Advertencia del fic: Universo alternativo / Podría contener personalidades OOC / +18
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Capítulo 1.
»Secret door: Sextuplets«
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"Apaga las luces,
Alimenta el fuego hasta que mi alma respire libertad...
Mi corazón está alto como las olas por encima de mí..."
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Salen del instituto al término de clases, en donde las espera el mismo hombre de hace unas horas; ambas se acercan a él y Sakura lo mira desconfiada, mientras que Hinata le dedica una amistosa sonrisa; él las guía en silencio hasta una limusina de color negro nacarado, y, sin esperar un momento, abre la puerta trasera y las invita a subir con la mirada.
—Quiero ir a casa —reniega Sakura con las manos en las caderas—. Necesito empacar y-
—Lo siento, pero no necesitarás nada más que tu presencia en tu nuevo hogar —interrumpe Itachi sin siquiera mirarla—. En tu estadía, compraremos lo que te haga falta.
La chica de ojos jade aparta la vista en dirección contraria y hace un puchero. Ese acto es suficiente para que Itachi le preste atención y sonría ladino. No niega que aquella mujer es una belleza, pero indudablemente es infantil y caprichosa, no hace falta conocerla para darse cuenta de ello.
A regañadientes, Sakura toma de la mano a su amiga y se adentran a la limusina, seguidas del hombre que se posa a lado de la peligrosa; el chofer arranca y pronto toma una velocidad media que las conduce por la carretera que va a las afueras de la ciudad y posteriormente, toma un desvío por un estrecho camino de terreno irregular. Tanto Sakura como Hinata se quedan maravilladas con la vista: se trata de un bosque de coníferas, con verdosos y frondosos árboles de más de veinte metros de altura que cubren a las pequeñas plantas debajo de ellos de los rayos del sol; clima templado que se vuelve agradable al tacto; y de vez en cuando, se asoman diferentes especies animales, como ardillas o liebres.
Mientras avanzan, se encuentran con un claro en donde hay un lago de aguas cristalinas y a su alrededor varias piedras de diferentes colores y tamaños; se acercan más y el clima comienza a descender, dándose cuenta enseguida de que la altitud es mayor. Se encuentran al pie de una montaña.
Finalmente, cuando llegan a su destino, ambas chicas se quedan estupefactas. El vehículo se adentra en una enorme mansión de cuatro pisos y estilo victoriano, con un amplio jardín frontal lleno de todo tipo de flores y hierbas; en medio, el jardín tiene un extenso camino de piedra que las conduce a un laberinto de enredaderas al centro y, sigue hasta terminar a los escalones que conectan con las puertas de la mansión; parece ser antigua, debido a los colores desgastados de las paredes exteriores y las ventanas de madera y metal descuidadas y oxidadas.
—¿E-esto es lo que mi padre me heredo? —Sakura pregunta a la nada.
—Es correcto —responde Itachi desinteresado—. Este es tu nuevo hogar.
El vehículo se detiene y posteriormente sus pasajeros bajan. A Hinata le brillan los ojos con curiosidad y Sakura siente un escalofrío al pisar el suelo de ese lugar. Algo no anda bien, presiente que las cosas a partir de hoy se tornaran complicadas, pero no sabe porqué. Decide dejar ese pensamiento de lado y se dirige a Itachi:
—¿Y tú eres el mayordomo, o alguna clase de empleado?
El hombre no puede contener una carcajada burlona, provocando que el ceño de la pelirrosa se arrugue.
—Yo soy Lucifer[1], "el Ángel Caído" —tales palabras provocan un nuevo escalofrío en el cuerpo de Sakura—. Pero tú puedes llamarme Itachi... O príncipe.
Una punzada en el pecho femenino se hace presente. Definitivamente el sarcasmo no es la fortaleza de Itachi, pues lo que dice, parece ser bastante cierto y él tiene la misma expresión seria en su rostro, como si dijera la verdad. Por supuesto que Sakura toma a broma el primer mote del hombre, sin embargo, algo en su mirada le dice que no juega, que quiere intimidarla.
—Andando —el hombre retoma su postura y se adentra a la mansión—. Necesitas conocer cada rincón de este lugar. Y no querrán perderse, ¿o me equivoco?
La mirada que él les dirige es más intimidante de lo normal. Sakura se da cuenta de que sus ojos vuelven a adquirir el mismo color carmín que hace unas horas, sin embargo, no es todo lo que ve en ellos; alrededor de sus iris rojas, hay tres pequeñas aspas que parecen girar.
¿En qué se ha metido?
