Aclaración: todos los personajes pertenecen a JK Rowling y la trama a iheartwriting quien me dio la autorización de traducir su historia al español.


"¿Te importa si me uno a ti?" Le pregunté cuando George continuo sentado en silencio. "No me gusta comer sola", comente, forzando una risa. No era verdad, obviamente, pero yo tenía la esperanza de que estuviera más dispuesto a aceptar mi compañía si pensaba que el estaba haciéndome un favor.

Y funcionó.

George levantó la mano, señalando la silla frente a él, y aunque todavía no hablaba, la silla mágicamente se deslizó hacia afuera de la mesa, invitándome a que me sentara.

"Gracias."

Me acomodé en el asiento y, ahora sentada solo a dos pies de distancia de él, me di cuenta de la barba que cubría su rostro, como si no se hubiese afeitado en una semana o más. Sus ojos estaban un poco vidriosos, su nariz estaba cubierta de un color rosa que se extendía por sus mejillas hasta su oreja y me pregunté cuántas bebidas ya había consumido. Sea cual sea el número, al parecer no habían sido suficientes; George ahora llamaba a Tom, señalando su vaso vacío tan pronto como había conseguido la atención del viejo camarero.

"No te he visto en mucho tiempo," le dije, tratando de tener un tono alegre y no acusatorio.

George ya no visitaba la madriguera, algo que era causante de un gran dolor para la 'ya en duelo' señora Weasley. Las dos últimas veces que había visto a George fueron los primeros días después de la batalla final de Hogwarts. George había estado en la madriguera con todo el resto de nosotros, pero la mayoría del tiempo se sentó solo en la vieja habitación de su infancia que había compartido con Fred, negándose a bajar, negándose a comer, negándose a hablar con cualquiera, solo hacia un gesto o movimiento de cabeza cuando la situación le requería. Y su familia, que también se recuperaba de sus propias heridas y trataban de hacer frente a la pérdida repentina de Fred, no tenía corazón para empujarlo. Finalmente, George había estado en la cocina con los brazos colgando a los costados de su cuerpo cuando su madre lo dio un abrazo aplastante, y luego se fue. Pasaron unos días antes de que yo lo volviera a ver, pero entonces el día del funeral de Fred llego. George se presentó a la reunión íntima-celebrada en el jardín de la madriguera, un lugar verde y tranquilo donde se habían realizado todas las cenas de familia de los Weasley antes del inicio de las clases. A pesar de esto, George siguió encerrado en sí mismo y se quedo en un pequeño rincón del huerto, y en el momento en que la reunión terminó, él desapareció una vez más y, por lo que pude ver, no había vuelto desde entonces. Eso fue a mediados de mayo; y ahora estábamos en agosto.

"Sí," dijo George, sin mirarme, mientras aceptaba el nuevo vaso de whisky de fuego que Tom estaba ofreciéndole a cambio del vaso vacio. "Últimamente no salgo mucho de mi piso." Sentí que mis hombros se relajaban un poco ante sus palabras, aliviada de que él estaba hablando, al menos por ahora.

"A menos que sea para buscar una bebida," señalé.

Él levantó la vista de su vaso y me sorprendí al ver una pequeña sonrisa en su rostro. Era seca y pude observar que sus ojos estaban completamente rojos. "Básicamente."

"¿Y lo haces a menudo?"

Él se encogió de hombros de forma casual. "La mayoría de las noches, creo."

Fruncí el ceño. Mi instinto me decía que debía reprenderlo. Decirle todas las razones por las que la bebida no podía resolver nada y que probablemente se hiciera más daño a largo plazo. Pero yo sabía que él no me escucharía. Los gemelos no habían prestado atención a mis discursos en el pasado, y yo tenía miedo de que ahora, con George encerrado en su dolor, ninguna de mis palabras pudiera convencerlo de comportarse de otra manera.

Llevo la copa a sus labios y tomo todo el líquido de una sola vez. Se estremeció ligeramente mientras tragaba y luego se aclaró la garganta, en un esfuerzo por aliviar la quemadura. Sus ojos se movieron para encontrarse con los míos de nuevo y me estudió durante un largo rato hasta que finalmente dijo: "Estas haciendo todo lo posible para contenerte y no reprenderme en este momento ¿no es así?"

Sentí que mis mejillas se volvían rojas, ligeramente avergonzada de que yo fuese tan predecible. "¿Qué te hace decir eso?" Le pregunté usando el tono más indiferente que pude.

