Capítulo 2.

La taza de café seguía intacta.

Cómo era posible que tantos pequeños detalles volvieran loco a Nowaki.. y que él no se diera cuenta. Cómo pudo Nowaki aguantarlo sin decirle nada…

Aún así.. eso no justificaba que tomara su maleta… empacara sus cosas y se fuera sin decir ni una maldita palabra. Sin dejar dicho si quiera donde estaba.

Recordó que despertó cuando la puerta del departamento se cerró.

Abrió los ojos.. y vió que ya estaba entrando la luz del sol por la ventana. El despertador marcaba las 6:30.

Nowaki estaba molesto. El portazo del frente de la casa le garantizaba eso. Hiroki se enderezó adolorido. La noche anterior Nowaki había sido más que apasionado. Rudo, casi violento. Como si estuviera enojado y se estuviera desquitando con él. Algo que no había entendido muy bien en ese momento.

Se levantó con bastante torpeza. Se dirigió lentamente al baño, tomó una toalla del armario, porque tenía que despabilarse con un regaderazo frío. Se duchó sin prisa porque tenía tiempo de sobra para la escuela. Aún así sentía el cuerpo aletargado, extraño, como nervioso y ausente a la vez. Un mal omén.

Todavía cansado, salió del baño y con la toalla alrededor de la cintura, se dirigió al closet para buscar su ropa y ahí se despertó por completo.

Todo estaba en su lugar, tal como lo había dejado ayer. Lo único que no estaba en su lugar, eran las cosas de Nowaki.

Se dejó caer de rodillas.

No estaban las batas blancas de Nowaki, no estaban sus largos pantalones oscuros, ni sus jeans deslavados, no estaban sus tenis, sus zapatos de hospital ni sus playeras ni sus camisas ni nada. No sólo había salido temprano… Lo había abandonado.

Viernes.

Recordó que pasó mucho rato en el piso mirando el suelo del closet. Como si ahí estuviera la respuesta del porqué no estaba Nowaki. Temblaba, sudaba en frio, y el corazón palpitaba contra su pecho. Estaba asustado.

No podía creer que eso le estaba pasando. Definitivamente no podía estar pasando.

Se puso de pie con dificultad. Con las manos temblando… buscó su celular en la mesa de noche junto a la cama.. Le marcó a Nowaki. Al primer timbre, el teléfono lo mandó a una grabadora. El número estaba desconectado o fuera del área de servicio.

Volvió a ver la pantalla. Revisó que hubiera marcado el número de Nowaki. Así era. Marcó una vez más. Marcó otra.

Marcó otras treinta veces más.

Todas las veces lo mandó al buzón.

-No.. no puede ser… - todavía podía sentir el sabor de la sangre al haberse mordido la lengua mientras le castañeaban los dientes…. –No puede ser.. No puede ser…

En ese momento eran las ocho de la mañana. El celular le vibró en la mano al mismo tiempo que sonaba. Del susto casi lo aventó, pero enseguida lo sujetó con fuerza y tomó la llamada. El corazón en la garganta.

Antes de que dijera nada.. Escuchó la voz del profesor Miyagi.

-Kamijou .. Donde estas? Tu clase empieza en cinco minutos….

En cinco minutos ..Mi clase... Donde estoy… Fue como si su cerebro hiciera eco del profesor Miyagi.. Pero al revés .. y en tono de burla.

-Eh..mm.. Miyagi sensei… No puedo.. Perdone.. Hoy no puedo asistir. Algo me hizo.. Me siento indispuesto-tartamudeó con la voz hecha pedazos.-

-Estás enfermo..? Te oyes fatal.. Está bien.. Yo te cubro.. Pero ve al doctor y me hablas al mediodía a ver cómo te fue… Ay Kamijou .. que harías sin mi..

Dejó caer el celular sobre la cama y se quedó ahí, parado, tembloroso, preguntándose ¿por qué Nowaki se había ido? Qué había hecho para que le hiciera esto? No lo entendía.. simplemente no lo entendía.. No era justo.. No había hecho nada para merecer esto. O eso creía en esos espantosos momentos.

-Nowaki donde estás ¿?! Gritó transido de dolor, doblándose sobre su estómago porque algo le desgarraba por dentro en ese momento.

Pasó mucho rato hasta que dejó de llorar. Se quedó ahí tirado. Esperando algo.. No recordaba qué.

Se había quedado callado y acurrucado en el piso. De pronto tuvo una idea.. Más bien su cerebro .. siempre altivo, siempre orgulloso. Tuvo que encontrar una explicación. Se levantó, buscó que ponerse y se salió hacia el departamento de Nowaki.

