EL VESTIDO II
Sinopsis del capítulo:
El Shogun influenciado por Matsudaira ha organizado una fiesta de disfraces invitando a todos sus amigos, conocidos de él y la princesa Soyo. Esta ha invitado nuevamente a Kagura junto a la Yorozuya y el Shinsengumi. La pelirroja para no reparar en gastos y hacer enojar a Gintoki, se pondrá el mismo vestido que usó en el cumpleaños de Soyo agregándole un látigo que le pidió a Sacchan para hacer de "Sádica masoquista".
Ya en la fiesta vuelve a encontrarse con Hisashi y este por intentar vengarse del policía que le interrumpió/arruinó la noche la vez pasada, pero nada saldrá como el ojiceleste quiere cuando la pelirroja se le desaparezca en un momento de descuido.
Aclaraciones:
- Los personajes utilizados pertenecen a Hideaki Sorachi autor de Gintama.
- Todos los créditos de la imagen de portada a su respectivo autor.
Advertencias:
- El fic puede contener Ooc (Out Of Character - fuera del personaje)
-Este capítulo contiene lenguaje sexual explícito (Lemon uwu 7u7). Leer bajosu propia responsabilidad.
*Narra Kagura*
Es un día frío en Edo, esta noche Soyo-chan nos ha invitado a la Yorozuya a la fiesta de disfraces que está organizando su hermano Sho-chan o el Shogun.
Gin-chan salió con Shinpachi a buscar algo que puedan usar de disfraz y aunque me invitaron decidí no ir y esperar a que se aparezca la ninja acosadora masoquista para que me dé lo que le pedí.
Si se preguntan o no qué le pedí, para no gastar el poco o casi nulo dinero que me da Gin-chan, decidí usar el vestido estilo masoquista que me regaló Sacchan la vez pasada y hacer rabiar a mi idiota hermano mayor de la tierra, pero al ser una fiesta de disfraces arreglé con la masoquista acosadora que me traiga un látigo y a cambio le daré unos calzones de Gin-chan, obvio la loca salió con una hemorragia nasal por los techos a buscarlo.
La fiesta comienza más o menos a las 10 de la noche, es apenas pasado del medio día, quedé sola después de nuestra pobre comida como almuerzo (Gin-chan dijo que esta noche teníamos que comer hasta hartarnos) y ahora estoy hechada en uno de los sillones aburrida comiendo sukonbu mientras veo televisión.
Después de estar unas horas mirando televisión me dormí, me despertó la ninja acosadora hincándome un cachete con el dedo.
—Toma mocosa —me dice una vez que abro los ojos, me entrega un látigo negro— ahora quiero mi recompenza —me mira seria.
Me levanto de un salto y busco entre la ropa sucia los calzones de Gin-chan, encuentro uno con motivos de frutillas, suelto una risita y agarro ese.
—Acá tienes... emm... gracias Sacchan —le digo dándole los calzoncillos que apenas sostengo de una punta.
La pervertida me los arrebata y los huele. Un hilo de sangre le sale por la nariz y yo pongo cara asqueada. Andá a saber desde cuando están esos calzoncillos para lavar.
—Ayyy, así huele Gin-san, así le huele su tercera pierna —la masoquista aspira el aroma como si de una adicta a la cocaína se tratara— AHHHHHH GRACIAS MOCOSA, FUE UN PLACER HACER TRATO CONTIGO —dice respirando agitada, yo la miro como el bicho raro que es— bueno, me voy, tengo que hacer unas cositas con los calzones de mi Gin-san, suerte mocosa en la fiesta —dice saliendo por la ventana y yéndose saltando por los techos con la ropa interior de Gin-chan en la cabeza.
Tomo el látigo y lo escondo en el armario junto con el vestido, nuevamente quedo sola, decido irme al bar de la vieja y molestar un rato a la gata ladrona mientras como arroz. Conversamos las cuatro, Tama está limpiando y la vieja Otose pelea con la ladrona, por mi parte río y como algunas galletas que tiene la vieja ahí. Sé que esta noche habrá un banquete como los que puede darse el Shogun, y no quiero hincharme para que después las tiras del vestido me apreten y parezca un embutido.
La tarde se pasa volando, y cuando menos cuenta me di, ya estoy en la Yorozuya de vuelta, Gin-chan y Shinpachi llegaron. El permanente se disfrazará de vampiro y el cuatro ojos de detective. Me preguntan de qué me disfrazaré y me hago la misteriosa diciendo que los sorprenderá.
Ya a las nueve estamos todos bañados. Gin-chan está renegando para peinar su rizado cabello hacia atrás, Shinpachi ya está listo. Yo estoy cambiándome en el baño, intentando que el vestido tape las tiras del sostén pero no lo hace y aunque a Gin-chan no le gustará, tiro enojada el brazier, el no tener hace que el escote del vestido resalte más mis ahora más desarrollados senos. Si Gin-chan intenta que me lo saque para que no vaya así, le pegaré con el látigo o lo noquearé.
Con el vestido puesto, me hago mis dos bollos para colocar los adornos y me pinto lo mejor que puedo. Espero no quedar como un oso panda.
Salgo dudosa de la reacción de mis dos padres, estos están en la sala de estar, pero tengo que ir allí porque en mi armario/dormitorio tengo el látigo.
Camino dando pasos silenciosos, veo que Shinpachi está frente a Gin-chan ayudándolo con su peinado, el cuatro ojos no me ve pero el permanentado sí y parece que su quijada caerá al piso.
—KAGURAAAAAA ¡¡¡NI LOCO TE VOY A DEJAR IR ASÍ A LA FIESTA!!! ¿¡DE QUÉ ES TU DISFRAZ!? ¡¿DE RAMERA?! ¡QUÍTATE ESO MOCOSA YA MISMO! —me grita furioso en su papel de padre o hermano protector/celoso.
Saco el látigo del lugar y me doy vuelta a mirarlo frunciendo el entrecejo enojada.
—Gin-chan ya no hay tiempo para que me cambie y voy a ir así quieras o no, sino no te importará que te deje inconsciente y no comer ninguno de los postres que habrá ¿cierto? Mi disfraz es de una sadomasoquista ¿no ves el látigo? —le digo sonriendo señalando el artículo.
—Pero Kagura, con esos trapos que apenas te cubren todos los hombres te mirarán perversamente y no quiero tener que andar golpeando a nadie, tenemos que quedar bien con el Shogun, y otra cosa, ¿no vas a tener frío? —Gin-chan muestra una mueca mezclada de disgusto con protección.
—Gin-chan tengo un látigo y soy una yato, puedo defenderme sola, a parte estaré con Soyo-chan, ¿quién más confiable que la hermana del Shogun? Y no tendré frío —le contesto segura y levantando un pulgar en señal de que todo estará bien.
