Kate sintió su móvil vibrar en su bolsillo en el mismo momento que se sentaba en la silla de la derecha frente al escritorio del director.
La profesora Dunham se despidió de ellos y se dirigió a la clase de Thomas y Sophia.
Richard Castle se sentó a su lado dejándose caer en la silla de la izquierda, como si la cosa no fuera con él, tranquilo y despreocupado.
Las ganas de sacar el teléfono y responder eran enormes, pero la mirada que el director de la escuela de su hijo le había dedicado cuando deslizó su mano hasta su bolsillo hizo que se lo pensara dos veces.
Por lo pronto la decoración del despacho se hizo realmente interesante. Con dibujos de sus alumnos de todos los grados y algún que otro diploma. Una estantería con libros y un cómodo sofá en un rincón. Algo sencillo y austero, pero al mismo tiempo agradable para los muchachos que tenían que acudir allí.
Su móvil volvió a vibrar haciéndole dar un respingo en su silla.
Si se trataba de un nuevo caso, Ryan y Espo deberían esperar y ocuparse ellos mismos.
Kate movió la pierna con algo de nerviosismo. La tensión era clara y patente y podía cortarse con un cuchillo. El silencio era abrumador. El sonido del reloj en la pared la estaba crispando.
-Señor González…-Kate fue a hablar pero se calló cuando éste la miró.
-Detective Beckett, Señor Castle-dijo Roger González, el director de la escuela desde hacía años- Su comportamiento es completamente desubicado. Llevamos escuchando quejas de los demás padres desde hace semanas…
Kate abrió los ojos como platos y Rick ahogó una risita al ver como la mujer se amedrantaba y agazapaba la cabeza.
Como era posible que una mujer armada se pusiera así ante una conversación con el director de un colegio.
-Si me permite…-Rick pidió la palabra, con su genuina sonrisa pero también se calló al ver la cara del hombre frente a él.
-No he terminado señor Castle. El comportamiento de sus hijos es totalmente inaceptable al igual que el suyo. En esta escuela no queremos actos como los suyos.
-No creo que sea tan grave…
-Thomas pegó un chicle en la silla de Sophia.-exclamó interrumpiendo a la madre de Thomas.
Kate se mordió el labio avergonzado. Ni siquiera sabía de dónde había salido el chicle ya que estaban terminantemente prohibidos en la escuela.
-Prometo hablar con él, últimamente… No ha estado muy animado y….
-No sólo se trata de eso, detective. –Suspiró- Los primero que deben dar ejemplo son ustedes. Tanto Thomas como Sophia están copiando… Están imitándoles. Esos no son los valores y la actitud que intentamos enseñar en esta escuela y los principales culpables de su comportamiento son ustedes dos.
Rick y Kate se miraron y la animadversión entre ellos era palpable. Ninguno de los dos se soportaba y eso era algo que había sido así desde el primer momento que se habían cruzado en el pasillo escolar, el primer día de colegio de sus hijos.
-Bueno, supongo que entonces ha quedado claro, tendrá que hablar con Thomas y llegar alguna solución.
-Señor Castle-se quejó el director González- Sophia le cortó un mechón de pelo a su compañero hace tres semanas y cuando se le preguntó por ello confesó que su papá decía que "Thomas podría tener hasta piojos con tanto cabello".
Kate miró malhumorada a Castle abriendo la boca para decirle cuatro palabras.
-Esto es el colmo-masculló Kate levantándose pero el señor González la detuvo haciendo que se volviera a sentar.
-Esto hay que solucionarlo cuanto antes, señores. Antes de que vaya a más.
Castle y Beckett miraron al director sin comprender la solución a la que él mismo había llegado.
-¿Qué es lo que propone?
-Propongo que ustedes y ya que ambos son integrantes de la asociación de padres, participen también en la obra de teatro que estamos preparando en la escuela.
-¿Pasar tiempo juntos? ¿Ella y yo? Ni de coña. Tengo trabajo.
-Señor Castle…-carraspeó- Incluso la forma de hablar no es la apropiada para esta escuela.
-Lo siento, intento que Sophia no repita palabras malsonantes.
-Pero no lo puede evitar-interrumpió Kate- Su prosa es igual… Aún no entiendo cómo puede considerar que ser escritor es un trabajo de verdad, e incluso vender tantos libros.
-Si no dejaran estudiar a todo el mundo en esta escuela…
-¿Qué quieres decir?
-Quiero decir que debería ser exclusiva.
-No es Tommy quien habla mal…
Richard bufó y le contestó. Kate le rebatió y el director desesperado suspiró llevándose las manos a la cara intentando aguantar la paciencia que debía tener en ocasiones con algunos padres.
