Capítulo 2: Primera mentira.

Con los años habría aprendido que esa es una de las formas que toma el llamado "Amor a primera vista". No lo creería hasta que pasaron los años y todo se volvia más y más evidente, hasta llegar al punto en el que se encontraba ahora.

Estaba en una situación realmente jodida. Había estado jugando al detective el día en que no debía hacerlo. ¿Por qué no le hizo caso y regreso cuando ella se lo pidió ese día en el parque de entretenciones?. Lamentaba mucho haberse dejado guiar y arriesgar por su curiosidad aquél día, sin tomar ninguna precaución y no ir armado o acompañado de algún policía tras esos bandidos de negro. Solo y creyendo que era indestructible y que nada malo pasaría. Poco a poco aprendería que no siempre era verdad que los malos caían a manos de los buenos y que la justicia se cumplía cada vez y siempre. A veces te sale simplemente el "tiro por la culata".

El caos comenzó luego de haberlos seguido y escuchado la conversación que entablaron (fraude, extorsión?). Los idiotas no encontraron nada mejor que darle una droga para matarlo. Lo golpearon por detrás y una vez que cayo al suelo semi-inconciente pudo oírlos como si todo se tratase de un sueño. Pensó en ella como a veces lo hacía antes de irse a dormir, también pensó que esa vez sería la última.

Mientras estos tipos discutían sobre qué hacer con él y se decidían finalmente por una droga, él sólo se imaginaba como sería pasar la eternidad sin ella. Se había acostumbrado a su presencia y la había preferido sobre la de cualquier otra persona, lo había hecho cada día desde el momento en que se vieron. Supo que no había otra forma de vivir. Y, en ese momento, se le hacía la manera más agridulce de morir y la única manera: pensando en ella, como siempre.

Deseo ser inmortal, deseo estar en una novela de las que tanto le gustaban… y que un día su escritor volviera a traerlo a la vida, lo resucitará del enrollo en que se había metido y lo dejará salir en la búsqueda de su princesa…Y nada de eso paso. Ahí estaba él, tirado en el frío suelo, esperando que dos tipos tomaran una decisión respecto a su existencia. No podía mover su cuerpo, siquiera pestañar y el tiempo se le alargaba segundo a segundo. Si alguien pudiese oír la voz en su cabeza habría sabido que él gritaba su nombre y le pedía disculpas por ignorar su petición, por haber sido un idiota y haberla dejado de lado otra vez por sus cuentos de detective juvenil. Deseo tener una máquina del tiempo y haberle dicho todo lo que sentía cada vez que tuvo la oportunidad de ello, pero no lo hizo por ser lo suficientemente cobarde y temeroso de no ser correspondido.

En su mente trató de resistir la droga que estos tipos le metieron a la fuerza por la boca, trato de escupir el agua que le dieron para que cuerpo la tragará. Pero eso sólo ocurrió en su mente. En los siguientes minutos se encontró solo al frío de la noche, los hombres de negro se había marchado dejándolo abandonado a su muerte. Entonces el dolor atravesó su cuerpo como mil estacas, cada célula le dolía, le costaba respirar y sentía como su corazón se encogía para no volverse a contraer. Trato de luchar contra ello por ella, por ambos y por su futuro… más fue insuficiente. El dolor se metía cada vez más dentro de su cuerpo y hacía arder su alma.

No supo cuando tiempo se sintió morir. Dejo al poco de luchar contra ello cuando ya no tenía fuerzas y comenzó a dejarse llevar. Se la imagino lo más bonita que podía recordar y decidió morir con dignidad pensando en ella. Al menos eso le debía.

Cada vez que recordaba ese sentimiento y el vacío que le provocaba perderse la vida sin ella, sentía que se le había dado una segunda oportunidad para hacer las cosas distinto. Sólo el vacío de estar sin ella le daban fuerzas suficientes para no alejarse y seguir aguantando la falsa realidad en que se había convertido su vida.

Realmente nunca había deseado encontrarse en una situación como en la que ahora estaba involucrado: convertido en un crío y haciéndose pasar por otro, un niño de 7 años que vivía con ella y fingía no quererla tanto como la quería. Pero no había sido aún capaz de encontrar un punto medio: decirle la verdad sin poner en peligro la vida de ella y ambos.