—Bueno, espero que sea así, porque la princesa ya una vez te presentó al gigante ese que te quería de esposa, y con el calvo casi la matamos —me dice tratando de convencerse más a él que a mí.
—Gin-san no te preocupes, en la fiesta seguro habrá seguridad y aparte como dice Kagura-chan ella sabe defenderse, y nosotros estaremos ahí ¿No? —interviene Patsuan.
—Lo que dice Shinpachi, Gin-chan —acoto apoyando al Pachie, aunque con lo que dijo sobre la seguridad me hizo recordar al chihuahua sádico ese que la vez pasada me llevó como si fuera un saco de papas.
También recuerdo a Hisashi y me pregunto si él estará esta noche, en la fiesta pasada casi me besó y estaba super nerviosa porque no sabía como reaccionar pero el sádico nos interrumpió. Me pareció demasiado oportuna su interrupción y noté que sus ojos parecían lanzar dagas a Hisashi. Por eso lo molesté diciéndole que él no era nada comparado con Hisashi ¡JAJA! sé que le molestó mucho, pero después se vengó llevándome con la excusa de que ellos me habían buscado entonces ellos tenían que regresarme.
Esta vez no nos avisaron si nos venían a buscar, pero para mi mala suerte, a diez minutos de salir para el lugar de la fiesta, una bocina suena afuera de la Yorozuya. Con el látigo en mano me pongo las sandalias y salimos los tres a subirnos al auto.
Gin-chan muestra una mueca de disgusto cuando ve que quien maneja es Toshi, está disfrazado como el Tosshi otaku. Me río, cuando veo que quien va de copiloto es el bastardo sádico.
Como toda una experta lanzo un latigazo a la puerta y tomo su picaporte para abrirla sin tocarla. Sonrío con autosuficiencia por mi hazaña. Me meto al auto mugroso ese, me sigue Shinpachi que queda al medio y después Gin-chan.
—Buenas noches Hijikata-san, Okita-san —saluda amable Shinpachi.
—Buenas noches Tosshi, Souichiro-kun —saluda burlón Gin-chan.
—Hola Toshi —lo saludo con una sonrisa— y tú emm... chihuahua —mirándolo de con asco.
—Buenas noches manada de idiotas -nos dice Toshi.
—Oye, yo te saludé bien Tosshi ¿no es así Patsuan? —dice Gin remarcando el sobrenombre del Mayora.
—Mi nombre es Sougo, Danna —interviene el bastardo, como si a alguien le importara su nombre.
—Sí, sí Sofá-kun —le responde Gin, yo río para mis adentros.
Por cierto el chihuahua se ha colocado una capa, supongo que debe hacer alusión al "Bakaiser" de las verrugas.
—Ya, ya deja de pelear a Hijikata-san, Gin-san, ¿podemos ir en paz? —Shinpachi como siempre evitando peleas innecesarias.
—Está bien Pachi, dejaré de pelear a Tosshi-mayo —se burla Gin-chan.
—Tsk —chasquea enojado la lengua Mayora.
El auto queda en silencio, yo miro por la ventana perdida entre las luces de Edo. Pero alguien tenía que arruinar mi momento de reflexión.
—Ey, Danna ¿dejas salir a la china vestida así? —le pregunta el bastardo a Gin-chan mirándome por el espejo retrovisor.
—No, Souichiro-kun pero me amenazó con dejarme inconsciente y antes de perderme comer los postres que tendrán en la fiesta, no me quedó de otra, espero que ningún bastardo se le acerque, aunque Kagura sabe defenderse sola —le responde Gin-chan al imbécil.
—Yo no estaría tan seguro Danna, la vez pasada, ¿le contó la china que casi se va con otro? —frunzo mi ceño, y lo miro enojada.
—¿Cómo es eso Kagura de que casi te vas con otro? —me interroga Gin-chan mirándome acusatorio.
—Sí Danna, como le digo, la china casi se va con otro, un tal Hiashi o algo así, sino fuera por mí que la vi y la lleve a rastras, la china iba muy contenta con ese —le cuenta haciéndose el héroe, es un maldito bastardo, me llevo como si fuera una bolsa de papas.
—¿Podés dejar de mentir sádico estúpido? —le ataco— Gin-chan, no me iba a ir con ningún extraño, el chico era Hisashi, el chico de los ejercicios de la radio ¿recuerdas? Él se ofreció a traerme y EL SÁDICO ME DIJO QUE HICIERA LO QUE QUIERA —levanto la voz remarcando las últimas palabras.
—Mentira china, yo te dije que NO hicieras lo que quieras, que tenías que volver con nosotros, pero tú desobedeciste y ese casi te lleva andá a saber a dónde —dice haciéndose el inocente, lo odio.
—Sí, lo recuerdo Kagura, era el niño enfermizo no? Gracias Okita-kun por traer de regreso a esta mocosa —le dice agradecido Gin-chan, ¿cómo puede ser tan idiota? ¿será por el azúcar? pienso enojada.
—¿Enfermizo? En la fiesta no demostró ser para nada enfermizo con la china, sino hubiera sido por la princesa que quizo bailar con él, el tal Hisashi iba a besar a la china —se hace el sorprendido el maldito engendro.
—¡¿CÓMO QUE CASI TE BESA KAGURA?! —dicen ahora gritando Gin-chan y Shinpachi.
—Era sólo un beso. —les respondo rodando los ojos— que ustedes no tengan vida amorosa no quiere decir que yo también, a parte ya tengo dieciséis —alego al par de padres sobreprotectores.
—¿Escuchaste lo que dijo Patsuan? ¿Qué sólo era un beso? ¿Vida amorosa? ¿Escuché bien o se me llenaron los oídos de azúcar? —Gin-chan contesta congelado.
—Sí Gin-san escuchaste bien, dijo que ella tenía vida amorosa. —a Pachi se le quebró uno de los vidrios de los ojos. Perdón de los lentes quise decir.
—Kagura, no me dirás que te gusta ese chiquillo cierto? —me pregunta tembloroso Gin-chan.
—Mmm, me parece atractivo, es amable y caballeroso —pienso en voz alta— no sé cómo tomarme eso —les digo sincera. Pero pienso en provocar los celos de estos— Tal vez ahora en la fiesta pueda aclarar mis sentimientos —suelto inocentemente.
—Kagura, tú tienes que quedarte pura hasta que te cases o no, mejor hasta después de tres días de que me muera, sólo para estar seguros —asevera Gin-chan, yo ruedo mis ojos.
—Lo que digas Gin-chan —respondo en tono neutro.
