RE-CONOCIENDO HOGWARTS
1978 no dejaba de sorprender a Hermione, maravillándola y haciendo que continuamente dudara de su estado mental. Durante seis largos cursos en Hogwarts jamás había leído nada o escuchado a nadie hablar sobre la posibilidad de retroceder en el tiempo más allá de tu propio nacimiento. Tenía que haber una razón, algo que explicara por qué le había pasado eso justamente a ella. Podría haber entendido que le ocurriera a Harry, al fin y al cabo aquello podría considerarse una segunda oportunidad para que conociera a sus padres… pero ella? Qué hacía ella ahí?
Suspiró resignada y a su lado Filch la miró como si hubiera perdido completamente el juicio.
-Bueno, ya hemos llegado. Dentro alguien te dirá la contraseña para entrar. Buenos días.
"Por Merlín! Podría haber retrocedido medio siglo más y seguiría igual de amargado…" Pensó un poco picada. Al fin y al cabo, se suponía que el hombre no la conocía y no podía reprocharle ser amiga del malditoniño que vivió…
La señora gorda debía de estar informada sobre su llegada, pues inmediatamente se abrió y le dejó el paso libre a Hermione, que se estaba poniendo inesperadamente nerviosa. La chica sintió una oleada de nostalgia al entrar en la familiar sala, "creí que jamás volvería a entrar aquí" pensó mientras los labios se le curvaban en una dulce sonrisa.
El fuego de la chimenea estaba encendido, a pesar de la luz que entraba por las ventanas, y dos chicas estaban sentadas en frente, en unos sofás bastante más viejos y desgastados que los que solían utilizar en su tiempo. Una de ellas, con el cabello largo y rubio, y reflejos dorados cuando el fuego la iluminaba, hablaba animadamente con su amiga, pero se calló de repente cuando vio a Hermione de pie en la entrada, con cara de no saber muy bien qué hacer.
- Tú eres la nueva,¿ verdad?- dijo levantándose y sonriendo de oreja a oreja- Yo soy Daniella Cardew… pero mejor llámame Dani.
Se colocó un mechón de su impresionante cabello detrás de la oreja, dejando al descubierto una piel perfectamente bronceada y unos enormes ojos azules. No iba muy maquillada, pero tampoco le hacía falta. Tan solo una sombra de ojos, color rosa palo, a juego con el vestido veraniego que llevaba.
-Hermione- dijo la chica, un poco cortada. Sin embargo, algo le decía que no debía decir su verdadero apellido.- Hermione Bennett.
Torció el gesto por lo mal que le había sonado aquello, pero ya no había vuelta atrás. Tendría que ir acostumbrándose… Aun así, ninguna de las dos chicas que tenía en frente pareció darse cuenta de su expresión contraída y siguieron mirándola con curiosidad.
-Yo soy Vicky Durcan. Nos estábamos poniendo un poco al día,¿ por qué no te sientas con nosotras?
La compañera de Dani era morena y un poco menos impresionante a primera vista. Sin embargo, no había más que fijarse un poco para apreciar su, digamos, exótica belleza. Era blanca de piel y el pelo le caía a ambos lados de la cara, marcando la delicada curva de sus pómulos. Llevaba unas enormes gafas y sus ojos oscuros, casi negros, transmitían una confianza infinita.
Se sentaron y las dos amigas siguieron hablando sobre los últimos cotilleos de Hogwarts. Hermione estaba más bien en su mundo, tratando de encajar toda aquella nueva información y formulando una historia suficientemente creíble para responder a las preguntas que sin duda alguna le harían todos. Poco a poco iba aceptando que tardaría en volver junto a Harry y Ron, que no sería tan sencillo encontrar la forma de avanzar hasta su legítimo tiempo y que lo mejor sería tomar todo aquello como una oportunidad y no como un castigo. Una oportunidad de conocer aquello que le habían arrebatado a su mejor amigo, de entenderlo y valorarlo; de aprovechar cada mínimo detalle de Hogwarts, quizá por última vez. Sabía bien que para ello lo mejor era actuar con naturalidad, como si no supiera realmente quiénes eran James y Lily, como si jamás hubiese conocido a Sirius Black o a Remus Lupin. Aun así, no podía evitar sobresaltarse inconscientemente cada vez que una de las chicas mencionaba algún apellido conocido. Johnson, Malfoy, Carrow, Potter, Black… tuvo que morderse la lengua más de una vez para no hacer las preguntas que deseaba.
