Disclaimer: Los personajes de CCS no me pertenecen en absoluto. Toda utilización de nombres y características es únicamente con fines de entretención.

De Amores y Confusiones en Las Vegas

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Capítulo 1: Acuerdo temporal...

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Se sentía extraño por dos motivos. El primero, porque estaba casado con la chica que lo miraba desde el otro lado de la habitación. El segundo, porque trataba de evitar la lluvia de proyectiles que la misma le enviaba, y que amenazaban con dar en el blanco: su cabeza. Lo cual irónicamente convertiría aquella situación en su primera y última discusión matrimonial, y a Sakura Kinomoto nada más y nada menos que en la viuda Li, título que muchas mujeres serían felices de ostentar.

- ¡Eres un maldito, idiota, aprovechado Li! –gritaba furiosa tomando una especie de bowl metálico que minutos antes contenía frutas, las cuales debía decir, estaban esparcidas por todo el piso a su lado.

- ¿Aprovechado por qué? –preguntó el joven –Y otra cosa... ¿Dónde quedó la mujer adulta de hace un rato?

- ¡Se quedó en ese estúpido restaurante! ¡Y sí, eres un maldito aprovechado! ¿Acaso te casas con todas las mujeres ebrias que te encuentras en Las Vegas? –continuaba gritando con histeria.

- No. Sakura detente o tendré que calmarte a la fuerza –advirtió el ambarino cansado de evitar cosas que volaban a su cuerpo, y que parecían no acabarse en manos de la esmeralda.

- ¡Inténtalo a ver si vives para contarlo! –alcanzó a provocar la muchacha, cuando en cosa de segundo se vio atrapada entre la pared y el cuerpo medio desnudo del hombre, con sus labios atrapados entre los de él, mientras éste jugueteaba con su lengua, en una danza por qué no decirlo, exquisita. Debería detener sus ataques de histeria más a menudo, pensó y eso la llevó a la realidad –¡Suéltame! –ordenó mientras trataba de separarlo sin muy buenos resultados.

- Sólo si prometes dejar de arrojar objetos, y terminamos la conversación que empezamos hace un rato.

- Perfecto –aceptó Sakura –Pero nada de tentadores besos –pronunció sin percatarse del error cometido.

- ¿Tentadores? –inquirió el muchacho.

- ¡No! –exclamó separándose del ambarino. Bendita bocota con la que fue traída al mundo. Debería aprender a no decir tanta estupidez junta –Y dejar de beber con ella –agregó como nota mental.

- Bueno, anoche no decías lo mismo. Aunque a decir verdad no decías muchas palabras, te limitabas a gem...

- ¡Cállate! –exclamó entre furiosa y avergonzada al tope –El que no recuerde no te da derecho a aprovecharte de mi, y menos a burlarte o utilizar cualquier hecho en mi contra –agregó la esmeralda.

- Ni que fuera policía.

- Los aprovechados con perfil psicopático no serían jamás policías –dijo con tono de burla la esmeralda.

- Bueno las ebrias ofrecidas tampoco son fiables testigos debo recordártelo –agregó con resentimiento el muchacho. En realidad le molestaba de sobremanera la forma en que actuaba la mujer, que a decir verdad era la que lo había llevado a tomar una decisión tan irracional como contraer matrimonio. Syaoran Li era quizá el hombre más centrado que pisaba la faz de la tierra, quien no creía en eso de los matrimonios, y el cual jamás cometería semejante barbaridad. Y sin embargo ahí estaba, casado con una histérica -preciosa había que decirlo- pero histérica mujer a la cual casi ni conocía pero que tenía unos embriagantes ojos verdes como dos lagunas que reflejaban la más profunda sinceridad y soledad que en su vida había visto.

- Yo... –dudó la muchacha – ¡Eres un infeliz! ¿Así tratas a todas las mujeres que seguramente han pasado por tu cama? Porque si es así, no dudo que para conseguir mujer necesites que ella esté borracha.

- Sakura, no empieces con eso porque la que eligió la discoteque a la cual fuimos a bailar, y luego la capilla, el celebrante, el vestido de novia, mi traje, y el paquete de bodas junto con el fotógrafo fuiste tú. Eso sin incluir al novio, que también escogiste tú. Yo no te obligué a nada.

- ¡Dios! No quiero imaginar mis cuentas bancarias, ni el movimiento en mis tarjetas de crédito –bufó sentándose en la orilla de la cama –Definitivamente las cerraré. Tomoyo me advirtió que era peligroso tenerlas, pero ¡Soy tan terca!