Este caso era especial.
Si no lo frenaba a tiempo se iban a matar.
-Detective-bufó el señor González- Señor Castle… ¡Estamos intentando arreglar la situación entre sus hijos! ¡Por su educación!
Ambos callaron de golpe y prestaron atención al director.
-Deberían considerar hacer un esfuerzo y soportarse las horas que tengan que estar ayudando en la escuela para la obra de teatro y dar un buen ejemplo a sus hijos. El caso de Sophia y de Thomas es un caso especial al no contar con la presencia de ambos padres y de la relación que tienen.
Rick frunció el ceño y miró a Kate al mismo tiempo que ella le miraba a él y ambos permanecieron callados mientras el director terminaba de hablar.
-Creo que sería un buen ejemplo por su parte.
Kate finalmente asintió.
-Mi trabajo es algo complejo, señor González, pero estoy dispuesta a poner de mi parte. Quiero lo mejor para Thomas.
Rick alzó una ceja mirando a la detective de reojo.
-Yo también estoy dispuesto a colaborar.
-Perfecto. Estamos llegando a un acuerdo-sonrió el director-.
No sabía en qué momento había aceptado. Probablemente en el momento que miró su reloj y su móvil no dejaba de sonar.
Suspiró.
Había aceptado participar en los preparativos de la obra… Y peor aún, había aceptado hacerlo ese mismo fin de semana aun sabiendo que Tommy no iba a estar. Aceptó ir en su día festivo a la escuela para ayudar… Para ayudar en compañía de Richard Castle.
Caminó lo más rápido posible por los pasillos hacia la salida para poder atender la llamada de su móvil y para dejar a Castle atrás.
No pudo evitar bufar al ver el nombre que parpadeaba en la pantalla de su teléfono y respondió al salir del edificio, sintiéndose así libre si era preciso vociferar.
-Ethan.-contestó secamente- No me digas más, te ha surgido algo…
Kate apretó sus labios mientras escuchaba a su ex pareja al otro lado del teléfono, inventando una nueva excusa.
-No… No, escucha tú. Se lo prometiste….
Kate se movía en dirección a su coche, el cual seguía mal aparcado, sin percatarse que detrás suyo iba Castle.
-Sí, sí, pagas la magnífica escuela a la que va nuestro hijo aun sin llevar tu apellido, ok, pero no cumples como padre… -bufó molesta- ¡El quiere estar contigo, idiota!
Kate se quedó callada.
-Se lo diré. –Y colgó sin darle tiempo a más mientras se guardaba el móvil en la chaqueta y golpeaba su propio coche con molestia.
Se fregó la mano dolorida.
Castle la miró a una distancia prudente queriendo echar más sal en la herida pero decidió que no era un buen momento, optando por otro tipo de comentario.
-Hubo una vez en que yo fui… Como tu marido.
-No tengo marido-masculló- Y dudo que hayas dejado de estar en esa posición.
Castle apretó sus labios.
-Mira, me da igual lo que pienses, es más me importa poco lo que pienses de los hombres en general, pero intentaré aguantarte mañana por los chicos, y sobre todo por mi hija, porque lo creas o no, me preocupo por ella y soy yo quien está todo el día con Sophia.
Castle se dio la vuelta y se marchó dejando completamente sola a Kate apoyada en su propio coche.
Kate abrió los ojos sorprendida de la contestación de Castle. Intentó calmarse durante unos segundos antes de retomar su vida.
Mientras miraba el edificio escolar suspiró. Por lo menos y aunque tuviera que estar ese fin de semana en el colegio y soportando a los Castle, estaría en compañía de su pequeño… Aunque se llevara una decepción con su padre.
Kate descargó su ira y frustración al mismo tiempo que vaciaba el cargador en la galería de tiro. No había errado ni un solo disparo. Todos al centro de la diana.
Dejó el arma a un lado y se quitó los auriculares y las gafas protectoras, apoyándose en el pequeño mostrador frente a ella mientras soltaba un suspiro.
-¿Te pasa algo?
Se giró sobresaltada y sonrió al encontrarse con Espo, apoyado en la pared quitándose también los auriculares, una vez Kate había dejado de disparar.
-¿Quieres cambiarme el turno mañana?
-¿Quieres trabajar?-preguntó Espo confundido- Pensaba que al estar Tommy con su padre tendrías un día de compras con Lanie y cenarías con tu padre…
Kate miró a su compañero y amigo y suspiró.
-Ethan no va a recoger a Thomas y yo tengo que ir con él a la escuela para ayudar en la obra de teatro.
Espo alzó las cejas sorprendido.
-¿Y quieres trabajar?-preguntó sin llegar a comprender.