*Narrador externo*
Los peculiares invitados de la fiesta lo que quedó de camino lo hicieron en silencio, pero Sougo había quedado molesto con los halagos que había dicho Kagura sobre la copia barata de él. *Si al él lo ve atractivo, es obvio que a mí también, o sea soy mejor que ese en todos los aspectos* pensaba. Esa noche trataría igual de saboteársela al clon si intentaba algo con la china, el contaba con que la princesa Soyo lo ayudaría (aunque Soyo siendo una sádica igual que su amiga le gustaba ver sufrir de celos al policía).
El vehículo llegó al lugar donde se llevaría a cabo la fiesta de disfraces, es un gran hotel, se ve gente llegar con disfraces variados. Estacionan el auto y el quinteto se baja, detrás de ellos se encuentran con el gorila acosador y Jimmy, el primero haciendo honor a su apodo está disfrazado de Gorila y el segundo de Mojicano.
Los grupos se separan, la Yorozuya va delante de los hombres del Shinsengumi. Entran al lujoso hotel, y una recepcionista los guía al salón. Gintoki no pierde la oportunidad de intentar flirtear con ella, pero la joven lo amenaza con sacarlo del recinto.
El trío entra al lugar y está abarrotado de gente. Kagura divisa a Soyo y se separa de los hombres que van directo a la mesa con aperitivos.
La joven princesa tiene un atuendo de princesa de Disney, más específicamente de la heroína Mulán.
—Soyo-chan! SOYO-CHAN! —le grita la pelirroja para captar la atención de la pelinegra, esta escucha gracias a que todavía el volumen de la música no está tan alto.
Las amigas se encuentran y se saludan cariñosamente como siempre.
—Kagura-chan ¿de qué es tu disfraz? —le pregunta Soyo tratando de descifrar.
La bermellón le muestra el látigo.
—De sadomasoquista se supone, aunque yo no soy masoquista pero el estilo del vestido sí —contesta la yato sonriendo— tú disfraz es de Mulán ¿No? Te va perfecto —sonríe sinceramente.
—Ay, muchas gracias Kagura-chan, tú disfraz va muy bien contigo también, no por lo de masoquista sino porque sí sos sádica y el látigo te da una apariencia de dominante —le agradece y explica la princesa a su amiga.
—Gracias Soyo-chan, pero vamos a comer que muero de hambre.
—¿Quieres comer comida salada o dulce? —cuestiona la pelinegra.
—Comida salada, después comemos postre.
—Bueno, vamos por aquí. —Soyo toma de una muñeca a Kagura y se dirigen al banquete de cosas saladas que han preparado.
A Kagura que había comido poco y nada, se le cae la baba al ver tanta comida y con aspecto delicioso, no quiere quedar como una cerda comiendo sin cuidado, así que come lo más elegantemente posible sin dejarse controlar por su estómago.
Las jóvenes comen mientras ríen y conversan, hace mucho no se veían. Se ponen al corriente de lo que pasó desde el cumpleaños de la princesa.
—Kagura-chan esa noche te fuiste con Hisashi-kun o con los del Shinsengumi? —pregunta curiosa Soyo.
—Me estaba por ir con Hisashi cuando el chihuahua sádico me cargo sobre su hombro y me metió al auto de ellos —la pelirroja cuenta frunciendo su ceño recordando la escena del sádico.
—Ahh, pero Hisashi-kun no te hizo nada entre ese tiempo cierto?.
—Mmm no —la yato se manda un trozo de comida a la boca mientras contesta— aunque cuando estuvimos bailando casi nos besamos sino hubiera sido por ustedes —dice mirando de lado a su amiga.
—Perdón Kagura-chan si te interrumpí esa noche, no supe leer el ambiente —se disculpa falsamente la pelinegra.
—No importa, ya pasó, habrá otras oportunidades —contesta despreocupadamente la bermellón.
—Bueno... —Soyo duda en si contar o no la información a su amiga tragona— creo que esta noche vendrá Hisashi, así que... puedes llegar a tener oportunidad... —cuenta Soyo dudosa.
—¿En serio? Espero que lo encontremos, así será más divertido no Soyo-chan? —la ojiazul sonríe. Soyo no sabe cómo tomarse esa pregunta.
—Sí, está invitado junto con sus padres, pero no sé si vendrán los tres, sus padres o el solo. Sí mientras más seamos, más divertida será la fiesta y mi hermano estará feliz de estar rodeado de distinta gente —la ojimarrón siente alegría al ver a su hermano el Shogun divirtiéndose sin que le importe su posición.
—Bueno, ya estoy llena, vayamos a la pista a divertirnos un poco con los disfraces de las personas —la de cabellos rojizos es ahora la que toma la muñeca de la pelinegra y salir al centro de la pista.
La música es movida, perfecta para saltar y reír con amigos, las jóvenes cantan alegres las canciones. Bastantes invitados las miran, una por ser la princesa y a la otra por la despampanante figura que luce su disfraz. Aunque los jóvenes se atienen a acercarse por el látigo que trae la misma.
Dos jóvenes siguen cada movimiento que hace Kagura, el primero desde que la pelirroja subió al coche no le quitó la vista de encima, y el otro desde que ella entró al salón, pero no sé acercó para no levantar sospechas. Aparte de que este había interceptado la mirada ojicarmín del policía que le arruinó la anterior noche siguiendo a la bella sadomasoquista.
El ojiceleste tenía un plan para con la pelirroja, y quería vengarse del policía por lo que le hizo.
Hisashi va disfrazado de príncipe, del príncipe de la "Bella y la bestia", y fue acercándose de a poco a las chicas que bailoteaban y reían alegres.
Sougo captó al pretendiente de la china acercándosele pero por ahora decide pasar el rato con sus superiores y los de la Yorozuya. Lo seguirá con la vista y si ve algo raro se interpondrá.
El ojiceleste se le acerca por detrás a Kagura, Soyo lo ha visto pero este le hace una seña de que no haga nada porque quiere sorprender a la pelirroja. El de cabellos casi rubios pone sus manos tapando los ojos de la bermellón y con suave voz le susurra en el oído:
—¿Quién soy? —el joven sonríe.
La yato se retira las manos del muchacho y se da vuelta.
—Hisashi eres tú, que gusto volver a verte —saluda la de ojos color mar sonriente.
—Hola Hisashi-kun, no sabía que ibas a venir —interviene Soyo.
—Es que mis padres no pudieron venir, mi mamá me consiguió el disfraz y acepté venir, que bueno que lo hice. —explica el chico con una sonrisa dirigida a Kagura— están hermosas chicas, escuché a unos cuantos hablando sobre la hermosa chica de cabellos pelirrojos que traía un látigo y sabía que era Kagura-chan —ríe el joven con calor en sus mejillas.
La pelirroja se sonroja levemente y mira a cualquier lado. Soyo mira a sus amigos y siente una mirada asesina de alguna parte, observa a su alrededor para notar que el dueño de esa mirada es el capitán de la primera división del Shinsengumi que en su mente está torturando al disfrazado de príncipe. La princesa piensa hacerlo sufrir para ver si reacciona de una vez y avanza en la relación con su mejor amiga.