Recordaba suficientemente bien el miedo y el dolor que sintió ese día cuando se encontró frente a la muerte. No, no la haría nunca a ella pasar por eso. Jamás se lo perdonaría, ni en esta ni en sus próximas vidas. Por eso antes de decirle todo debía estar seguro que nada malo le fuese a pasar, que esos hombres estarían muertos incapaces de salir en su búsqueda y hacerles daño. Sólo una vez que viera la falta de vida en la pupila de esos tipos, se sentiría libre para salir hacía la verdad y contarte todo, absolutamente todo.

Hasta que ese día llegará, él no tenia más que estar y soportar el dolor de ella, convertido también en su propio dolor.

Por difícil que pueda parecer tomar una decisión como aquella (hacer sufrir a tu ser más querido), realmente él la tomó bastante rápido. No es que quisiese que ella sufriese intencionalmente de algún modo, sin embargo, cuando Ran apareció en la puerta del Doctor buscándolo después de despertar tirado en el suelo de ese frío lugar … fue todo lo que se le ocurrió. Sería incapaz de hacerla sufrir y, llegado el momento, la compensaría con creces y haría lo imposible para ser perdonado, pero lo cierto es que con dicha experiencia había descubierto que le era imposible vivir sin ella, lejos de su presencia aunque sólo fuesen unos instantes.

Sabía que estaba siendo un idiota y egoísta. Pensaba en su propia conveniencia y parecía estar dejando de lado la de ella, su posibilidad de reconstruir su vida fuera de todo peligro. Se había debatido en los días siguientes a estos sucesos toda la situación y había llegado a la conclusión que, para bien o mal de ambos, al menos de esta manera tendría como protegerla y velarla. Estando cerca suyo las 24 horas del día y no desapareciendo de su radar podía cuidarla sí esos hombres decidían regresar por ellos o por otros. Al menos esa excusa había ocupado la parte más racional de su cabeza, aquella parte que surgía cuando ella estaba cerca le decidía que su propia vida era la que estaba en peligro, pues sin ella no era nadie, al menos alguien útil para encontrar información acerca de esos hombres y atraparlos.

Mientras eso sucediese, trataba de llamarla como Shinichi continuamente para saber de ella y, en el día a día, había hecho lo posible por transformar a Conan en un personaje capaz de hacer el papel de Shinichi y hacerla sentir protegida, acompañada y escuchada. Esto se había trasformado en una tarea relativamente complicada, ya que habían muchas cosas que le gustaría decirle y estaba imposibilitado de hacerlo (a menos que quisiese mantener su plan).

Si lo ponía en perspectiva podía entender que ambos sufrían de la ausencia del otro. Ella lo extrañaba pensando que estaba lejos, sin pensar en ella siquiera. Él estaba junto a ella todo el día, pero bajo la forma de otra persona y sin poder demostrarle todo lo que de verdad la quería y necesitaba, fingiendo que era un extraño que había entrado simplemente a su vida un día. ¿Cuánto tiempo era capaz de soportar esa situación?. Había querido muchas veces decirle todo lo que pasaba y contarle acerca de sus verdaderos sentimientos y hacer salir toda la verdad a la luz. Un día se le ocurrió incluso decirle la verdad y pedirle que abandonará todo y pudiesen huir juntos. Pero nunca sería capaz de realmente pedirle eso y esperar que ella dejará su vida, familia, amigos y estudios por él. Tan egoísta no era, no al menos aún y mientras la situación todavía fuese relativamente soportable.

Hasta que llegase ese día (la muerte de la organización o él entrase a desesperarse) seguiría involucrado en la mentira que el creó.

Ahora ella estaba cantando feliz en la cocina, prepara su comida favorita y eso siempre la hacía volver a sonreír. Él estaba el en living escuchando a escondidas como ella entonaba su canción favorita y un exquisito aroma comenzaba a llevar la casa. Con dolor asumía que eso lo hacía feliz, verla a ella tranquila y salva, sin sospechar que su existencia corría peligro alguno. Si ese era el sacrifico que él debía hacer, estaba dispuesto a aguantar una vida de maldiciones y castigos por mentirle al amor de su vida.

