En primer lugar quiero disculparme por el error del capítulo anterior en el que los comentarios finales están pegados a la historia, en la edición lo tenía separado pero por un fallo se me junto, y no lo puedo cambiar a menos que reedite la historia. Pero estaré más pendiente para que no vuelva a pasar.

Y bueno sin más preámbulos os dejo con la traducción del segundo.

Chapter 2

Hay una mujer en la mazmorra.

Una asombrosamente hermosa mujer.

No es lo más acertado para fijarse, pero Kevin ha estado tan centrado en robar el cuchillo de demonio y escurrirse aquí abajo en medio de la noche que nunca consideró la posibilidad de que hubiera alguien en la mazmorra aparte del encadenado saco de mierda asesino.

Le tomó semanas planear esto, semanas esperando a la noche en la que Dean bebiera lo suficiente para estar a salvo al abrir la puerta de su habitación, a salvo al entrar a hurtadillas, a salvo al meter la mano bajo su almohada y sacar el cuchillo de demonio. Lo gracioso es que fue Dean quien le enseñó a Kevin a desatrancar puertas y caminar silenciosamente, y lo más gracioso de eso es que nada fue necesario ya que Dean se encontraba esa noche en la azotea con Cas, pintando sus propias bolas de cincuenta sombras de azul. Excepto que nada de eso era gracioso.

Kevin no dijo nada cuando Sam y Dean trajeron a Crowley al bunker. Sabe que ellos esperaban que lo hiciera, porque recuerda la forma en la que Sam le miró cuando le explicó que aún estaban decidiendo que hacer con Crowley, ahora que ya no era un demonio completo. Sam y Dean esperaban un ataque, un estallido de rabia, una "no puedes hacerme vivir aquí con la cosa que torturó y masacró a mi madre" apagada pelea. Era lo lógico de esperar, y Sam había tratado de prevenirlo, para calmar a Kevin. Mucha simpatía, mucha –un-demonio-mató-a-mi-madre-también, todo en sus ojos. Kevin simplemente le había mirado. Tú y Dean mataron a la cosa que mató a vuestra madre. Que te jodan si no crees que yo merezco lo mismo. No lo dijo. No dijo nada.

Aunque lo sabía. Sabía exactamente como se sentía y lo que iba a hacer al respecto. Sabía que Crowley no merecía ningún tipo de considerada deliberación, no merecía ser el puto dilema ético de nadie. Crowley no se había molestado con esa mierda los últimos siglos, y definitivamente no se molestó en ello cuando la madre de Kevin estuvo en sus manos. Pero los Winchester eran mejores con el perdón que el permiso –demasiado perdón, en el caso de Crowley –por lo que Kevin se guardó todo esto para él.

Se lo guardó durante semanas, planeando meticulosamente, esperando por el momento en que nadie estuviera alrededor para atraparlo. Kevin no había planeado a la mujer.

Pero ahí está: 1,82 m, piel morena, su pelo oscuro cayendo en perfectos rizos. Ella lleva botas y una chaqueta de cuero, e incluso en la gris luz de la mazmorra, tiene la cara de una supermodelo y la sonrisa de un lobo. Está frente a la silla donde Crowley está atado, medio consciente, pero ella está mirando a Kevin.

"¿Estás aquí para detenerme, chico?" dice. Suena divertida. "¿Qué eres tú, su protegido o algo?"

"Depende," dice Kevin. Ignora su segunda pregunta y saca el cuchillo de detrás suyo. "¿Lo estás rescatando?"

Ella deja salir una carcajada que deja un eco en las paredes de la mazmorra. "No," dice cuando acaba de reír. "Estoy aquí para matarle."

El agarre de Kevin sobre el cuchillo no vacila. Decide decirle la verdad, a esa extraña mujer. Ella definitivamente no es humana –hay grandes grietas atravesando la trampa de demonios del suelo –pero ellos tienen algo en común, así que no lo esconderá. "Estoy aquí para matarlo también."