- Ni que lo digas –comentó Syaoran –Y no te preocupes que pagué yo. ¿Qué clase de hombre crees que soy?

- Uno que se casa con una ebria en Las Vegas. Si no buscabas dinero, ¿qué diablos querías? –preguntó repentinamente la muchacha –Porque sería razonable si hubiese cubierto los gastos yo, pero si pagaste tú, dinero no te ha de faltar.

- En absoluto.

- Espera –sintió que se le helaban las manos y el cuerpo completo en aquel instante -¡Maldición, maldición, maldición, maldición! –exclamó Sakura –Dime que no eres el Syaoran Li que yo creo –comentó –que no eres "ese" Syaoran Li, presidente de Li Corporation Tokio, la división de automóviles de lujo más reconocida en toda Asia, hijo del Magnate Hien Li.

- Me acabas de pedir que no lo haga ¿no?

- ¡Eres una idiota! –exclamó golpeándose con la mano la cabeza.

- No lo creo. Te convertiste en la mujer más rica de Tokio de la noche a la mañana –comentó el ambarino, riendo se buena gana –Creo que inconscientemente eres la mujer más inteligente que he conocido.

- No sé que es lo que te parece gracioso, pero la verdad es que mi nada me hará gracia en este minuto.

- Tranquila. Tú eres Sakura Kinomoto, subgerente de empresas Daidouji, cuya jefa Sonomi te pidió que crearas un proyecto de unificación por medio de una alianza comercial, entre su empresa y la mía, a cambió de un ascenso a gerente general de la división City Tokio ¿o me equivoco?

- Odio decirlo pero es completamente cierto.

- Me lo confesaste anoche luego que saliéramos del Risqué –explicó Li al ver el rostro de desconcierto de Sakura –Uno de los antros que tiene el Paris. Y bueno respecto a lo del ascenso, pues... ya tienes ganada la mitad del ascenso. De regreso a Japón tendrán aprobada la primera parte del proyecto.

- ¿Por qué?

- Debo apoyar a mi esposa –dijo con simplicidad Syaoran.

- No entiendo como puedes decir eso. Además tengo entendido que si no se hace válida la licencia de matrimonio en el país de residencia, el matrimonio no es legal.

- Algo así, pero el paquete que elegiste incluía el envío de la copia de la licencia a Japón. Y la única copia a parte del contrato de matrimonio, la tengo yo en mi poder.

- ¿Extorsión? –preguntó Sakura incrédula.

- ¡Que horrible palabra!

- Es que no comprendo. Sólo dime ¿cuál fue la razón para que un tipo como tú, guapo, joven, emprendedor, y por demás multimillonario, aceptara que una chica bastante fuera de sus cabales lo metiera en este lío?

- Digamos que es un negocio que me conviene. Como debes saber la familia Li es reconocida a nivel mundial, y actualmente yo soy su cabeza. Ello conlleva no sólo responsabilidades con las industrias Li, sino también con todo mi clan y sus antepasados. Mi familia es muy conservadora, y no pueden concebir que con veintiocho años no tenga aún una familia estable, o siquiera planes para ello.

- ¿Y dónde entro yo en todo este asunto?

- Mi madre hizo un arreglo familiar, y quería casarme con mi prima, Li Meiling, una muchacha buena, pero que no ha comprendido que solo la veo y la veré siempre como mi prima y nada más. Y necesitaba urgente una mujer que supliera ese lugar.

- La idiota ebria del bar ¿no?

- Yo no diría eso. Eres inteligente, sofisticada e independiente. Tienes un carácter impulsivo que no imaginas cuanto me agrada –agregó sonriendo con malicia –Así que más bien sería como la guapa mujer de ojos esmeraldas como el mar, que no conoce muy bien sus límites de resistencia al alcohol, o que estaba cruzando por un mal momento –dijo Li, logrando que la muchacha esbozara una sutil sonrisa cargada de melancolía.

- Así que estás comprometido, y por un arreglo familiar. ¡Por dios! ¿Es que acaso volvimos al medioevo? Explícame ¿cómo un hombre hecho ya, aceptaría eso?

- Quizá lo entenderías si conocieras un poco a mi familia, o a muchos otros clanes en Hong Kong. Un Li lamentablemente debe asumir que nace en cuna de oro, en una intachable familia llena de numerosas costumbres que hasta el día de hoy son casi una ley.