No lo sabe, tampoco quiere descubrirlo. Lo que sí sabe, es que hay algo detrás de aquella supuesta carta que ahora aferra a su pecho. Detrás de la voluntad de su padre, existe un secreto que ella está dispuesta a descubrir, sin importarle quien se meta en su camino. Ni Itachi, ni sus ataques de rareza la intimidarán.
No lo piensa más y también decide entrar cuando Itachi se pierde de su vista, siendo seguida por Hinata; cuando abren la puerta principal y están dentro, no pueden evitar soltar un suspiro de fascinación ante su vista: el recibidor y sala principal están rodeados de muebles aparentemente costosos y esculturas sumamente artísticas, pinturas al óleo que datan ser del siglo pasado y una gran cantidad de figuras de cera.
Hinata decide inspeccionar a detalle las pinturas del pasillo que conectan, quizás, al comedor. Por lo tanto, Sakura se queda sola en la enorme sala, observando cada detalle de las figuras de cera, que son lo que más le llama la atención.
No da ni tres pasos cuando se encuentra con algo que capta su atención más que las pequeñas figuras: una estatua de cera de tamaño natural, simulando estar sentada en el sillón principal. Un hombre esculpido de ese material, aparentemente de unos veinte años, con cabello pelirrojo desordenado y ojos color ámbar en conjunto con unos párpados caídos y pestañas rizadas; sonrisa tenue y mejillas sonrosadas; vistiendo un pulcro traje negro con el saco abierto y camisa roja, no lleva corbata y los tres primeros botones de la camisa están desabrochados, dejando al descubierto parte de sus pectorales.
La chica acerca su mano lentamente a la mejilla de la estatua y la acaricia con delicadeza, dándose cuenta de que es más suave y cálida de lo que debería ser.
—Es la figura de cera más hermosa que he visto.
—Gracias por el cumplido —Sakura siente su muñeca ser apretada contra una mano—. Pero detesto que toquen mi cara.
Ella pega un respingo e intenta apartar la mano de la cara del que ahora descubre, es un hombre real; él ahora la mira con diversión y hace presión en su muñeca, impidiéndole retroceder.
—Interrumpiste mi siesta —la toma de la otra mano y las eleva a la altura de su cabeza, también la estampa en el suelo, posicionándose encima de ella—. Ahora debes morir.
—¿Qu-qué? —asustada, Sakura palidece ante el comentario del pelirrojo—. Y-yo no quería... N-no sabía que tú-
—Cierra la boca, mocosa insolente —la interrumpe, mientras se acerca peligrosamente a su rostro—. Para ti soy Amon[2]... Y tú para mí no eres más que una muñeca.
El pelirrojo estira las comisuras de sus labios en una sonrisa, cuando observa a la chica temblar debajo suyo. Pronto deja de hacer presión en una de sus manos y la dirige a su cuello, ahorcándola en el proceso.
Sakura siente el aire de sus pulmones faltar, lo que provoca se intente zafarse del pelirrojo inútilmente; su vista comienza a nublarse, no puede respirar y su sangre no sube a su cerebro correctamente... Si pudiera verse al espejo, notaría que el cambio en su color de piel se torna de blanco cremoso a morado y, posteriormente, azul.
—¡Sasori! Ya te he dicho que trates a las visitas correctamente. No puedes matarlas.
Pronto comienza a sentir la sangre circular de nuevo y el aire entrar a sus pulmones; tose con dificultad mientras se incorpora, empujando al pelirrojo a un lado. Mira agradecida a la persona que detuvo al hombre de asesinarla, se levanta del suelo y se inclina ante él.
—¡Muchas gracias! Ese hombre trató de-
—Sasori —como si él no la hubiera visto, dirige su mirada al pelirrojo—. ¿Cuántas veces te he dicho que no atentes contra nuestras visitas?
—¡Deja de darme órdenes, imbécil! —vociferó Sasori levantándose—. Yo hago lo que me plazca con las visitas.
Ahora que lo observa mejor, el hombre está del otro lado de la entrada, de espaldas a la pared. Si él hubiera entrado, ella se habría dado cuenta enseguida, pese a que estuviera siendo asfixiada. Esto está mal, muy mal.
Además de eso, su mirada irradia odio, no está segura a quien. Una mirada tan púrpura que ella misma piensa que en vez de iris, tiene espirales. Los percings abundan en su rostro y orejas, mientras que su cabello es tan anaranjado que se confunde con las llamas de la chimenea a su lado; en cuanto a su vestimenta, utilizaba la misma que Sasori e Itachi, a diferencia de su camisa, que era del color de su cabello y su corbata negra, perfectamente alineada. De una cosa está segura: ese hombre le da más miedo que el pelirrojo, llamado Sasori.
