No, por nada del mundo quiero dejar abandonado este fanfic. Me tardo, pero no lo dejaría... Como consuelo les puedo decir que debo terminarlo en menos de un año n.n

No quiero demorarme tanto en la siguiente actrualización, sobre todo porque me ha hecho mucha ilusión estar escribiendo la historia en general n.n

Muchísimas gracias a los lectores que se toman el tiempo de dejarme un bonito review, al final del fic dejo las contestaciones n.n


2— Primer encuentro

— ¡Qué bonitas! —exclamó la muchacha rubia frente a la vitrina de la tienda. Una serie de tornillos y llaves ordenas en el estante parecían desfilar antes sus ojos curiosos, que repasaban detalladamente de un lado a otro cada esquina de la vitrina; hasta que sus ojos alegres se centraron en una sola cosa—. ¡Qué llave más preciosa!—recargándose aún más contra el vidrio, contempló los cuidadosos detalles que la hacían sobresalir. De pronto, la imagen de su hermano se le vino a la mente como una pequeña ilusión: Pensaba en él porque sabía que no podía encontrar mejor regalo que esa herramienta. Su mente divagó en esa imagen tanto como le fue posible hasta que su mirada se topó con la etiqueta del precio—. Estás de broma, ¿No? ¡Eso es mucho dinero!—se sobresaltó, alejándose de la vitrina como asustada—. No puedo comprarlo ni con mi mesada completa de tres meses.

Siempre era lo mismo: Cada vez que veía algo que le gustaba de verdead, ese "algo" tenía un precio muy alto, demasiado para el poco dinero del que disponía. Winry pensaba que todas las personas pasaban por lo mismo en el mundo e incluso por peores, lo que de cierta manera la hacía sentirse agradecida.

"Por una vez…" bajó su cabeza, alejándose de la tienda sin volverse a girar de nuevo. Aquella etiqueta le había quitado todos los ánimos del día "… quisiera poder tener el dinero suficiente para comprarle un regalo a mi hermano" suspiró con tristeza. Una de las tantas cosas que no le gustaba recordar era esa: el hecho de no poder hacer nada por la persona que más quería en el mundo.

—Si tan sólo Al no fuera tan cerrado—murmuró entre dientes, andando a casa—: si me dejara trabajar como él, las cosas serían mucho más fáciles.

Alzó la mirada por instinto al cielo, al sentir una ligera brisa rozar su cara y despeinar algunos de sus cabellos. Parpadeó ante aquel contacto y volvió a correr los mechones que se despeinaron. Luego siguió su camino, yendo más deprisa

x o x

Edward observó desde la ventanilla del auto la mansión de su abuelo: Tenía el mismo aspecto que recordaba hace siete años. Sólo algunas cosas desde afuera parecía haber sido limpiadas profundamente, pero más allá de ese insignificante detalle todo le recordaba, absolutamente todo le hacía recordar.

—Llegamos—anunció Kimbley. Vio que el muchacho del asiento de atrás observaba la mansión como sumido en varios pensamientos unidos en una profunda mirada que ocultaba algo, lo sabía: lo conocía bien y por eso aseguraba que tras esa mirada fija que simulaba desinterés se ocultaba el verdadero sentir de Edward, sentir que hasta él desconocía—Joven Edward… —se sobresaltó al ser llamado, cayendo en cuenta de la realidad—. ¿Se encuentra usted bien?—el joven asintió despacio, como por reacción automática.

Edward sabía perfectamente que no se encontraba bien, en lo absoluto.

x o x

Su vista mientras esperaba, se quedaba absorta mirando las imponentes pinturas que adornaban la sala de estar en la cual esperaba sentado en un sofá. La mayoría de ellas, según recordaba, en sus ancestros que habían vivido en esos territorios durante varias décadas.

Pero eso no era algo que llamara verdaderamente su atención.

Lo que en realidad quería lograr no era otra cosa que apartar sus pensamientos del sonido de la puerta ser llamaba, de ver como el mayordomo se encaminaba a abrirla para después mostrar a dos, tres o cuatro personas de luto llorando sin estar tristes verdaderamente, sólo fingiendo.

Su abuelo había muerto. Todavía no podía creerlo del todo: sólo recuerdaba que días atrás se habían comunicado por teléfono a decirle acerca estado del anciano, y que de inmediato había partido a Alemania para ir a su lado; sin embargo, había llegado únicamente para verle dar su último respiro de vida. Todo había pasado tan rápido que de camino en tren no había sido capaz de pensar en que aquello podría suceder. Sólo ahora podía verlo con sus propios ojos: que todo había sido verdad y no sólo un sueño.