Ella sonríe con los labios, vagamente riendo. "Tienes buen gusto, niño," dice. Deja una cuidada mano sobre la cabeza de Crowley. El gesto puede parecer gentil y protector si no estuviera apretando su cráneo agresivamente. Los ojos de Crowley se abren, e inhala con un rasposo sonido. Sus ojos se centran en Kevin y dice "Kevin, tu m-," pero entonces la mujer habla sobre él.

"Pero llegas tarde." La mujer sonríe nuevamente, y parpadea como si fuera a desaparecer, y Kevin grita "¡Espera!"

Se detiene y arquea las cejas en su dirección. Kevin suelta la única pregunta que se le ocurre, esperando que la mantenga ahí.

"¿Quién eres?"

"Las cosas se han ido a la mierda en los últimos 50 años," dice. Sus uñas enterradas en el cuero cabelludo de Crowley. Mientras, él articula en silencio tu madre está viva ayúdame a Kevin. "Mi nombre es Abaddon." Cuando Kevin no reacciona ante eso, ella añade, "soy un caballero del infierno," como si se debiera significar algo. Kevin no tiene tiempo de pensar en ello.

Crowley está mintiendo. Siempre miente. ¿Pero que pasa si estaba mintiendo cuando dijo que su madre estaba muerta, y ahora decía la verdad? O quizás está mintiendo ahora y decía la verdad la otra vez. Kevin no sabe que pensar, y antes de que pueda hacer nada más, Abbadon se ha ido.

Mierda.

Se suponía que esto le iba a traer algún tipo de clausura. Era la única manera que se le ocurría de eliminar el afilado dolor que tiene en su estómago, la hiriente ausencia de su madre. Pero ahora quizás ella no está muerta, pero Crowley se ha ido, y algo superpoderoso que puede entrometerse en el bunker y caminar como en un parque va a matarlo. Kevin no está triste por ello, pero ¿Qué demonios se supone que va a hacer ahora?

Mira a la silla vacía en medio de la trampa de demonios durante mucho tiempo.

Ver a Cas de nuevo es como un puñetazo en su estómago. Está feliz de que Cas esté vivo, por supuesto, pero… es imposible de explicar. Dean quiere que las cosas estén bien entre ellos, pero no tiene idea de cómo llegar a ello. ¿Cómo se debería sentir el estar bien de todas formas? No tiene ni puta idea.

Peor que un puñetazo en el estómago es el sentimiento que aparece cuando para en la nueva habitación de Cas y la encuentra vacía. Es casi medianoche. Cas parecía exhausto, debería estar en la cama. Dean cierra los ojos y se obliga a respirar. Cas probablemente fue a algún otro lugar del bunker. No puede desaparecer más.

Dean vuelve a atravesar el bunker, intentando que parezca un paseo despreocupado y no un intento coordinado de búsqueda y rescate. Para en la cocina y en la biblioteca, y en la habitación de Sam, y en la de Charlie y la de Kevin, sólo por si acaso, pero Cas no está por ningún lado. Pasa por un par de subsótanos, el gimnasio, el campo de tiro, y por los baños. Mira en cada compartimento de ducha. Va afuera, rodea el perímetro del bunker en la oscuridad, sin encontrar nada. Al final, recuerda el acceso al tejado por una de las puertas de la biblioteca, y sube las escaleras tan rápido que no tiene aliento cuando llega arriba.

Cas está sentado con las piernas cruzadas en el tejado, apoyado hacia atrás en sus manos y mirando el cielo. Viste una camiseta y unos pantalones. Es extraño verlo sin la gabardina, pero no está mal. La vista calma a Dean, lo detiene de gritar "que coño" a través del tejado. Cas está bien. Cas incluso parece un poco menos descuidado de lo normal. Charlie debe haberlo llevado de compras. Dean se pregunta si hubo un "montaje," y el pensamiento le hace sonreír.