- ¿Y acaso porque es casi una ley tu debes caer en ese jueguito? Sinceramente no comprendo como puede haber gente como tú –reprochó Sakura –Esperarás allí sentado a que tus hijos, y los hijos de tus hijos vivan esa tortura generación tras generación simplemente porque es una tradición familiar?

- No.

Pues lo estás haciendo. Dejarás que tus hijos crezcan viendo una imagen de familia fría e intachable, donde sus padres conviven únicamente por cuidar una reputación, y por mantener unida a una familia donde los hijos no tuvieron la culpa de nacer –agregó la esmeralda –Es cruel permitir que esa triste historia siga repitiéndose. Es algo complejo ¿Sabes?

- Creo que se te hace complejo pues no concibes una idea de familia distinta a la tuya –dijo Syaoran notando la sorpresa en Sakura –Cualquier persona que conoce a Fujitaka Kinomoto, el afamado arqueólogo, puede notar lo importante que es para él su familia. Tanto como para rechazar una importante celebración en su nombre pues era el cumpleaños de su hija menor.

- ¿Cómo supiste que era mi padre? –cuestionó Sakura.

- Le conocí hace años –confesó Syaoran –La actual excavación en la zona del desierto Etíope que tu padre está llevando a cabo, es financiada por los Li.

- Pero…

- Te he visto en variadas ocasiones con tu padre. De hecho en una instancia estaba con tu padre y un buen amigo mío y socio, y llegaste a hablar con él, obviándonos del todo –Sakura enrojeció de la vergüenza.

- Yo... creo que lo recuerdo –afirmó –No suelo interesarme mucho por los socios de papá, que por lo general son riquillos consentidos que buscan algún tipo de reconocimiento de conseguir algún hallazgo importante –confesó –Pero ¿Cómo lo recuerdas?

- Sé que se escuchará algo egocéntrico pero, en aquellos años era aún un adolescente, acostumbrado a conseguir la atención de cualquier mujer que se me cruzara en el camino. Comprenderás que fuiste la primera chica que literalmente no mostró ni un céntimo de interés en mi, y heriste mi orgullo –hizo una pausa y luego continuó de buena gana –Comprenderás que fue una tontería, pero lo recuerdo muy bien.

- Ya veo.

- Te reconocí ayer en el restaurante –agregó –No esperabas que recogiera a cualquier mujerzuela sólo porque sí ¿no?

- No lo sé. No te conozco lo suficiente, y hay personas que tienen muy malas mañas –bromeó la muchacha.

- Antes de venir a Las Vegas, le pedí a tu padre me diera los últimos informes sobre las excavaciones, pues me ausentaría por mis vacaciones, y no estaría en la fecha que habíamos acordado. Accedió amablemente y en aquella charla le comenté que vendría aquí. Me llamó ayer, y como favor personal me preguntó si podía usar mis influencias para averiguar tu paradero. Me explicó que prácticamente huiste de Tokio, pues rompiste con tu novio de años, y estaba preocupado pues no sabía si te encontrabas bien o no.

- No quería alarmarlo, es sólo que necesitaba estar sola. La verdad es que no rompimos, él me dejó por otra –agregó Sakura volviendo su mirada hacia la ventana.

- Lo lamento.

- No tienes por qué.

- De todas maneras tu padre me pidió que le informara ante cualquier cosa. Aunque asumo que no esperaba ser yo, sino mis contactos, quienes te encontraran.

- ¿Y cómo supo que estaba aquí? –preguntó Sakura ya bastante aturdida con toda la explicación.

- Una buena amiga tuya al parecer le dijo, para que estuviera un poco más tranquilo -explicó.

- No debí avisarle a Tomoyo –se quejó la esmeralda.

- Lo hizo con buenas intenciones supongo –agregó el muchacho –Oye Sakura...

- ¿Dime?

- ¿Por qué si son tan unidos, huiste incluso de tu padre? –cuestionó el ambarino.

- No es algo que te incumba.

- Me interesa, por eso te lo he preguntado. Además aún no he dado aviso a tu padre, y antes de hacerlo me gustaría conocer tus razones.

- Simplemente porque es un asunto mío –confesó –Amo a mi padre y también a mi hermano, pero se trataba de mi vida personal. Quería por primera vez hacer las cosas a mi manera, sin tener que informar de ello a mi padre, mi hermano, o tan siquiera mi trabajo. Claro que no pude evitar que se enterase Tomoyo –explicó con una pequeña sonrisa –Es muy sagaz, y me amenazó que si no le decía yo al lugar al que iría, movería mar y tierra para averiguarlo. De hecho pensaba acompañarme.

