Summary: Bella ingresa a un instituto de hombres para poder jugar básquetbol ya que a su equipo lo han corrido. Pero no todo es fácil cuando debes compartir cuarto con el capitán del equipo masculino.
¡Hola otra vez! Segundo capítulo al segundo día. Me pareció bien subirlo de inmediato porque a veces el primer capítulo engancha a la gente pero un segundo capítulo siempre te da mejores resultados.
Este capítulo es mucho más gracioso, de hecho, me reí bastante escribiéndolo . Desde este capítulo se notarán algunas diferencias con la película, o pistas que le darán otro camino (totalmente diferente) a la historia.
¡Gracias a las personas que dejaron rewiews! A CullenOrange: ¿no crees que le daría un toque divertidísimo si Violet (versión Men's Scool of love) se subiera la polera? Um… me lo pensaré xD y a las demás por apoyarme en una historia diferente a las que comúnmente se leen.
Se aceptan todos los buenos y constructivos rewiews que podrían ayudarme a darme una idea de qué es lo que quieren.
¡No está demás agregar las características de la historia!: OoC (¡mi primer fic en tercera persona!), UA, BxE, AxJ,RxE, cánones normales de descripciones físicas y… eso!
Disclaimer: Si hubiese escrito cualquier libro de la saga Crepúsculo definitivamente no estaría publicando aquí. ¡Pero si que les haría rebajas para comprar mis libros!
¡Provecho!
Jazz
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Cap. 2: Preparativos
-¡Mamá! Creo que pasaré una temporada con papá.-
René volvió de inmediato al cuarto de Daniel y miró a su hija con ojos atónitos.
-¿Qué? ¡Pero por que! ¿Piensas dejarme sola a dos meses de tu fiesta de debutantes?- le dijo con unos ojos a punto de las lagrimas.
-No mamá, estaba pensando que… como Daniel se va a donde papá, Lauren también estará ahí y… bueno, creí que tal vez ella podría ayudarme a lo de la fiesta de señoritas- le sonrió tratando de poner la cara más inocente que pudo.
-¡Oh hija! Que orgullosa estoy de ti, ¡por fin aceptaste ser una debutante! Deberé… llamar ahora a tu padre para avisarle- dijo con una mueca en la cara.
-¡No! Ya le avisé… recién- hizo una mueca excesivamente fingida, genial.
-O-ok, debes llamarme todos los días cariño. Y acuérdate de no faltar a clases- terminó, dando la media vuelta.
Eso era lo espectacular de tener padres divorciados, pensó Bella, ninguno se enteraba de nada. Sonrió, debía de llamar de inmediato a Alice y a Rose.
-¡Bella estás loca!- gritó una Rose desesperada, ya era la tercera vez que decía lo mismo- ¿Cómo se te ocurre ser tan arriesgada? Te pillarán y ahí si que estarás en problemas.
-Rose, deja de criticar, ¡a mi me parece genial!- Alice daba saltitos al alrededor de Bella, su emoción se le notaba a un kilómetro de distancia- ¡haaaay Bella! Hay tanto que hacer… ¡debemos avisar a Laurent!
Uf, la reacción de sus mejores amigas ante el plan maestro de Bella era contradictorio y estresante. Por supuesto, era algo por lo que cualquiera hubiese reaccionado de forma sorpresiva, pero el riesgo era un denominador común entre los mellizos Swan. Y definitivamente la idea de hacerse pasar por su mellizo para poder entrar al equipo de básquetbol del New Dawn Institute y así ganarle su actual colegio era arriesgadísimo. Y le gustaba la idea.
-Ok chicas, tengo estos dos días para preparar todo, desde actuar como un chico hasta el look de uno- Bella miró con una sonrisa a Alice, los cambios de look eran su especialidad.
-¡Está bien! Me rindo- suspiró Rose- pero realmente no entiendo como puedes cambiar tu popularidad y tus amigos por un simple partido de básquetbol.
-Un simple partido de básquetbol que nos hará volver a las prácticas- le corrigió Bella- ¿acaso no quieres ganarle a las odiosas de La Push?-
Rose hizo una mueca. Odiaba a las chicas del colegio Quileute y sabía que, para patearles el trasero, debían hacer todo lo posible para regresar a las prácticas. Por un instante el bienestar de su mejor amiga pasó a un segundo plano ante la perspectiva de restregarles en la cara una victoria al colegio de la reserva y por fin demostrarles quienes eran las mejores. Así es, la rubia tenía serios problemas de ira contra quienes la miraban en menos.
-Debemos llevarte AHORA a la peluquería de Laurent- resolvió Rose y una sonrisa se les dibujó en el rostro de Bella y Alice. Habían convencido a la más complicada de las tres y eso quería decir que el plan ya iba en marcha.