Si, un sueño. Pesadilla habría sido si él siguiese con vida.

Todos los recuerdos que tenía de su abuelo se limitaban a verlo platicar de negocios con sus socios mientras él de pequeño se escondía por la mansión; o hablar con sus parientes durantes las tensas reuniones familiares donde siendo muy pequeño había comprendido el temor de ellos hacia él. Su abuelo no era una buena persona, y lo tenía perfectamente claro. Le había hecho la vida imposible a tanta gente: a su padre, a su madre, a su tía Riza, a sus empleados, a los que eran sus amigos. Y a él mismo.

Ahora, al verlo muerto, no podía sentir otra cosa por el anciano que no fuese lástima.

—Edward…—la voz suave, pero firme de una mujer resonó en su mente como un llamado al cual respondió viéndola a los ojos: su tía Riza le hablaba sentada a su lado en el sofá—. ¿Te sucede algo?—él negó lentamente—. No es bueno que te quedes dormido con los ojos abiertos.

—No estaba dormido—respondió de inmediato—. Pensaba, eso es todo.

— ¿Qué cosas, por ejemplo?

— ¿Importa de verdad?—le contestó sin querer sonar osco, mas el tono de su respuesta había hecho crecer que sí—. Lo lamento, esto me tiene mal.

—Y a mí…—de pronto bebió un poco de té que tenía servido en una bandeja sobre la mesa de en junto—, pero no por eso dejo que mi mal genio me supera—sonó calmada y segura, muy de ella—. Aunque, si te digo la verdad, no estoy triste.

Edward pareció sorprendido. Pensaba que el hecho de no tener a su padre cerca, y la carencia de su hermano—su padre—, la harían sentirse desprotegida viviendo sola en aquella gran mansión que por herencia le correspondía. Se había hecho a la idea de que ella estaría muy sola desde ahora, e incluso se planteó la posibilidad de invitarla a vivir a su mansión en Inglaterra para hacerle compañía, mas jamás pensó que realmente ella no lo necesitaría y que por el contrario, actuara alegremente ante su ahora libertad.

Su charla fue interrumpida por los insistentes pasos que se acercaban hasta la sala. Riza se levantó tan pronto como la figura apuesta de un hombre de cabello oscuro y ojos del mismo color se acercaba a ella, como alarmado. Riza lo observó extrañada al ver su asistencia.

—Vine tan pronto me enteré de lo que sucedió—decía, preocupado. Edward observó el poco aliento que usaba al hablar, indicio de que había llegado allí tal cómo había dicho—. Lo siento mucho, Riza: lamento que tu padre falleciera de esa forma tan horrible. Si tan sólo hubiéramos sabido que algo así podría pasar…—seguía hablando, pero Riza parecía no prestar mucha atención a lo que decía. Sus ojos rojizos lo miraban a él y a la vez, parecía como si lo que estuviese mirando fue otra cosa, más allá de lo que podía verse.

—Roy, basta… —fue lo que salió repentinamente de sus labios, no como una orden, sino como un simple murmullo que había bastado para que el hombre terminara de decir aquellas palabras que parecía haber elaborado antes de llegar a hablar con ella—. Ya entendí. No te preocupes: estoy perfectamente.

Roy había sonreído.

—De hecho, desde que sé que no tendré que casarme contigo, no podría estar mejor—rió a lo bajo. Pero Roy no parecía compartir su humor.

— ¿Qué es lo que dices?—se sorprendió por aquello, mientras parecía caer desde muy alto por su expresión.

—Por favor…—se volvió hacia él, recriminándole algo que sabía él entendía a la perfección. —: imagino que sabes bien que ahora que mi padre no está vivo, no hay razón alguna para que deba atarme a ti de por vida, Roy—aquellas palabras parecía haberle afectado como un balde de agua fría al hombre a quien le hablaba—. Por favor, le pido que de ahora en adelante, seamos unos completos desconocidos: Usted y yo.

Roy iba a objetar algo. Abrió la boca para hacerlo, pero en ese preciso instante comprendió que todas las miradas estaban puestas en él, observándolo; Riza estaba allí adelante, mirándolo tan fijamente, ordenándole que guardara sus palabras, que no podía hacer algo para que cambiara su decisión. Suspiró resignado y se dio la vuelta para irse.

Riza volvió a sentarse, cubriendo con sus manos su rostro y dio un suspiro largo.

—…pero no por eso dejo que mi mal genio me supere—Edward repitió sus palabras, sarcástico y calmado.