"Oh, vamos, admítelo", dijo George, una especie de sonrisa se dibujo en la esquina de su boca. "He visto esa mirada en tus ojos suficientes veces como para saber que estás con ganas de reprenderme. Vamos a ver…", prosiguió. "Lo que estoy haciendo es irresponsable. Peligroso. Egoísta. Totalmente inútil, por no hablar de poco saludable. ¿Esto se acerca a lo que querías decirme?"

Apoye mi espalda sobre el respaldar de la silla, cruzando los brazos frente a mi a la defensiva. "Si tu sabes todo eso, ¿Por qué continuas?".

George soltó una risa que no contenía ni una gota de humor. "Debido a que funciona."

"Lo siento, George," dije mientras sacudía la cabeza. "Pero yo no creo eso. No te ves feliz en absoluto."

"Yo no he dicho que me hace feliz", fue la respuesta inmediata de George. Su voz era más suave de repente, todos los rastros de broma se habían ido. "Todo sigue ahí. Sé que Fred se ha ido. Sé que el dolor esta esperándome en otro lugar de mi cerebro ansioso por volver a aparecer. Pero..." se detuvo por un momento, mirando el vaso vacío haciéndolo rodar con sus dedos "…si bebo lo suficiente, puedo adormecer un poco todo lo que siento, al menos. No me hace feliz. No hace que olvide. Pero es como que el dolor esta al otro lado de mi ventana. Puedo verlo, sé que está ahí, pero puedo hacer que desaparezca. Al menos por un tiempo. "Miró de nuevo hacia mí. "¿Sabes lo que quiero decir?"

No, no lo sabía. Cuando era más joven había estado un poco mareada por dos o tres cervezas, pero no era lo mismo.

Esta vez fui yo quien rompió el contacto visual, ahora mirando hacia abajo a mis manos que estaban colocadas en mi regazo y me preguntaba por qué había sido tan ingenua al pensar que podía ayudarlo cuando, obviamente, no tenia la menor idea de cómo hacerlo.

"Bueno", dijo George, rompiendo el incómodo silencio. "Creo que debería irme."

"¿Estás seguro?" levante mi vista, mirándolo y deseando saber que debía decir o hacer. "No tienes que irte."

"Pero debo hacerlo", dijo. "Yo no tengo que estar sobrio para saber que te estoy poniendo incomoda."

"George, no tienes que…"

"Está bien, Granger," dijo, cortándome y dándome lo que era una triste, pero esta vez genuina sonrisa. "No eres solo tú. Es todo el mundo. Nadie sabe cómo reaccionar ante mí. Nadie sabe qué hacer ni qué decir a mí alrededor. Y, ¿Honestamente? No tengo tiempo para ayudarlos a que lo averigüen".

"Lo siento", le dije, incapaz de ocultar mi ceño fruncido. "Es sólo que no quiero que te sientas peor de lo que ya lo haces. Estoy segura de que todos los demás se siente de la misma manera. Su familia y amigos quieren ayudarte; solo están tratando de ser cuidadosos, estoy segura de eso".

George asintió. "Lo sé. Pero confía en mí cuando digo que no hay nada que nadie pudiera decir o hacer, posiblemente, podrían hacerme sentir peor de lo que ya estoy ahora." George puso las palmas de las manos sobre la mesa, afirmándose. "Que tengas una buena noche, Granger," dijo, y luego empujó a sí mismo fuera del asiento.

Parecía lo suficientemente firme sobre sus pies... hasta que trató de hacer su primer paso. Se tambaleó hacia adelante, golpeando la mesa de al lado de nosotros, chocando con un cliente de aspecto bastante canoso sentado allí. El hombre no parecía muy contento con la repentina invasión de su espacio personal.

Recogí mi bolso y saque mi varita justo cuando el cliente le puso una mano en el pecho a George y, con un empujón, lo lanzo hacia atrás.

"Mobilicorpus," murmuré, usando mi varita para hacerme del control del cuerpo de George y deteniéndolo justo antes que golpeara con su cabeza la mesa que tenia detrás. Afortunadamente, yo había sido lo suficientemente rápida con mi magia y George estaba en buen estado y en posición vertical sobre sus pies.

Aunque el mago mayor se quejaba en voz baja, me sentí aliviada al ver que había vuelto su atención a su comida. Poniendo mi varita nuevamente en el bolso, rápidamente fui hacia George y envolví mi brazo alrededor de su cintura para ayudarlo a que se sostenga en pie. Él no protestó.