Cas se mueve, alzando una botella en la que Dean no se había fijado, llevándola a su boca. Hay algo ilícito en estar ahí de pie en la oscuridad, mirando los labios de Cas encajar en la boca de la botella de whiskey. Cas toma un largo trago.

Dean debería irse. No lo hace. Camina hasta el lado de Cas y se sienta sin ser invitado. Cas le pasa la botella de whiskey sin decir nada. Dean la toma, casi bebe de ella, y entonces vacila. Piensa, incongruentemente, en un viejo caso dónde compartió una botella con una sirena. Cas no es una sirena. Cas ni siquiera es un ángel, para estos días. Pero eso no importa, igual que no importa si pone la botella en sus labios. Sirena o no sirena, Dean se hundió hace mucho tiempo.

A la mierda. Puede tomar un trago.

Es buen whiskey, proveniente del auge de los Hombres de Letras. Dean la mantiene en su boca por un tiempo, prolongando el sorbo, acabando y aplazando la conversación. Sigue la mirada de Cas y mira al cielo. No hay mucha contaminación lumínica ahí en el país, y la noche es más vasta que la pradera. Las estrellas son claras y brillan profundamente en el cielo, y la Tierra debe estar precipitándose por el espacio, pero todo parece calmo. Ningún viento mece la hierba. Nadie dice nada. El cielo se siente extrañamente completo, aunque debe estar vacío.

¿Estás bien? Es la pregunta más tonta del mundo, pero Dean se ve apurado de salir con una mejor. Sabe que hay un mundo de cosas de las que pueden hablar, aquí fuera en la plenitud de la oscuridad sin fin, pero no puede convocar las palabras. Se siente pequeño. Se pregunta si Cas se siente pequeño también.

Dean le devuelve el whiskey a Cas, a través del abismo entre ellos. Cas lo acepta, sus dedos aferrándose al cuello de la botella, rozando la mano de Dean. La piel de Cas es cálida. Es una observación sin sentido –Cas probablemente tiene la misma temperatura que tenía antes de que el Cielo echara a todos a la cuneta y quedara atrapado en este bucle mortal –pero hace sentir todo más sólido y real. Se siente bien, y Dean se descubre persistente y aleja la mano.

Ok, piensa, así que no lo tocaré.

Pero si no se van a tocar, y no van a hablar, entonces ¿qué van a hacer? Quizás simplemente estén ahí sentados hasta que el whiskey se acabe –treinta dolorosos y miserables centímetros entre ellos.

"Es solitario," dice Cas, "ser humano."

Si, piensa Dean, esa es la palabra. Pero toda la intención de estar ahí fuera en el tejado es hacer a Cas menos infeliz, así que en su lugar se encoge de hombros. "No todo el tiempo." Un momento después añade: "Hay cosas buenas, sabes."

"¿El sexo?" la voz de Cas es llana, cansada.

"Uh." La garganta de Dean se va a cerrar, lo cual es jodidamente patético, porque él nunca ha tenido problema en discutirlo con nadie más. No esperaba que Cas sacara el tema del sexo. Jesús. Dean iba a sugerir tarta o televisión, o amistad, o cualquier cosa excepto eso. No puede llevar a Cas a otro burdel. Es duro creer que alguna vez pensó que podría. "Claro, supongo,"dice, fingiendo indiferencia. Gesticula hacia la botella de whiskey, y Cas se la otorga. Cuando bebe esta vez, traga tan rápido que no puede saborear nada.

"Charlie lo sugirió," dice Cas, y maldita sea, Dean va a matar a Charlie por eso. "pero quince minutos de sudorosa copulación frente al poder de aniquilar demonios, curar enfermedades, viajar por el universo en menos del parpadeo de un ojo –no parece un buen cambio."

No me importan esas cosas es la primera respuesta que le viene a Dean, seguida de cerca por toma más de quince minutos si lo haces bien, pero no ha bebido suficiente whiskey para decir eso todavía, y por otro lado, la primera parte no es completamente verdad. Ya la jodió en eso al preguntarle a Cas si podía curar a Sam. Piensa sobre lo que Cas acaba de decir, suena tan lógico. Aún duele.