Kate se giró y caminó para salir de la galería de tiro mientras Espo la seguía.
-Tendré que soportar a otros niños… Y sobre todo a otros padres… O más bien a otro padre.
Javi la detuvo en la entrada y se quedaron mirándose.
-A Richard Castle.
-¿El escritor?
Kate asintió.
-El escritor que detestas-confirmó ante la mirada de enfado de su jefa y aguantó como pudo una impertinente risita que amenazaba con escapar.
Ambos siguieron su camino entre comentarios molestos y quejas hasta la cuarta planta de la doce, la planta de homicidios y entraron directamente a la sala de de descanso para prepararse un café cargado.
-Menos mal que no tenemos ningún caso… Así tendrás el fin de semana libre.
-No tiene gracia-Kate pagó su enfado con la máquina de café, cada día más estropeada- De verdad, ¿Nadie se apiadará de mi? ¿No quieres ir tú?
-Por lo que me has contado, es un castigo que debes cumplir Beckett. Aunque adore a Tommy, debes ir tú.
Beckett se dejó caer en el sofá completamente frustrada. Lo peor de todo era que la hora de recoger a su hijo en la escuela se acercaba y no sabía que excusa inventarse para no defraudarle con una vez más, la ausencia de su padre.
Espo se agachó a su lado e hizo que la mirara.
-Escucha, Ethan es un idiota y al parecer ese Richard Castle también… Pero estás educando a tu hijo como un pequeño hombrecito. Yo no tuve padre, Kate y –hizo una pausa buscando las palabras que necesitaba- … Lo estás haciendo genial, no te vengas abajo.
Kate asintió y sonrió ante los ánimos de su amigo y compañero.
Beckett miró su reloj una vez más y traspasó la puerta del colegio, en lugar de dirigirse al edificio principal, giró a la izquierda y atravesó uno de los patios hasta llegar al polideportivo de la escuela dónde se encontraban unas pistas interiores para hacer educación física, unas pistas de básquet y voleibol y la piscina.
Entró en el edificio viendo como algunos niños haciendo deporte en las pistas de básquet y otros simplemente correteaban por los pasillos poniendo a prueba la paciencia de los padres que estaban allí.
Subió unas escaleras que daban a la cafetería y gradas y atravesó todo el complejo observando a su derecha la piscina viendo como algunos chicos de cursos superiores hacían natación siendo animados por familiares y amigos.
Salió por una de las puertas del final y volvió a bajar unas escaleras hasta llegar al campo de futbol, baseball, lacrosse y soccer.
Los campos eran rodeados por una pista de atletismo que en aquel momento de la tarde estaba completamente desierta.
Atavió su chaqueta cuando se levantó algo de viento y las primeras gotas de la tarde empezaron a caer. Algo normal debido al temporal de esa semana.
Se paró en una de las barandillas –separada del resto de los padres- observando al grupo de pequeñas promesas del futbol corriendo detrás del balón.
Tommy estaba realmente gracioso con sus pantaloncitos y su camiseta de entreno, algo grande para su estatura y tamaño, sus medias hasta casi la pantorrilla y sus botas nuevas, regalo de su abuelo.
Sonrió viendo como una vez más, el entrenador debía atarle los cordones.
Tommy corrió con el balón en los pies casi pegado a él hasta que un compañero se interpuso en su camino y decidió pasar el balón.
Kate sonrió viendo como su hijo se caía al suelo y se levantaba como si nada, llevándose una mano a su cabello para apartárselo y volviendo a correr con sus compañeros.
-Su hijo es muy bueno.
Kate miró a su izquierda y le sonrió con amabilidad al hombre que le había hecho ese comentario.
Cuando fue a hablar el sonido del silbato del entrenador la interrumpió y todos los niños salieron en tromba hacia los vestuarios, siendo recibidos a la salida del campo por sus padres.
Tommy se quedó parado al ver a su mamá y su rostro cambió por completo haciendo una mueca.
-No viene papá.
-Lo siento cariño-suspiró Kate agarrándolo del hombro para ir hacia los vestuarios- Tiene trabajo…
-¡Papá no trabaja!-
-Lo creas o no, si tiene un trabajo-dijo Kate- Escucha no te preocupes vale, pasaremos el fin de semana juntos y otro día vendrá tu papá a verte…
-Pero yo quería ir con Ethan-se quejó Tommy.
Kate suspiró viendo como su hijo se enfurruñaba. Y lo peor estaba por llegar… Cuando le dijera que tenía que pasar el sábado por la tarde en la escuela y en compañía de Sophia Castle y su padre, Tommy pensaría que aquel sería el peor fin de semana de su vida.