"Esto es lo que pasa con el whisky de fuego", dijo, aún riendo un poco cuando empezamos a caminar. "No te das cuenta lo mucho que se te ha ido a la cabeza hasta que intentas ponerte de pie y caminar."

Di un suspiro triste. "Vamos, George. Vamos a llevarte a casa."

xx

A pesar de que podría haber hecho nuestro viaje más fácil, [¡y ciertamente mucho más rápido!] no me atreví a aparecerme con George en su estado actual. Lo más probable es que con la sacudida y la sensación de mareo que quedaba, habría tenido a George a vómitos en el momento en que llegáramos a su apartamento y, en el peor de los casos, podría desmayarse.

Así que caminamos.

Nos tomó unos bastantes difíciles veinticinco minutos en llegar desde El Caldero Chorreante a su piso por encima de la tienda de broma, y cuando finalmente habíamos subido la última escalera y conseguido entrar por la puerta que ya estaba abierta, nos caímos en la sala de estar que estaba completamente a oscuras. George cayó al suelo, gimiendo; Yo, ahora, jadeando y aliviada de ya no tener que cargar con todo ese peso extra, me relaje.

Con un movimiento rápido de mi varita la habitación estaba repentinamente iluminada por la tenue luz de una lámpara, y luego me inclinó hacia delante, con las manos apoyadas en mis rodillas mientras trataba de recuperar el aliento. "¿Cómo haces esto cada noche sin tener ayuda?" pregunté. "Es un milagro que te las arregles para llegar a casa en una pieza."

George se dejó caer sobre su espalda. "¿Qué importa si no lo hiciera?" hablo arrastrando las palabras. Él no me estaba mirando, en su lugar, se encontraba con la vista fija en el techo. "A veces lo espero, en realidad." Él dejó escapar un suspiro. "Prefiero estar con Fred."

"Oh, George," dije, hablando con cierta dificultad por el nudo que se había formado en mi garganta. "No digas eso. Tu familia te ama. Ellos estarían devastados si te pierden también."

Pero su tono y las acciones de esa noche demostraron que no podía ver más allá de su propio dolor. "Supongo", dijo encogiéndose de hombros.

Entrecerré los ojos viéndolo. "Usted no haría…" empecé, en busca de la forma correcta de decir lo que estaba pensando. "Usted no haría nada estúpido, ¿verdad?"

"Bueno, eso es muy subjetivo, ¿no? Crees que el que yo beba es estúpido y ya sabes que he estado haciendo eso."

"George", dije, no divertida por su respuesta, que en realidad no podría llamarse 'repuesta'. "Tú no te harías daño, ¿verdad?" Lo intenté de nuevo, para que se diera cuenta que quería una respuesta de verdad.

George estuvo en silencio por un largo rato. "Pensé en ello," dijo al fin. "No fui capaz de pensar en otra cosa por varias semanas, en realidad."

Sentí una tensión dolorosa en mi pecho. Había pasado los últimos meses en la madriguera preocupándome tanto acerca de mí misma y de mi futuro, sintiéndose impaciente en mi deseo de traer a casa mis padres, los cuales estaban vivos y saludables, preocupándome acerca de si Ron me amaba y si se atrevería a besarme de nuevo. Y mientras me preocupaba de esas cosas que de ninguna manera podrían ser temas de vida o muerte, George había estado aquí solo, casi consumido por su dolor. Carente de esperanza. Las lágrimas comenzaron a picar mis ojos.

"Pero no lo hiciste," le dije, hablando casi con un susurro, de repente sintiendo más pequeña y con un miedo que no había sentido en mucho tiempo.

George respiró profundamente y luego confesó. "Tuve un sueño sobre él", dijo, y yo no necesitaba preguntar para saber que se estaba refiriendo a Fred. "Hace aproximadamente un mes, cuando las cosas estaban realmente mal."

Hice una mueca mientras lo escuchaba. Me dolía pensar que las cosas habían estado peor de lo que eran en ese momento, con George borracho y tirado en el suelo, con los ojos rojos y brillantes.

"Yo no lo podía ver," George continuó. "Pero he oído su voz. Y me juro que si yo me mataba solo para estar con él, él patearía mi culo tan pronto como llegara y luego no hablaría conmigo por el resto de la eternidad."