Ella se volvió hacia él y le respondió con una sonrisa amplia, pero muy triste.

x o x

Había decidido irse a caminar hacia cualquier parte, en verdad, no le importaba hacia donde. De pronto se había sumido en una tristeza profunda y repentina donde el corazón le apretaba. No sabía si había sido porque al final todas aquellas imágenes del que alguna vez también había sido su hogar le estuviera afectando de alguna forma; o por que de pronto la visita de aquel hombre llamando Roy había perturbado la tranquilidad de Riza, que después de haberle pedido que se alejaran había estado… ¿Cuál era la forma correcta de decirlo? ¿Triste acaso? Y no lo comprendía. Si estaba triste por haberle hablado así ¿por qué lo había hecho? Ella no iba a decírselo: era tan reservada como él y obviamente, no se lo preguntaría tampoco.

Vaya familia la suya…

Caminó mirando hacia abajo, hacia sus pies. Sin mirar de frente nada, todo le parecía desgastado, como si todos los colores se hubieran acabado en ese instante.

Sólo hasta ese instante.

— ¡Cuidado!—fue lo que oyó de pronto de una voz fémina, y lo que ocurrió después había sido tan rápido que sólo ahora podía procesarlo.

Había atravesado la calle sin darse cuenta. No sabía con certeza si el que había hecho mal había sido él, o el conductor del automóvil que conducía con velocidad hasta él sin detenerse. Escuchó entonces esa voz que quebró sus pensamientos, y cuando se volvió hacia el lado únicamente pudo ver el rostro de Roy desesperado por intentar detenerse o al menos, virar hacia un lado y no arrollarle. En ese momento, cuando sus ojos se abrieron impresionados ante la inminente muerte que le esperaba, era cuando ella había aparecido junto a él y lo había empujado hacia el otro lado de la calle, mientras que ensimismado, ni siquiera había atinado a moverse.

Lo que supo luego y eso lo podía recordar bien, fue que se vio de pronto bajo ella, a salvo de todo peligro. Sus orbes azules miraban a las suyas doradas fijamente desde arriba. Así, bajo miradas sin parpadear, se veían el uno al otro, serenas, ajenas y ausentes del mundo que le rodeaba. Podía haber pasado años estando así y él no se habría dado cuenta jamás. Estando de esa forma, con esa mirada atenta a la suya, vigilándole, sentía como si en ese instante se hubiese cortado en tiempo y el reloj dejaba su siempre tic-tac sonante por ellos, para ellos, y ya nada más que eso importara.

En ese momento, parecía como si todos los colores se hubiesen vuelto uno.

CONTINUARÁ…


Lovely Flower: Y te aseguro que habrá mucho Royai en el fic, de hecho, la relación de esos dos es un punto importante en la historia. mmm es que es algo AU, estoy probando con esa clisifación por ahora n.n Muchas gracias por dejar comentario

neliam91: Me hace muy feliz saber eso n.n, de hecho, al principio tenía miedo por lo que puedieran opinar los lectres ahora que incié este fic. Espero siga siendo de tu agrado. Gracuas por comentar.

Malicie Song: Yo también lo amo XP, y me dio demasiada tristeza cuando murió en la peli T.T no fue justo, no no... Gracias por el comentario.

Alkimista paula elric: Lo voy a seguir T.T juro que lo haré aunque me tarde (como ahora) Me alegra mucho saber que te ha gustado. Besos

miciel: Es algo triste realmente lo es y deseé ponerlo en el fic porque me gustaria tratar este tipo de situaciones, entre otras más adelante que serán un tanto más graciosas. Saludos

fairy of sky: Pues realmente lograste alegrarme el día nOn. Bueno, pues diré que me hace muy feliz saber que los lectores se llevan esa impresión(en su mayoría) al leer. Nunca he sido buena con la ortografía (mi punto débil) pero en lo posible intento que sea buena. Por mi narración, trato de mejorarla cada vez que puedo, siempre intentando ser lo más clara posible al intentar que el lector comprenda lo que quiero realmente expresar, porque antes no lograba que se captara lo que deseaba. Ahora, por ejemplo, trato de ir poniendo los conflictos principales para en los siguientes capítulos aclararlos o resolverlos... poco a poco tendrá sentido. Muchas gracias por tu comentario y ojalá extistieran más lectores como tú porque motivan mucho a seguir a los autores. Besos

Shadir: Muchas gracias por tu comentario n.n

Baarbii: : Habrá mucho EdWin, tú tranquila y disfruta del fic :)

1.03.01

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1.03.01