Ya en el salón de Laurent, las tres chicas se encontraron con una nueva negativa. ¿Qué hacía falta para explicarle al mundo lo que realmente necesitaban para volver a jugar? Rose y Bella estaban desesperadas pero Alice siempre fue la más conciliadora de las tres y tenía tan buenas ideas para la ayuda de su amigo estilista que incluso se reía sola.
-Laurent, cariño, sé que estás preocupado por Bella- comenzó Alice pero Laurent la interrumpió.
-No preocupado Alice, PREOCUPADISIMO- le corrigió su amigo- es cierto que Bella tiene un carácter terriblemente fuerte como para parecer un chico- Swan le hizo una mueca imitando una sonrisa totalmente irónica- pero sé como son los chicos y si se llegan a enterar de que es una chica…
-No creo que sea exactamente eso lo que le preocupe a Bella- aportó Rose mirando a su amiga con una sonrisa pícara- eso sería la guinda de la torta para una venganza extremadamente dulce para su comprensivo novio.-
-Jaja Rose, pero ese no es parte del plan- cortó Bella- Laurent, cariño, ¿me ayudarás? Sabes muy bien lo importante que es para mi jugar básquetbol, si no puedo estar en las prácticas jamás podré entrar a una universidad por beca deportiva- le rogó la castaña.
-Chicas, alto. Sé como manejar esto- las paró Alice- Laurent, sé que te preocupas y todo pero si nos ayudas no solo ganarán las chicas sino que también tú.
Laurent la miró extrañado pero Rose y Bella veían lo que se venía. A veces las chicas eran más arriesgadas de lo que parecían.
-Tengo algo para ti- siguió Alice mientras revolvía su bolso y sacaba su celular- tendrás el número de Daniel- terminó con un brillo en los ojos.
Laurent pensó seriamente por cinco segundos, analizando todos los pros y los contra de la situación. Si lograba hacer lo que Bella pedía sería un triunfo para su carrera de estilista y estaría ayudando a una muy buena amiga, tendría el número del hermano de la castaña y estaría en un plan realmente emocionante, exactamente lo que le faltaba a su vida. Por otra parte el solo hecho de que pillaran a su amiga y que su loca y devota madre la mandara a un internado como castigo le partía el corazón. Pero, aún así, los pro ganaban por paliza a los contra.
-No puedo creer que vendas a tu hermano por solo pedirme que te convierta en un chico, Bella- le guiñó un ojo. Las chicas saltaron y chillaron de alegría- pero alto. Alice, me darás el número solo al final de su plan y siempre y cuando les devuelvan las prácticas.-
-Laurent, eres un amor- lo besó Rose.
-Después me lo agradecen chicas, tenemos trabajo que hacer- resolvió Lurent, agarrando la muñeca de Bella y sentándola en una de las sillas.
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-Laurent, ¿estás seguro que esta peluca no se me saldrá?- le preguntó Bella a su amigo en el auto, ya frente al internado.
-Solo si te arrancan esos mechones de pelo- le respondió, apuntando cerca la las sienes- ok Bella, sal y patea unos cuantos traseros.-
Bella se bajó del auto en el momento que pasaba una bandada de palomas.
-¡Ahhhh!- gritó Bella, con el tono más agudo de lo normal. Laurent se bajó de inmediato del auto y comenzó a gritar imitando a Bella.
-¡Ahhh!!Ahhh! estás palomas que me arruinan el cabello- le guiñó un ojo a Bella mientras los chicos que se encontraban alrededor lo miraban extrañados y precavidos.
-Di algo masculino, Bella- le susurró Laurent al notar a una sombrada Bella. Y es que ella jamás había odio a su amigo gritar de una forma tan exageradamente femenina. Es cierto, Laurent podía ser gay, pero nunca actuaba como una chica.
-Jajajá, Laurent, por dios, ¡a los machos no nos asustan ese tipo de mierda!- casi gritó una exageradísima Bella con la voz más ronca de lo que debía poner.
Uno de los pocos chicos que no había huido ante los gritos de Laurent lo hizo ahora ante el comentario de Bella.
-¡Si! Laurent, ¿lo viste? Me salio tan masculino- le susurró la chica al oído de su amigo, mientras ambos se abrazaban y daban saltitos. Bella se dio cuenta de lo incorrecto que estaría eso de ser un chico y se apartó de inmediato.
-Ok Bella, la prueba de fuego- le dijo Laurent elevando tres dedos.- Escupir.-
Bella trató de hacer un sonoro ruido de sus pulmones hasta su garganta y escupió algo que debió ser asquerosísimo, pero solo salió saliva, y que casi la ensucia.