—Kagura-chan, Hisashi-kun, bailemos un rato y después vayamos por algunos aperitivos —la pelinegra los invita más al centro de la pista y los jóvenes la siguen.
La música sigue siendo alegre así que el trío saltan, cantan y ríen a carcajadas. La están pasando estupendo.
Pero a unos metros de distancia un sádico no, no soporta ver que el inmundo cuerpo de ese príncipe de pacotilla se rose con la piel desnuda de la china, no soporta las miradas que se dan, no soporta que rían juntos, no soporta que la china haya dicho que ese sangre sucia sea atractivo, pero lo que menos soporta es que él se le acerque demasiado a sus labios y oídos para hablarle.
Sougo intenta divertirse con los hombres, al Shogun ya lo han dejado en calzoncillos y el jefe de la Yorozuya antes de cuidar a su hija está emborrachándose junto a Hijibaka y Kondo-san, Shinpachi trata en vano de controlarlos por lo que ni atención le presta a la china.
Pasadas un par de horas, Okita ve que el trío se aleja de la pista y sale a un balcón que tiene el salón, él se escabulle sin problemas y los sigue sin que lo vean.
Afuera está fresco y él mirando las partes descubiertas de la china se pregunta si sentirá frío. Y como el diablo siempre está ahí contesta a su pregunta cuando ve que la china se pasa las manos por sus delicados y blancos hombros desnudos, el bastardo que está con ella al instante de darse cuenta se saca el saco y se lo coloca a Kagura caballerosamente. Al ojicarmín le hierve la sangre. Quiere intervenir pero no parecer un acosador como su comandante.
En el balcón las chicas e Hisashi salieron por algo de aire, pero el cambio de temperatura afectó a la yato que sintió frío con su disfraz revelador. Soyo se dio cuenta que Sougo está acosando a Kagura desde unos metros. La pelinegra ríe sádicamente en su interior cuando Hisashi obvio le da su saco del traje de príncipe a su amiga friolenta. Quiere dejarlos solos para ver qué intenta hacer el ojiceleste con la ojiazul, y obviamente observar la reacción de Okita.
—Chicos, voy al baño, ya regreso —dice la princesa saliendo sin esperar respuesta.
Los jóvenes quedan solos, Soyo-chan cuando va saliendo le guiña un ojo al castaño acosador.
Sougo espera en su escondite para salir en el momento más oportuno.
Apenas y escucha las voces de la "parejita", hace mueca de asco en sólo pensar en esa palabra. La china y la copia barata están con los brazos apoyados en el borde del balcón, están en un silencio algo incómodo.
El ojirubí mira que el bestia ese observa de soslayo a Kagura como pensando en qué decirle.
—Kagura-chan estás en serio muy linda, ese vestido te queda como un guante, resalta lo hermosa que eres —le escucha decir al bastardo. Y obvio si ahora la china tiene una delantera más desarrollada que la anterior vez, y con ese maldito vestido en una mala jugada se le verían los redondos senos que posee ahora piensa el de carmesí mirada odiando al imbécil ese.
La pelirroja se sonroja y trata de cubrirse más con la capa.
—Gracias Hisashi, eres muy lindo —dice la china apenas audible.
Sougo aprovecha y sale casual de su escondite, se dirige al borde del balcón y se apoya en la baranda.
—Uff, que calor hace ahí adentro -dice suspirando y dirige su rojiza mirada a la celeste del otro joven.
Hisashi se da cuenta que es el mismo que lo interrumpió aquella vez y molesto le habla:
—Tú eres el mismo que nos interrumpió la otra vez y que después se llevó a Kagura-chan, es que no puedes dejar de molestarnos? —le ataca Hisashi acusando a Sougo.
El príncipe de los sádicos lo mira de arriba a abajo.
—Emm ¿Y tú eres...? Ahh tu nombre era Hibiki no? —pregunta haciéndose el desentendido Okita.
—Soy Hisashi idiota, y si no te es mucha molestia ¿podrías irte? —le sonríe enojado el de ojiceleste.
—A mí no me digas idiota, copia barata, y no no me voy a ir, podés seguir con tu intento de coqueteo con la china —le responde brusco Sougo.
—Pues eso voy hacer sino te importa —sentencia Hisashi.
El policía queda molesto en su lugar, le sorprende que la china no haya saltado con su decanato de malas palabras.
Pero no conforme vuelve a hablar.
—China, qué carajos tienes puesto? Al Danna no le gustará que uses ropa de otros y menos esos trapos —suelta el sádico y sin pedir permiso, le arranca el tapado de Hisashi de los hombros para tirarlo por la baranda (están en un segundo piso).
Sougo se quita su capa de "Kaiser" y se la coloca a la bermellón.
—Te presto mi capa, combina mejor con tu disfraz y obvio es mejor que ese trapo que traías. —dice rápidamente el sádico.
—Oye ese trapo como le dices era mío —se mete Hisashi.
—¿A sí? Sorry, pensé que un avatar se lo había dado —responde el policía encogiéndose de hombros.
—Ehh, supongo que gracias, espero no sé me peguen las pulgas de chihuahua —agradece y se burla Kagura.
—Una pulga mía no será nada comparado con la garrapata esa que tienes al lado —contesta con desdén mirando a Hisashi.
—Kagura-chan no le prestés atención a este que sólo está celoso —Hisashi mira desafiante al ojicarmín.
—Yo ¿celoso? JAJAJA no me hagas reír, en qué puedo estar celoso yo? —suelta rápido Sougo devolviendo la mirada con desafío.
—Pues, en que yo estuve toda la noche anterior y esta con Kagura-chan, me considera más atractivo que a ti, siendo que según tú soy una copia barata de ti, y acepta que te mueres de celos policía cuando nos viste reír juntos y pasarla bien —sentencia con sonrisa triunfante el ojiceleste.
La pelirroja mira la escenita de los dos en silencio, está expectante a la respuesta del sádico, ella no cree que este celoso, ellos se veían más seguido de lo que ella quisiera y aunque peleaban se divertían juntos.
—Tú la has visto unas cuantas veces pero nosotros hemos compartido peleas espalda contra espalda, cosas tristes y momentos de diversión cuando peleamos —dice el murmurando tratando de no mirar a la bermellón que se ha sonrojado igual que él.
—Eso no demuestra nada, lo que vale es la calidad de los momentos no la cantidad, te aseguro que puedo ganarme a Kagura-chan con un solo movimiento que bata todos los tuyos policía —el clon mal hecho sonríe con autosuficiencia a Sougo que está perdiendo los estribos *¿quién mierda se piensa qué es?* piensa.