-… la verdad es que Parkinson nunca ha tenido muy buen criterio. Con todos los chicos guapos que hay en Hogwarts!- la rubia se volvió hacia Hermione, que prestaba más atención ahora que había escuchado aquel apellido. Seguramente se trataría de la madre de Pansy… no pudo no torcer el gesto al acordarse de la "reina" de Slytherin.- ¿Te has fijado, Hermione?
-Eh… pues la verdad es que no, no había mucha gente por los pasillos…
-Claro- parecía que Vicky acababa de acordarse algo. Miró a Dani sorprendida de que a ella tampoco se le hubiera ocurrido.- Es que este año las clases empiezan el cuatro. Casi todo el mundo ha venido hoy, hace un par de horas, pero muchos alumnos de séptimo empezarán a llegar entre hoy a la noche y mañana…
-Es verdad…- Dani sonrió con picardía- además, Potter y compañía están dando una vuelta por los jardines así que te has perdido lo mejor…
-Por Dios, Dani, si Lily te escuchara… Además, tampoco es que sean para tanto…
El comentario de Vicky hizo que la sonrisa de la rubia se acentuara aun más, por razones que Hermione no llegó a comprender.
-Espero que no te refieras a mí, Vicky.
James Potter acababa de pasar por el hueco del retrato y Hermione tuvo que hacer gala de su mejor autocontrol para no abalanzarse sobre él. No porque fuera sorprendentemente guapo ni porque sonriera de una forma francamente encantadora, el problema era que se parecía demasiado a Harry. Era prácticamente una copia suya, aunque bueno… aquella expresión no la había visto jamás en el rostro de su amigo.
James vestía una sudadera granate, del equipo de Quidditch nacional, y unas bermudas vaqueras que le quedaban maravillosamente bien. Hermione se sorprendió a ella misma mirando embobada su rostro. Llevaba el pelo alborotado, llevándose la mano a la cabeza para desordenarlo aun más en un gesto casi inconsciente, la mandíbula marcada y una media sonrisa capaz de enloquecer a cualquiera. Las redondas gafas que llevaba, idénticas a las que en un futuro usaría su hijo, no impedían que el mundo pudiera apreciar sus sinceros ojos color café, con un inconfundible brillo travieso. Aquellos ojos que se acaban de fijar en Hermione, que enrojeció intensamente y tuvo que concentrarse en cualquier otra cosa… Sus viejas Converse parecían una buena idea, ya que tenía la terrible intuición de que el chico que venía detrás no tendría nada que envidiar a James Potter.
Dani desvió la mirada de Hermione, a quien había estado observando divertida, y se volvió sonriente hacia los recién llegados.
-Por supuesto que no, James, Vicky jamás haría algo así. La tienes demasiado enamorada…- bromeó.
-Es cierto… te he echado tanto de menos!- le siguió la corriente la morena-¿ Por qué no me has escrito?
El tono de la muchacha hizo que James la fulminara con la mirada por un segundo, aunque pareció no darle demasiada importancia y se acomodó en uno de los brazos del sofá. Hermione, bastante divertida por la absurda conversación que acababa de presenciar, cometió el error a fijarse en los otros tres Merodeadores.
Tal como había previsto- y temido- Sirius Black era algo completamente distinto, completamente… impresionante. La Gryffindor estaba acostumbrada a hallar siempre la palabra exacta, la descripción acertada para todo… pero en seguida supo que aquello no le valdría con él. Vio que se trataba de alguien imposible de encajar, que era absurdo buscar una sola palabra que lo resumiera. No era algo que le hiciera mucha gracia, tan acostumbrada estaba a tenerlo todo bajo control.
Sirius tenía el pelo ligeramente más largo que su amigo, un poco más oscuro quizás y definitivamente más cuidado. Se había sentado en el sillón que quedaba más cerca del fuego, y sus ojos brillaban grises, pareciendo albergar un millón de secretos. Se estaba mordiendo la uña del pulgar y los labios se curvaban en una disimulada sonrisa, enarcando un poco las cejas. Al igual que a Hermione, parecía que la escena le había parecido bastante graciosa.
-Oye, james, no deberías dejar que estas dos te tomen el pelo… recuerda que son la clave para llegar a Evans.
-Sirius tiene razón, Potter.- aseguró triunfante Daniella- Dependes totalmente de nosotras.
-Gracias, Cardiew
-De nada, Black
James bufó fuertemente y Hermione no tardó en adivinar que la rubia y Sirius tenían una amistad que rozaba el límite del amor fraternal. Entonces recordó que había visto el apellido Cardiew en alguna parte, pero le costaba recordar dónde… Si tenía relación con los Black, debía ser una familia noble, aristocrática. Años y años de práctica de estudio y una memoria fotográfica bastante aceptable hicieron que no tuviera que darle muchas vueltas al asunto. Lo había visto en el árbol genealógico de la casa de Sirius, estaban emparentados y, teniendo en cuenta la casa a la que pertenecía Dani, lo más probable era que su nombre también estuviera borrado.
