Disclaimer: todos los personajes son de Meyer, la historia es mía.

Este es mi primer fic espero que les guste, se aceptan flores, criticas e inclusibe tomatasos, pero que sean constructivos y ayuden a mi mejoria

Primer Capitulo

¡Sorpresa Inesperada!

Han pasado ya 50 años desde que mi vida cambio radicalmente, pero se preguntaran que fue lo que paso, ya que la vida cambia constantemente, acababa de cumplir exactamente 17 años cuando mi madre tuvo la fantástica idea de que como por haberme graduado antes de la preparatoria, además de haber obtenido una beca completa en Darmonth, me regalarían ella y mi padre un viaje a Italia, ahí todo fue en decline; mi nombre es Isabella Marie Swan, pero prefiero que me llamen Bella, tengo la fabulosa edad de 67 años, pero mi cuerpo esta atorado eternamente en los 17 años, sigo siendo simple, aunque ahora tengo la belleza de los de mi raza, se preguntaran cual es ¿no?, pues simple soy un vampiro, soy ágil, veloz, súper fuerte, además de visión y oído perfectamente agudizado, adema cuento con un don el cual es que puedo extender cualquier tipo de escudo a mi alrededor, ya sea físico o mental, ya que estos actúan en mi defensa de forma automática, ósea que si tienen intención de lastimarme, se topan con un muro invisible que evita que se acerquen a 3 metros de mi, pero bueno quieren saber cómo me convertí, todo comenzó cuando mi madre Renne Swan convenció a mi padre Charlie que era lo suficientemente responsable para poder ir sola a Italia, y así fue; conocí Roma, Florencia, la Toscana, pero no era suficiente quise ir a Volterra a celebrar el día de San Marcos, un cura que expulso a todos los vampiros de esa ciudad, irónico no creen, pero en fin, ese día fue genial vi el desfile dedicado en su honor visite la plaza del reloj, ya estaba anocheciendo por lo cual decidí regresar a mi habitación de hotel ya que ahí pasaría la noche ahí, para regresar a Florencia y de ahí regresar a Phoenix, al lado de mis padres, caminaba al hotel cuando note que mucha gente se congregaba alrededor de una chica muy hermosa, parecía una modelo, era rubia, alta, de tez muy pálida, más que yo y eso que yo era mitad albina, tenía unas grandes ojeras purpuras pero lo más raro eran sus ojos los cuales tenían una tonalidad entre morado y purpura, entonces ella pareció notar mi presencia y se acerco a mí.

-Dime linda te gustaría ir a un paseo por uno de los castillos más antiguos de Volterra-me dijo con un perfecto español casi sin acento italiano, pareció que era más una orden que una pregunta.

-No gracias señorita, tengo que llegar a mi hotel mañana parto temprano a los Estados Unidos-al escuchar mi respuesta una mueca de incredulidad se puso en su rostro, pero no insistió y se marcho.

Llegue a mi hotel 15 minutos más tarde, entre en mi habitación, esperando una noche de descanso, pero lo que encontré fue a dos personas totalmente opuestas uno era alto y muy musculoso parecía un muro de músculos, la otra figura era pequeña incluso más que yo y eso que yo mido alrededor de 1.60 era hermosa tenía el cabello castaño claro, el cual estaba cortado recto hasta su barbilla, tenía unos labios carnosos de color rojo, parecía más una adolecente de unos 15 años que una adulta, me miraron fijamente, fue cuando note que sus ojos eran de un rojo oscuro, lo cual me desconcertó pero no logro aterrarme, si sé que soy un bicho raro quien ve a alguien en su habitación de hotel, con ojos rojos y mostrando un aura de peligro y no se asusta, el tipo grande me vio y sonrió, pero no era una sonrisa amable era más bien una cínica, me evaluó y después se le hablo a la chica.

-Jane, podrías apresurarte me aburro, comprueba lo que dijo Heidi, y si no es verdad, yo pido ser el primero huele delicioso.

