Pastel

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Primera parte.

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El constante golpeteo de sus dedos sobre la mesa comenzaba a irritar al rubio que dejando el cucharon volteo observándolo; su mano derecha apoyada en la mesa y sobre su palma su mejilla, sus labios y ceño fruncido además del constante tamborileo era claro que su capitán, se aburría.

Retirando el cigarrillo de sus labios exhalo contemplando el pastel a su costado, aun faltaba rebanarlo a la mitad y colocarle el relleno, unirlo y cubrirlo de chantillí para que Luffy pudiera decorarlo por lo que, tomando el plato en donde reposaba el pastel y las fresas picadas junto con la crema batida se acerco, esperando no arrepentirse después, los coloco enfrente del pelinegro antes de regresar por el cuchillo. Faltaba poco para que la comida estuviera lista, así que una vez que Luffy elevo su rostro observándolo le extendió el cuchillo.

– Parte a la mitad el pastel, de forma horizontal – pidió acompañando su explicación, posiciono el cuchillo transversal al pastel – de esta forma – añadió – una vez que lo hayas cortado a la mitad por completo, retiras con cuidado la parte superior, colocas las fresas y crema en esta parte – señalo con su dedo la parte inferior del pastel – por último tomas la parte superior y la colocas arriba nuevamente, el chantillí está casi listo así que una vez que termines se lo colocaremos – concluyo dándole el cuchillo mientras el pelinegro asentía emocionado.

Una vez que el rubio le dio la espalda Luffy comenzó a cortar el pastel teniendo cuidado de que fuera la mitad del pastel, no quería que se repitiera lo de las patatas. Con sumo cuidado prosiguió hasta que termino de cortarlo.

– Bien – susurro dejando el cuchillo a un costado, con delicadeza comenzó a retirar la parte superior cuidando que no se partiera la coloco en el plato a su costado, satisfecho empezó a colocar las fresas y crema.

Sonrió apagando el cigarrillo, observo a su capitán. La comida estaba lista al igual que el chantillí, por lo que sólo lo esperaba. Desviando su vista contemplo la puerta, al notar la presencia del espadachín que segundos después entro enarcando sus cejas al ver a Luffy tan entretenido colocando fresas y crema arriba de lo que supuso era la mitad del pan que conformaría el pastel, giro observando al cocinero, que solo volvió su vista al pelinegro. Así que restándole importancia se dirigió al refrigerador, tomo una de las botellas de agua y salió. Al parecer había acertado al decirle que le pidiera ayuda al cocinero, sonrió abriendo la botella de agua, para después llevarla a sus labios y beber el contenido.

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Al verlo rebanar también el pastel y colocarle el relleno, pensó que quizás lo de las papas había sido provocado por la emoción que le embargo, no obstante ahora se replantaba eso, aunque se podía decir que era su culpa, después de todo ya había logrado ver las cualidades que poseía su capitán para dibujar, y sabía que ni un duro entrenamiento cambiaría eso, ya que para él extrañamente las cosas se veían idénticas a como las pintaba o al menos eso decía en su defensa. Así que… no era de extrañar el resultado.

– Y se supone que ¿plasmaste el rostro de Nami-san en el pastel? – pregunto por tercera vez, intentando calmarse y no golpear a su capitán para luego arreglar todo el desastre. Luffy asintió.

– Es idéntica, me pregunto si a Nami le gustará – con una enorme sonrisa veía su "obra de arte". Sanji suspiro, negando, la respuesta era obvia, definitivamente eso tendría la reacción opuesta a la que buscaba su capitán.

Pero no podía culparlo, había personas que definitivamente no tenían el don para dibujar. Además era su culpa, después de todo él había sugerido adornar el pastel y había hecho chantillí de varios colores para que pudiera hacerlo a su gusto y por si no fuera poco lo había dejando solo. No obstante eso ahora no interesaba, lo que realmente importaba era lo que pasaría después de que Nami-san viera el pastel, porque estaba seguro que no podría esconderlo o intentar hacer entrar en razón a Luffy, y pelear con él no era una opción muy conveniente.

Llevando su mano izquierda a la frente exhalo mientras su mano libre sustrajo la cajetilla de cigarros de su saco y de ella un cigarro para luego encender y aspirar profundamente, sin duda sería un largo día.

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Demasiado extraño, fue lo que pensó cuando por segunda vez en el día, Luffy toco suavemente su puerta y pidió permiso para pasar, usualmente sin previo aviso la hubiera abierto para avisarle que la comida está lista, no, negó agitando su rostro, lo normal sería que Sanji-kun fuera quien le avisara de la comida, sí, eso era lo normal, lo esperado, y menos aun lo que su capitán hacia en ese momento.

– Permíteme Nami – con inusual cortesía, abrió la puerta de la cocina permitiéndole el paso para luego pasar él, sin prisa, sin abalanzarse a la mesa o estirar sus brazos y tomar los trazos de carne devorándolo a una velocidad increíble, en vez de eso la acompaño hasta su lugar repitiendo la acción de la mañana ante la atenta mirada de sus nakamas que veían sin creer la escena igual o más sorprendidos que ella.