"Así que quieres ir a casa," dice Dean. "Quieres recuperar tu gracia."

Cas se mueve rara vez. Sus gestos son siempre tan contenidos, tan economizados. Encoge un hombro. Dean le pasa el whiskey en solidaridad. "No estoy seguro de tener un hogar," dice Cas.

Podrías, Dean no lo dice. Mira como Cas toma un largo trago. "Lo recuperaremos," ofrece Dean. No tiene idea de por donde empezar, o si realmente se puede, pero parece lo acertado de decir. "Lo recuperaremos y reabriremos el cielo y devolveremos a toda tu tribu emplumada de los Brady allá arriba si eso es lo que quieres."

"Y mientras tanto, seré un inútil."

"Eres un borracho depresivo," dice Dean, pero en general es una mejora a la última vez que Cas estuvo borracho, aunque entonces le tomó una licorería entera.

"No estoy borracho."

"Díselo al juez." A su pesar, Dean sonríe a Cas.

Cas le mira de esa forma, estudiando a Dean como si nunca lo hubiera visto antes, o quizás es más como que Cas le ha visto un millón de veces y aún no lo entiende. A Dean siempre le ha gustado esa mirada, incluso cuando él debiera conocerlo mejor. Él mira también a Cas, nota la barba incipiente de sus mejillas. Charlie no se preocupó eso. Dean le enseñará como afeitarse. "Algunas veces," dice Cas, "algunas veces cuando tú…" sacude la cabeza, se detiene, y comienza de nuevo. "Yo…"

Dean espera por mucho tiempo un final para cualquiera de esas frases, pero nada viene. Cas se toca la nuca. Parece un poco enfermo. Dean sonríe con falsa bravuconería. "Yo siento lo mismo," bromea.

Cas deja un momento de parecer enfermo para mirar a Dean. "Esto es difícil para mi, ¿sabes?" dice. Y hubiese sonado mucho mejor si no lo hubiera dicho tan lentamente, pretendiendo estar sobrio.

Dean podría decir un millón de cosas como respuesta a eso, pero Cas parece lamentable, por lo que decide ser amable. "Lo sé," dice. y entonces, en el espíritu de su larga carrera de hacer promesas insostenibles, dice, "Estarás bien."

"No sabes eso," acusa Cas.

"Tienes razón," dice Dean, tan agradable como puede. "Pero he sido humano la mayor parte de mi vida y ha ido bien para mi." Al principio, lo dice como una forma de animar a Cas. Seguro, funciona bien si ignoras la desorientación, la pobreza, y el hambre, y el miedo, la soledad y la muerte de muchos amigos y miembros de la familia. Pero entonces se da cuenta de que no es una mentira después de todo: ha participado en cosas malas, o más que participar, pero ahora está aquí, en casa, y tiene a Sam y a Kevin, y a Charlie, y quizás, por un tiempo, puede fingir que tiene a Cas también.

Cas claramente está demasiado mal como para hacer alguna réplica, por lo que Dean lo considera como una victoria. De todos modos, es tarde, y ellos deberían ir dentro. "Vamos," dice Dean, levantándose. "Arriba."

Por un momento, olvida su resolución de no tocar a Cas, y se estira para ayudarle a levantarse. Para cuando Cas toma su mano, es demasiado tarde, y Cas está inestable sobre sus pies y entonces se encuentran cara a cara con sus manos sujetas y el corazón de Dean repiqueteando. Déjalo, piensa, y su mano sigue atrapando la de Cas. Se miran el uno al otro tan contundentemente que Dean casi se pierde la ligera rareza en los labios de Cas, una pequeña sonrisa ebria.

Al menos si a Cas se le debilitan las rodillas, tendrá la excusa de todo ese whiskey.

Cas está mirando sus manos, congelado en el sitio, retenidas entre sus cuerpos. Luce contemplativo, pero el efecto se arruina cuando hipa y se tambalea sobre sus pies. No es mono. No lo es.