- Es una buena amiga.

- No lo pongo en duda –afirmó Sakura.

- Pues casi lo logras. Si no fuera por ella, probablemente tu padre habría movilizado a la mitad del cuerpo policial de Japón para encontrarte.

- Y sin embargo me envió a un multimillonario en lugar de la policía secreta.

- ¿Y quién dice que no pertenezco a la policía secreta? –bromeó Syaoran.

- Eres un personaje demasiado público para ser encubierto –rió de buena gana -¿Y qué piensas hacer? –cuestionó de la nada –Supongo que llegando a Japón tendremos que arreglar esta situación. Sería sinceramente escandaloso que el gran magnate Li, hubiese decidido unirse a una mujer en matrimonio, dejando a la prometida escogida por la familia en Tokio, y con el vestido de novia en la mano.

- Es precisamente lo que deseo –confesó el ambarino con una amplia sonrisa.

- ¡Estás loco!

- Puede ser. Pero debo admitir que en este momento estoy en tus manos. Necesito de tu ayuda –confesó Syaoran –Dime que me ayudarás.

- No tendría por qué. No gano nada con atormentarme como tu esposa, en tu conservadora familia, excepto un gran dolor de cabeza.

- Y un ascenso en tu carrera, y un enorme golpe en el orgullo a tu ex novio ¿No crees?

- Me cambió por una reconocida modelo –ironizó Sakura –¿Crees que su orgullo se podría ver afectado de algún modo?

- Sakura... soy hombre, y trato con muchos de ellos. Y debo confesarte que muchos esperan que al dejar a una mujer, ésta llore, se hunda y suplique otra oportunidad. Como para aumentar su propio ego –agregó. La esmeralda lo miró con enfado.

- ¡Malditos!

- No he dicho que todos seamos iguales. Hay excepciones, debes aprender eso, y no decidirte a odiarlos a todos por el resto de tus días, y llegar solterona a los sesenta siendo dueña de veinticuatro gatos a los cuales alimentar con tu pensión y tus ahorros de toda la vida –bromeó de buena gana -¿Qué dices, me ayudarás?

- Yo...

- ¡Tengo una idea! –exclamó Syaoran tomando su teléfono móvil y marcando un número de su agenda. Sakura le observaba intrigada –Bueno... Señor Kinomoto.

- ¿Qué haces? –preguntó mientras trataba de quitarle el celular al muchacho.

- No hables... Buenos días señor Kinomoto, habla Li. Disculpe que le llame a esta hora. Supongo que aún es de madrugada en Tokio –agregó mientras presionaba el botón del altavoz para que la muchacha también pudiera escuchar la conversación.

- ¿Cómo está Li? No se preocupe, supongo que si llama a estas horas debe ser algo importante.

- Me encuentro muy bien, gracias. La verdad es que le llamo pues tengo algunas novedades para usted –agregó mirando con malicia a la esmeralda, quien negaba con su cabeza –Encontré a su hija –Sakura le miró con enfado y se tiró sobre la cama soltando un bufido.

- ¿Se encuentra bien ella? –preguntó el hombre al otro lado de la línea son un dejo de preocupación en su voz.

- Está bien, se lo aseguro –explicó Syaoran –Pero por lo que hablé con ella, necesita algo de tiempo para pensar.

- ¿La vió usted?

- Sí, de hecho tuvimos una "interesante conversación" –agregó haciendo énfasis en estas dos últimas palabras. Los colores se le subieron al rostro a la joven.

- Me alegra saber que se encuentra bien. Touya estaba a punto de tomar un avión rumbo a Estados Unidos –rió.

- No se preocupe. Su hija se encuentra bien, y me he mantenido en contacto con ella –explicó –Y aprovechando ésta oportunidad... Quisiera saber si no hay problema en que le proponga a Sakura, me acompañe a París.

- ¿París? ¿Y eso con que motivo? –se escuchó dubitativo al hombre.

- Es que la empresa para la cual trabaja, y la mía están enfrascadas en un proyecto. Y aprovechando que es su hija quien está a cargo de ello, y es quien mejor conoce sus bases, quisiera proponerle unas mejoras que tienen relación con unos accionistas que en este momento se encuentran en una convención en Francia. Sé que ella se encuentra de vacaciones, sin embargo me parece una buena forma de distracción, y de paso algo que sería muy beneficioso para Sakura y las empresas Daidouji.

