pero, ¿por qué la ponía tan ansiosa? Su Sakura interna le pedía que fuera a la cafetería, pero, ¿y si sólo había ido ese día? Diablos, se sintió mal con el simple hecho de que fuera sólo una vez en que lo vería. Pero, ¿y si él era un cliente frecuente, de esos que van siempre a cierta hora? podría ser, y quería encontrar la respuesta. Deseaba volverlo a ver y una honda de adrenalina corrió por su cuerpo, causándole un escalofrío.

—Bueno, yo me tengo que ir. —dijo Sakura poniéndose de pie decidida mientras cargaba su mochila. Ino la mira un poco confundida.

—¿A dónde vas? ¿con un galán? —preguntó Ino con una sonrisa coqueta. Hinata río un poco.

—No, cerda. Adiós Hinata. —dijo Sakura sonriéndoles a ambas.

••

Llegó a la cafetería en cuestión de minutos, había caminado rápido, aunque siempre lo hacía. Siempre tenía que agarrarle el paso a sus amigas las lentas. Sakura tomó la manija de la puerta con sus delgados dedos y la jaló hacia ella. Entró al lugar observándolo primero. Hizo un gesto de sorpresa, pero sonrío al segundo. No podía creer que su segunda posibilidad fuera a ser real. Mordió su labio inferior. El tipo misterioso estaba tomando su -Sakura dio un vistazo a la taza - café negro a espaldas de ella por lo que no se preocupo por si él notara su mirada curiosa. Sakura se acercó a la barra y decidió tomar su pedido -luego de disimular que veía los menús en la barra-.

—Buenos días. Dame un café normal, por favor. —dijo Sakura con gentileza. No sabía diferenciar mucho los cafés, no sabía la diferencia del mocha, moca... en fin, se revolvía. Ella sólo pedía un café y le gustaba tal como se lo daban.

Se sentó en la misma mesa que se había sentado ayer, acomodó su mochila a un lado de ella y observó el lugar. Había más gente que ayer. Había una pareja de enamorados a dos mesas de ella. El chico tocaba su mano donde ella la reposaba en la mesa. Ella sonreía como una tonta enamorada mientras movía con la otra mano el popote de su malteada. La timidez de la chica le recordó a Hinata, era muy linda. Mi mirada divagó hacia el hombre que estaba a una mesa de distancia de aquellos tórtolos. Él estaba en su celular observando con el ceño fruncido algo interesante, supongo. La misma mesera llegó a su mesa con el café y lo puso enfrente de Sakura, causándole un pequeño susto. Murmuró un "lo siento" mientras Sakura con la cabeza le daba la señal de que le restara importancia.

—Disculpa... —miró la tarjeta con su nombre en su uniforme—, Konan, ¿de casualidad tú sabes... sobre el tipo que está sentado en aquella mesa? —preguntó Sakura con un poco de nerviosismo. Konan volteó hacia la mesa despistadamente y se giró de nuevo hacia Sakura.

—¿Hablas de Sasuke? —le preguntó. Los ojos jade de Sakura se hicieron más grandes.

—Si, de él. ¿Lo conoces? —preguntó Sakura con más confianza mientras Konan se sentaba. Konan lo conocía, y Sakura quería saber más de él. No se conformaría con sólo verlo.

—Si, viene todos los días a la misma hora, excepto los domingos. Se ve que es un hombre muy ocupado, aunque siempre tiene su tiempo de venir. —murmuró Konan. Por un momento Sakura se sintió de esas señoras que les encanta el chisme, pero ¿y qué? quería saber más sobre Sasuke.

—¿En serio? ¿y... tu sabes en que trabaja o algo así? —Sakura preguntó con curiosidad.

—No, sólo se su nombre, y eso por que una vez que pagó con tarjeta de crédito vi su firma. —dijo Konan, acomodándose más en su asiento y echándole una mirada rápida a Sasuke.

—Entonces, ¿por qué dices que es un tipo demasiado ocupado? —preguntó Sakura frunciendo levemente el ceño.

—Siempre viene con algo, con su celular, laptop, libros. Jamás lo he visto llegar con alguien. Es muy atractivo, ¿cierto? —Un segundo después Konan se ruborizó al verlo de nuevo.