Dean empieza a desenlazar su mano de la de Cas, pero Cas le detiene, colocando su otra mano sobre la de Dean. Aún está estudiando sus simples puntos de contacto.

"¿Cas?"

Cas parpadea hacia él, murmurando algo, y se desvanece. Dean tiene que dar tumbos para alcanzarle antes de que se golpee contra el tejado. Dean refunfuña por el esfuerzo de soportar el cuerpo inconsciente de Cas. Ahora tiene que bajar a este estúpido borracho por todas esas escaleras, y para más inri, probablemente se pasará toda la noche preguntándose por qué lo último que Cas dijo antes de desplomarse fue "viaje estelar."

Kevin no puede dormir después de su encuentro en la mazmorra, por lo que termina en el sofá de la biblioteca. Mira sin leer algún libro al azar durante horas, y entonces debe hacerse de día porque Charlie se pasea por la biblioteca con una taza de café en una mano y un ordenador en la otra.

Kevin no quiere verla. No quiere ver a nadie. Pero entonces recuerda algo sobre Charlie. "Ey," dice. Charlie mira sorprendida al sofá. "Tú encontraste a Cas," dice.

Ella se encoge de hombros. "Más o menos por accidente, pero sí." Toma un sorbo de su café y entonces dice, "El malgasto de un increíble código también. Fundé todos estos códigos de búsqueda de seguridad por todo el país, viendo si podía introducir la foto en la pantalla de alguien. Pensé que iba a trabajar en ese algoritmo durante semanas –sabes, en la vida real es podidamente aburrido, pero en mi fantasía de vida, hay un montaje en el que miro a ocho pantallas a la vez, bebiendo mucho café, dejando de dormir, zumbando en un granuloso metraje de seguridad, destacable –y entonces él salió a comprar café al Biggerson's que está a cinco metros de mi apartamento. Esperaba más de la misión, supongo."

Kevin intenta –y falla- detener el rápido latido de su corazón. "Así que podrías encontrar a alguien," dice.

"Sí, seguro," dice Charlie. Entonces, con un ligero cambio en el tono. "Bueno, podría buscar en todo caso. Lo de encontrar no está garantizado."

"Ok," dice Kevin, incluso antes de que ella termine la frase. "Ok." Puede que no necesite a Crowley después de todo.

Charlie deja su café en la mesa, sentándose en el sofá y dejando su ordenador sobre su regazo. "De acuerdo," dice. "¿A quién estás buscando?"

Kevin exhala profundamente. "A mi madre. Linda Tran."

Charlie no le mira, y él se siente extrañamente agradecido por ello. Ella le pregunta si tiene una foto, y él parpadea culpable porque las únicas fotos en su teléfono son de la maldita tabla. Vaya hijo.

Charlie le toca el hombro, y dice "no te preocupes, lo tengo." Ella utiliza el buscador de imágenes, y ahí está, sonriendo profesionalmente como si toda su vida no colapsará a su alrededor. Kevin se pasa una mano por la cabeza. Cuando vuelve a mirar a la pantalla, el dedo de Charlie deslizándose por la pantalla, a través de otro programa. Entonces lo cierra. Kevin la mira.

"Estaba bromeando sobre el montaje," dice. "Es realmente algo aburrido de ver. Pero recibiré un email si ocurre algo. Ey, ¿quieres ir a unos recados conmigo?"

Kevin se encoge de hombros y ella lo toma con un sí. Charlie agarra a Sam en la cocina antes de salir, y se meten todos en el coche. Kevin no le dice nada a Sam en el coche porque todo lo que se le ocurre es "Pues intenté matar a Crowley anoche pero algún demonio lo teletrasnportó fuera del bunker, y además mi madre está viva" y no quiere explicar la primera parte.

Afortunadamente, el silencio no dura mucho. "Algunos recados" se convierte en comprar una televisión y algunos videojuegos, y Sam protesta mucho,

"Charlie, es demasiado, no-."