—Parece que el maestro Sasori ha decidido empezar —otra voz se hace presente—. Tan impaciente, como siempre.
Sakura gira su vista hacia el nuevo hombre y se encontró con otro enigma: un hombre de larga cabellera rubia atada en media coleta y grandes ojos azules que brillan con ansiedad; no parece tener más de veinte años, aparentando ser el más joven de los presentes; sin embargo, su aspecto es rebelde y socarrón. Parece que todos ellos llevan el mismo traje, pero él es distinto: no lleva saco ni corbata y su camisa amarilla está arrugada y desfajada, mientras sus pantalones están doblados a la altura de la rodilla. Si no fuera por su masculina voz, Sakura podría jurar que se trata de una chica.
—Soy Mammón[3], pero tú puedes llamarme Deidara, o si te es mejor, "mi amor".
—Basta, Deidara —regaña el de cabello naranja—. Ella es la nueva inquilina. Trátala como se merece.
—¿Inquilina? A mí ni siquiera me avisaron sobre eso, Belcebú[4]. —Sasori se dirige al que parece ser el líder—. ¿O debería empezar a decirte Pain?
El ambiente se vuelve pesado para Sakura, y para colmo, Hinata no aparece. Comienza a preocuparse por su bienestar y el de su amiga al ver cómo los desconocidos se hablan entre sí. Itachi no está, y tampoco confía en ninguno de esos tres tipos.
—Oigan, acabo de encontrar a esta niña husmeando en las habitaciones —Habla una voz en la entrada—. ¿Puedo matarla?
La chica de ojos jade se da la vuelta lentamente, encontrándose con la imagen de un hombre de gran altura sosteniendo del brazo a Hinata, quien gime de dolor gracias a la presión ejercida por la robusta mano del mismo.
De gran porte y elegancia, un hombre de cabello azulado, ojos negros y dos tatuajes por debajo de estos, simulando ser branquias, hizo acto de presencia. Vistiendo un traje azul rey perfectamente alineado, camisa azul cielo y corbata del mismo color que el traje; y además, dientes afilados, como los de un vampiro. Ese hombre hace temblar a Hinata y sudar a Sakura. No porque es apuesto -ambas chicas lo reconocen-, sino porque es el más alto y de aspecto más retorcido de todos.
—Ella es la amiga de nuestra invitada, Kisame —Itachi aparece tras la espalda del hombre—. No la toques, porque su amiga es Haruno Sakura, la chica que tienes enfrente.
—¿Haruno... Sakura?
El hombre llamado Kisame se estremece al pronunciar el nombre de la susodicha y suelta a Hinata enseguida. Ella no sabe porqué, pero un mal presentimiento se instala en su pecho después de recibir todas esas miradas por parte de los hombres. Unas divertidas, como el caso de Deidara e Itachi, mientras que otras sorprendidas, como el caso de Kisame y Sasori; Pain se mantiene al margen de la situación, sin inmutarse siquiera, pero a Sakura poco le importa.
—¡Vaya! Esto sí que fue un error —luego de recuperarse, Kisame ríe nervioso mientras se rasca la nuca—. Me presento ante ti como Leviatán[5], pero no me gusta mucho ese nombre, así que puedes llamarme "cariño", mi querida gatita.
—¡Oigan! ¿Alguien se acuerda de mi existencia?
Todos los presentes voltean a ver la figura que se encuentra detrás de Itachi, con los brazos estirados hacia arriba, haciendo señas pasa que noten su presencia. Cuando logra su cometido, se acerca a una ingenua Sakura y le toma la mano, para después besarle la muñeca.
—Eres la flor más bella que mis ojos han visto —habla con una voz patéticamente infantil—. ¡Cásate conmigo!
—¡¿Qu-quién rayos eres tú?! —cuestiona alarmada Sakura, al momento que aparta su mano del hombre.
—Oh, disculpa mis malos modales, mi querida prometida —responde casual, haciendo que ella arrugue el entrecejo—. Yo soy Belfegor[6], segundo hermano de la familia. No me agrada que me nombren así, por lo que todos me llaman Tobi, aunque no sé porqué. Yo les dije que me llamaran Obito, pero nadie me dice así.
Ese hombre habla demasiado para ser el segundo hijo de su familia y tener una apariencia aterradora: viste igual que todos los chicos, sólo que su camisa es de color lila y moño en su cuello de color negro; lleva una máscara de color naranja que sólo deja a la vista su ojo derecho, rojo como la sangre, como el de Itachi; y su cabello negro azabache parece estar desordenado.
