Capítulo 2: Las voz de la razón..
La tarea resultó ser más fácil de lo pensado pero no por eso menos angustiante. Las dos amigas cargaban al sujeto de sus brazos mientras la mayor lo tomaba de los pies.
-Ya valió, ahora sí que me pasé de la raya.
-¡En qué estabas pensando Yukiho!
-¡Creí que quería hacerte algo, nunca pensé que…!
-¡No es el momento de discutir, hay que hacerlo volver en si pronto!- Dijo Alisa y tenía razón, además la misma persona que pasó por ahí vio a las tres cargando al chico y corrió gritando con todas sus fuerzas.
-¡Mamá, esas chicas están locas!
-Algo me dice que no veremos clientes el resto del día… Ya, sosténganlo, yo abriré la puerta.
-Listo Alisa-chan, llevémoslo directo a la sala de estar.
-Sí, Honoka-senpai, ve a buscar el botiquín y un poco de hielo que se le está formando un chichón.
-Entendido, recuéstenlo ahí, ya vuelvo.- Dijo ella. Por cómo estaba manejando la situación la chica rubia le hacía recordar bastante a su amiga Eli, calmada y diligentemente sin titubear. Le dio a su amiga la indicación de quitarle la chaqueta y poner una almohada bajo su cabeza. Honoka por fin viene con el botiquín y la bolsa de hielo listas.
-¡Aquí están!
-Bien, saca la pomada antiinflamatoria y pon un poco en su chichón. Ahora, pongamos la bolsa de hielo y dejémoslo descansar.
-Alisa, ¿cuánto crees que demore en despertar?
-Puede que en una media hora, es difícil. Por suerte el golpe no fue tan severo.
-Qué alivio… Yukiho, cuídalo mientras voy a preparar un té y unos dulces, los va a necesitar cuando despierte.
-Si…
Mientras Honoka se va a la cocina Alisa va a guardar el botiquín al piso de arriba.
-(Cielos, cielos, ya la regué, de seguro se va a enfadar mucho cuando despierte, ay, se suponía que debía ayudar a mi onee-chan, no causar más problemas… ¿Eh? Parece que está despertando).
Entonces el chico comienza a abrir sus ojos. Aún no logra identificar bien en dónde está. Revisa su alrededor y nota que está en alguna casa extraña. Entonces aún confundido mira a la chica que minutos atrás le golpeó la cabeza pero aún sin distinguir su rostro del todo.
-¿Ah?
-¿Me escuchas, puedes oírme, sabes dónde estás?
-Ah, where am I? … Ah! NOW I REMEMBER, HEY YOU LITTLE BRAT, WHAT THE HECK WAS THE BIG IDEA! WHY DID YOU HIT ME ON MY HEAD! YOU…! - Dijo rápidamente en su idioma natal.
-¿Qué dijiste? No te entendí nada.
-Ah, mmm… ¡Dije que cuál es tu problema, por qué me golpeaste, que te pasa!
-¡Perdón, perdón, creí que perseguías a mi hermana, fue un malentendido!
-¿Hermana? Auch… Estoy algo mareado… ¿En dónde estoy?
Entonces Honoka entra y al ver que el chico está despierto deja la bandeja en el piso y se acerca a él de un salto.
-¡Rick-san, cómo te sientes!
-Adolorido y molesto… Salvo eso estoy bien… Honoka, ¿conoces a la chica que me golpeo?
-Es mi hermana pequeña, Yukiho.
-Disculpa, no fue mi intención, mi hermana se estaba tardando mucho y pensé que algo le pudo pasar y temí lo peor.
-Ok, ok, ya no importa, lo importante es que sigo con vida, Honoka, recuérdame no hacerla enojar que tiene un brazo fuerte… Auch…
-Está bien…
Un rato más tarde Yukiho aún estaba apenada por lo que acababa de hacer y no paraba de ofrecerle dulces a Rick intentando disculparse y agradeciéndole por salvar a su hermana. Alisa vio que Honoka ya no estaba tan decaída como al principio del día.
-Jamás pensé que se le podrían cortar los frenos, lo malo es que ahora ya no podré recoger los encargos del almacén hasta que reparen la furgoneta.
-Olvídate de eso, lo importante es que estás bien.