Que estúpido había sido. El primer lugar al que debió acudir era a su departamento.. Casi podía reír de lo estúpido e infantil que había sido. Nowaki estaba muy molesto por algo. Sin duda, así que seguramente se había salido enojado de la casa. El portazo era parte de su dramático plan para hacer resaltar su punto. Apenas bajó del metro, salió corriendo prácticamente de la estación y cada vez más entusiasmado.

Sonrió burlándose de sí mismo al recordar el entusiasmo que sintió en esos momentos. Que imbécil…

No sabía cómo o porqué había saltado a la más disparatada y absurda de las explicaciones… Nowaki y él se amaban. Llevaban varios años juntos. Lo suyo no era algo que se olvidara de la noche a la mañana y menos por un desacuerdo o un disgusto.

En ese momento empezó a respirar mejor… Sintió que la anticipación, por ver a Nowaki en cualquier momento, hacía que el cerebro mandara expresiones estúpidas a su cara. Pero no le importaba. Todo había sido una idiotez. Nowaki estaba en su departamento, encerrado, haciendo un berriche, por cualquier razón que fuera… Hiroki estaba feliz de ignorar el problema.. o disculparse como un desesperado.. lo que fuera que Nowaki necesitara oír para volver juntos al departamento.. Sólo le importaba volver a ver y abrazar a Nowaki. Después del susto de muerte que se acababa de auto imponer.. ahora sabía que lo único realmente importante era estar junto a Nowaki.. Lo besaría en plena calle, donde le abriera la puerta.. apenas lo viera, se le arrojaría encima.. y no le importaría ya jamás nunca el qué dirán ni los convencionalismos sociales. Sólo quería estar ya junto a él.

Llegó al pequeño edificio de departamentos donde Nowaki tenía el suyo en el tercer piso. Hiroki subió corriendo como un niño por las escaleras. Prácticamente iba riendo a carcajadas por la vergüenza y el susto y el gusto de que todo fuera una tontería. Así que cuando llegó corriendo a la puerta de Nowaki su decepción no tuvo límites.

Frente a la ventana del cuarto de Nowaki estaba un hombre colgando un letrero.

SE RENTA

El departamento estaba vacío.

-Que?... Cuan…?- preguntó mientras trataba de recuperar el aire.

El hombre volteó y lo reconoció de inmediato.

-Kamijou Sensei!.. – exclamó el hombre sorprendido.. al principio gratamente, pero al ver su expresión se apresuró a agregar- ¿está usted bien Kamijou Sensei..?.. ¿Necesita ayuda? ..

-Cuando dejó el departamento..? – pudo decir al fin.. tomando valor y algo de aire, aunque la verdad no quería ni escuchar la respuesta.

-EH?..- le replicó el hombre sorprendido.- ah.. ayer.. ayer por la mañana.

Esa respuesta le llegó fulminante.. como un golpe bajo.

¿Ayer por la mañana? ¿Antes de que lo hiciera enojar?.. Entonces.. ¿Esto ya lo había planeado Nowaki?

El buen hombre le ofreció un vaso con agua y que se sentara. Notó de inmediato que algo malo le pasaba. Pero él no podía permanecer ahí.

Le dio gracias por la información y se dio la media vuelta. Caminó con la vista clavada en el piso. No supo ni donde estaba, pero cuando finalmente escuchó la risa de niños y el ruido que hacían en los juegos, logró hacer que se saliera de su aturdimiento. Levantó la vista y descubrió que estaba justo en un parque. En un parque como ese había conocido a Nowaki. Se dejó caer de sentón sobre el césped.

Nowaki en verdad lo había abandonado. El hombre que había puesto de cabeza sus prioridades, su vida privada y su vida profesional. El hombre que había llegado a arrasar su mundo, sus ideas, sus emociones, su rutina diaria. Ese hombre se había marchado.. y como su nombre... no había dejado nada a su paso.

Cuando se dio cuenta que tenía mucha sed se percató de que el ruido de los niños a su alrededor se había acabado. Levantó la vista y se encontró solo en medio del parque y que ya había anochecido.

Se puso de pie y se dirigió hacia una calle transitada donde paró un taxi. Iba a volver a su departamento. Solo.

Cuando llegó a su departamento, se sirvió un vaso de agua helada. Pero no le quitó la sed. Se bebió entonces una cerveza, sin detenerse. Pero la sed seguía abrazando su boca seca.

Sacó una botella de whisky que tenía guardada en la alacena. Y se la bebió hasta perder la conciencia.

Si. Eso era lo que necesitaba. Dormir y olvidarse de todo.

