Capítulo 2: Vampira

Entonces vi que en esa sala estaban tres chicas pálidas y rubias mirándome sorprendidas, y caí en la cuenta que había cruzado la enorme habitación en menos de un segundo… pero eso era imposible, ¿verdad?

-¿Qué…? – no pude seguir hablando, ya que no estaba segura de lo que quería preguntar.

-Tranquila – habló una de las chicas, la que seguramente me había tocado la mano, ya que estaba más cerca de la cama de donde acababa de levantarme. – Soy Tanya – siguió hablándome de manera calmada, para tranquilizarme.

Ella, como las otras, tenía una palidez y belleza que no había visto antes, las facciones de las tres eran perfectas. Tanya era rubia, un tono de pelo dorado, pero en sus ondas que caían un poco más abajo que los hombros se podían apreciar pequeños reflejos rojizos. Su altura era parecida a mi 1'65 y vestía una camiseta roja ajustada y una minifalda junto con unos tacones de infarto.

-Ella es Kate – dijo señalando a la chica que se encontraba a su lado, Kate era algo más alta, 1'73 más o menos, y su rubio era más apagado que el de Tanya en su pelo liso hasta media espalda y su flequillo perfecto. – Y ella Irina – señaló a la otra chica, de 1'70 aproximadamente, también rubia, pero con destellos plateados en su pelo liso por encima de los hombros.

Lo que me sorprendió fue que las tres tenían los ojos de un color caramelo idéntico y también precioso.

-¿Cómo te llamas tú? – me preguntó Irina.

-Bella – respondí sin pensármelo.

-Tenemos algo que contarte, Bella – dijo esta vez Kate. – ¿Crees en seres como brujas, hadas,… o vampiros? – dio un énfasis especial en la última palabra, dejando claro que era la única que importaba realmente. Supongo que vio el desconcierto en mi cara. ¿Quién diablos justo después de las presentaciones lo primero que preguntaba era si creías en yo que sé qué cosas? – Veo que no. Pero deberías.

-¿Por qué?

-Porque ahora tú lo eres. – no pude responder a aquello. Abrí la boca para negarlo, pero simplemente no pude decir nada.

-Sabemos que es extraño, y que estás confusa, pero te acostumbrarás. – Irina parecía segura de eso.

-Por supuesto que te acostumbrarás, tienes toda la eternidad para ello…

-¿¡Toda la eternidad! ?– pregunté escéptica. ¿Qué clase de broma era esa?

-Sí. Los vampiros somos inmortales. Nosotros te ayudaremos con todo, siempre que tú estés de acuerdo. Así podremos explicarte todas las cosas que son nuevas para ti.

-Cla…Claro – articulé como pude. Nada de lo que decían tenía sentido para mí, pero en el fondo, sabía que no era la misma que antes, por lo que decidí creerlas. – Y bueno… exactamente, ¿cómo… ocurrió esto?

-Nosotros te convertimos. Bueno teóricamente fue solo Tanya, pero da igual. – explicó Kate.

-Y… ¿cómo me convertiste? – pregunté esta vez dirigiéndome esta vez solo a Tanya.

-Bebí tu sangre, pero sin matarte. Sé que quizás suena raro para ti pero…

Al oír a Tanya decir la palabra sangre comprendí hasta qué punto era eso de ser vampira, y no me hacía ninguna gracia.

-¿No se puede deshacer la transformación? – tenía la esperanza que me respondieran afirmativamente, pero ya sabía que no sería así.

-No. Lo siento. Al principio no sabíamos si debíamos transformarte, pero simplemente no fuimos capaces de dejarte allí en el bosque en el estado en el que te encontrabas, y el único modo de salvarte era éste ya que no te quedaba mucho tiempo, por lo que no nos detuvimos mucho a pensar si tú… - Tanya sonaba avergonzada e incómoda, por eso la corté.

-No es eso, es solo que… bueno que… - no estaba segura de cómo decirlo.

-¿Que qué? – preguntaron a la vez.

-Ya sabéis, todo eso de beber sangre de alguien inocente… yo no quiero ser una asesina… y pues…

-Mucho mejor entonces.

-¿Mucho mejor? – no entendía.

-Sí, nosotros no matamos gente como el resto de nuestra especie. Nosotros nos alimentamos de animales. Ya sabes, como si fuéramos vegetarianos.

-¿Vegetarianos?

-Sí, eso se lo inventaron los Cullen. Es por eso que tenemos los ojos dorados.

-¿Quién?

-Los Cullen, la única otra familia vegetariana que existe aparte de la nuestra. Quizá deberíamos llamarlos para que vinieran a conocerte… - hablaba Tanya de manera pensativa.

-Claro, cualquier excusa es buena para que ellos vengan – dijo Irina mirando a Tanya divertida.