Kagura mira a la gente de la fiesta, ya perdió el hilo de la discusión de los idiotas esos.
—¿A sí? Pruébalo —lo desafía Sougo.
El joven ojiceleste con porte de príncipe de Disney, mira a Kagura y a Okita, la yato no está prestando atención.
—Kagura-chan, Kagura-chan —la llama con voz suave.
La joven sádica lo mira y sus ojos revelan expectación, un pequeño brillo.
El joven casi rubio, toma una mejilla de la bella joven yorozuya y acerca su rostro lentamente para mirarla intensamente con sus ojos claros a los zafiros de ella. Él le sonríe ángelicalmente y termina la distancia entre los dos.
Hisashi besa a Kagura, lentamente, saboreando los labios de la chica, la yato devuelve el beso de a poco. Pero el chico tiene sus ojos abiertos mirando directo a Sougo, con mirada triunfante.
El beso se corta y Kagura está levemente sonrojada.
—Y? Te gustó Kagura-chan? —pregunta a la bermellón.
Kagura lo mira y se la nota decepcionada.
—No sentí nada, sólo que me pasaste la lengua por la cara —responde neutra. La joven pensaba que sentiría mariposas pero el beso de su amigo no le movió ni un pelo.
Sougo está a punto de cortar en finas tiras al bastardo pero antes de actuar y enseñarle quién manda. Se sorprende por la respuesta sin filtro de la china.
—JAJAJAJA, LE PASASTE LA LENGUA? ¿QUÉ PIENSAS? ¿QUÉ LA CHINA ES UNA PALETA? JAJAJAJAJA —Okita se ríe a carcajadas pero por dentro quiere matar al infeliz ese. Un foco se le prende y sonríe perversamente, esa noche se divertiría mucho con la china, le enseñaría lo que es sentir mariposas en su estómago y que debe dejar de usar ese maldito vestido de una vez, y como la cereza del pastel se vengaría del princeso ese que osó a besar a la china.
—Kagura, vamos a bailar, no importa sino sentiste nada, podemos probar otra vez —Hisashi le toma una mano para llevársela fuera del alcance del sádico.
El joven camina con Kagura por entre la gente, parece que todos están en su camino y no puede pasar, Kagura siente que su amigo le toma demasiado fuerte la muñeca para su gusto y no quiere que él vuelva a intentar de vuelta besarla, le bastó con uno solo el darse cuenta de que sólo siente cariño de amistad y nada más.
El ojiceleste camina por entre medio de la gente sin mirar atrás, y ni cuenta se dio de que alguien separó su mano de la bermellón. Y no sólo eso, sino que la pelirroja desapareció. Cuando llegó al centro al darse vuelta vio que por la gran puerta el policía había envuelto a Kagura en la capa de él como un canelón y se la llevaba con la típica sonrisa ganadora y sádica de él.
Sougo robó a Kagura de la garrapata de Hisashi, él había tomado otro camino para interceptarlos, en eso se cruzó a la princesa que andaba buscándolo, ella le dijo un número y levantando su pulgar guiñando, él interpretó eso como que lo ayudaba, y que el número debía ser el de una habitación vacía. Vaya princesa sádica tenía de amiga la china y él. Entregaba a su amiga en bandeja de plata.
El castaño se dirigía a la habitación llevando a la yato que intentaba zafarse, él cuidaba de que ningún conocido los viera.
La recámara quedaba dando la vuelta al salón de fiesta, el número era el "38", el ojicarmín abrió y del lado de adentro se encontraba la llave con la que cerró.
Bajó a Kagura y la desenvolvió de la capa que él le había dado.
—China —le dijo mirándola intensamente— no puedo permitir que estés un segundo más cerca de ese imbécil, no lo aguanto. —suspiró con pesadez.
Kagura lo miró extrañada por la actitud que tenía, sin olvidar que estaban encerrados ahí solos.
—¿Qué te pasa sádico?
—Me pasa que no soporto verte casi desnuda bailando, riendo o hablando con ese bastardo ni que otros hombres se deslumbren con tu belleza, odio decirlo pero odio ese maldito vestido porque desde la vez pasada no puedo sacar de mi mente tu imagen bailando conmigo ni los celos enfermizos que siento. —suelta hablando fuerte y rápido el policía.
La bermellón queda en silencio, no sabe qué decir o hacer, pero siente que su corazón de adolescente palpita rápido.
—Sa... sádico, no sé qué decir, aunque supongo que en tu caso es cierto que si un chico te molesta es porque le gustas, la verdad soy una principiante en eso del amor y siento algo en mi pecho pero no sé qué es... —Kagura tiene sus mejillas calientes, y siente calor en su cuerpo, piensa que se debe a la capa que le dió el ojicarmín.
—No tienes que decirme nada, yo te demostraré que soy mejor que esa copia barata, y que si tienes que estar con alguien, es conmigo y que ese vestido no debes usarlo nunca más delante de otros bastardos —Sougo se acerca a Kagura y quedan a escasa distancia con la chica pegada al costado de la cama frente a frente.
—Está bien sádico, te daré la oportunidad de demostrarle a la gran Gura-sama que eres el indicado —la yato cambió su semblante a uno de grandeza y levanta el látigo para jugar con el entre sus manos.
—Ohh, con que ahora quieres hacerte la ama y señora china —él acorta más la distancia y sonríe perversamente.
Okita alza su mano derecha para tomar parte de la blanca mejilla y cuello, sus ojos brillan como dos rubíes en la habitación apenas iluminada por un velador. Sonríe de lado mientras inspecciona el bello rostro de la dueña de sus fantasías.
Se acerca lentamente a la boca de ella mirándola sin parpadear. A Kagura su corazón parece salírsele del tórax. Y el policía termina con la distancia entre sus cavidades.
Cuánto había ansiado besar esos rosas labios, los besaba despacio saboreando el gusto a fresa que tenían, la pelirroja empezó a seguir su ritmo lentamente, sentía un panal de abejas en su estómago. Sougo queriendo más le mordió el labio inferior para que ella abriera más su boca. El beso subía de intensidad. Ella estaba colgada del cuello de él y el castaño recorría la cintura y espalda de ella por encima de su capa, ansioso por quitársela.
Sus lenguas que tantos insultos y gestos habían presenciado, ahora danzaban al compás de un baile que se volvía erótico y feroz entre sus dueños.
A falta de aire se separaron a respirar y el joven samurái aprovechó y de un manotazo le quitó la capa a la pelirroja la cual sus ojos le brillaban como zafiros y sus labios sólo tenían el color de la bestialidad de Sougo al haberla besado.
Si con el ojiceleste no sintió nada con el ojirubí sus emociones hacían explosión dentro de ella, ya no sentía un panal de abejas en su estómago, ahora sentía vacío por haberse separado de los labios del sádico, ahora que los había probado y viendo que él tenía razón en que era mejor que el otro quería más, sentir más al lado de su rival, conocer por completo todas las emociones que sentía ahora.