El celular sonaba cuando por fin abrió los ojos a un dolor de cabeza endemoniado. La luz entraba por la ventana de la sala. Ni siquiera había llegado a la recámara.

Se incorporó sobre su todo adolorido cuerpo y comprendió que además había dormido en el piso. El ruido del celular no cesaba, pero estaba muy confundido para coordinar la búsqueda del maldito aparato.

Después de unos momentos el desgraciado ruido se rindió.

Por un breve instante y con una persistencia digna de encomiarse, destelló un rastro de esperanza en el fondo de su mente. ¿Y si era Nowaki? ¿ y si le hablaba para … disculparse, para saludarlo.. o para despedirse?

Su corazón se cerró de golpe. No quería soportar otra desilusión.

Prefirió permanecer ignorante. Caminó hacia la alacena y extrajo una botella de vino tinto. Se la bebió lo más rápido posible. Se fue hacia el botiquín en el baño y extrajo dos aspirinas, se las pasó con el vino y siguió bebiendo hasta que dio cuenta de la botella. Pero seguía consciente, y no podía soportar eso. Se las arregló para ir a la tienda más cercana. Compró varias botellas de whisky y de lo que se le atravesara. Regresó al departamento ignorando las miradas de las personas y lo que pensarían de él y de su aspecto. En ese momento su orgullo no valía nada.

Aquello lo repitió varias veces. Apenas despertaba, buscaba la manera de apagarse, de olvidar, de cerrarse. Perdió la cuenta de las veces que se repitió ese ciclo y del tiempo que pasó dormido.

Por fin llegó un espacio negro.. En silencio. En paz.

Fue tan agradable esa sensación. Pero de pronto algo lo molestó.

Eso no es el celular..- pensó cuando volvió al mundo de los vivos… y entendió que alguien golpeaba a la puerta.

Tambaleante, despeinado y bastante ebrio, se dirigió a abrir. Miyagi y Akihiko estaban ahí. Apenas los reconoció, se desplomó en los brazos de Akihiko.

Hiroki! –escuchó que gritaron ambos.

Despertó en una cama de hospital. Se movió un poco y se dio cuenta que le estaban pasando líquidos por una intravenosa.

-Gracias a Dios.. – oyó decir a Akihiko a su lado en voz muy baja.

Volvió la cabeza hacia el lado donde escuchó la voz de Akihiko.

El cuarto estaba casi a oscuras. Pero sabía que su amigo de toda la vida estaba ahí.

-Que pasó?- murmuró con voz somnolienta.

Se dio cuenta que Akihiko lo miraba enojado.

-No lo sabemos. Te marqué el sábado para que vieras unos escritos…. Y nunca me contestaste. Se me hizo raro pero .. no insistí. Te volví a marcar el lunes, luego el martes y nada. Se me hizo más raro todavía, sobretodo porque no me regresabas las llamadas. Así que esta mañana pasé a buscarte a la universidad. Tu jefe.. Miyagi me comentó que estaba muy preocupado por ti. Que el viernes te habías reportado enfermo y que te oías fatal pero que ya no había podido contactarte.. y que de hecho estaba por salir a tu departamento aprovechando que tenía unas horas libres. Eso me puso en alerta roja. Tu nunca faltarías a tu trabajo y menos sin avisar… Así que le dije que lo acompañaba. .. Tocamos como diez minutos a la puerta de tu departamento. Miyagi hasta tuvo tiempo de preguntarle a tus vecinos si te habían visto.. Por fin oímos ruido.. Y cuando abriste la puerta, te veías tan mal que parecía que te habías arrastrado fuera de una tumba…. Caíste inconsciente sobre mí. Sólo con tu pinta nos quiso dar un infarto a Miyagi y a mi.. Te trajimos al hospital.. y parece.. –dijo ya más calmado- parece que hicieron un buen trabajo porque por fin despertaste…

-Mmm.. no .. me acuerdo.. –respondió él con la voz todavía adormilada

-No me sorprende .. el índice del alcohol en tu sangre registró un nuevo récord en el hospital. Casssi.. – Akihiko bufó por lo bajo- casi te mueres de una congestión alcohólica…

Ah… Ya recordaba. Pasaron unos momentos en que ambos se quedaron en silencio. Akihiko tratando de no ser imprudente con las preguntas. Hiroki tratando de ordenar sus palabras.

-Nowaki se fue…-murmuró él

-Que? A donde? Por qué?

-Me dejó.. No se nada más….

Akihiko se quedó petrificado. Pero luego de unos segundos.. no pudo evitar comentar con su cinismo de siempre.

-Así que el infierno se va a congelar…

Nota: por favor comenten como voy.. Se acepta crítica constructiva..