-Si Honoka-senpai, además, por lo que me ha dicho Yukiho has estado bajo mucho stress éste último tiempo, será mejor que te tomes el día.
-No puedo, la tienda debe seguir funcionando, y más ahora que mamá y papá no están.
-Auch, sé que no me debería entrometer pero te veo y creo que realmente necesitas tomar un descanso, si sigues así terminarás por colapsar y ya no podrás hacer nada.
-No es tan simple… Agh… Olvídenlo, no lo entenderían…
Sumado al problema de la pesadilla que ha tenido en los últimos días Honoka ha intentado refugiarse en el trabajo incesante solo para no pensar en la melancolía que siente por el fin de aquellos días de diversión que vivía con sus queridas amigas.
-Escucha Rick, te debo mucho por lo que hiciste hoy. Por favor ven a la tienda cuando quieras.
-Claro, lo haré, solo déjame conseguir un casco y te avisaré cuando venga.
-¡Oye, que ya dije que lo sentía!
-Jajajajajaja- Rieron todos juntos. El chico se colocó nuevamente su chaqueta y tomó las cajas con dulces que le regalaron las chicas. Honoka lo acompañó a la puerta.
-Bueno, me tengo que ir. A mis hermanos les molesta mucho que los haga esperar para ir a almorzar. En fin, nos veremos Honoka-san. Cuídate.
-Tú también. ¡Bye, bye!
-¡See ya!
Y el chico se fue corriendo a prisa donde su familia que lo esperaba ansiosa y muerta de hambre.
-Bien, es hora de re-abrir. Los clientes podrían llegar en cualquier momento.
-Honoka-senpai, te ves agotada, mejor ve a descansar mientras nos encargamos de atender la tienda.
-Descuida, ya te dije que estoy bien.
-No hermana, Alisa tiene razón, no podrás hacer mucho si estás así, hazle caso.
-¡No, ya dije que no…!... Uy, perdón, no quise gritar… Bien, ustedes ganan, estaré en mi habitación si me necesitan.
Se fue de mala gana. Cerró la puerta y como no quería arriesgarse a sufrir otra pesadilla decidió sacar unos cuantos de sus mangas y revistas favoritas que estaban en el estante y se echó sobre un cojín, pasó ahí un par de horas. Cuándo acabó de leer quedó rondando por su mente sobre la vida que había llevado hasta ahora, que no era mala la verdad, pero carecía de motivación y emoción, y no hallaba algo que la pudiera sacar de aquella monotonía.
Repentinamente comenzó a sonar su teléfono y lo buscó apresuradamente entre las revistas que dejó tiradas sobre la mesa de su habitación. Cuando lo encontró vio que era un número desconocido que no pertenecía a Japón. Su corazón dio un salto y contestó sin dudar.
-(¡Click!) ¿Aló?
-Chispas, pensé que ya no querías saber nada de mí, tuve que comprar otro chip para mi celular a ver si así contestabas mi llamada.
-¡Eli-chan! ¡Hola, cómo estás!
-¿Cómo voy a estar? Preocupada, no hemos hablado en dos semanas, por un segundo creí que te había sucedido algo y que Alisa me lo estaba ocultando.
-No, no, para nada, es solo que no he podido dormir muy bien los últimos días.
-¿De verdad? Horosho... ¿sucede algo con la tienda?
-No, la tienda va bien, mis padres se fueron de vacaciones pero Yukiho se quedó a ayudarme, está abajo con Alisa-chan.
-Sí, ya me había dicho que iba para allá. Honoka, te llamé porque me enteré de algo que de seguro te va a interesar. ¿Quieres poner el canal de deportes?
-¿Ah, y para qué?
-Solo busca el canal donde están Elitiendo la competencia de atletismo de las olimpiadas.- Dijo ella. Justo por esa fecha se estaban disputando las olimpiadas del continente Asiático que se desarrollaban en India. Honoka buscó en la televisión y encontró el canal. En la televisión muestran el evento de 200 metros con valla femenino.
-Ya lo encontré, ¿qué tiene de interesante?
-Fíjate bien en las participantes.
-Por el carril número uno se prepara la corredora de Rusia, Sapka Sparakoba, en el segundo carril la favorita de la competencia, la medallista dorada de los juegos pasados, la corredora de China Win-Tzu Ching,
-Aun no entiendo, ¿qué es lo que debo ver?