Esto me descoloco quien era esa tal Heidi, además como era eso de que huelo delicioso, pero eso se me olvido cuando escuche una especie de gruñido, el cual pude ver que salía de la tal Jane, el tipo musculoso la observo como si se hubiera vuelto loca y la sostuvo por el hombro, parecía que iba a saltar sobre mí.

-Jane qué diablos te pasa porque no está retorciéndose de dolor, ¿Sabes? No tenemos toda la eternidad para desperdiciarla en ella.

-Lo que pasa Félix es que ya envié la onda más fuerte de dolor que tengo y a ella parece no afectarle.

El tipo llamado Félix pareció por un momento sorprendido pero después sonrió de una manera siniestra y dijo.

-Bien, entonces llevémosla con el amo, estoy seguro que estará interesado en su pequeña peculiaridad.

Antes de que pudiera pensar en lo que decía él se encontraba frente a mí, tenía una velocidad impresionante, sentí un golpe en mi nuca y todo fue obscuridad.

Cuando volví a ser consciente de mi, recordé todo lo sucedido, lo cual no tenía ningún sentido para mi, abrí los ojos y lo que vi me dejo completamente en shock, estaba en una habitación redonda en la cual había tres tronos, sumamente grandes y parecían de oro solido, además tenían incrustaciones de rubí ya que despedían ciertos tonos rojizos, los rubíes formaban una "V" bastante grande y elegante, pero lo que más llamo mi atención fueron las personas sentados en ellos, eran tres dos con cabello negro y uno con cabello rubio casi blanco, los tres parecían no pasar de los 30 pero su piel pálida parecía como si fuera realmente frágil, casi como el papel de cebolla, el hombre del centro se levanto y se encamino hacia mí, al acercarse note que sus ojos eran igual de un tono rojo, pero estos parecían tener una especie de capa de piel, lo que me hizo preguntar si eso dificultaba su visión, el se acercaba como si estuviera flotando en el aire, no podía escuchar sus paso y eso que estaba a menos de 3 metros de mi, se acercaba con una sonrisa, la cual trataba de ser gentil para que tomara confianza pero su mirada me dacia que huyera, ya que tenía un brillo de codicia.

-Hola Isabella, lamento la forma tan poco delicada con la que trato Félix, te estarás preguntando qué haces aquí, mi nombre es Aro y ellos son mis hermanos Cayo-señalo al del cabello rubio-y Marco-señalo al que tenía cara de aburrimiento-bueno dame tu mano y te diré todo lo que necesitas saber.

Antes de que siquiera pudiera negarme el tomo mi mano, su expresión al principio era confiada y alegre, su toque era como sentir un bloque de hielo entre las manos, pero no era tan liso y suave era más bien como estar tocando una pared de yeso, su expresión cambio tan rápidamente que creí que alucinaba, primero fue shock, luego frustración para terminar con el mismo brillo de codicia; soltó mi mano y se encamino de regreso a los tronos y elevo su tono a todas las demás personas que yo no había notado.

-Como ven hermanos no puedo acceder a su mente creo que tenemos un diamante en bruto, díganme Cayo y Marco ¿están de acuerdo en su transformación?

Ambos hombre en los tronos se levantaron y tomaron posiciones al lado de Aro, pero yo estaba perdida, como que no pudo acceder a mi mente y que era eso de diamante en bruto, además de que iba eso de la transformación durante mi momento dentro de mi mente debieron de haber llegado a una decisión, la cual hacia a Aro sumamente feliz en cambio el que se llamaba Cayo, tenía una cara de asco, antes de saber siquiera que pasaba, Aro ordeno que todos salieran y en menos de dos segundos todos estaban fuera y él se acerco a mí.

-Tranquila Isabella, todo estará bien pronto serás como nosotros, un ser magnifico, y espero con un gran don- pero antes de que siquiera pudiera decir algo se acerco mas tomo mi cabello inclino mi cabeza y me mordió.