Los personajes de Saint Seiya Clasico y TLC no me pertenecen.

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Capitulo 2

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-Kagaho. -El joven alzo la vista, esa mirada de su jefe solo significaba una cosa.

-No soy guardia de seguridad. -Dijo, mientras dejaba lo que hacía y seguía al encargado del negocio. La persona que incomoda a su superior tiene el típico aspecto de maleante juvenil. Le ve tomar una botella de alcohol de quemar y caminar hacia las líneas de cajas.

Kagaho disimulando lo mejor posible, vigila que en el camino el chico no tome nada. Ya de por si es mal presagio que allá tomado algo como eso. Pero ese no es problema de él, si el chico va andar haciendo de pandillero es tema de los policías.

Salió del trabajo y comenzó a caminar hacia la escuela de su hermano. Por un momento pensó en el pandillero, tenia edad para estar en la escuela. Pero estaba en la calle comprando alcohol de quemar.

Se puso a pensar, mientras caminaba, que ese podría haber sido su hermano si lo ignorará de la misma manera que a él lo ignoro su padre. El maldito infeliz los había arrastrado a esa ciudad con promesas de buena vida, para luego largarse con la primera fulana que se le puso delante.

Como si eso no fuera suficiente, su madre culpaba a Sui de que su padre los dejara.

"Esto es tu culpa, si nunca te hubiera tenido tu padre no nos hubiera dejado""Si tu no existieras nos alcanzaría el dinero""Si nunca te hubiera tenido, ahora mi vida seria perfecta"

Pateo una lata de cerveza al recordar eso, su madre culpo siempre a Sui... Como si su hermano menor tuviera la culpa por que su padre fuera un imbécil. Claro esta, fue cuestión de tiempo para que se largara también.

Para ese entonces, hace tiempo que trabaja a medio tiempo. Habían tenido que dejar el anterior departamento y rogar a dios que nadie supiera, en ese momento, que un muchacho de 16 años criaba solo a uno de 7.

Pero ahora tenia 22, así que nadie podía sacarle a Sui. Tenia trabajo y un techo sobre sus cabezas. Tampoco estaba exponiendo su vida, dado que ya no era boxeador, hacia tres meses que no subía en un ring. No quería, desde la muerte de Hasgart, ya no tenia intenciones de subir y pelear. Seria dinero fácil, dios sabía cuanto lo necesitaba, pero no quería. No sin el Toro que le enseñara a dirigir su violencia.

Chasqueo la lengua, cuanto mas pasaba... Mas rabia tenia dentro.

No había culpables por la muerte de Hasgart.

No había culpable por el tormento de Sui, dado que jamás su madre daría de nuevo la cara.

No había culpable por abandonar a una mujer con un embarazo a término y un niño de ocho años, dado que su padre se había fugado con una fulana.

No había culpables con los que descargar su rabia, su furia y su violencia.

Hasgart le había ayudado a direccionar todo eso... Ahora no había quien tomara el timón de su furia y le guiara a puerto seguro.

Sentía a sus puños arder, les sentía prendidos fuego por la violencia que pedía a gritos salir. La violencia, que ardía como un fuego voraz y depredador pedía salir.

Necesitaba expresarse.

Necesitaba ser libre y explotar... Tenia que liberar esa violencia de alguna manera.

-Hermano... -Sui llego junto a él, había unos chicos aguardando a la distancia- iré con ellos al centro comercial ¿Te molesta?

-¿Quienes son?

-Son compañeros del colegio... -Sui le miro, podría ser su oportunidad de hacer amigos. Kagaho buscó entre sus pantalones y saco un billete de veinte.

-Mas no puedo darte, Sui... No tengo efectivo.

-No te estaba...

-Tómalo, Sui y no vuelvas tarde. -El chico tomo el dinero y sonrió.- Vete ya. -No seas prejuicioso, Kagaho. Se reprendió internamente.

Complejo de edificios.

-¿Kagaho Benur?

-Es Bennu. -Informo el joven al hombre con traje, desde pequeño había aprendido que gente así nunca era buen augurio.- Si busca a un tal Benur, no le conozco. -El hombre de larga cabellera negra y ojos verde agua pálido sonrió.

-¿Eres el muchacho que entrenaba Hasgart Titanic? -Kagaho no respondió a la pregunta, las personas con traje y zapatos lustrosos no le agradaban. La única vez que trato con uno, este había intentado sacarle la tutela de Sui.- Me llamo Hades Canvas. -Se presento en tono formal.

-Creo que se quien es... -Y no me apetece tener negocios con alguien tan siniestro, agrega para sus adentros- ¿que quiere?

-Tengo entendido que eres un excelente boxeador.

-Ya no.

-Nada que un poco de entrenamiento no solucione.