Una pequeña risa mezclada con un sollozo se me escapo. "Fred jamás querría que renunciaras a tu vida solo porque él se ha ido", le dije. "Él quiere que seas feliz. Él te amó."

George levantó la mano, se seco las lágrimas que habían salido de sus ojos y se masajeo la sien. "Sí", dijo, la palabra salió fuerte y áspera, como si quisiera sonar más fuerte de lo que se sentía.

Se aclaró la garganta y luego se incorporó hasta quedar apoyado sobre los codos.

"Te ayudaré a llegar a tu habitación", le dije, deslizándome hacia delante y lo agarre por debajo del codo. Con el esfuerzo de ambos, pudo sostenerse nuevamente en pie.

George negó con la cabeza. "Aquí está bien", dijo, dando unos pasos tambaleantes a través de la sala de estar y luego desplomándose en el sofá.

Fui a la cocina para conseguir un vaso de agua, con la esperanza de que pudiera al menos convencerlo de mantenerse hidratado. Cuando me dirigí de nuevo a la sala de estar, observe que ya tenía los ojos cerrados. Casi parecía tranquilo.

Lo más silencioso que pude, coloque el vaso de agua en la mesa de café, y luego camine en puntillas hacia la puerta principal.

"¿Quieres pasar la noche aquí, Granger?" George preguntó, su voz, aunque todavía un poco confusa, sonando completamente despierta.

Me di la vuelta, sorprendida tanto por el sonido de su voz cuando pensé que había estado durmiendo, y por las palabras que él había elegido para hablar. "¿Qué?"

"Ya me has oído", dijo, abriendo un solo ojo para mirar hacia mí. "Te pregunte si querías pasar la noche aquí."

"¿Pasar la noche?" Repetí. "Si usted necesita a alguien para que mantenga un ojo en ti,…" empecé, esperaba sinceramente que él estuviera refiriéndose a eso "…Debes saber que no tengo mucha experiencia en el cuidado de personas borrachas." Estaba a punto de ofrecerme de ir a buscar a la señora Weasley o incluso a Harry para que lo ayudaran, pero el sonido de la risa de George me detuvo.

"No, no", dijo. "Estaba pensando que yo podía cuidar de ti, si sabes a lo que me refiero."

Creo que trato de hacer un guiño, pero el esfuerzo debe haber sido demasiado para él y su rostro, medio adormecido contra el cojín del sofá, se quedó atascado en una especie de tonta mueca.

"George", comencé, mi tono era una especie de vergüenza y disgusto porque, esta vez, yo estaba bastante segura de que sabía lo que quería decir. Pero si yo hubiera actuado siguiendo mi deseo de regañarlo o golpearlo o salir o sea lo que sea, no habría diferencia.

Porque George ahora estaba roncando muy suavemente en el cojín, profundamente dormido.


Nota de Autora: Solo quiero añadir un recordatorio sobre mis fics. Yo vivo en una burbuja de negación con respecto a lo que le sucedió a Fred. Una de las principales razones por las que escribo fanfics de HP es para seguir pretendiendo que el todavía está vivo.

Así que, aunque disfruto el drama y siento que no puedo escribir una historia decente sin su toque, prometo que voy a tratar que tus sentimientos sean de felicidad al terminar de leer esta historia.

¡Gracias! Ustedes son increíbles.

Nota de traductora: Hola a todos. Antes que nada quiero comentarles que la autora de este fic siempre dejaba comentarios en sus historias. Por ese motivo voy a traducir los que considere que pueden serles interesantes por sus pensamientos o explicaciones. Aclaro esto porque no traduzco toda su nota de autora ya que algunas partes (como agradecimientos o disculpas por la demora) no tendrían sentido aquí.

Ahora sí, muchas gracias a todos por leer: D en especial a Guest que me dejo un hermoso Review. Hago esto con mucho amor y el saber que hay personas que lo leen y les agrada la historia me pone muy feliz y me alienta a seguir traduciendo.

Este capítulo lo subí rápido dado que me sentí mal porque solo el primero no demostraba mucha interacción de George/Hermione. Espero que este les sea más lindo. Lamentablemente la próxima actualización será aproximadamente en 10 días. No voy a demorar más que eso. Iba a esperar a subir este capítulo el fin de semana para que no pase tanto tiempo entre actualización y actualización pero no pude contenerme jaja.
Gracias también a los que pusieron esta historia en sus favoritos y la siguieron. Les deseo una hermosa semana: D

Hasta el próximo capítulo.