- Pues por mi no habría problemas si ella acepta claro está –explicó Fujitaka Kinomoto –Es una mujer grande y sabe lo que hace. Aunque le pediré que trate de no exigirle demasiado. Últimamente la prioridad de mi pequeña es su trabajo, y creo que necesitaba unas buenas vacaciones pues éste le estaba agobiando.

- No se preocupe. Yo también estoy disfrutando de las mías, así que trataré de no intervenir mucho en las de Sakura –comentó el castaño recibiendo una mirada de odio por parte de la esmeralda.

- Hasta pronto Li, y cuide mucho de mi pequeña Sakura –agregó el hombre antes de cerrar la comunicación.

- ¡Estás completa y absolutamente loco! –exclamó Sakura –¿Cómo pudiste decirle eso a mi padre?

- Es la verdad. Como mi bella esposa deberás acompañarme a la cena de gala a beneficio que ofrece anualmente la casa de modas "Le Atelier" en París.

- ¡Olvídalo! Nunca he asistido a una gala de esas magnitudes, y menos fuera de Japón. Sólo sé de reuniones de negocios, no de excéntricas fiestas de riquillos. A fin de cuentas mi trabajo es conseguir buenos clientes –objetó la castaña.

- ¡Trabajas para una casa de modas! No me vengas con esa excusas que no la creeré.

- Me vale si me crees o no, pero estoy diciendo la verdad. Lo más cercano a ello son las galas anuales para la presentación de las colecciones Daidouji en Japón –se levantó de la cama y se encaminó a la puerta que supuso era el baño. Syaoran reaccionó rápidamente y logró retenerla entre ésta, sosteniendo ambos el pomo con sus manos. Sakura se vió una vez más arrinconada entre el cuerpo del ambarino y algún obstáculo a sus espaldas.

- No me has dicho aún si aceptarás mi propuesta o no –dijo muy cerca de sus labios. Sakura inevitablemente sintió como su aliento dejaba su cuerpo –Prometo comportarme como todo un caballero –sonrió.

- Yo...

- Tomaré eso como un si –dijo Syaoran y sin darle tiempo alguno de reaccionar atrapó sus labios en un exquisito beso. Aunque obviamente Sakura jamás aceptaría aquello ante él. Y con una enorme fuerza de voluntad rompió aquel contacto.

- Tú ganas con lo del viaje a París –aceptó la esmeralda –Siempre que ello sea en beneficio de mi trabajo –agregó –Con respecto a lo demás...

- Te convenceré en el camino –interrumpió Syaoran con una mirada maliciosa –Y te advierto que nunca me dejo vencer.

- Pues yo tampoco. Y debo agregar algo...

- ¿Qué?

- Por ahora gano yo –dijo y en menos de cinco segundos había dejado al muchacho al otro lado de la puerta, cerrándola desde el interior con llave.

- Ya veremos Sakura... ya veremos.

En el interior de aquel cuarto Sakura observó el reflejo de su propia persona en el espejo.

- ¡Dios! ¿En qué lío me metí esta vez?

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Notas de la Autora:

Lo siento! Sé que he tardado mucho! Y también sé que este capi es algo corto y no es mucho avance. La verdad es que tuve que cortar el capi en dos, pues quedaba demasiado extenso para ponerlo en uno sólo. Respecto a la tardanza. Sólo excusarme pues he tenido unos meses de locura entre la universidad y mi trabajo de medio tiempo, lo que me deja poco tiempo para respirar o de todas maneras para poder tipear al pc lo que voy escribiendo.

Quisiera agradecer a todos aquellos que se tomaron la molestia de dejar reviews. Me sentí muy feliz por ello, y prometo contestarlos en mi perfil cuando me de algo de tiempo (y es que al menos acá en Chile son las 5 de la madrugada S).

En fin... espero les haya agradado este capi. Explica un poco los acontecimientos, pero no los detalles, que saldrán a la luz en unos caps más. Hay por ahí unas anécdotas que espero les hagan reír.

Habra algo más que S&S? Sin duda. ¿Habrá T&E... o será un T&T? Quien sabe. Habrá líos? Al por mayor. Habrña situaciones embarazosas? También. Pleitos, sin dudas y muchos enredos también.

Simplemente espero sigan apoyándome con sus reviews... o bueno si tienen críticas también haganmelo saber. El proximo chap ya está listo así que prometo actualizar pronto.

Besotes

Itziar...

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