Notas: Hola que tal $_$ -Feel like a Sofia- Pensaba no subir el capitulo hoy ya que me estoy muriendo en mi cama c: pero como me animaron a hacerlo, pos lo hago. El capitulo de hoy lo escribí escuchando "If you do do" de Shoose (creo ._.) Pero cantado por Rivaille :'D (Más bien, Kamiya Hiroshi xD) y sin nada más que decir, los dejo leer... AH! Lo más probable es que actualize el sabado porque estos días quiero recuperarme, y tengo cosillas que hacer, ahora si, los dejo leer! xD
Disclaimer: Sekaiichi Hatsukoi ni los personajes me pertenecen.
Recomendacion: Escuchar la canción "If you do do" cuando lleguen al lemon. c:
Advertencia: Lemon. $_$
Esperó haber oido mal, pero no, lo escuchó tal y como es. A Takano le brillaron los ojos, él ocultaba algo que el castaño no esperaba, y para mantener el secreto en su lugar, el ojimiel finjió sorpresa, mirando sorprendido a su castaño, mientras este le devolvia la mirada con miedo e inseguridad.
-No lo creo.- Fue lo único que pronunció el castaño, con un leve rubor cubriendole las mejillas.
-Pff... Yo tampoco, debe ser un caso muy especial como para suceder eso...- Esta vez atacó el cuello descubierto y blanco de su amante, para distraerlo de la noticia.
El castaño por inercia lo trató de alejar, empujandole por el pecho, lo cual obviamente no serviría.
Siempre sucedía lo mismo, el ojimiel adoraba deborar esos labios, piel blanca y tersa, tan delicado...
Todo lugar era bueno para tomarlo y hacerle el amor. Eso incluía, la mesa del living. Ahí estaba, el castaño tendido y medio desnudo sobre la mesa, solo con su camisa cubriendole el torso y un poco más abajo de la cintura, se veía adorablemente violable, como cuando lo hicieron hace 10 años atrás.
Suavemente el ojimiel aprisionó al castaño entre sus brazos, besandole por 3ra vez, esta vez solo porque quería sentir los labios de su pequeño no tan pequeño. Sintió una leve mordida en su labio inferior por parte del castaño, que finjía estar molesto pero debía admitirlo, le gustaba que su ojimiel le hiciera esto, lo amaba, pero nunca lo admitiría, simplemente por el miedo de volver a ser lastimado.
La camiseta del castaño desapareció en unos movimientos rapidos y agiles por parte del ojimiel, que solo desabrochó, haló y soltó. Teniendo al castaño totalmente desnudo, comenzó a desnudarse él mismo. Se desabrochó la camiseta, botón por botón, dejandola caer por sus brazos, dejando a la vista su blanco y fornudo abdomen. Luego se desabrochó el cierre del pantalón, junto a los boxers, dejando a la vista su bastante grande erección.
Solo el castaño lograba dejarlo así. [N/A: Ese momento en que se te seca el cerebro en mitad de lemon, lel.] Y este al ver la erección del mayor, puso un rostro con algo sorpresa, no era la primera vez que lo hacian, pero al no hacerlo por tanto tiempo, se le había olvidado del tamaño del "paquete" de su amante.
-Takano-san~... Uhm...- Ruborizado, se sentó sobre la mesa, acercando su mano al erecto pene del mayor, comenzando a masajearlo, masturbandolo, desde la punta hasta la base, y viceversa.
Esto le excitaba mucho al mayor, de manera que no aguantó más, e hizo que el menor que recostara por completo sobre la mesa, colocandose entre sus piernas. Posicionando la punta del miembro en la entrada del castaño, presionando un poco, a pesar de que no lo habían echo hace mucho tiempo, no tenía ganas de lubricarlo simplemente.
-E-espera Takano-san...- Tomo el rostro del ojimiel entre sus manos para hacer que lo mirara a los ojos, este lo besó, mientras que con una mano le acariciaba la mejilla con delicadesa. Durante este movimiento, el ojimiel comenzó a abrirse paso en la entrada del castaño, quedando con la mitad del miembro afuera, para que el castaño se acostumbrara, ya que, durante el beso, le mordió el labio inferior por el dolor proveniente de su trasero, dandole a entender que se detuviera.
Luego de un rato, el castaño empezó a jadear, ya se había acostumbrado al tamaño del miembro del ojimiel, así que, el ojimiel se dispuso a entrar por completo.