-Fíjate bien en la atleta que está a su lado.
Honoka la observa detenidamente, se trata de una chica bien proporcionada que peinaba su cabello con una larga cola de caballo y detectaba en ella una peculiar sonrisa gatuna.
-No, no puede ser… ¿o sí?
- Y en el tercer carril encontramos a la chica que ha causado sorpresa en las últimas carreras de hoy como debutante en éstos juegos, la representante de nuestro país Hoshizora Rin.
-¡Rin-chan, es Rin-chan!
-Sí, yo tampoco lo pude creer, ayer cuando encendí la televisión para ver el comienzo de los juegos vi a Rin caminando entre los otros deportistas de la delegación de Japón.
-I-increíble… Está casi irreconocible.
Haciendo un poco de memoria Honoka recordó que cuando pasaron al siguiente año Rin se unió al club de atletismo para tener créditos extra. Desde entonces continuó entrenando su cuerpo para triunfar como deportista olímpica. Los ojos de Honoka se iluminaron por completo y no pudo evitar saltar a la puerta y avisar a las demás.
-¡Chicas, vengan rápido, Rin-chan está en la televisión!
-¡Rin-senpai, no puede ser, vamos!
-¡Claro, Yukiho, adelántate, yo termino de atender al último cliente!
Rápidamente terminaron lo que estaban haciendo y subieron como un rayo a la habitación aun vistiendo los delantales y la cinta de la tienda. Honoka puso el altavoz de su teléfono a máximo volumen.
-Eli, puse el altavoz, ahora te pueden escuchar.
-¡Excelente, chicas, hay que mentalizarnos y mandarle energías a Rin-chan!
-(Por un momento sonó como Nozomi-chan)- Pensó Honoka. En la televisión las atletas se acomodaban en sus carriles y esperaban el disparo para iniciar la carrera final de ésta disciplina.
-(¡Bang!) ¡Y arrancan, la representante de Indonesia sale con mucha ventaja, pero la atleta Rusa ya la rebasa y comienzan a saltar, Win-Tzu toma la delantera pero Rin la sigue muy de cerca, cielos, salta con la naturalidad de un gato, está alcanzando a la atleta china, ya la sobrepasó y señores, Japón va a ganar la medalla de oro, ¡pero qué pasó, la atleta rusa tropezó, se resiente su tobillo!-Dice el comentarista, en ese momento Rin mira para atrás y también tropieza al pisar una agujeta desabrochada.
-¡No, Rin-chan!
-Se acabó…
-¡Mira Honoka-chan!
-Rin se levanta pero ya no tiene tiem… ¡Pero qué hace, está haciendo piruetas en el aire para saltar las vallas, no lo puedo creer, está recuperando su velocidad!
-¡Es como aquella vez…!
Entonces vino a su mente aquél día en el techo del instituto cuando llovía a cántaros, Honoka se quejaba porque habían dicho en el informe meteorológico que solo había un sesenta por ciento de probabilidad de lluvia, paró de llover y Rin aprovechó de hacer una pirueta con el suelo mojado y ahora estaba haciendo lo mismo en la carrera.
-¡Asombroso, alcanza a Win-Tzu y la carrera termina! Esperamos el informe fotográfico y... Win-Tzu es la ganadora. Así es, es oro para China, Plata para Japón y Bronce para Tailandia.
-No es justo, Rin-chan merecía ganar…
-Mira Honoka-chan, Rin está regresando.
-Hoshizora-san conversa con la atleta rusa y le extiende una mano, Sapka-san se levanta y se apoya en su hombro y Hoshizora-san la ayuda a llegar hasta la línea de meta, ¡esto es espíritu deportivo damas y caballeros! Nuestra querida compatriota ha hecho una actuación impecable durante éstas olimpiadas.- Dijo el comentarista deportivo, las tres chicas contenían el llanto emotivo solo porque su querida amiga iba a ser entrevistada por uno de los miembros de la televisión japonesa.
-Hoshizora-san, unas palabras para Tv-Kioto por favor, has hecho una gran actuación durante la carrera, dinos, ¿cómo te sientes en éste momento?