—Bien, ahora que estamos todos, les explicaré la situación —Pain llama la atención de los presentes—. Como se habrán dado cuenta, ellas son Sakura Haruno y su amiga Hyuga Hinata, nuestras nuevas inquilinas. El dueño de esta casa es también el padre de Sakura y por lo tanto, nosotros seremos sus compañeros... Sakura, nosotros somos Akatsuki, siete hermanos que nos encargaremos de velar por tu vida.
—Esperen un momento —interrumpe Sakura—. No lo entiendo, ¿eso significa que de ahora en adelante viviremos con seis desconocidos? ¿Cuál es la razón? Yo no estoy en peligro ni nada parecido.
—Permítenos presentarnos como es debido, princesa —Itachi sonríe y señala a Pain—: él es Pain o Nagato, el primer hijo de nuestra familia y líder de todos nosotros.
El aludido sólo se limita a asentir con la cabeza a modo de respuesta. Itachi continúa:
—El chico de la máscara es Obito, el segundo hijo y mano derecha de tu difunto padre —se acerca al oído de Sakura y susurra lo siguiente—: Aunque aparente ser infantil y torpe, te aseguro que es un excelente cabecilla, incluso más que Pain.
Obito, sin tener conocimiento de la última descripción de Itachi, levanta su mano derecha y la agita frenéticamente como un saludo, vocifera un simple «Hola» y emite una risa jovial.
—Yo soy Kisame, tercer hijo de esta familia y tu nuevo guardaespaldas, mi querida gatita —el de cabello azul hace uso de la palabra—. Es un placer conocerte.
La chica traga grueso cuando Kisame le guiña un ojo como muestra de coquetería; Hinata hace una mueca al ver la penosa situación y tanto Sasori como Deidara sueltan un bufido al aire, fastidiados de él.
—A mí ya me conociste antes —el moreno de cabello negro llama la atención de Sakura, apoyando su mano contra el hombro femenino—. Mi nombre es Itachi, cuarto hermano y tu consejero personal. Si necesitas algo, sólo llámame... Princesa.
—Deja de llamarla así, Itachi —el pelirrojo frunce el ceño y da dos pasos adelante—. Yo soy Sasori, el quinto hermano de estos idiotas y a partir de ahora, cuidaré de tu imagen y belleza. En otras palabras, tú serás mi muñeca.
—¿Tu muñeca? —cuestiona sarcástico el rubio, mirando fijamente a Sakura—. Disculpa, maestro Sasori, pero ella será mi querida florecita —camina lentamente hasta estar frente a la chica—. Mi amor, yo soy Deidara, tu querido amor explosivo y sexto hermano de esta inmunda familia. Además, seré yo quien cuide de ti y de tus actitudes.
Instintivamente, el cuerpo de Sakura comienza a temblar y su frente a sudar frío; rápidamente, todos los chicos se dan cuenta de ello, por lo que se alejan de ella. No les conviene tener su desconfianza, no ahora. Sería un gran trabajo retenerla en esa casa si llega a rebelarse y algún día decidiera abandonar esa casa.
—Un momento —Hinata habla por primera vez, capturando la vista de todos los presentes—. Ustedes dijeron que eran siete hermanos y en este momento están sólo seis... ¿En dónde está el séptimo?
Sakura abre los ojos grandes, esperando por una respuesta. Lo siguiente que observa, la deja aún más confundida:
Pain suspira mientras parpadea con pesadez.
Obito se rasca la nuca y comienza a silbar.
Kisame ríe y observa a Itachi con diversión.
Itachi aprieta la mandíbula y tensa los puños.
Sasori resopla molesto, girándose hacia el lado contrario.
Y Deidara chasquea la lengua y posteriormente gruñe.
Sea lo que sea, el séptimo hermano de esos sujetos no se encuentra en ese lugar, y Sakura intuye que no es un tema que a ellos les guste tocar.
[...]
A las afueras del instituto donde estudia Sakura, se encuentra un joven de cabellera negra y ojos del mismo color. Aprieta los puños y posteriormente, golpea el árbol donde se encuentra recargado, dañando el tronco notablemente; gruñe molesto, sin importarle que otras personas lo miren y susurren palabras referentes a él.
—Parece que llegamos tarde, ¿no es así, Sasuke?
El aludido se gira a ver a su compañero con ira en su mirada. A él no le gusta que le recuerden sus errores con la naturalidad que ese rubio demuestra, sin embargo, no puede objetar contra él, no porque se trata de su mejor amigo. La única persona que lo acogió cuando decidió huir de sus hermanos.
