N/A: No voy a seguir la timeline del Warcraft, ni del WoW en sí, creo que Arthas se merece una traición peor xD, lo siento pero Varimarthas no estará presente, no me gusta ese npc -.-
La traición de Sylvannas
Era un día tranquilo en el reino de Lordaeron, a Sylvannas cada día le costaba más escuchar la voz de su maestro; antes la sentía a cada momento que no estaba con ella, pero ahora, le llegaba sólo un susurro. Además, cada vez que cerraba los ojos, imágenes que ella nunca había visto, se amontonaban delante de ella. Los nombres de Vereesa, Kael'thas, Alleria entre otros nombres que le sonaban familiares, se metían en su cabeza como si se los hubiera grabado a fuego en su cerebro.
Ella sabía que algo extraño le estaba pasando, le costaba más obedecer sin rechistar las órdenes de Arthas, y se asombró al descubrir que tenía capacidad de pensar por si misma. Recordó todo lo que había hecho bajo sus órdenes, y una potente rabia afloraba de su cuerpo, sus ojos llenos de furia al saber que ya no podía escuchar a la naturaleza como antaño, cuando era la Generala de los Guardabosques de Silvermoon. Maldijo a su maestro por todas sus acciones.
Pasaban los días y Sylvannas iba de mal en peor, su cuerpo estaba lleno de odio, resentida hacia ese hombre, pero había algo más, una cosa que no podía descifrar. Cada vez que Arthas la llamaba para satisfacer sus deseos, tenía ganas de decirle que no, mas no podía negarse si quería seguir viva... relativamente.
Llevaba días sin comer, no tenía fuerzas para nada, daba la impresión de que estaba deprimida. Se mareaba constantemente, y un malestar permanente se situó en su estómago, pareciera que ningún tipo de comida le sentaba bien. Aunque no lo necesitaba realmente, era una situación que no podía controlar, no había nada que se le ocurriera para provocar tal estado.
En ese preciso instante, recordó a su madre cuando aún vivía, la pequeña elfa, junto a su hermana mayor Alleria, estaban sentadas delante de su progenitora, con caras confusas. Rara era la vez que las reunía a la dos para hablar a solas: la noticia de que iban a tener una hermana menor las pilló por sorpresa, caras de asombro y de alegría asomaban en los rostros de las dos muchachas.
La banshee volvió a la realidad, no podía ser cierto. ¡Estaba muerta! Los muertos no pueden crear seres vivos, debía de haber otra explicación. De nuevo, un mareo provocó que se tuviera que apoyar en la pared para no caer, todos los síntomas cuadraban. Sonrió ligeramente. Hace unos días, pensaba que no valía la pena luchar, que ser esclava de Arthas tampoco estaba tan mal, pero ahora, si su teoría era cierta, ese hombre sufriría hasta el fin de sus días, por ahora, necesitaba calmarse y seguirle el juego. ¿Pero cuánto más podría aguantar hasta que se le notara?
No recordaba qué día fue levantada como banshee, pero sí recuerda vagamente cómo sucedió. No necesitaba recordar nada más.
Pasaron dos semanas, y Sylvannas había formado un pequeño ejército de no-muertos que habían recuperado la voluntad, y al igual que ella, deseaban ver a Arthas muy lejos de aquí. Entre ellos, estaba un neófito llamado "Lydon", el cual se convirtió en el primer seguidor de la elfa, y al cual ella le tenía un tipo de cariño especial.
Dos días después llegó el momento: Arthas volvió de una misión en que no le dijo a nadie de qué se trataba y su sorpresa fue de que los no-muertos no le obedecían, al menos la mayoría de ellos y se encontró con una emboscada. El caballero de la muerte, al darse cuenta de que era Sylvannas quien le había traicionado, alzó la vista hacia ella, la cual estaba sonriéndole, y mirándole con esos ojos de color rubí que ahora tanto odiaba. Sin poder hacer nada, montó en su caballo y corrió lo más rápido que pudo, no sin llevarse una flecha clavada en el hombro. De tan lejos, solo podía haber sido ella, la antigua Generala de los Guardabosques de Silvermon. Sin mirar atrás, desapareció en las sombras como un cobarde.
- Nos hemos librado de Arthas, haremos de las Ruinas de Lordaeron nuestro hogar. Seremos llamados Renegados, ¡y no estaremos bajo las órdenes de nadie nunca más! - Gritó Sylvannas a su ejército de no-muertos.
Los ahora llamados Renegados, gritaron por su liberación, y uno a uno se arrodillaron ante ella, lo cual le sorprendió; la estaban designando su reina, y ella con gusto lo aceptaría.
Meintras tanto, ya en Northrend, Arthas maldijo el nombre de esa no-muerta una y otra vez.
- Te lo juro Sylvannas, esto no se quedará así... - y dicho esto, se encaminó hacia la Ciudadela Corona de Hielo, a buscar refugio entre sus murallas.
Continuará...
Wii, ¿me costó eh? Quizá haya desilusionado un poco, pero he dejado un final abierto, aunque de antemano os digo que habrá una continuación, tengo la idea formada en mi mente, pero acepto sugerencias :)
La subiré pronto (espero que tengan paciencia xD).
Saludos.