-Pant... Bueno, di todo lo que tenía en la carrera, me distraje y bueno, son cosas que pasan, pero no podía irme sin antes ayudar a mi amiga a cruzar la meta.
-¿Tiene algo que decir a quienes la observan desde casa?
-Claro que si, a mi amiga Hanayo-chan, Eli-chan y a todas las demás, ésta medalla se las dedico a ustedes, siento que no fuera la de oro. Y a mi querida amiga, Honoka-chan, tú siempre has sido mi inspiración, pronto estaré de vuelta en Tokio-nya, espérame. ¡Gracias!
La atleta se retira y va con su compañera rusa, se dicen unas palabras y luego se acerca al público donde le entregan una bandera de Japón y va a recorrer la pista con las otras ganadoras de la carrera. Luego suben al podio y les entregan sus respectivas medallas, y cuando van a tomar la fotografía oficial Rin posa haciendo su típico gesto felino con las manos.
-Rin-chan... Eli-chan... Yo aún no lo puedo creer, es decir...
-Seré honesta, hace unas semanas mientras iba a la cafetería de la universidad me encontré a Rin-chan por sorpresa, me dijo que venía con la delegación de atletismo de Japón para hacer entrenamientos especiales, quería contártelo pero no contestabas. No le dije a mi hermana ni a nadie más que encontré a Rin porque ella me lo pidió.
-¿Y por qué?
-Supongo quería darnos una sorpresa, como sabía que todos conocemos a Sapka en la universidad era seguro que la vería, yo sabía que trabajaba con la delegación pero jamás me contó que también iba a participar con ellos. Como no contestaste ayer tuve que comprar este nuevo chip como último recurso.
-Ay, casi lo arruino todo por mi egoísmo... ¡Que tonta soy!
-Oye, ya basta, cambia esa actitud de una vez, deberías estar saltando en una pierna en éste momento. Yo nunca me olvidé de ti y Rin-chan tampoco, deberías estar feliz.
-Es verdad onee-chan, Rin-chan lo dijo.
-Mmm... Es verdad... Gracias Eli-chan, gracias por no rendirte conmigo.
-Para eso estamos, todas nosotras. Bueno, me tengo que ir, mañana comienzan mis exámenes finales. De seguro Rin-chan te llamará pronto. Cuídate.
-Tú también Eli-chan.
-Alisa, la abuela y yo les mandamos saludos a todos. Yukiho-chan, cuida bien a tu hermana
-¡Hey, que soy la mayor!
-¡Jajajaja!-Rieron todas excepto Honoka que estaba algo sonrojada
-¡Adiós! (¡Click!).
Cuando termina la llamada las tres se tienden en el suelo mirando al techo.
-Chispas, este ha sido un día de altos y bajos.
-Y que lo digas Yukiho-chan, quien lo adivinaría, Rin-senpai estuvo entrenando todo éste tiempo. Se ve mucho más hermosa que antes.
-Es cierto, ahora se parece mucho más a ti, Honoka.- Dijo Yukiho y Honoka se sonroja.
-Ay, qué cosas dices, Jajaja. Rin-chan siempre fue bonita.
-Lo sé pero ella siempre decía que quería ser como tú.
-¡Hola, hay alguien aquí!
-¡Chispas, un cliente, no podemos dejarlo solo, hay que volver!
-Alisa-chan, ¿puedes ir a atenderlo? Yukiho, necesito que me ayudes a poner las banderas de Japón afuera, debemos celebrar a Rin-chan.
-Onee-chan... ¡Sí!
El resto de la jornada fue algo más agitada ya que llegaron más clientes que de costumbre y no daban abasto, los dulces se iban acabando rápidamente y Honoka y Yukiho preparaban a más no poder y cada cierto rato iban cambiando de lugar.
Ya eran las siete de la tarde y llegaba el momento de cerrar la tienda.
-Muchas gracias por su compra, que tenga buena tarde. Fiu... Quién iba a decir que la victoria de Rin-senpai atraería a tanta gente al negocio.
-Tal vez es porque saben que la conocemos. ¿Verdad Honoka-senpai?
-Sí, supongo... Iré a guardar las banderas.