"Sam, a diferencia de cualquier otro en el bunker, he pasado mi vida trabajando en un trabajo muy lucrativo," dice. "Además, ¿cuántas veces en mi vida he tenido la oportunidad de enseñar a un ángel caído a jugar videojuegos? ¿O a patear vuestros traseros? Para lo que importa, tengo dinero. Ahora déjame gastarlo."

Sam deja de protestar tras eso, pero Kevin interrumpe, "No partearás mi culo."

Los videojuegos eran un lujo extraño en el instituto, qué sólo tenía permitido treinta minutos al día. Después del instituto, ya no fueron un lujo existente, sino algo de otra vida. Era difícil encontrar tiempo para búsquedas ficticias y peleas con falsos monstruos cuando villanos reales estaban tras de ti esperando torturarte.

Aún así, Kevin se había financiado esos treinta minutos bien. Aplicaba a los videojuegos el mismo tipo de práctica que le dedicaba al chelo.

Charlie le echa una mirada. "Veremos, Tran."

Después de instalar la televisión en una de las habitaciones vacías del bunker, Charlie le reta a Super Smash Bros. Sam juega también, pero no hay duda de que la verdadera carrera es entre Kevin y Charlie. Ella juega con Samus –"Siempre aquí para las damas," le dice, y él roda los ojos –y él juega con Link. En las posteriores partidas, las cuales son puntualizadas con grandes obscenidades – Sam mira medio alarmado cuando Kevin grita "que le jodan a tu puta pulidora, maldita sea, te odio" a Charlie –ella le ha dejado fuera de juego tres de cinco veces.

"Bastante bien," le dice ella.

"¿Bastante bien? ¡Me has destruido!"

"Confía en mi," dice sonriendo, "haberme pasado dos veces es jodidamente bien. He pasado muchísimo tiempo jugando este juego,"

Él refunfuña, y es entonces cuando Dean y Castiel aparecen en la puerta. Se mantienen incómodamente separados como siempre. Kevin intenta no suspirar. ¿Qué estáis haciendo?" dice Dean.

Sam le pasa un control a Dean y Charlie le tira uno a Castiel. "Exactamente lo que parece," dice. "patear vuestros traseros."

"No," dice Dean. "Quiero decir, ¿qué hacéis jugando videojuegos cuando Crowley ha desaparecido?"

"¿Crowley estaba aquí?" Charlie parece que quiere decir algo más sobre Crowley, pero entonces se lo piensa mejor y no dice nada.

"Si, estaba," dice Dean.

Hay un momento de silencio, así que Kevin decide que es el momento. Aclara su garganta. "Otro demonio lo secuestró," dice.

"¿Qué?" preguntan a la par Sam y Dean.

"Si," dice Kevin, "Puede que yo… haya visto lo que pasó."

"¿Y no has dicho nada hasta ahora?" dice Sam.

Kevin se encoge de hombros. "¿A quién le importa lo que le pase a Crowley?"

"¡Me preocupa que otro demonio se cuele dentro de nuestras paredes!" dice Dean. "No era pelirroja, ¿verdad?"

"No podría ser," dice Sam, "Le prendí fuego y se evaporó."

Al mismo tiempo, Castiel murmura, "No entiendo nada," sonando aturdido y decepcionado.

"Su nombre era Abbadon," aclara Kevin. "Dijo que era un caballero del infierno."

"Joder, Kevin," dice Dean. "Abbadon estuvo en el bunker y ¿te lo has guardado por horas?"

"Como dije," dice Kevin. "¿A quién le importa lo que le pase a Crowley? Ella dijo que lo iba a matar, así que la dejé ir."

"¿Y qué estabas haciendo ahí abajo en mitad de la noche de todas formas?" dice Sam. Sam ya conocía la respuesta a esa pregunta, por lo que Kevin sólo rodó los ojos. Tira su mando y sale de la habitación. Ellos le llaman, pero les ignora.