Decidida fue ella la que se lanzó a los labios del bastardo celoso. Tomó su cabello castaño y tiraba de él para intensificar el intercambio de saliva. Él no se quedó atrás y ahora recorría la piel que quedó al descubierto, tenía mucho que conocer de ese cuerpo del demonio. Sus varoniles manos tocaron con suavidad esa nívea piel, partiendo desde el cuello, pasando por los hombros, cintura y espalda. Le faltaban las estilizadas piernas y el escote que terminaba debajo de los firmes y redondos pechos de Kagura.
Él en su acto de poseer a su china, la empujó y cayeron los dos a la cama King size, agradeció internamente a Soyo por la habitación elegida.
Los jóvenes seguían besándose fervientemente, y la yato deseosa de más hizo una llave con sus piernas alrededor de la cadera de Sougo. A Okita ese acto le despertó su amigo de abajo. Él dejó los labios de la china y bajó lamiendo y mordiendo suavemente al cuello de ella pero le molestaba el moño del cuello del vestido. Sin pedir permiso se lo desató.
Los pechos de Kagura quedaron al desnudo, el vestido no le había permitido llevar sostén así que ahora con más volumen saltaron a los ojos encendidos del sádico.
El castaño disfrutaba de la panorámica pero un reflejo del infeliz que había besado a la china y que habría recorrido ese escote con su mirada las veces que pudo le hizo hervir la sangre.
—China, ¿cómo podías andar sin brazier frente a todos esos malditos pervertidos y bastardos? Es que no sabes lo que provocas? Si antes siendo plana te llevabas miradas ahora derribás a todos con tu belleza —le recrimina a la bermellón frunciendo el ceño.
—Ay sádico, ahora no estoy para tus escenitas de celos, eres el primero que los ve al desnudo —Kagura le sonríe complaciente.
Sougo sorprendido por la respuesta de la adolescente supuestamente inocente, le sonríe con malicia y va directo a besar y chupar esos pechos y pezones que están erectos por la brisa que corre y calentura de la yato.
La pelirroja está que arde y empieza a sacarle la chaqueta al policía apresurada para seguir con la camisa que desabotona con ansias y tira el pañuelo blanco a un costado. Una vez que lo dejó desnudo de arriba recorre con sus manos cada centímetro de la piel del sádico, la siente suave y caliente al tacto. Hay algunas cicatrices por las tantas batallas que él ha tenido, se pregunta si ella también tendrá alguna en su cuerpo que no haya notado.
Kagura recorre con su azulada mirada llena de perversión el pecho y abdomen marcado de Sougo. Siente que se le cae la baba, el maldito está como quiere. Delínea cada cuadrito de su abdominales y pectorales. No puede lamerle nada porque él le está haciendo un examen a sus senos con sus manos y boca, de pronto siente que el bastardo le mordió un pezón.
—AY HIJO DE PUTA, ME DUELE —rezonga— no me hagas usar el látigo sádico —ella lo empuja un poco pero lo piensa mejor y lo atrae a ella para morderle el hombro y dejarle los dientes marcados.
—Maldita china sádica, me vas a sacar el pedazo desgraciada, eso es canibalismo BESSSSTIA —se queja él viéndose el hombro y a ella con sadismo.
—Sólo te devolví el favor sádico —sonríe sádica y enarcando sus cejas— era eso o estrenar mi látigo contigo chihuahua tsundere.
—Mmm... prefiero otra opción china ¿te la digo? —dice subiendo y bajando sus cejas pervertidamente.
—Mmm, puedo suponer qué es pero no te lo diré —ella dirige su mirada a la bragueta de Sougo para subir de vuelta a sus carmesíes ojos que la miran con pasión.
—China pervertida, te la das de Santa y haciéndome esas insinuaciones —Sougo se hace el sorprendido y angelito.
Kagura cruza sus brazos por debajo de sus senos y hace puchero.
—Ja! Tú fuiste el que me trajó aquí, te recuerdo que tengo 16, no soy legal, no me estaría importando mucho en estos momentos, pero te haces el que no rompe un plato —le recrimina la bermellón.
—Eso decíselo a tu amiguita Soyo que te regalo en bandeja de plata a mi china, ella me dijo el número de la habitación —Sougo intercala su mirada entre la cara de ella fingiendo enojo y los pechos que se juntan— deja de cruzar tus brazos así que mi Sadomaru quiere meterse entre ellos —le sonríe libidinosamente.
—¿A sí? Estoy pensando en cómo será tu famoso Sadomaru y... si el amigo de Hisashi se compara al tuyo —la sádica lo desafía poniendo una pose pensativa aún con sus brazos bajo su delantera.
Sougo al escuchar eso una oleada de celos lo inundan y furioso separa los brazos de la china de sus senos para colocarlos a los costados de la cabeza de ella, la besa posesivo en la boca, reclamándola como suya, después baja y deja un camino de marcas de chupones en su blanquecino cuello terminando en esos melones medianos.
Kagura larga pequeños gemidos de placer, se anota en la mente que no debe nombrar a su amigo frente al sádico o... nombrarlo si quiere recibir ese tipo de reacción.
Okita quiere que no quede centímetro que no hayan tocado sus manos y boca de la china, suelta las muñecas de ella y dirige una mano a la falda del vestido corriéndola a un costado, a su vista quedan las largas y torneadas piernas de ella, y su braga color rojo. Recorre deseoso esas piernas de infarto mientras hace un camino con su lengua desde los senos de ella hasta su ombligo, terminando el camino en el comienzo de la tela roja.
La bermellón larga suspiros de excitación, si esa era la previa no podía esperar más a la verdadera fiesta. Estaba segura de lo que quería y lo quería ya. Sus hormonas de adolescente calenturienta y yato se mezclaban peligrosamente.
El ojicarmín estaba determinado a hacerla disfrutar, hacerla suya, tanto que ella se olvidará de que alguna vez conoció al imbécil que la besó por primera vez. Su miembro inferior estaba de acuerdo y hacía fuerza para salirse de su bóxer y pantalón.
El castaño sin dudar empezó a quitar la braga que se interponía entre él y la intimidad de la china, sólo esa parte le quedaba pendiente. Levantó las caderas de Kagura y sacó el pedazo de tela que tiro a un costado. De paso, le dió una buena ojeada al trasero voluminoso de la pelirroja.
Kagura cerraba sus mares un tanto nerviosa por las acciones del sádico pero expectante a lo que fuera hacer. Okita vio que la entrepierna de ella estaba lisa, sin un pelo púbico.
—China, esperaba ver un bosque pero parece que lo talaron, te depilas allí abajo? —pregunta curioso.