Luego de sacar y guardar las banderas Yukiho y Honoka invitaron a Alisa a cenar antes de que partiera de regreso a su casa y por supuesto ella aceptó. La cena ya estaba lista y Yukiho fue a poner los cubiertos, mientras Honoka fue a sacar los residuos a los contenedores de reciclaje (si, los japoneses reciclan, aprendan resto del mundo) según el color que indica el tipo de residuo. Al tirar la última bolsa una gota cayó desde el cielo a su sien y luego le siguió un aguacero muy fuerte.
-¡Gaaa...! ¡Qué diluvio!- Expresó Honoka con sorpresa, corrió al interior de la tienda donde se puso a salvo de la fuerte lluvia.
-¡Hermana, estás bien!
-Si, por suerte corrí a la tienda a tiempo y la lluvia no me alcanzó a empapar.
-Chispas, que manera de llover. En el informe del tiempo dijeron que comenzaría pasada la madrugada.
-Alisa-chan, así no podrás volver a casa, mejor quédate ésta noche con nosotras.- Dijo Honoka.
-¿Seguras? Porque puedo pedirle a mis padres que vengan a recogerme.
-No Alisa, mi hermana tiene razón, es mejor que te quedes, con ésta lluvia los ríos van a crecer antes de que tus padres puedan cruzar seguros.
-Tienen razón, bueno, los llamaré para que no se preocupen, igual iba a volver mañana.
-Es verdad.
Entonces Honoka recordó que si Alisa se queda a dormir podría asustarla si llega a despertar agitada por sus pesadillas, pero ya era demasiado tarde para arrepentirse, o mejor dicho gracias a la lluvia no había nada que hacer al respecto.
A diferencia del desayuno Honoka participó más de la conversación durante la cena, ya no lucía tan cabizbaja. Para terminar las tres probaron la última invención que el padre de Honoka y Yukiho dejó para ver si era aprobada o no para venderla.
-¡Mmm, está delicioso, chicas, su padre es un genio!
-Sí, realmente se superó esta vez.
-Está decidido, mañana comenzaré a hacer estos bollos. (¡Rnnnnn!) Mi teléfono... Es un número desconocido.
-¡Onee-chan, tal vez sea Rin-senpai!
-¡Ve a contestar, nosotras limpiamos, anda!
-¡Ok, gracias!
Honoka subió velozmente a su habitación y se sentó en su cojín favorito. Antes de que pudiera contestar se cortó la llamada lo que la desanimó un poco.
-Aah... Muy tarde... (¡Ting!) Un mensaje... ¡Oh!- Exclamó ella. Le llegó una solicitud para aceptar una video-llamada por internet. Rápidamente encendió su laptop y la enlazó a la aplicación de su teléfono para aceptar la llamada. Esperó unos minutos y ahí estaba la misma chica que vio en la televisión hacía unas horas.
-¡HONOKA-CHAN! ¡ERES TÚ!
-¡RIN-CHAN! ¡HOLAAAA!
-¡Jajajajaja, cuanto tiempo, no has cambiado-nya!
-¡Y tú te ves mejor que nunca, casi no te reconocí por televisión!
-Sí, han pasado muchas cosas. Hablé con Eli-chan hace una hora, ¿cómo te has sentido-nya?
-Yo, eh... Solo he tenido unos sueños tontos, nada de qué preocuparse. Oye, ¿Kayo-chan está contigo?
-No, ella no pudo acompañarme, estaba muy ocupada y los boletos de avión solo eran para los deportistas. Escucha, quiero decirte algo... Perdóname por no llamar antes.
-¿Qué?
-Sí, debí tratar de mantener el contacto contigo y las demás... Sé que no es excusa pero cada vez que quería llamarte a ti o a las demás...
-No, no tienes por qué disculparte...
-¡Claro que si-nya! ¡Aún recuerdo la promesa que hicimos ese día y la rompí-nya!- Exclamó. Cinco años atrás, cuando fue aquél día en que ayudaban a Nico a sacar todas sus cosas del salón del club de investigación de fenómenos idol Hanayo puso su mano sobre la forma de traspaso de presidencia del club para hacer el juramento.
-¿Juras respetar la santa identidad de éste club?
-Sí, lo juro.
-¿Juras mantener viva la memoria de μ's mientras dirijas éste club?
