Disclaimer: Las PPGZ no me pertenecen
Advertencias: Lemon y pedofilia, OoC.
Temas fuertes, estáis avisados.
Pareja principal: PPGZ X RRBZ
Dedicado: PerFecTHeLL
Objetivos del fanfic: Traumatizar un poco XD Supongo que pensareís que estoy loca pero en fin, si no he continuado antes ha sido por falta de inspiración y ahora ¡puf! Ha vuelto. Espero que os guste.
AVISO: El nivel de perversión va a subir a niveles insospechados.
Canciones escuchadas mientras escribía: Hot Stuff – Donna Summer
AVISO IMPORTANTE: NO robes este fanfic, si quieres que tus amigos lo lean enviales este enlace, no te apropies de algo que no te pertenece.
Butch (20 años)
Kaoru (14 años)
-.-.-.- Mi pequeña prostituta -.-.-.-
-.-.-.- -.-.-.- -.-.-.- -.-.-.-
-.-.-.-
Capítulo 2
Kaoru ya llevaba en ese lugar dos meses. No se sentía tan mal como pensó en un primer momento que se sentiría, de hecho era bastante feliz.
Era prostituta, sí, pero no una cualquiera. Era una prostituta de lujo y se ganó esa distinción nada más llegar porque sus jefes Don Mojo Jojo y Don Him dijeron que había algo especial en ella, algo sumamente atractivo. Esa distinción le costó una paliza de una de sus compañeras de una categoría inferior... si en la prostitución hay cinco escalones, Kaoru estaba en el tercer escalón, eso nada más entrar.
Había sido golpeada por una de las que sus jefes llamaban una vulgar, su nombre era Himeko y llevaba allí dos años. No había subido de categoría según le explicaron por ser de lo más garrula al vestir, por desagradable y por algo más que no entendió o que tal vez no le explicaron demasiado bien. Himeko después de lastimar a Kaoru perdió el derecho a trabajar en el club con sus compañeras y debía recorrer las calles sola y sin protección. Sin protección de ningún tipo.
Aún recordaba el terror que sintió el primer día. Para su sorpresa, después de que su padre se fuese la llevaron a una modesta habitación y la dejaron a solas para que se pudiese poner un camisón que le entregaron.
Era un camisón blanco y algo anticuado que sin dejar de ser de su talla llegaba hasta el suelo. No tenía calzado y tampoco se lo proporcionaron por lo que siguió las instrucciones de los dos hombres
y cuando su cuerpo ya estaba cubierto por su camisón y unas bragas les avisó. Don Him abrió la puerta y le sonrió con un poco de malicia. Kaoru tembló porque sabía, tenia la certeza, de que esa noche iba a ser violada. El hombre le indicó que le siguiese y ella así lo hizo. Cuando llegaron a una puerta situada en el otro extremo del pasillo le abrió cortésmente la puerta y cuando ella entró él cerró quedándose fuera. Kaoru se preguntó porque la habían dejado sola hasta que advirtió que no lo estaba. Don Mojo Jojo estaba allí, junto a una gran bañera blanca con un grifo dorado y muy brillante. La estancia estaba exquisitamente decorada para ser un baño, una de las paredes estaba decorada con un precioso espejo muy semejante a los típicos del siglo XVIII, en el suelo había una preciosa alfombra que tenía aspecto de ser muy cara, también había una estantería en la que reposaban varias toallas blancas y amarillas, también sales de baño y algunas velas encendidas, en ese baño había un regulador de luz, era luz amarilla y era muy tenue porque debía estar al mínimo para darle a la habitación un toque más íntimo, para una iluminación extra o para darle romanticismo a la escena, el hombre había agregado unas velas en algunos puntos estratégicos.
El hombre se le acercó y empezó a desabrocharle el camisón con parsimonia, botón a botón hasta que el centro de los pechos de la joven mujer y sus bragas fueron visibles, como se había agachado para desabrochar los botones inferiores volvió a levantarse y esta vez con una suave caricia deslizó las mangas por los brazos de la joven hasta que el blanco camisón cayó al suelo y quedó allí, abandonado. El hombre se tomó unos segundos para contemplar con interés el cuerpo de Kaoru mientras ella permanecía allí inmóvil e incapaz de decir nada por el miedo.
-Quítate las bragas.- Dijo Don Mojo Jojo de golpe.