Nuevamente la idea de preguntarle qué mosca la había picado para que se comportara así salto por su mente pero tan pronto observo el rostro de su capitán su cuestión se desvaneció; los labios oprimidos en una fina línea curvada que, aun cuando parecían sellados, por la comisura brillaban por la creciente salivación, su paulatina aspiración que parecía captar cada delicado aroma y transformarlo en un delicioso sabor, no obstante, al fijar su vista en sus oscuras orbes, noto que no veía la comida aun cuando su sentido del olfato y gusto parecía inmersa en ella. La observaba; podía contemplarse en esas dos perlas oscuras relucientes de emociones que no pudo descifrar, tan hipnotizarte que no pudo evitar apartar su vista, hasta que él frunció el ceño y ladeando su rostro le miro interrogante abriendo sus labios, con mucho esfuerzo, dispuesto a preguntarle qué ocurría. Fue en ese momento que ella sonrió y aparto la mirada.

– Gracias Luffy – retribuyó viéndolo por encima del hombro añadió – Ya puedes sentar… – se detuvo al verlo estirar sus brazos mientras ocupaba su asiento devorando la carne como si no hubiera un mañana.

Sonrió al verlo robar un par de carne del plato de Usopp, eso era lo normal. Luffy comiendo sin modales. Robando comida en un instante de distracción de sus compañeros. Sin embargo ahora que se detenía a pensar, en todo el tiempo que habían estado, curiosamente Luffy no había intentado robar de su plato, por mucha hambre que aun tuviera…

Aun cuando sólo era Zoro, él y ella los que formaban la tripulación. Ahora si lo intentaba, sabía que Sanji no lo permitiría, y en aquel tiempo estaba segura que Zoro no haría nada y aun en la actualidad no lo haría y aunque podría golpearle por tal atrevimiento Luffy no se atrevía siquiera a mirar su plato o el de Robin.

Suspiro, quizás sólo era el hecho de que era mujer, después de todo con Robin nunca se había atrevido a tocar su comida, y el extraño comportamiento como casi todo lo que hacía no tenía una explicación como tal, sólo eran impulsos momentáneos que una vez que se aburre estos desaparecen y realmente no debería darle tantas vueltas después de todo se trataba de su capitán.

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Casi siempre al termino de la comida cada quien se retiraba a su respectivo lugar del barco, o habitación llevándose el postre, eran pocas la veces que después de disfrutar de la comida permanecían en el comedor esperándolo y degustándolo allí mismo.

No obstante si bien el extraño comportamiento de Luffy los había sorprendido que Sanji les hubiera pedido que esta vez permanecieran en el comedor para posteriormente ocupar su asiento entregándole la tarea de la repartición del postre a su capitán los dejo sin palabras.

Anonadados observaron como el pelinegro se acercaba al refrigerador tras haberles repartido un pequeño plato y cubiertos.

Simplemente no creían lo que estaba ocurriendo; Sanji que, no permitía a Luffy acercarse al refrigerador ni a dos metros había dejado que éste se encargara de tal tarea. Hecho inimaginable al igual que Luffy se comportara como un caballero con Nami.

A diferencia Zoro ni se inmuto al ver a su capitán realizar tales acciones, aun cuando no tenía idea de lo que había dicho el cocinero a Luffy suponía que ser atento con Nami había sido lo que le había propuesto para que le agradeciera, en consecuencia la acción que hacía era parte de lo mismo.

Con dificultad pero sin recibir la ayuda de sus nakamas logro sacar el pastel y llevarlo al comedor intacto. Sin ceder a probarlo en el camino.

– Y bien – expreso esbozando una enorme sonrisa – ¿te gusta Nami? – pregunto. Esperando paciente su respuesta antes de comenzar a repartir el postre.

La mayoría conocía la "habilidad" que tenía su capitán para dibujar, de no ser por Usopp la bandera que ondearía en el mástil del barco sería "bastante peculiar", y por alguna extraña razón Luffy no lograba encontrar lo que había de mal.

Débil pero perceptible aun cuando el esfuerzo fue grande fue notorio la risa mal camuflajeda por parte de la mayoría, no obstante Luffy no pareció percatarse, al contrario parecía tan absorto en su rostro que intento con mucho esfuerzo ocultar la creciente ira que comenzaba a embargarle, pues sabía que aquella figura mal proporcionada y de rasgos un tanto extraños era sin duda "ella".

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Continuará….


Lamento la larga espera, pero últimamente no he tenido nada de tiempo libre... y aun cuando es corto el capitulo a comparación del anterior decidí publicarlo y no dejarlos esperar...

Un agradecimiento muy especial a: mauricio sanchez.165, SAbina-chan, Natalia 22,Ishurii,Misus11, Calipitachix2 y a todos lo que agregaron esta historia a favoritos!