Dean y Castiel regresan a la mazmorra para mostrarle a Sam el daño en la trampa de demonio del suelo. Sam suspira cuando lo ve. Será tiempo malgastado el arreglar el suelo – puede que incluso haya que romperlo a pedazos y poner hormigón nuevo. Malditos demonios. "Bueno," dice, "al menos por ahora, podemos restaurar algunas salas alrededor de la mazmorra. Buscaré presagios demoníacos para ver si puedo encontrar a Abbadon."

"En realidad," dice Dean, "¿Y si dejamos en segundo plano eso? Kevin tiene razón en cuanto a eso –puede que no merezca ser salvado. En problema de Abbadon, mientras ella no venga tras nosotros directamente."

"¿Entonces qué quieres hacer?"

Cas habla entonces. "Dean piensa que deberíamos intentar recuperar mi gracia y reabrir el Cielo."

Sam nota la parte de Dean piensa y se pregunta sobre ello. Se pregunta que piensa Cas, pero no lo expresa. Decide dejar de preguntar sobre nada que esté entre ellos. Si ellos van a fingir que no pueden verlo, entonces Sam no lo verá tampoco. Él no vio a Dean buscar frenéticamente a Cas la noche anterior, no escuchó a Dean tropezarse por las escaleras mientras arrastraba a Cas a su habitación después de aquello. ¿Durmieron juntos? Pero parecen tan infelices, y Cas parece estar sobrellevando su primera resaca como humano. Puede que quedaran inconscientes en la misma habitación, pero definitivamente no se acostaron. Sam está seguro de que sabrá cuando pase. Demonios, les hará un puto desfile.

Hasta entonces, Sam va a fingir ser la persona menos observadora de la Tierra. Es cuestión de supervivencia.

"Ok," dice. "Bueno, hay una puerta trasera hacia el Infierno a través del Purgatorio. Puede que haya otra hacia el Cielo."

Cas parece escéptico, pero Dean asiente. Él sonríe. "No he visto a Tessa desde hace tiempo."

Kevin pasa el resto del día encerrado en su habitación. Sabe que debería salir y ayudar con la restauración de la sala, pero no puede importarle menos.

Nadie toca a su puerta por horas, lo cual está bien, porque no los dejaría entrar de todas formas. Pero a la tarde, oye la voz de Charlie a través de la puerta. "He traído cerveza," dice.

Se levanta y la deja entrar, y se vuelve a sentar en su cama. Ella le tiende una cerveza y coge la silla de escritorio para sentarse. "Un conductor borracho mató a mi madre," dice, sin preámbulos. "Si hubiese sido un demonio, yo definitivamente hubiese tratado de matarlo."

Kevin la mira. "¿Gracias?"

Ella se encoge. "Lo pillo, eso es todo. Sam y Dean deberían hacerlo también."

"Si," dice Kevin. Ella no dice no me puedo creer que te hayan hecho vivir en el mismo edificio donde está el demonio que torturó y probablemente mató a tu madre, pero está en su cara. Kevin aprecia la pequeña solidaridad, incluso en esas circunstancias. Le quita la chapa a su botella y toma un trago.

"Lo creerías."

"De todos modos, te dejaré saber si hay noticias. Creo que estaré por aquí alrededor unos días, trabajando desde aquí, ayudando en lo que pueda." Charlie toma un trago. "¿Quieres hablar? Yo –sé como es meterte en estas cosas inesperadas, ¿sabes? Para ellos, esto ha sido así toda su vida, pero para nosotros –es raro y nuevo y a veces un poco horrible. Pero como sea puedo irme si quieres o-,"

Unas semanas antes, Kevin les había dicho a Sam y Dean que no tenía ningún amigo. Mira a Charlie, sentada en su habitación compartiendo una cerveza con él, preparada para compadecerse de como el empollón de instituto y la fangirl experta en tecnología se dejaron llevar dentro de esta mierda sobrenatural y piensa que quizás, por una vez, las cosas hayan cambiado a mejor.

"En realidad," dice Kevin. "Quiero la revancha."