-Por cierto, Vicky- Lupin habló por primera vez- Ben Johnson te estaba buscando.
-Es verdad… se me había olvidado completamente! Ha dicho algo de una cena que le debes… - recordó James volviéndose a enredar el pelo con una mano, casi parecía un niño inocente..
-Maldita sea… chicos, os veo luego,¿ vale?- torciendo el gesto disgustada, Vicky se levantó y salió apresuradamente por el hueco del retrato.
James aprovechó el sitio vacío que había dejado la chica para deslizarse a él y acercarse así a Hermione. Se la quedó mirando mucho tiempo, haciendo que la pobre se sintiera de lo más intimidada y a continuación se volvió con gesto de disgusto hacia Dani.
-Oye, Dani,¿ hasta cuándo piensas esperar para presentarnos a esta preciosidad?
Puede que físicamente se pareciera mucho a Harry, pero en lo demás James era totalmente diferente, estaba claro. Hermione no podía estar más avergonzada, qué se suponía que debía decir? A dónde debía mirar? A James definitivamente no, a Sirius sería mejor que tampoco, ya que llevaba sintiendo sus ojos fijos en ella desde que Lupin habló… este último también la miraba con curiosidad y a Hermione no le apetecía sufrir un tercer shock en tan poco tiempo. Peter, por su parte, estaba demasiado intimidado por la cercanía de Dani como para interesarse por cualquier otra cosa.
Solo le quedaba Daniella. La miró desesperada y ella comprendió perfectamente.
-Por Merlín, Potter, que poco tacto tienes a veces…- le regañó- Es Hermione Bennett y se va a quedar con nosotros este año. Aunque, bueno, ahora que lo pienso, no nos has contado nada sobre ti…
-Genial- murmuró, había llegado la hora.-bueno… he estudiado en Beauxbatons hasta ahora. No es que sea francesa, pero mi madre estudió allí y quiso que yo también lo hiciera, asique…
¿-Entonces por qué te has cambiado justo en el último curso?- preguntó Sirius, hablándole por primera vez, sin apartar la mirada, sin dejar de observarla como si no se quisiera perder ni el más mínimo detalle.
-Supongo que necesitaba cambiar de aires.
Estuvo bastante satisfecha con lo creíble que había sonado todo hasta que se cruzó con la mirada de Sirius. En ese momento sus ojos la retuvieron y casi pudo ver tras ellos. Sin razón alguna, su corazón empezó a latir fuertemente y la sangre subió directamente a su cabeza, se puso roja como un tomate, pero siguió sin poder apartar la mirada. Aquello pareció divertir mucho al chico, pues entrecerró un poco los ojos y sonrió satisfecho.
-¿A qué hora es la cena?- preguntó ella, solo por tener una excusa para abandonar aquella especie de guerra de miradas.
-A las ocho en el gran comedor.
-¿Te vas?- preguntó Dani, extrañada al ver que Hermione empezaba a levantarse.
-Pues si, creo que debería subir a ver cuál es mi cama…- se levantó dejando a James solo en el sofá de en frente de la chimenea. Echó una rápida ojeada a su alrededor y se sintió terriblemente avergonzada al comprobar lo bien que vestían todos. Incluso Peter iba mejo que ella, por Merlín!- y, en fin, supongo que necesito una ducha…
Cuando iba a marcharse James se levantó también, recordando que Lily llegaría en cualquier momento, y se ofreció para acompañarle hasta su escalera, ya que él tenía que prepararse para "estar más guapo que nunca para el gran reencuentro. Aunque no sea fácil encontrar muchas cosas que mejorar, ya me entendéis".
Todos se despidieron amablemente, diciendo que se verían en la cena y que luego podrían dar un paseo por el castillo. Todos lo hicieron salvo Sirius, que observaba a Hermione con una ceja enarcada.
Antes de que fuera a hacer ningún comentario, cosa bastante probable teniendo en cuenta que había abierto y cerrado la boca ya un par de veces, como si no supiera muy bien si soltarlo o no, Hermione se giró y se apresuró a seguir a James.
Tanto ella como Sirius se habían dado cuenta de que llevaban exactamente el mismo polo negro.