-Sí, pero creo que tenemos que avisar a Carmen y Eleazar primero, en el fondo junto a nosotras ellos son los que van a ser más cercanos a ella cuando vuelvan de su viaje… - Kate parecía ser la que más razonaba.

-¡Es verdad! No me acordaba de ellos – exclamó Irina – ahora los llamo – dijo, y al instante desapareció, para volver a aparecer un momento después con un móvil en la mano.

-Irina – se escuchó que decía una voz masculina en el otro lado de la línea, Irina había puesto el altavoz, y le dio el móvil a Tanya. - ¿Ocurre algo?

-Eleazar – habló Tanya – hemos convertido a una chica.

-¡¿Qué?

-Eso, se ha despertado hace poco y acabamos de contarle lo que es…

-¿Ya la habéis llevado a cazar?

-¡Oh no, sabía que nos olvidábamos de algo importante! Ahora mismo la llevamos. Adiós.

-Tanya…

-Adiós. – Dijeron Irina y Kate al unísono, y Tanya finalizó la llamada.

-Bella, ¿estás bien? – me preguntó Tanya con una mirada de preocupación.

-Sí. De hecho me siento mejor que nunca.

-Ya, pero… ¿no estás sedienta? – Kate también parecía preocupada.

-¿Sedienta?

-Sí, ¿sientes como una quemazón en la garganta? – inmediatamente después que Kate pronunciara esas palabras sentí esa quemazón de la que me hablaba.

-Sí. – Respondí algo asustada. ¿Por qué sentía eso? ¿Era normal? ¿Por qué ellas lo sabían?

-Tranquila, no pasa nada. Es normal que sientas eso. Siempre que los vampiros llevamos un tiempo sin cazar nos sentimos sedientos.

-¿Cazar?

-Exacto, pero no te preocupes, los animales no pueden dañarte ahora – las tres parecían divertidas ante eso - y para cazar lo único que tienes que hacer es dejarte llevar por tus instintos.

-Venga vamos – dijo Kate – tanto hablar de ir a cazar me pone sedienta a mí también.

Entonces Irina me cogió de la mano y empezó a correr hacia la escalera. Yo la seguí y me sorprendí de lo rápido que íbamos, y que aun de esa forma lo veía todo clarísimo, mejor que antes de ser transformada. Cuando salimos de la casa me fijé que ésta se encontraba en medio de un hermoso prado, que estaba rodeado por un bosque. Entramos en este y nos detuvimos al llegar a un río.

-Simplemente salta – dijo Tanya desde mi espalda. Entonces las tres saltaron, una a una, esa enorme distancia. Yo intenté hacer lo mismo y me sorprendí cuando lo logré a la primera, ya que parecía algo imposible.

-Muy elegante, hermanita – dijo Kate sonriéndome y volviendo a correr.

Me sorprendió que me considerara ya como su hermana, cuando apenas nos conocíamos, y dirigí mi mirada hacia Tanya e Irina, que me sonrieron y siguieron a Kate. Yo hice lo mismo.

Mientras corríamos comencé a percibir un agradable olor y las chicas me preguntaron si también podía escuchar latir varios corazones, por lo que me concentré y logré escuchar lo que ellas me decían. Entonces nos paramos para avanzar andando los últimos metros antes de ver siete alces.

-Es instintivo – me animó Irina al ver mi miedo – simplemente cierra los ojos, inspira su olor, y salta sobre ellos, el resto viene solo.

Hice lo que ella me dijo, y salte sobre el macho más grande que había. Dirigí mi boca a su cuello y lo mordí, succionando el dulce líquido, que calmaba esa quemazón en mi garganta. Cuando sentí que ya no quedaba más sangre en él me dirigí hacia otro y repetí lo mismo que con el primero. Al acabar me sentía totalmente saciada, y me di cuenta que mis "nuevas hermanas" me contemplaban.

-Tendrás que mejorar un poco en eso pero… - empezó Irina, pero Kate la cortó.

-Tú fuiste peor la primera vez.

-Lo sé, pero he mejorado – Tanya y Kate rieron ante su comentario, pero yo no entendía de qué hablaban.

-¿Qué es lo que tengo que mejorar? No me ha hecho nada.

-¿Acaso no te has visto? Estás horrible.

Me miré y, en efecto, el vestido que llevaba estaba todo sucio por la tierra y hierba, aparte de algunas manchas de sangre. Mi pelo estaba… mejor no hablar acerca de ello.

-Dios, no me había percatado de eso – susurré con vergüenza, pero aunque ellas se encontraban a unos 5 metros de distancia me escucharon y se largaron a reír. Y yo me uní a sus risas.


¡Hola!

Aquí el segundo capi, espero que les haya gustado.

En el siguiente se sabrán algunas cosas del pasado de Bella y por qué estaba en ese bosque...

¿Review?

Besos

Judy