- Conan-kun, ¿puedes ir a comprar más soya a la tienda de la esquina?.

Su voz ahora cercana lo desconcertó un poco. Estaba algo más que distraído pensando en sus recuerdos cuando ella lo llamo. Borro rápidamente la preocupación que se había sentado en su rostro y le sonrió sinceramente. – Claro, Ran-neecha.

Salió tranquilo de la casa en donde vivían juntos, sin ella saberlo, desde hace un año. El clima estaba exquisito, un día primaveral que él probablemente habría aprovechado, tiempo atrás, para invitarla a salir. Pero qué va!, cuando regresase a la casa le pediría que fueran a dar un paseo por la cuidad a disfrutar del tiempo y el buen ánimo que se formaba, especialmente en Ran, cuando los cerezos estaba por florecer. Siempre había sido esta su época preferida del año y tendía a esperarla con ansías, pues gustaba del color a las flores sentada bajo los árboles. Él la había visto innumerables veces perderse entre los aromas de las flores, dejarse llevar por el suave viento y naufragar hacia los mundos de las novelas que le gustaba leer y los universos que solía soñar.

Recordaba la primera vez que supo eso de ella, el gusto que tenía por los cerezos y la vida que significan. Había sido hace 8 años atrás, cuando recién habían comenzado a ser verdaderamente amigos, inseparables.

Un día, a la salida de la escuela, la vio detenida bajo un árbol. Ese día no se habían podido ir juntos, pues a él le tocaba quedarse hasta tarde limpiando la sala de clases. Había estado cerca de una hora o más encerrado aseando, pasando la escoba por la sala, cambiando el agua de los maseteros, ordenando… cuando al salir la vio. Parecía un hada salida del bosque, un hada para quien el tiempo se ha detenido y le ha abierto la puerta hacía mundos imaginarios, mundos que él no era capaz de ver ya que le faltaba el tipo de imaginación que ella sí tenía.

Después de mirarla por varios minutos, disfrutando el poder observarla a sus anchas (otras veces ella terminaba golpeándolo cuando lo pillaba espiándola) y sin notar un solo movimiento en su cuerpo, se asusto. ¿Y sí algo le hubiese pasado?. Un poco preocupado se acerco por detrás y tocó suavemente su hombro una… dos… y tres veces hasta que ella reacciono. No alcanzo a preguntarle nada entonces, porque quedo inmediatamente enmudecido. Ella se giró y en sus ojos brillaba una luz especial, estaba serena, calmada como pocas veces solía estarlo acostumbrada a su efervescencia. Parecía estar sincronizada con el movimiento de las hojas y el vaivén de las flores, con todo el universo y eso la llenaba de un sosiego sólo equiparable con las olas tranquilas del mar durante las noches de luna.

Poco después ella le contaría la conexión que entonces sentía con las flores y, en ese mismo instante, con el mundo. Todas sus preocupaciones y miedos desaparecían, no quedaba ella, no quedaba nadie… o acaso quedaban todos, todos hecho uno. Y ella se volvía como esas flores que se mecían al viento.

Sí, ya lo había decidido. Le pediría a Ran que luego salieran. Le haría bien, les haría bien para olvidar por una tarde el enredo en que se había convertido sus vidas. Ya más feliz y tranquilo, regreso a la casa con las compras hechas.

Poco antes de llegar, tan sólo unos metros antes de dar con la puerta de la casa, noto una motocicleta estacionada unos metros más allá. Una resplandeciente Harley Davidson de color plateado con negro permanecía a la espera de su dueño. Siempre había querido tener una, pero sus padres y Ran nunca lo dejaron (pensaban que iba a matarse en una de ellas), así que sólo pudo contentarse con mirarlas de lejos en las exposiciones de las automotoras.

Pronto recordó que Ran lo estaba esperando con su encargo para terminar de preparar el almuerzo y subió rápido las escaleras. Tan apurado iba que no noto el perfume que había quedado residual en la entrada de la casa y sólo al abrir la puerta, se dio cuenta de la sorpresa que había al otro lado.