—Descubrí que las mujeres yato son lampiñas cuando después de entrar a la pubertad vi que no crecía nada —responde sincera y sonriendo.
—Mejor para mí —sonríe el policía.
Okita baja de vuelta sus ojos a la feminidad de ella y la roza con sus dedos. Kagura se encorva por la acción de este inesperada, él dirige su mano por todo el sector, apenas y está húmedo pero eso lo puede arreglar. Pasa sus dedos por los labios de la vulva para abrirla y encontrar los labios interiores mojados. Adentra su índice y dedo medio entre ellos y los mete dentro de la vagina de la pelirroja.
Sougo mira cada expresión de placer que hace su china, tiene sus manos agarrando las sábanas, el empieza a sacar y meter sus dedos lentamente, disfrutando de los gestos de ella que se muerde su labio inferior y suspira excitada.
El joven baja su cabeza a la cavidad de ella, y aún con sus dedos entrando y saliendo, lame la vagina de Kagura, pasa su lengua por el clítoris de ella lo que provoca que se encorve y con una mano toma los cabellos de él como tratando de alejarlo de su intimidad. Larga gemidos sin importarle el volumen de estos. El sádico saca sus dedos para tomar los muslos de ella y levantarlos, quedando su flor abierta y dispuesta a él. Mete su lengua dentro de ella y Kagura trata de suprimir un gemido mordiéndose los labios y cerrando sus ojos.
Okita lenguetea cada centímetro de esa exitada zona, que ahora parece un mar de fluidos, siente como la bermellón agarra su cabello con una mano ahora tratando de que la lengua de él llegue más profundo. Pero para la mala suerte de ella no. Él haciendo un gran esfuerzo se separa de la entrepierna de ella.
—China —le dice entrecortado— si quieres que vaya más profundo tengo algo que lo puede hacer, mi lengua no es la de un camaleón china pervertida, parece que quieres tragarme por ahí —le dice en tono burlón pero perverso.
Kagura que apenas y está en sus cabales, responde sin miramientos.
—Entonces hazlo sádico, ya no aguanto más y sé que tu tampoco —suelta jadeante, y sí, ella ya no quiere esperar más.
Sougo sonríe y se baja el cierre de su pantalón, se lo saca de un sopletón y lo tira junto a la otra ropa, queda en bóxer. Kagura mira atentamente, sus ojos brillan de emoción y se endereza como puede para terminar la tarea.
La pelirroja baja rápido la prenda restante y sus ojos brillan todavía más al ver el tamaño del amigo Sadomaru del sádico, pero de lo exitada que está apenas y lo toca con sus manos, pasa su lengua por la extensión, el pene del chihuahua está duro como roca. Antes de tirarse nuevamente a la almohada lo mete en su boca, completo, lo recorre lamiéndolo lentamente y mirando al dueño de Sadomaru directo a los rubíes. Termina mordiendo levemente el glande, Sougo gruñe y ella regresa a su posición anterior.
Okita pasa su amigo por la entrada de ella, repartiendo la húmedad entre las partes íntimas. Pero un pensamiento cruza su mente.
—China, sino quieres tener un pequeño sádico chino, necesito preservativos —le dice a ella todavía pasando su glande por la vagina de ella.
—No quiero que justo ahora me salgas con eso sádico, no quiero que ningún globito se interponga en mi placer así que espero que mi amiga Soyo tenga una solución saliendo de aquí —sentencia Kagura jadeando.
El ojirubí asiente ante las palabras de su pervertida sádica. Y con una sonrisa se va introduciendo dentro de ella, no siente muros que se interpongan y llega hasta tocar lo más profundo de ella. La pelirroja tiene sus ojos azules cerrados y apenas y se quejó cuando el ingresó a la profundidad de ella.
Sougo empieza a moverse de a poco, esperando que la vagina de ella se amolde al tamaño del miembro de él, está estrecha como tiene que ser, la intimidad de ella parece succionarlo. Los dos gimen a la par, ella agarra con fuerza las sábanas, estas parece que se rajaran en cualquier momento.
El castaño va aumentando su velocidad, Kagura también intenta moverse al ritmo pero se le dificulta por todo el remolino de emociones que siente, para sentirlo más contra ella vuelve a hacer una llave con sus piernas alrededor de él, presionándolo más contra ella, el joven embiste a la china con más inercia y rapidez, ella se siente desfallecer por las corrientes eléctricas que envía su cuerpo. Quiere más, necesita más.
El ojicarmín la penetra profundamente una y otra vez sin descanso. Tiene que satisfacer a su china insaciable. Sus gemidos son música para sus oídos, él es el que los provoca y no podría estar más feliz y exitado.
Dura un largo rato dándole sin parar, siente las patas de la cama rechinar y el respaldo chocando contra la pared. Todos los sonidos se mezclan con los jadeos y gemidos de los dos entregándose al placer de amarse.
De un momento a otro cambian de posición y él coloca un poco su espalda contra el respaldo de la cama, quedando Kagura arriba pero en posición de Loto. La pelirroja sin que él le diga nada se mueve dando sentadas profundas. Se besan apasionadamente, el recorriendo con ambas manos toda la piel blanca como la nieve de ella, abrazándola contra él y luego tomando el trasero de ella para ayudarla con los movimientos de vaivén. Aunque poca ayuda necesita ella que se mueve rápido y sin rechistar.
Los dos están llegando al clímax, lo presienten. Kagura aumenta más su ritmo de sentadas, pero Okita también la ayuda dándole estocadas fuertes y concisas al levantarle y bajarla del trasero.
Se separan para mirarse a los ojos del otro. A la yato espasmos le recorren anunciándole el pronto orgasmo que se aproxima. El castaño también lo siente, más porque su miembro se siente cada vez más apretado dentro de ella. En un último esfuerzo da unas rápidas pero profundas embestidas.
Y el orgasmo llega a los rivales como una explosión, Kagura jadea fuerte y se apreta más a las caderas del sádico, cuando siente sus ojos quedar en blanco del máximo placer que siente, y como él derrama todo dentro de ella, llenándola con su esencia. Los gemidos de ambos inundan la habitación apenas iluminada. Suspiran cansados pero satisfechos sin separarse, se besan nuevamente pero ahora despacio.
Kagura se separa de él con una sonrisa de satisfacción y de a poco separa su intimidad sacando la de él de su interior. Cuando logra sacar el miembro se tira hacia atrás con la cabeza casi al final de la cama y con sus piernas temblorosas abiertas, siente que el semen del sádico sale por su orificio manchando las sábanas. Sougo está observándola a ella suspirando, el también lo hace.
Y un toque de puerta los pone alerta.
—Okita-san, Kagura-chan ¿ya terminaron? —se oye del otro lado en un susurro, es nada más ni nada menos que la princesa vendedora de amigas.
