Mil gracias a NessaSnape5 y Patrick Black por sus comentarios, y a todos aquellos que se han tomado la molesta de leerla. Espero que este capítulo aclare algunas cosas, y como siempre los comentarios son bien recibidos.
Besos,
Ralza
El amor de mis hijos
Capítulo 2
Abandono y nacimiento
Soy tu hijo Sirius Black, era lo que se repetía una y otra vez en la mente de Sirius, sin embargo cada vez que lo miraba se convencía de que era su hijo... un hijo suyo y de Moony.
-¿Por qué Remus nunca me dijo nada,- era una pregunta más para él mismo, que para el chico de 17 años que estaba en frente de él.
-¿Quiere que le de las razones más importantes, ó. ¿dejó que usted mismo las descubra señor Black?- La furia contenida en las palabras del chico, no pasaron por alto para el animago.
-¿Por que no me dices la historia, supongo que tu "madre" te la habrá dicho.
-Pese a la clase de sujeto que es usted, él nunca diría nada malo en contra suya, mi hermana y yo tuvimos que utilizar nuestros propios métodos.
-¿Hermana?- Sirius sentía la boca seca, parecía una de esas novelas baratas que los muggles leía, primero descubría que tenía un hijo con Remus, y ahora que había una hermana.
-Todo a su debido tiempo Black. En fin mi hermana y yo, gracias a nuestros genes, no somos unos idiotas, año tras año, vimos el desprecio que el mundo mágico tiene hacia personas como mi mamá, sólo por ser diferentes una vez al mes. Pero además de eso, hemos visto como él se consume, como la soledad lo iba acabando, algunas noches, lo escuchábamos llorar, y como él no nos iba a decir nada, buscamos un hechizo para buscar en sus recuerdos.- Serge sacó una pequeña esfera de sus bolsillos y la colocó en frente de Sirius.- ¿Quiere saber por qué el no le dijo nada? Tóquela.
Sirius titubeo un momento antes de su mano tocará la suave superficie de la esfera. Como si fuese un pequeño televisor, vio imágenes, de un pasado de más de 17 años.
Pasado
Remus Lupin, iba contento a su casa, ahora comprendía muchas cosas de la actitud de Moony en los últimos dos meses, el por qué el lobo rechazaba a Sirius. Se imaginaba la cara de su amor cuando se enterara de la noticia. Al entrar a su casa, su olfato inmediatamente detectó el aroma de dos personas, Sirius y James; era perfecto podía darles una sorpresa... pero la sorpresa la tuvo el licántropo cuando los vio besándose.
-No Sirius, esto no esta bien, yo amo a Lily,- la voz de James se escuchaba agitada.
-Pero también me amas a mí, ¿no es así James,- Sirius acarició el cabello desordenado de su amigo.
-No me trajiste aquí para hablar de nuestra traición a Remus y Lily, ¿verdad?
-No, te traje por que creo saber quién es el traidor.
-¿Quién?
-Remus
-Eso no es posible, tu lo sabes mejor que nadie, Remus es incapaz de hacerle daño a alguien, y además es un licántropo, ellos son leales a su manada, y somos parte de ella.
-Es una criatura oscura, por naturaleza le sirven a Voldemort, además he escuchado que aquellos que se le unan, podrán pedir lo que deseen, incluyendo la cura a la licantropía. ¿Acaso eso no es lo que siempre ha querido Remus?
-Pero Sirius... él es nuestro amigo, y ha sido tu amante desde que estábamos en Hogwarts, él no nos puede traicionar.
-Ha estado muy raro últimamente, el lobo me rechaza y creo que es por qué sabe que estamos en bandos separados.
-¿Has hablado con él?
-No, lo mantendré vigilado, pero quiero que te cuides de él, protege a Lily y al pequeño Harry, es más creo que no debes dejar que Remus vuelva a ir a tu casa.
-Pero ... Lily empezará a preguntarme, ella lo quiere mucho, y no creerá que es un traidor.
-Invéntale lo que sea, no quiero perderte James- Sirius besó la boca de su mejor amigo, y éste le correspondió. En silencio Remus salió de la casa, camino por espacio de varias horas sin rumbo fijo, no lloró, no gritó, si lo hacía, sabía muy bien que el dolor lo haría estallar.
Presente
-Yo...nunca supe que él estaba allí, nunca lo volví a ver después de ese día.
-¿Para que lo querías ver? ¿Para mantenerlo vigilado y que no le hiciera nada a tu verdadero amor, James Potter? ¿Quieres saber por qué el lobo te rechazaba? Mamá estaba embarazado de mí, por naturaleza las lobas al estar preñadas se comportan hostiles con los padres de los cachorros. Pero a ti te importaba otra persona...
Sirius sentía que una espantosa opresión crecía en su pecho, Remus se había dado cuenta de su amorío con James y que ellos pensaban que él era un traidor, y simplemente se había quitado del camino. Poco después del atentado donde James y su familia casi pierden la vida, Sirius supo que el traidor era otro. Y fue tanta su vergüenza que no se atrevió a buscar a Remus.
-Yo... yo amo a tu madre...
-A mi no me importa escuchar la versión de tu historia. Los siguientes meses mamá deambulo, tratando de conseguir trabajo, de alimentarse para que yo estuviese bien... lo admiro por eso, yo creo que en su lugar hubiese abortado al hijo de aquel que me hizo tanto daño.