Ran reía a carcajadas y su risa no era la única que se escuchaba proveniente de la pequeña cocina. ¿Cuándo había entrado alguien?. Esa no era la risa de Sonoko (esa risa suya tan parecida a la bruja de Salem era inolvidable), tampoco del padre de Ran o su madre y Heiji y Kazuka no le habían dicho que irían a visitarlos. Entonces… de quién era.

Se aproximo a la puerta de la cocina y la abrió con un leve empujón, decidió hacerse pasar por niño y aprovechar el descuido de Ran para averiguar. Vaya sorpresa que se llevó cuando vio a un joven de su misma edad, alto y moreno junto a Ran. Ambos reían como si de viejos amigos se tratarse… y hasta donde tenía entendido él, Shinichi Kudo y la apestable de Sonoko, eran los únicos viejos amigos de Ran. Por qué coño con este tipo Ran se veía tan amigable y se le hicieron inseparables, tal como ella y él solían ser.

Ran-neechan – primer intento – Ran…. Raaannn! – Logrado. Al fin Ran le prestaba atención.

Conan-kun… a dónde te habías ido… ahhh verdad que te pedí que fueras al mercado!. ….. mmm… qué te pedí que trajeras.

Bien, esto no iba nada de bien. Primero el tipo que le roba sonrisas a Ran y se comporta cariñoso con ella y ahora Ran se olvida completamente de él por culpa de ese giripollas!. Qué pasa eh?.

Etto…quién es él Ran-neechan?. – Poniendo la mejor cara de niño que podía hacer.

Él… es Dubois Souta, un viejo amigo que llegó hace unos días desde Nortamérica. Souta… este es Edogama Conan, un chico que está viviendo con nosotros desde hace un tiempo.

Mucho gusto. – Comento mirando a Conan antes de olvidarse de él - Ran, no me había hablado que estabas viviendo con un crío. De haberlo sabido hubiese traído también a mi hermana pequeña para que jugaran un rato. No tiene muchos amigos aquí en Japón.

Si, lo había olvidado. Jejeje. Conan tiene bastantes amigos y para una próxima vez puedes traerla y los invitamos.

Me parece bien. Oye.. y hablaste con Sahiro?. El otro día me estaba preguntando ese asunto con Sonoko. Sé que no…

Ran y ese tipejo se habían olvidado olímpicamente de él!. Los veía hablar y notaba como no le hacían caso, como ella no le hacía caso. Y quién era este tipo como para que Ran pudiese decir que eran viejos amigos. ¿No era él su único "viejo" amigo?. Nunca en su vida había oído hablar de Dubois Souta, jamás y él tenía una excelente memoria, no tenía como olvidar de su mente a algún supuesto "amigo" de Ran de origen extranjero. O acaso.. era posible que Ran nunca le hubiese hablado de él?. Nooo… eso también era imposible, ya que solían contarse todo… o no?.

Bueno no todo, pero sí muchas cosas y probablemente, en algún punto, Ran tuvo a haber mencionado el nombre de este tipo. Son cerca de 10 años de amistad y ella nunca le habló de él?.

Continuará….

NA

Bien, les gusto este capítulo?. Realmente espero que siii

Se me ocurrió hacerlo así porque (aunque sé que ya está archihiperrecontra trabajando el tema del encogimiento de Shinichi), necesitaba explicar qué fue lo que él sintió ese día y los sentimientos que descubrió a partir de ello. Me parece que son la base fundamental para entender, luego, la trama que sigue. La única manera en que se me hizo posible que comprendieran por qué él termina haciendo las cosas que hace, que va a hacer en este fic. …. Ahhh el amor, el amor jijiji.

Y qué opinan de este nuevo personaje?. A Shinichi le está saliendo competencia o son otras cosas? Eh?. Seguramente no se lo imaginan! Jejeje. (uuuhhh que me puse mala jejeje).

Por último quiero agradecerle a las chicas que me dejaron sus review (aunque ya les respondí por mensajito privado):

AngelWTF

SunnyBunnyFunny

Miina Kudo

Saori Kudo

Me encantaron todas!. Realmente no pensé que está historia media rara mía tuviese algún tipo de repercusión (ya sabe.. primeriza xD). Pero ha sido un gusto leer sus buenas críticas. Este capítulo va dedicado a todas uds ^.^

Y ya sabe… hasta la próxima semana!