Los jóvenes se levantan de un salto colocándose la ropa como un rayo, Kagura se puso su braga pero todavía sentía que el líquido seminal salía de ella, esperaba que no se le chorreara fuera de la tela.
Okita terminó rápido de cambiarse, todavía medio sudado, se pasó una mano por el cabello peinándose.
—¿Qué sucede Hime-sama? —pregunta medio dudoso.
—La fiesta terminó y todos se están yendo, el jefe de la Yorozuya está buscando a Kagura-chan, le mentí que estaba en el baño y que iba a buscarla, a usted también lo buscan sus superiores —dice la princesa murmurando rápido— apurensen, me quedaré aquí haciendo guardia.
La pelirroja se termina de colocar el vestido rápido. Y con la cara roja tomate de vergüenza, se coloca al lado del sádico para salir de la habitación. Acomodó las sábanas como pudo, pero dejó los soldaditos del sádico de regalo ahí.
—Ya estoy lista sádico, vamos —dice la bermellón y abre la puerta con fuerza olvidando que estaba con llave.
Sale y ve a Soyo-chan, esta tiene una sonrisa cómplice nada culpable. Antes de que diga algo Kagura la interrumpe.
—Soyo-chan espero mañana a primera hora las pastillas necesarias para evitar que dentro de nueve meses seas tía ¿correcto vendedora de amigas? —le sonríe amenazante.
—Awwww, son tan tiernos, sí Kagura-chan, mañana mismo te las mando, aunque me gustaría ver a sus hijitos, serían tan lindos sádicos —sonríe encantada la pelinegra.
Okita sale y lleva la capa que le había dado a la china, cierra la puerta y mira a las dos chicas que lo esperan. Una china insaciable que lo mira acusante pero con una pequeña sonrisa y la otra una sádica que gracias a ella tuvo la mejor noche que lo mira con complicidad.
—Vamos —dice sonrojado mirando a Kagura.
Caminan dando la vuelta y encontrando fuera del salón de fiestas a los Yorozuya hombres y Shinsengumi. Gintoki está mirando buscando a Kagura que no la ve cuando esta llega a su lado junto a Sougo y la princesa.
—Me buscabas Gin-chan? Es que una mujer no puede mear tranquila? —dice llamando la atención del permanentado que se da vuelta con Shinpachi.
Los hombres la miran escrutándola con la mirada.
—¿Estuviste meando o revolcándote? Te has visto la pinta mocosa? Estás despeinada y tu vestido mal puesto, tu moño parece estar atado a las apuradas ¿Qué carajos estabas haciendo? —pregunta Gin-san a su desvirgada hija.
—Estuve en el baño Gin-chan -dice un poco apenada.
—Ponele que hayas estado en el baño pero hace DOS HORAS QUE TE ESTOY BUSCANDO MOCOSA —dice levantando la voz el peliplateado.
—Es que salí del baño y me crucé al chihuahua que me dijo que parecía regalada y empezamos a pelear, por eso mis fachas, Soyo nos avisó y obvio Gin-chan yo gané —Kagura cuenta todo despreocupada y después orgullosa por su "hazaña".
—Souichiro-kun no le digas regalada a mi hija que te voy a cortar las bolas ¿entendido? Mira como la has dejado, parece que viniera de la guerra —el samurái amante del azúcar amenaza al castaño que mira a la yato sonriendo.
—Es Sougo, Danna, y no me amenace. Su dichosa hija es una bestia, no se cansa de pelear ni insultar —dirige una mirada de soslayo a la bermellón— sino fuera por la princesa seguiríamos peleando Danna.
—Hime-sama cuide mejor de Kagura-chan, no la deje a solas con Okita-san que se matan entre ellos —pide Shinpachi amablemente.
—Lo siento Shinpachi-san fue en un momento de descuido que Kagura desapareció del lado de Hisashi-kun, me di cuenta cuando vinieron a buscarla que ya habían pasado tres horas de que no la veía en ningún lugar —se excusa la ojimarrón poniendo cara de culpa.
—Y qué pasó con ese chico? —pregunta curioso Gintoki.
—Hisashi-kun se disculpó y dijo que tenía que irse porque que había "perdido la guerra", no sé a qué se refería así que lo despedí y se fue —responde Soyo poniendo expresión pensativa.
—Yorozuya, vienen con nosotros o se van con Kondo-san y Yamazaki? —interrumpe Toshi.
—Vamos con ustedes Toshi, todavía no terminé de burlarme de ti-mayo ¿o era -shi? —responde burlonamente el peliplateado.
—Tsk —rechista el ojiazul.
—Hime-sama gracias por todo, estamos a sus órdenes —se despide Hijikata.
—Lo mismo digo Hime-sama, estuvo muy interesante la noche —saluda Okita.
—Adiós y gracias por todo Hime-sama, cuenten con nosotros para otra fiesta —Gintoki levanta su mano en señal de despedida.
—Lo mismo que él Hime-sama —acotan los lentes.
Los hombres van saliendo del lugar, Kondo-san y Yamazaki ya estaban afuera. Quedó atrás Kagura y a poca distancia de ella iba Sougo.
—Soyo-chan —le toma las manos a su amiga— gracias por la invitación aunque creo que fue una treta para regalarme al sádico —le sigue sádica diciendo— mañana espero lo que te dije, ¿de acuerdo? —le apreta un poco más las manos con una venita sobresaliendo de su frente.
—Claro que sí Kagura-chan, quiero que nos volvamos a ver pronto para que me cuentes todo —le responde de la misma forma sádica su mejor amiga— te lo mando disfrazado en cajas de sukonbu.
—Dale china que te dejamos para que te vayas caminando. —le grita el castaño.
La pelirroja se despide de la ojimarrón y sale corriendo para alcanzar a su sádico tsundere.
Soyo observa cuando llega su amiga al lado del capitán y este antes de salir del recinto la toma de la cintura, la besa fogosamente, y luego de unos cortos minutos se separan para salir y encaminarse a sus respectivos hogares.
Soyo se queda fangirleando después de ver a su ship favorito intercambiar saliva.
Piensa por un momento en no llevarle nada de las pastillas pero quiere seguir viviendo para cuando ellos decidan estar juntos y tener muchos sádicos mitad chinos y consentirlos como tía que será de ellos.
FIN
(Ahora sí xD)
NOTAS:
-Bueno, aquí tienen el segundo y último capítulo de este ahora Twoshot xD.
-Espero que no se me haya pasado algún error, pero sí es así, hagánmelo saber por favor .
-El capítulo cuenta con 9097 palabras en total.
-Espero que les haya gustado.
-MUCHÍSIMAS GRACIAS POR LEER, COMENTAR Y VOTAR MIS HISTORIAS!!!
¡¡GRACIAS!!
22-09-2018
FlopyRuffini