Pasado
Remus estaba cansado, había trabajado horas extras, pero en su condición todo le resultaba difícil, al llegar a su pequeño departamento lo único que pensaba era en darse un baño con agua caliente y dormir.
En el baño las contracciones empezaron, Remus simplemente colocó hechizos en las paredes para evitar que los vecinos escucharan sus gritos de dolor, no tenía a quien acudir, Peter era el traidor, James y... Sirius..., no podía ir con ellos, no podía pensar en ellos, pero a su mente vino la imagen de ese beso, de las palabras de Sirius "no quiero perderte". Remus se acarició su abultado vientre, no quería perder a su cachorro, a su motivo para vivir.
Presente
-Fueron casi 30 horas de trabajo de parto,- dijo Serge mientras sus manos jugaban con la servilleta que estaba encima de la mesa.- Ni siquiera el parto de Diandra fue fácil. ¿Te lo puedes imaginar, sólo, esperando a que su cuerpo se adaptara, a que sus caderas se acomodaran para que un bebé pudiese nacer, sólo, sin que nadie lo animara o consolara, sin nadie le ofreciera algo para beber, sólo, con sus gritos y eso gracias a ti.- Los ojos de Serge se clavaron en Sirius, éste tenía la vista en la mesa.- Cómo te podrás imaginar, lo despidieron de su trabajo, y al no tener dinero lo sacaron del departamento, en pleno invierno.
Pasado
Remus estaba sentado en el piso, su mente buscaba una forma de encontrar refugio y comida para esa noche, Serge se había callado, probablemente su pequeño tenía mucha hambre, pero también se estaba congelando. Hacía mucho frío, y la nieve no dejaba de caer. Un hombre se colocó frente a Remus, Clive Perkins, un excompañero de Howgarts.
-Hace frío ¿verdad Remus, o ¿acaso los seres como tú no lo sienten?- Perkins había sido amigo de Malfoy y Snape, un mago de sangre pura y rico. Remus no dijo nada, un leve gemido de Serge hizo que el mago viera el pequeño bulto apretado contra el pecho del licántropo.- Un hijo ... ¿quién te embarazó?- Remus volvió a quedarse callado. — Que te parece si vienes conmigo, te ofrezco comida y un albergue para ti y tu pequeño bastardo.
-¿A cambio de que?
-Tengo una casa donde se atienden a huéspedes con gustos y necesidades especiales, trabaja para mi Lupin y te aseguró que no tendrás que estar en la calle.- Remus sabía lo que le proponía Clive, y sabía lo que significaba para él... pero hacía mucho frío y su bebé...no tenía más de un mes de edad.
-Acepto,- murmuró Remus. Clive lo condujo a un elegante edificio, y lo llevó a uno de los pisos superiores, una cálida habitación estaba lista, y un elfo doméstico estaba sirviendo la cena.
-Trae una cuna para el niño, y lo que se requiera para él, - ordeno Clive, el elfo asintió y desapareció.
-¿Lo tenías todo preparado?
-Te vi hace dos días, y siempre dije que si trabajaras en mi negocio, te iría bien. Te dejo Remus, por esta noche dejare que te alimentes y bañes, tanto tú como a tú bastardo, disfruta lo que te ofrezco, pero mañana hablaremos de negocios y tendrás que atender a tu primer cliente.
Presente
-Mamá permaneció en esa casa por casi 6 años, y desagraciadamente como dijo ese sujeto Perkins, le fue muy bien, hombres ricos...magos que en público lo despreciaban y se asqueaban de tocarlo, en la noche, lo poseían; siempre lo lastimaban, el lobo dentro de él rechazaba a esos sujetos que tomaban su cuerpo, pero eso lo hacía más estrecho, y excitaba más a los malditos que se acostaban con él. Había ocasiones en que no podía ni caminar, y por si eso fuera poco, 3 magos se obsesionaron con él, lo torturaban... nunca supimos exactamente que fue lo que lo obligaron hacer, incluso con el hechizo, no pudimos entrar en esos recuerdos, pero siempre que esos magos lo "visitaban", mamá se quedaba días en la cama, con golpes y quemaduras en cuerpo y cara.
Sirius quería vomitar, era demasiada información para un solo día, y también era demasiado su culpabilidad, si hubiese sido justo, Remus nunca lo habría abandonado, el nacimiento de Serge sería diferente...
-Supongo que uno de esos tipos, es el padre de tu hermana.
-Hubo un mago... que empezó a verlo con cierta frecuencia...
Pasado
Era el día libre de Remus, y éste disfrutaba al máximo de esos días, podía imaginar por un momento que su cuerpo no estaba sucio, y que Serge y él tenían una vida normal. Su pequeño había cumplido un año, y crecía saludablemente, y no había heredado su maldición. Mientras Serge jugaba con una pequeña escoba de juguete, Remus terminaba de contar y guardar el dinero que estaba ahorrando, algún día lograría reunir lo suficiente para salir de allí, al volverse para buscar a su hijo, Serge ya no estaba en el piso, Remus salió a buscarlo por los pasillos, no podría haber ido muy lejos. Por fin lo halló, junto a uno de los cómodos sillones, de una estancia, Remus alzó a su pequeño demonio y lo beso, cuando se volteó para regresar a su cuarto, una voz conocida lo detuvo.
-Vaya que el mundo es chico, nunca imagine verte en este lugar, y menos con un niño en tus brazos.- Remus volteó y se encontró frente a frente con Lucius Malfoy
Continuará...