—Itachi se la ha llevado —musita colérico—. Mi hermano se adelantó. Sabía perfectamente que estábamos tras ella y decidió actuar primero... Él y todos mis hermanos.
—Creía que ya no eran más tus hermanos —el rubio titubea dudoso—. Dejaste de ser Asmodeo[7] en cuanto los dejaste y ellos dejaron de ser tus hermanos en cuanto se enteraron de tu estadía con nosotros.
—Y dejé de serlo, Naruto —susurra ya más calmado—. No seré más ese ser que ansía el poder de otros, mucho menos el poder de esa chica.
Sasuke se día media vuelta y comienza a caminar, dándole la espalda a Naruto. Éste inmediatamente comienza a seguirlo en silencio, pensando en su próximo movimiento para llevarse consigo a la chica de cabello rosa. Los Akatsuki no la tendrían por mucho tiempo.
—¿Sabes algo, Naruto? —el azabache se detiene en seco—. Me gustaría mucho poder ver nuevo la cara de mis patéticos hermanos... Al verme interferir en sus planes. Porque ellos no se saldrán con la suya.
Continúa con su camino, dejando solo a Naruto. El rubio reflexiona con satisfacción sobre el pensamiento de su mejor amigo. Sabe que la determinación de Sasuke no caerá hasta ver a sus antiguos hermanos estar a sus pies, o por lo menos, sabotear los planes que tienen con Sakura.
Aunque no saben con exactitud cuales sean esos planes, tienen la certeza de que no son nada buenos.
Naruto teme por la vida de esa chica.
Y Sasuke no permitirá que le hagan daño... Porque ellos tienen la misión de protegerla del peligro.
Continuará...
[1] Lucifer "El ángel caído" es uno de los siete príncipes del infierno; fue un ángel que por soberanía, se rebeló ante Dios y tras haber sido derrotado por el ancargel Miguel, fue exiliado al infierno.
[2] Amon "El demonio de la ira". Otro de los siete príncipes del infierno; Es un marqués del infierno comanda 40 legiones de demonios, él cuenta las cosas del pasado y del futuro, su trabajo es mantener la ira de los seres humanos, su nombre significa "Aquél que induce a la ira y asesinato".
[3] Mammón "hijo del demonio", miembro de los siete príncipes del infierno; Mammón es el demonio de la avaricia, de la codicia y el materialismo. Él es el demonio ante el cual se arrodillan todos aquellos esclavos del dinero que habitan en el mundo consumista de la actualidad.
[4] Belcebú "El señor de las moscas". Es uno de los demonios principales, más antiguos. Conocido también como "El Señor de las moscas" Belcecú es uno de los siete príncipes del Infierno y el que representa el pecado capital de la gula.
[5] Leviatán "Demonio de los océanos". Un demonio acuático, que intenta poseer a las personas, siendo muy difícil de exorcizar. Considerado como uno de los "Siete Príncipes del Infierno", Leviatán es para muchos interpretes una forma simbólica del mismo Satanás.
[6] Belfegor "El demonio de la ira", es uno de los llamados "Siete Príncipes del Infierno". Él es el demonio de la pereza y todas las manifestaciones que la acompañan: la desidia, el conformismo, la comodidad que conduce a la inercia de la mediocridad. Conocido también como "El Señor de la Apertura", Belfegor suele incitar a caminos fáciles y poco éticos.
[7] Asmodeo "El demonio de la lujuria", responsable de los deseos sexuales de los humanos, condenando a las almas al segundo círculo del infierno. Es el demonio de los pecados carnales, el ser que se encarga de llevar a los hombres a las turbias aguas de la lascivia. Él disfruta incitando la infidelidad y destruyendo noviazgos y matrimonios.
Notas:
No agregué a Hidan ni a Kakuzu porque no tengo creatividad con ellos, además de que me parecen algo raras esas parejas.
Y aquí viene el súper Harem para nuestra querida Sakura. Akatsuki la reclutó y tanto Naruto como Sasuke también la quieren... ¿Para qué? Lo sabrán más adelante. ✴
Y bueno, como habrán visto, cada Akatsuki le puso un apodo diferente. ¿Cuál les gustó más? En lo personal, Itachi es el mejor en mi corazón, pero también Deidara me roba el alma si me dice eso. ❤
Agradezco mucho a kazuyaryo, setsuna17, johanauzumaki28, Alessannd Leto, gabi2801, Kayako16 y Jess07
Gracias por comentar. Ustedes son una parte esencial de mi inspiración. También todos los que la agregaron a sus favoritos o han marcado en alerta. Y si les gustó, o piensan que debo mejorar, no duden en dejar un review, ¡son gratis!
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