Kaoru obedeció algo asustada y después de hacerlo le dirigió una mirada al hombre que se estaba desprendiendo de la chaqueta de su traje y de la corbata, después se subió las mangas de la camisa y desabrochó los cuatro primeros botones. Kaoru se sonrrojó un poco, ese hombre podía tener cara de orangután pero tenía un cuerpo realmente atractivo, ella se mordió el labio inferior un poco nerviosa mientras sentía algo en sus partes.
El adulto la cogió en brazos y sin previo aviso la metió en la bañera llena de agua a una temperatura deliciosa, espuma y sales de baño. Kaoru se sintió bien por esto, llevaba dos semanas sin poder asearse adecuadamente, aunque el hombre la asustaba. Grande fue su sorpresa al sentir como el hombre la ayudaba a lavarse la espalda con una esponja, la joven se lavó todo el cuerpo y también recibió ayuda de Don Mojo Jojo con el lavado de su pelo. Cuando ya llevaba allí un rato, para su sorpresa el hombre metió una mano bajo el agua y la sacó al instante con el tapón de la bañera. Después volvió a meter la mano y la morena pudo sentir unos dedos acariciando suavemente su clítoris. Era placentero, nunca nadie la había tocado ahí, ni siquiera ella misma. La chica suspiró de placer y con sus manos sujetó la del hombre para que no dejase de hacer lo que estaba haciendo, pero el hombre sí paró y la ayudó a salir de la bañera, después le entregó un albornoz y la ayudó a secarse, después se lo volvió a quitar y lo lanzó a dentro de la bañera. Empezó a recorrer el cuerpo de la joven con sus manos y hasta le lamió los pechos. Después le entregó un camisón con tonos verdes pero sin botones, era como una camisa larga y era un poco más corto que el primero. Kaoru sintió como la cogía en brazos.
-¡Don Him! Ya está.-
El otro hombre abrió la puerta entonces y le deseó a Don Mojo una buena noche.
Don Mojo llevó a la chica a la habitación donde se había puesto el primer camisón y la tumbó en la cama. Se aterrorizó al escuchar como el hombre se desabrochaba el pantalón y apretó las piernas con fuerza por temor a ser brutalmente penetrada y cerró los ojos con fuerza también.
-Tranquila...- Dijo el orangután en voz baja.
Kaoru se excitó un poco al escuchar esa voz masculina tan seductora hablándole tan delicadamente.
Se tranquilizó algo.
El hombre sin llegar a quitárselo, levantó el camisón hasta que pudo acariciar todo el cuerpo de la joven, lo toco con las palmas extendidas y haciendo especial hincapié en los senos que aún no habían completado su desarrollo pero que ya tenían un tamaño ciertamente generoso y prometedor.
El hombre bajó la prenda, pero no del todo, lo justo para poder ver los muslos de la joven, aunque sí cubría sus genitales. Se le acercó tras haber bajado algo más sus pantalones y con sus manos colocó las piernas de la joven a su gusto, con las plantas de los píes totalmente apoyadas en el colchón y separadas. El hombre con sus manos obligó a la joven a hacer sus piernas más atrás para facilitar los movimientos y sujetó sus rodillas para que la joven no las cerrase. Kaoru sintió algo tratando de adentrarse en su vagina y no trató de evitarlo. El hombre introdujo la punta de su pene con suavidad pero al notar a la muchacha tan húmeda y tan relajada continuó de golpe. Kaoru sintió una leve molestia pero no tuvo mucho tiempo para pensar en ello ya que el hombre que la estaba desvirgando lo hacía con arte y habilidad, era realmente bueno y Kaoru no podía dejar de gemir de placer. Mojo se sentía en el cielo, jamás había penetrado una vagina tan perfecta ni a una mujer tan hermosa a su parecer y estaba muy excitado. El hombre dejó de sujetar las rodillas para sujetarla por los hombros y hacer la penetración más profunda, la niña aprovechó esto para rodear el trasero del hombre con sus piernas.
Tuvieron sexo tantas horas que Kaoru no pudo andar bien los cuatro días siguientes, y el hecho de que su jefe fuese a visitarla dos veces al día tampoco hizo que ese hecho cambiase más rápido.
Continuará...
Notas de la autora: ¡Tachán! Esto no os lo esperabais ;) espero que os haya gustado. Recordad
por cada review la autora se inspira más rápido, así que cuantos más mejor.