-Ah!... Takano-san... P-para... Ah~...- El castaño jadeaba sin pudor, lo que menos quería era que el ojimiel se detuviera, por lo que, comenzaron un lento vaiven. Tocando lo más dentro del castaño, haciendole soltar gemidos.
-Ah~! Nhg~... Aaah~... D-detente... Takano-san~!- Ese vaiven pasó a ser una arremetida contra la mesa, el ojimiel sinceramente pensó que la mesa iba a partirse de tan fuerte que arremetía al castaño contra ella. Colocó sus manos a cada lado de la cabeza del castaño, para verle fijamente todas sus expresiones, nunca se iba a cansar de hacerlo, cada vez lo enamoraba más, más de lo que ya estaba.
Pasado ya un rato, de que el ojimiel tocaba el punto "G" del castaño, dió un par de estocada más llegando al climax, corriendose dentro del castaño, al sentir esto, el castaño también se corrió manchando el pecho de ambos.
-Aaaah!...- El ojimiel se recostó al lado del castaño, que estaba agitado por el ejercicio recien echo. Lo abrazó, atrayendolo hacia si, luego de un rato, se bajó de la mesa, tomando al menor entre sus brazos, llevandolo al baño para ducharse ambos.
Ambos ya dentro de la tina/bañera, el ojimiel miraba de reojo a castaño sin que este lo notara mientras le colocaba el shampoo en el cabello, comenzando a masajearselo.
"Ah... Si tan solo supieras cuanto te amo."
-HoNkHoNkHoNkHoNk-
El castaño abrió sus ojos, mirando a su alrededor, encontrandose en una habitación que no era la suya. Ah, lo había olvidado, ayer habían tenido sexo. Dio un largo suspiro, fijandose antes de que el ojimiel seguía durmiendo, buscó sus ropajes, su bolso, y salió de ahí.
Se sentía extraño por lo de ayer, no por el sexo, si no por la noticia, de verdad, no creería en una tontería así. No, claro que no.
Salió del apartamento del castaño, entrando al suyo, ya que quedaba al lado. Luego de dejar sus cosas, tomó un poco de dinero sobre la mesa, y se dispuso a salir, pero se topó con alguien en la entrada de su casa, quien no le dejó salir.
-Yokozawa-san... ¿Qué hace aquí?- El peliazul le miraba de reojo y enseriado, como siempre. Tomó del cuello al castaño, acercandolo a su rostro.
-¿Sabes que si te embarazas de Takano tu vida y la suya se iran a la mierda, cierto?- El castaño le vio confundido, no se había de que hablaba.
-¿Eh? ¿De qué habla? Sería imposible que me embarazara de él, somos hombres, además, no lo am...- El peliazul le dió un golpe en la frente con su cabeza.
-¿Me ves cara de estúpido? Sé cuanto se aman y las veces que han tenido relaciones, solo te lo advierto, Onodera.- Le soltó, retirandose de ahí.
-...- El castaño solo vió el silencio como se marchaba el peliazul, cerrando la puerta de su apartamento lentamente, caminando hacia el acensor contrario.
Mientras bajaba, durante el trayecto entraron dos señoras, de más o menos unos cuarenta años, quienes cuchicheaban y el castaño podía oirlas claramente.
-¿Viste la noticia? ¡Podriamos tener nietos de nuestro hijos!-
-Ya lo oí... Es una suerte lo que la medicina a logrado hoy en día-
Llegaron al primer piso, donde el castaño algo incomodo por lo que escuchó, bajó rapidamente dirigiendose a la tienda de al frente.
-¿Como sería tener un bebé de Takano-san? ¿Tendría sus ojos color miel y el cabello castaño? O, ¿Tendría el cabello oscuro y ojos verdes?- Esa era una de las dudas que el castaño tenía en su cabeza, pero luego reaccionó. ¿Qué tontería pensaba? Eso jamás pasaría y si llegara a pasar...
No lo querría...
No lo desearia...
Yokozawa tenía razón, la arruinaría la vida a Takano, y la suya propia.
Todo terminaría...
Ese bebé, no puede existir...
Notas finales: Ay, Ritsu, si supieras cuanto lo desea Takano u_u y y... Yokozawa es una mierda, pero esa era la idea. (?) ¿Reviews? ¿Tomates? ¿Lechugas? Hasta sabado~ :D
