"Los días transcurridos sin ti a mi lado

se han vuelto traicioneros como las espinas de una rosa,

solo estoy a la espera del anochecer

para perderme en tus brazos

como si fueran una dulce melodía"

Pasaron días, lo que para ambos se volvió una eternidad, el baile de mascaras se acercaba y ella peligraba, lo sabia, había llegado a la edad donde debía desposarse con algún aristócrata

y eso provocaba un enorme vació en el corazón del vampiro, tal vez era egoísta de su parte quererla para el solo, tenerle a su lado por toda la eternidad, pero era ahora ella su mayor anhelo, hacia mas de diez décadas no sentía algo así, ni siquiera cuando estaba vivo experimento el amor con tal intensidad, completamente decidido a no dejarla en los brazos de otro paso tres noche debatiéndose internamente entre presentarse o no al banquete de celebración.

El día del evento la joven princesa estaba mas que nerviosa, sentía que la tristeza inundaba su corazón, siempre había tenido en cuenta que aquel día llegaría pero los eventos de las ultimas noches le habían hecho cambiar de parecer, ahora no era un tan anhelado momento, no si el no se encontraba presente, a su lado ofreciéndole matrimonio, suspiro pesadamente, debía dejar de creer en los cuentos de hadas, y esos pensamientos recorrían su alterada mente mientras la servidumbre le ayudaba a arreglarse para salir ante los invitados, aun sin ánimos trato de esbozar una pequeña sonrisa que pareciese creíble ante la multitud de aristócratas por que tal vez mañana se viese obligada a planear una boda de la cual no quería ser participe, bajo por las bellas escaleras de mármol que daban hacia el gran salón, sus ojos se llenaron de lagrimas, como deseaba que el estuviera ahí, Kamijo… se repitió mentalmente antes de llegar al ultimo escalón y fingir que estaba bien.

El baile comenzó sin ningún percance, todos los invitados disfrutaban de aquello con grandes sonrisas en el rostro que apenas se llegaban a notar por el antifaz que portaban, plumas, piedras preciosas y las mas exquisitas telas adornaban el lugar, pero desde las sombras alguien observaba todo silenciosamente con ese par de ojos azules, podía escuchar las conversaciones cercanas de quienes fueran los pretendientes con mas oportunidad, otras mas por parte de las mujeres y sus criticas hacia la joven, pero ni siquiera le tomaba importancia, para el ella era perfecta, su vestido color carmín enmarcaba su esbelta figura y el antifaz que portaba escondía sus llorosos ojos, pero el percibía la tristeza que acrecentaba conforme pasaba el tiempo, uno tras otro pasaron los jóvenes a bailar con Leila, mas ella se mostraba distante con cada uno pues sabia que su corazón jamas podría ser entregado a alguno de ellos, a mitad de la noche el apuesto rubio hizo su aparición saliendo de entre las sombras, al igual que ella el vestía de carmín, con una rosa adornando su vestuario, de inmediato le reconoció y esa fingida sonrisa se volvió mas amplia, bailo como tiempo atrás, y esperaba que aquella pieza tocada jamas se terminase, todos notaron el cambio en la atmosfera alrededor de la joven y quedaron sorprendidos, quedaba claro quien tenia su corazon aquella noche.

Salieron al balcón después de bailar por lo que a ellos se le hicieron horas, todos dentro del castillo comentaban sobre el extraño caballero pero nadie daba razones de quien era, algunos tenían una leve sospecha de quien podía ser el "intruso" mas sin embargo nadie podía asegurar tal rumor, si bien la estirpe de vampiros a la cual pertenecía el joven príncipe era mas que conocida, también era de las mas temidas pues se decía que solo se necesitaba de uno de ellos para terminar con un poblado en un arranque de ira.

- Kamijo… usted a venido aquí solo por mi no es verdad? a pesar de que me prometió que nunca nos volveríamos a ver, usted se ha presentado- la felicidad de la joven saltaba a la vista y el solo podía sonreír, de alguna manera le alegraba saber que el era la razón de ese estado en el que ella se encontraba

- Así es, he venido a cumplir mi capricho y faltar a mi palabra, no he soportado estar lejos de ti desde la ultima noche que nos encontramos, pero he realizado un esfuerzo sobrehumano para mantener la distancia entre nosotros - su mirada se perdió en la luna llena de aquella noche, mientras tomaba las manos de la doncella entre las suyas - pero como vez tengo un corazón débil si se trata de ti, siendo tu no puedo negarme a salir en tu búsqueda, y es que no comprendo que clase de embrujo me has realizado para estar tan completamente entregado a ti, esta necesidad enfermiza hacia tu persona, debo admitir me es demasiado satisfactoria…- la mirada de la joven se clavo en las manos de ambos y aquellas palabras se le clavaron en el corazón.

- Entonces he de suponer que usted no solo ha venido a bailar conmigo, quiero creer ingenuamente que usted se ha presentado con el mismo propósito que tienen todos los hombres presentes en ese salón… y eso me llena de felicidad, juro yo no he hecho nada contra usted, desde nuestro encuentro juro no he pensado en alguien mas que no sea usted, es algo que no entiendo y no hago el esfuerzo por entender… me es agradable sentir esto por usted,sentir un corazón frenético en mi interior al tenerle cerca… pues eso indica que usted es mi mayor felicidad -

- Ser la razón de tu felicidad no quiere decir que no llegue a ser la razón de tu desdicha… por favor por ultima vez… te lo ruego… te lo imploro no sigas incordiando con alguien como yo, no importa cuantas veces regrese y suplique que estés conmigo… debes rechazarme…- aquella mirada azul se volvió suplicante, el desde el fondo de su corazón pedía a gritos que ella diera media vuelta y se marchase, quería ponerla a salvo de si mismo, aun cuando eso le doliera en lo mas profundo y estaba seguro que no soportaría tanto dolor, pero si era por ponerla a salvo haria hasta lo imposible

- Me pide usted que yo le abandone cuando acabo de confesarle lo que siento?, cuando es usted quien viene en mi búsqueda?, me gustaría decirle que lo haré que en este momento daré media vuelta y le evitare a toda costa, mas no puedo, no se quien sea usted... y en realidad no me importa si es algún tipo de demonio que tan solo ha venido a seducirme para después entregarme al más oscuro de los deseos, se que gustosa haré lo que esté dentro de mi alcance con el único propósito de estar a su lado, si usted me pide que me tire de un acantilado lo haré… no claudicare … así que por favor… por favor, se lo imploro de la única manera que se, si usted quiere tomar solo una parte de mi… hágalo… yo gustosa aceptare ese pequeño pago con tal de tenerle cerca- Kamijo solo podía negar ante aquellas palabras pues su temores y anhelos eran ciertos, pero jamas pensó que el grado de estos le rebasaran, se sentía tan rebosante de felicidad ante aquellas palabras y a la vez tan temeroso por las consecuencias de estas.

- Esta bien… pero antes que nada te contare quien soy realmente y espero vanamente que tu opinión hacia mi cambie y que todo lo que has dicho se quede en el olvido… por ahora regresemos… -