-Saludar- siguió Laurent, haciendo caso omiso al casi lamentable intento de escupir.
Bella agarró la mano de Laurent, lo atrajo hacia si y chocaron los hombros… y sus cabezas.
-¡Auch! ¿Por qué mierda hacen este tipo de cosas los hombres?- alegó Bella frotándose la frente.
-Porque este tipo de cosas los hacen ver más "fuertes y machos"- le explico por décima vez su amigo.-Bella, concéntrate.- y le volvió a mostrar el último dedo que quedaba arriba. "Acomodarse".
Bella llevó su mano hacia su entrepierna, agarró su centro y lo subió, tratando de "acomodar" lo que no tenía.
-¡No tan fuerte!- la paró su amigo- ¿crees que no duele?
-Lo siento- se le salió a Bella pero al ver la cara seria de Laurent se retractó- es decir, ¿acaso eres una niña, compadre?-
-Muy bien, ¡estás lista para ser Daniel!-
-Laurent, no se que habría sido de mi sin ti y las chicas- le sonrió una agradecida Bella.
-Agradécemelo ganándole a tu antigua escuela y dándome el número de tu hermano- le guiñó un ojo.- y una cosa más Bella, no te enamores.-
-No te preocupes Laurent, no he venido a eso… ¡ni que me interese tampoco!- le sonrió una despreocupada Bella mientras corría hacia el edificio.
-¡Llámame todos los días!- le gritó el peluquero, no estando seguro de si su "amigo" logró escucharlo.
Creo que algo no saldrá como estaba previsto, reflexionó Laurent entrando al auto…. Nada que Bella no pueda manejarlo, se confirmó con una sonrisa. Bella era una de las personas más fuertes que conocía.
Ya dentro del edificio, la confianza de Bella disminuía a cada segundo. Tantos chicos en los pasillos, lanzándose comida, jugando a la pelota y gritándose cosas, sin desmerecer el hecho de que todos la observaban. "¿mi peluca estará en su lugar? ¿Habrán descubierto que soy una chica?" pensaba a mil por hora la chica, pero no se le ocurría que era por ser la nueva del colegio.
Al doblar en la esquina del tercer piso de los dormitorios chocó con varios chicos y solo atinó a recoger sus bolsos pero al mirar hacia el frente se dio cuenta que estaban saliendo del baño… desnudos- bueno, con una toalla que les tapa lo necesario- se corrigió Bella. Ésta se sonrojó escandalosamente mientras se le salía un gritito por la garganta.
-Hey, ¿estás bien?- le preguntó uno de ellos pero al sentir la proximidad de sus cuerpos la chica se tensó y salió corriendo hacia su habitación.
Encontró la habitación 205 en el pasillo siguiente, sacó las llaves del bolsillo y entró rápidamente, dejando los bolsos en el sueño y respirando agitadamente. Trató de calmarse y se dirigió a una de las dos camas que se encontraba vacía.
Pero en ese momento se escuchó un clic en la puerta y entró un chico… uno de los que salían del baño. Bella lo miró descaradamente de arriba abajo y luego subió a su rostro. Era el chico más espectacular que había visto en su vida, solo comparable con un dios griego. Su cabello oscurecido por el agua estaba desordenado, corto, mientras se pasaba una mano que lo tiraba hacia atrás. Sus ojos, de un perfecto verde esmeralda, la miraban curiosos, seguidos por unas cejas prominentes y perfectamente dibujadas, su nariz era recta y perfecta, mientras que sus labios… oh dios mío, sus labios- gritaba el inconciente de Bella- eran ni muy delgados ni muy gruesos y estaban pronunciando algo que Bella no captó debido al ensimismamiento que le causaba aquel chico.
Ejém- carraspeó aquel joven de perfecto torso que seguramente lo habían esculpido.
-Oh, claro que debería tocar tu torso… ósea, la puerta… ¿decías?- fue lo primero que se le ocurrió decir a Bella saliendo de su ensoñación y dándose cuenta de las equivocadas palabras que salieron de su boca, avergonzada.
-Soy Edward Cullen- dijo, mientras se sacaba la pequeña toalla que le cubría lo único en el cuerpo que debía seguir escondido.
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Chicas, sé que después de leer algo relativamente cómico lo último que quieren es escuchar sobre algo más serio pero esta es la realidad y en algún momento todos tendremos que aceptarla. Haití está pasando por un mal momento y, aunque muchas son menores de edad, este país necesita ayuda. Tratemos de aportar nuestro granito de arena , ayuda al cuerpo y al alma y a muchas personas necesitadas.
Jazzzzzz
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