-Mire, señor Canvas, escuche cosas de usted y créame. -Su mirada se volvió filosa- no quiero tener tratos con alguien cuyos negocios siempre involucran a la peor escoria de la sociedad.

-Quiero que vuelvas a boxear, te pondré al mejor entrenador disponible.

-¿Acaso no me escucho?

-Y a parte te trasladare a una mejor zona. -Miro el edificio- hay mejores lugares que este edificio, tengo entendido que tuvo que mudarse por que ya no podía sostener el anterior alquiler.

-Ya le dije que no.

-Le dejare pensar mi oferta -Le miro a los ojos- tendrá un sueldo fijo, cobertura medica y un entrenador de primera línea...-Observo de nuevo el edificio- Y un lugar mas digno para vivir.

-Largo.

-La oferta esta, volveré en una semana. -Dijo antes de darle la espalda y comenzar a caminar, un auto negro apareció y unos sujetos bajaron. Uno de estos abrió la puerta y el señor Hades Canvas subió al vehículo.

-Carajo.

Departamento. Dos horas después.

-Ya llegue. -Sui ingresó al siempre pulcro hogar. Kagaho estaba limpiado la cocina, hizo un movimiento con la cabeza a modo de saludo. - Gracias por el dinero.

-De nada. -Me alegra que comiences hacer amigos, agrega para sus adentros. Sui es como un animalito pequeño... Siempre hay que hacer todo con sumo cuidado.

La semana pasa, tan rutinaria como de costumbre. Sui ya no quiere que el pase a buscarlo, alega que comenzara a volver con sus compañeros. Kagaho se muerde la lengua, algunos de esos compañeros tienen aspecto de problemáticos. Acepta darles el beneficio de la duda, dado que el tiene el mismo aspecto a pesar de no ser alguien que busque problemas.

Mas bien los evita... Como ahora le encantaría evitar al señor Hades Canvas. Hace mas de media hora que esta parado cerca de la puerta de acceso al edificio. Había salido antes del trabajo, solo para evitar a ese sujeto... Comenzaba mucho mas temprano su jornada laboral, solo para evitarlo. Habían pasado 10 días, desde hace tres que Hades aparecía ahí.

-Tan difícil es entender un no. -Gruño cuando comenzó a caminar hacia el sujetó- No me interesa su miel sobre hojuelas. No volveré a boxear, menos si usted será mi manejador.

-Yo no seré su manejador.

-Pero será el que le pague. -Gruño, no quería dar el brazo a torcer. Hades metió la mano dentro de su elegante abrigo y saco una tarjeta.

-Si cambia de opinión, el numero de la oficina esta ahí. -Se da la vuelta y comienza a caminar hacia el auto negro que aparece, con una precisión asombrosa, antes que el llegue a la esquina del edificio. Kagaho le ve subirse, al mismo instantes que su viejo celular comienza a sonar.

Saca el objeto de su bolsillo, es un modelo antiguo... Solo llamadas y mensajes, no necesita de ninguna otra cosa. A parte es mas barato de mantener y mas resistente.

-¿Si?

-¿Es el señor Bennu?

-Si ¿Quien habla?

-Llamamos desde la dependencia policial 8.

-¿Por que? -Sui, algo paso con Sui... Siente pánico .

-Tiene que venir a retirar a su hermano.

Dependencia policial n8. Treinta minutos después.

Sui no levanta la vista del suelo, Kagaho no le mira ni siquiera le dice palabra alguna. Solo por que un alma caritativa vio el momento en que el otro chico metía el objeto en su mochila, es que no esta tras las rejas. Kagaho le había dicho que mirara bien el accionar de sus amistades, su hermano le había prevenido y ahora estaba en ese lio.

Había defraudado la confianza de su hermano y ahora lo había metido en problemas. El peor temor de Kagaho se había cumplido, servicios infantiles quería echar un ojo a su familia.

Todo el camino de regreso fue silencioso, Sui a cada momento se sentía peor. Quería que su hermano le gritara o incluso le zarandeara como lo hacia su madre...

Quería sentir... Que su hermano aun lo quería.

Que aun le importaba.

-Kagaho. -Su hermano no le respondió- Kagaho... -No obtuvo respuesta de nuevo. Llegaron al edificio y su hermano abrió la puerta, ingreso sin decir palabra alguna.

Departamento.

Kagaho seguía sin decir palabra, Sui se sentó en la modesta mesa comprada de segunda mano y observo la espalda de su hermano. El mayor estaba tan tenso que sus movimientos parecían los de una maquina.

-Kagaho.

-Vete a tu cuarto, te llamare cuando este la cena. -Fue la mecánica respuesta, el mas joven de los hermanos tomo sus cosas y fue a la única habitación del lugar.

Continuara.