Claro, él era muy atractivo, pero, tenía algo en su mirada que hacía que Sakura experimentara unos sentimientos demasiado extraños. Konan se fue por la llegada de un cliente, no sin antes pedirle su nombre y Sakura le agradeció por la información. Volvió a ver a Sasuke. Tenía el ceño levente fruncido, un gesto que le hacía parecer muy guapo sin duda alguna. Su cabello levemente despeinado a causa del aire fresco que entraba por la ventana. Juntó los labios en una línea muy fina, y Sakura volteó hacia otro lado con timidez. ¿Por qué lo miraba tanto? Bueno, sabía la respuesta perfectamente: le gustaba. Sakura volteó hacia él una vez más... había algo extraño en él. Algo que... no sabía con exactitud, pero no podía dejar de mirarlo. Era como si el fuera un gran imán y ella un pedazo de metal. Sakura apartó la mirada de golpe cuando él comenzó a pararse de aquella silla de madera, mientras guardaba su celular en su bolsillo delantero. Dejó el dinero en la mesa y con un "gracias" a Konan, abandonó el lugar. Sakura se sintió un poco mal, no quería que Sasuke se fuera.

Terminó su café unos minutos después mientras observaba las calles. No estaban muy pobladas, cosa que le agradaba. Después de acabar su café, sacó el dinero de su bolsillo y dejó las monedas alado de su taza. Caminó hacia la salida y la pareja de enamorados aún seguía allí. Se despidió con un "gracias, hasta luego" y salió de la cafetería. No tenía mucha prisa asi que caminaba con lentitud, observando las calles. Sakura recordó a la pareja de enamorados y su mente se preguntó: ¿cuándo estaría ella así? babeando por el tio del que estaba enamorada, confiándole sus secretos, tener su primer beso, juguetear con él. La sola idea de verse a ella actuando con alguien así, le hizo mover la cabeza a un no. Ella no estaba acostumbrada a ese tipo de cosas, y a veces, creía que a lo mejor se quedaría sola toda la vida. La idea no le aterraba mucho, ella era una mujer independiente, pero aveces, quería enamorarse con esa fuerza. Escaparse junto con su enamorado, vivir aquellas aventuras juntos, saber que se siente tener a una persona que realmente quiera estar contigo aún en los fastidiosos cambios de humor drásticos... tener una típica relación de su edad.

Varios chicos habían declarado su amor por ella, pero no podía estar con alguien que no le interesaba, ¿no? Tal vez aún no estaba preparada, o tal vez le aterraba, no sabía con certeza. La imagen del tipo misterioso apareció como un flash de cámara. Le gustaba, le parecía sumamente interesante, pero él jamás se fijaría en una niñata como ella. ¡De seguro él ya tenía esposa y hasta hijos! La idea hizo que Sakura dejara escapar un suspiro de resignación, porque era lo más probable. La mayoría de los jóvenes se casaban entre los 23 y 26 años, si no es que antes. El tipo misterioso lucía de unos 28 años, calculando. Pero... ¿y qué tal si no lo estaba? Sakura se golpeó la cara levemente. Apenas si lo había visto ayer y ya se estaba imaginando con él.

Malditas ilusiones, susurró.

•••

Dio unas cuantas leídas a su libro y de rato miró la hora: 10:24 p.m. Era un poco temprano, no para su madre, pero para Sakura si. Encendió su lámpara de escritorio y hojeó su cuadernillo hasta encontrarse con el boceto del tipo misterioso. Lo miró unos segundos y tomó el lápiz, decidió hacerlo más realista. Remarcó su fina y larga cara, sus labios un poco caídos, sus ojos negros mirando el libro que sostenía. Sus finos dedos que sostenían su café negro humeante, la manera en que tomaba el libro, era simplemente perfecto. Sakura dejó de dibujar, y decidió que debía de irse a dormir. Ese hombre sólo estaba rondando en su cabeza, y eso estaba mal.

Sasuke, Sasuke, Sasuke...

Inevitablemente recordándolo, cayó en un sueño profundo.