-Sí, lo juro.
-¿Y juras guiar a las siguientes generaciones que entraran al club y les enseñaras para que nuestro legado perdure en la historia de éste instituto?
-¡Si, lo juro!
-Bien, felicidades señora presidente. (¡Clap, clap, clap, clap!).
-Espero estar a la altura.
-¡Lo harás de maravilla-nya!
-Además mientras tengas a Umi-chan y a Kotori-chan contigo nada saldrá mal.- Dijo Nozomi.
-¡Hey, lo dicen por mí, creen que cometeré algún error!- Exclamó Honoka.
-Claro que no, pero no podemos descartarlo. –Dijo Nico con tono sarcástico y rieron todas.
-Es broma Honoka, después de todo lo has hecho muy bien como presidente del consejo éste último tiempo.- Dijo Eli, entonces la campana del instituto anunció el fin de la jornada.
-Así que finalmente llegó la hora.- Dijo Maki.
-Este fue el último día que usamos este uniforme...
-Se siente extraño...
-Si, como si todo lo que vivimos hubiera pasado en un solo día... –Dijeron Nozomi, Eli y Nico respectivamente.
-¿Y ahora qué va a pasar-nya?
-Tendremos que seguir con nuestras vidas... Pero algo me inquieta...- Expresó Honoka.
-Sí, sé a qué te refieres.- Afirmó Kotori.
-Aunque μ's ya no siga tenemos que seguir unidas de alguna forma.-Dijo Umi. Todas se quedaron meditando un momento, entonces Honoka pensó en algo.
-¡Hagamos un pacto!
-¿Eh?- Dijeron todas y Honoka puso su mano como cuando se preparan para salir a escena, todas la imitaron.
-Sin importar lo que suceda, ni lo que hagamos o dónde estemos prometamos que siempre estaremos juntas aquí-Apuntó a su corazón – Y siempre estaremos en contacto. ¿Están de acuerdo?
-Si- Asintieron todas.
-¡Listas para la siguiente aventura!
-¡Sí! - Gritaron todas
-¡μ's...MUSIC STAND-BY!
Pero el destino no fue así.
-Cada vez que trataba de llamar a alguna salía algo nuevo, un nuevo entrenamiento, un trabajo, hasta perdí mi antiguo número. Créeme que hice lo que pude para hablar con todas pero recién hoy pude liberarme un poco de los deberes.
-Está bien... No te culpes...
-No, lo digo en serio, no creas que no veía tus llamadas perdidas, lo tengo muy presente. Recuerdo lo obstinada que eras cuando estábamos en el instituto, tú me enseñaste a perseguir mis sueños a toda costa y por eso estoy acá... Siempre te lo he querido agradecer, pero creo que no fue lo suficiente-nya- Dijo mientras pasaba los dedos por su medalla de plata.
-No Rin-chan, soy yo la que debería pedir perdón.
-¿Eh?
-Así es, estos últimos años viví creyendo que nuestra promesa había quedado en el olvido... Que ya nos habíamos olvidado de nosotras...
-Honoka-chan...
-Pero ahora me doy cuenta de que estaba equivocada. Aun cuando no hablemos seguiremos aquí en nuestros corazones, hoy en los juegos me lo has recordado.
-¡GENIAL-NYA! Me alegra escuchar eso.
-Gracias Rin-chan.
-No hay de que-nya. Ah. Se me olvidaba decirte algo, me quedaré en India para ayudar a unos amigos para los juegos paralímpicos pero en un mes volveré a Tokio.
-¡De verdad!
-¡Si, conseguí un trabajo allá así que podremos vernos con más frecuencia!
-¡Esa es una gran noticia, Rin-chan, estaré contando los días!
-Genial. Bueno, me tengo que ir. Ya es tarde y mañana debo ir a apoyar al equipo-nya. ¡Nos veremos pronto!
-¡Cuídate mucho Rin-chan!
-¡Bye, bye!
La llamada de su amiga terminó por cerrar su día con broche de oro, a pesar de los imprevistos por primera vez en años Honoka siente que el vacío que tenía en su corazón por fin se ha llenado un poco. Lamentablemente esa noche, como en las anteriores, fue víctima nuevamente de aquella aterradora pesadilla, pero...