OoooOoooOoooO
Hermione se quedó dormida en su nueva cama, justo en frente de la única ventana de la habitación que compartiría con Dani, Vicky y supuso que Lily Evans, y aun seguía casi en sueños cuando se sentó en la mesa de Gryffindor del gran comedor. A su lado estaban James y Vicky, y tenía justo en frente a Dani y los demás Merodeadores. Se ruborizó ligeramente al pillar a Sirius mirándola atentamente, sin disimular su sonrisa al comprobar que ya no llevaba aquella traidora prenda. Aun así, la chica no conseguía descifrar lo que había detrás de aquella mirada gris, y eso la ponía muy, muy nerviosa.
-Oye, Remus- escuchó que decía James.- ¿este año eres prefecto, no?
-¿A dónde quieres llegar, Cornamenta?- El padre de Harry puso mala cara, dejando claro que se sentía muy ofendido por el tono acusador de su amigo.
-A esos maravillosos baños, los he echado mucho de menos este verano…- se llevó la mano a la espalda y puso cara de dolor.- y ya sabes cómo se me carga la espalda, justo en este punto…
-Creía que solo los prefectos podían entrar ahí-dijo Dani sorprendida, obsequiando a Potter con una mirada que pretendía ser gélida. Sin embargo, el efecto quedó bastante falso, ya que la chica no pudo más que sonreír al ver la extraña postura que había tomado su amigo.
-En teoría si.- bufó Lupin.
-Ya, pero en la práctica los Merodeadores podemos entrar donde queramos- Sirius lo dijo como si fuera la cosa más evidente del mundo. Se encogió de hombros y se llevó un vaso de zumo de calabaza a la boca.
-Yo no sé nada…
Estaba claro que aquel asunto no le hacía mucha gracia al hombre lobo, pero acostumbrado como estaba, no insistió más. Hermione no pudo evitar comparar a Sirius y James con los Fred y George de su época, y sintió una profunda empatía por Remus. Como si hubiera escuchado perfectamente lo que estaba pensando en aquel momento, James se acercó mucho a ella y le susurró en una voz lo suficientemente alta como para que la escucharan todos:
-Remus es todo un santurrón, no veas lo que nos costó corromperlo- los labios se le curvaron en aquella sonrisa tan típica suya y le guiñó un ojo con complicidad - no te preocupes, Bennett, tendrás tu baño de prefecta.
-Te tomo la palabra, Potter.
Cada vez se le hacía más fácil ser ella misma con James, y con todos en general. Pero con el padre de Harry sentía que todo le salía más fácil, más natural. Y quizá fuera por eso, por ser el padre de su mejor amigo y recordarle tanto, tantísimo a él. Que sería de ellos? Harry, Ron, Ginny… dónde se suponía que quedaban ellos ahora?
-Lily Evans a las nueve, James.- advirtió Black.- será mejor que cambies de tema.
Todos, absolutamente todos, se volvieron inmediatamente para ver a la madre de Harry llegar y todos, absolutamente todos, reaccionaron de alguna manera.
Hermione se quedó boquiabierta cuando la vio. Lo primero en lo que se fijó fue en sus ojos, verdes, profundos, valientes…los ojos de Harry. Tenía la piel blanca, perfecta, llena de pequeñas pecas en la parte superior de sus ligeramente sonrosadas mejillas, y le quedaba maravillosamente bien con la camisa verde apagado que llevaba. Sonreía dulcemente mientras avanzaba con seguridad por el pasillo.
Vicky se levantó de un salto y fue directamente a abrazar a su amiga. "Madre mia, Lily, estás impresionante" y "Te he echado muchísimo de menos" fueron las únicas frases que se llegaron a entender los demás. Dani también sonreía y, cuando Lily se hubo separado del efusivo abrazo de la morena, ambas intercambiaron una mirada cómplice.
Las reacciones de los Merodeadores fueron un tanto diferentes.
Remus fue el único que la saludó decentemente, preguntándole sobre su verano y demostrando, aunque fuera involuntariamente, que él era el único maduro de los cuatro. Peter la miraba cayéndosele la baba, feliz porque el único sitio libre fuera en frente suyo y asustado por eso mismo. La verdad es que Hermione casi sintió lástima por él… solamente casi.
-Buenas noches, Evans!- y bueno, James… James la miraba como si se tratara de la octava maravilla del mundo. –¿ te he dicho alguna vez que esta camisa te queda de muerte?
Sirius puso los ojos en blanco, pero Lily no pareció nada contenta por el comentario.
-Siempre que me la pongo, Potter.- la chica torció el gesto al darse cuenta de que tenía que sentarse a su lado y aquello confundió profundamente a Hermione. Sabia que los padres de Harry no habían empezado a salir hasta mediados de ese curso, pero de ahí a que ella no le soportara…- podrías empezar a renovar tu repertorio, no te parece?
-No me hace falta, cariño.- los ojos del chico brillaban de una forma curiosa, serios pero con un fondo más bien divertido- Podría hablarte de lo que quieras: tu maravilloso pelo, esos ojos mágicos, ese cuerpo tan…
-Vete a la mierda, Potter.- la chica pareció realmente irritada. Le lanzó una mirada helada, ignorando completamente la media sonrisa traviesa que apareció en los labios del muchacho.
Entendiendo un poco más por dónde iba la cosa, Hermione se fijó en que ninguno de los presentes se había mostrado en modo alguno sorprendido por la aparente hostilidad de Lily. Es más, parecía que estaban más bien acostumbrados a aquello.
-Lily, esta es Hermione.- a Vicky le pareció que las presentaciones serían una buena forma de romper el repentino silencio que se había formado.- viene de Beauxbatons.
-Oh, encantada de conocerte Hermione.- la pelirroja le sonrió de forma muy agradable, adelantándose un poco sobre la mesa y decidida a ignorar a James, atrapado entre las dos muchachas.- compartirás la habitación con nosotras entonces, ¿no?
-Si, creo que si.
-Genial!- volvió a sentarse bien en su sitio y luego hizo un gesto muy gracioso con las cejas, arrugando un poco su pequeña nariz, como si se acabara de acordar de algo.-¿ Qué tal fue la fiesta de tu cumpleaños, Dani?
-Un auténtico rollo!- la rubia abrió mucho los ojos y fingió un escalofrío.- mi madre invitó a todas las familias "nobles" de la ciudad. Tenía la casa llena de Slytherins, fue horrible… Ah, por cierto, Sirius, tu madre me odia.
El chico se quedó muy quieto, se le habían tensado todos los músculos y el tono gris de sus ojos se había vuelto casi negro. Hermione lo observaba curiosa, intentando captar cada cambio que se produjera en su rostro, por lo que en seguida supo que la sonrisa que había forzado era totalmente falsa.
-No me sorprende…- dijo mientras se metía en la boca un trozo de pan- resulta que los Gryffindor lo le caemos bien…
Seguía observándolo, por qué no podía apartar la mirada? Nadie parecía prestar demasiada atención a aquella conversación, salvo un James un poco preocupado por la posible reacción de su amigo, y a pesar de ello, Hermione sentía una necesidad antinatural de seguir observando. Él la miró también, como tantas veces aquel día. Casi no habían hablado, no le había dirigido más que una simple pregunta y, sin embargo, Hermione ya tenía la terrible intuición de que podría reconocer sus ojos en cualquier parte.
-Pues ella a mí tampoco, mira que bien- concluyó James levantándose, deseoso de acabar con el tema.-¿ vienes a volar un rato, Canuto? Creo que necesitas aire fresco urgentemente, hoy estás de un seco…
-Seco no, cansado.- le corrigió Sirius, poniéndose también de pie y tratando de olvidar el desagradable tema de su familia y aquel extraño cruce de miradas con la nueva… - y no me hagas hablar, porque menuda noche me has dado!
-¿A qué te refieres exactamente?
-Te he dicho que no me hagas hablar.- repitió Sirius, mirando fijamente hacia donde estaba sentada Lily, charlando con Dani y Vicky- podrías salir perjudicado…
-Ah. Pues vale, ¿nos vamos?
Hermione los vio cruzar el comedor, provocando algún que otro suspiro en diferentes grupos de chicas y saliendo por la puerta como si fueran los reyes del castillo. Se quedó un rato mirando en aquella dirección hasta que una pregunta de Remus la devolvió al mundo real.
El resto de la cena fue bastante más tranquila, sin tensiones familiares, discusiones emocionalmente intensas o miradas indescifrables de las que preocuparse.
Holaa de nuevo :)
¿Qué os parece? Sinceramente, yo creo que seguimos aun con la cosa de las presentaciones y no he tenido oportunidad de meter mucho Hermione-Sirius, pero tranquilos que no tardará en llegar xD
Hasta ahora Sirius se ha mostrado más bien distante en cuando a Hermione, a pesar de esas miraditas... pero las clases están para algo asique estoy segura de que esta relación va a dar mucho de sí. ¿No os encanta Black? yo creo que estoy medio enamorada de él... jajaja
Muchisimas gracias por los favs y las reviews, en serio :) me hacen felizz
Asique, ya sabéis, lo que sea que querais decir, comentar o criticar ADELANTE! (también se aceptan ideas)
Hata muy prontoo!
L.
