Capítulo 2 de nuevo entre tus brazos.
Woody miro con asombro esa casa a la que pensó jamás volvería, tenía un nudo en el estómago debido a la felicidad que experimentaba y al mismo tiempo por la extraña sensación de que su presencia ahí no era debido a nada bueno.
Dentro de la bolsa de la señora Davis subió las escaleras, paso frente a la puerta de Molly y de ahí dio vuelta a la derecha justo a su destino, esa puerta tan bien conocida para el Sheriff. La señora llamo delicadamente hasta escuchar la voz de Andy del otro lado preguntando quien tocaba.
A Woody casi se le cae el alma, estaba escuchado a Andy, su Andy. Habían pasado cerca de medio año con Bonnie pero aun extrañaba a Andy.
—Tengo algo para ti. —dijo la mujer intentando sonar alegre aunque no podía evitar tener esa mirada triste y preocupada.
La puerta se abrió levemente dejando ver uno de los ojos azules de Andy. La madre se apresuró a dejar al descubierto al vaquero cual si se tratara de una ofrenda de amistad.
Andy abrió grande los ojos al tiempo en que hacía lo mismo con la puerta de su cuarto y sus manos se extendían con la intensión de agarrar al pequeño muñeco de trapo.
—Woody. —Grito feliz de verle y se apresuró a estrecharlo contra su rostro.
El vaquero sintió desfallecer de felicidad controlándose lo mejor que podía para no levantar las manos y abrazar a su niño. Quería gritarle lo mucho que lo había extrañado y también que sin importar por cuantas manos tuviera que pasar a lo largo de su existencia para él siempre seria Andy su primer y único dueño. Su preciado niño. Sin embargo su alegría se vio turbada cuando su rostro se vio humedecido por las lágrimas de aquel joven que lo sostenía como si de una tabla de salvamento se tratara.
Woody estaba atónito, durante los muchos años que convivio con el muchacho jamás lo vio llorar por otro motivo que no fuera una rodilla raspada o hasta un golpe de un paso mal dado. Su corazón de juguete se quebró en mil pedazos. A este paso no resistiría mucho antes de descubrir su secreto con tal de poder consolar a Andy.
Andy dio las gracias y abrazo a su madre antes de volver a encerrarse dentro de su habitación.
El castaño se quedó varios minutos parado en medio de su habitación sintiendo entre sus brazos al vaquero.
—No sabes la falta que has hecho amigo. —Dijo elevándolo hasta tenerlo de frente. —Han pasado muchas cosas y… y no he sabido enfrentar solo circunstancias que pensé nunca se aplicarían a mi persona. Me hacía falta un amigo y tú… tú estabas lejos.
Woody quería patearse por idiota. Andy había dispuesto llevárselo a la Universidad por una razón y el había cambiado sus planes al meterse en la caja con los demás. Ahora estaba arrepentido, de haber estado con él quizá Andy no estaría tan triste o por lo menos no se hubiera visto solo.
Andy dio un suspiro y se dejó caer en la cama cuidando de colocar justo frente a sus ojos al vaquero, dio un suspiro y se quedó dormido. Woody levanto medio cuerpo apenas constatar que Andy dormía profundamente, sus manos sintieron la almohada húmeda y de inmediato supo que su Andy había estado llorando.
¿Qué le ocurrido en la Universidad? ¿Tan mala fue su experiencia que se vio en la necesidad de regresar? Y sobre todo ¿Por qué la madre de Andy lo había regresado? ¿Qué pensaba que podía hacer siendo solo un juguete?
No importaba el tamaño del problema ya vería como ayudar a su niño.
[…]
Buzz miro a Bonnie cuando esta corrió a la ventana mirando con tristeza incontrolable como se llevaban al vaquero. Sus manitas se aferraron a la cortina y sus pequeños hombros temblaron antes de dejar salir el llanto amargo por la perdida.
Bonnie no era tan diferente a Andy en cuanto a su preferencia marcada por el Sheriff, el vaquero era especial en muchos sentidos pero para esos dos niños se convirtió en un amigo indispensable. Nunca se lo dijo pero llego a profesarle cierta envida cuando Andy decidió ponerlos a todos en aquella bolsa mientras que al vaquero lo colocaba en las cosas que se llevaría, aquellas que le eran importantes e indispensables. A él lo desecho mientras se quedaba con el vaquero.
Después de ser puesto en manos de Bonnie olvido ese incidente y decidió no volver a pensar en ello. Ahora volvían a dejarlo atrás mientras Woody era de nuevo el héroe. ¿Que tenía el vaquero? ¿Por qué Andy y Bonnie lo valoraban tanto? Recordaba que cuando llego a casa de Andy, Woody le había advertido que se alejara del niño, que era suyo. Siempre se burló de aquella idea. Ahora no estaba tan seguro. Quizá ambos se pertenecían aunque aún no lo supieran.
[…]
Había pasado una semana desde que volvió con Andy, y en ese tiempo descubrió miles de cosas que jamás se le hubieran pasado por la cabeza. Andy ya no era el mismo muchacho jovial y despreocupado, no ahora su carácter rayaba en lo depresivo y antisocial y eso era gracias a un grupo de idiotas que eligieron a su niño como el centro de sus juegos. En pocas palabras Andy había estado soportando el abuso desde el primer día que piso la universidad.
Estaba en periodo inter semestral, una tregua temporal, pero eso no duraría más que las vacaciones de invierno y Andy volverían al infierno que era su vida estudiantil. ¿Qué podía hacer él? Solo era un juguete, incluso si se dedicaba a espantarlos de noche eso quizá salvaría a Andy por un periodo no muy largo. ¿y luego qué? No la solución debía ser permanente.
Noche tras noche había estado rezando porque su niño encontrara la fuerza para enfrentar a esos brabucones, suplicando que alguien de carne y hueso tomara su lugar y protegiera el dulce e inocente corazón de Andy. Nunca hubo respuesta y los días pasaban raudos. Una semana pronto fueron dos y esas dos tres y sin darse cuenta se acabaron las vacaciones.
Durante ese leve lapso Andy había recuperado un poco de su autoestima y seguridad, estar en casa con su madre y hermana hizo maravillas pero sabía de ante mano que todo ese temple se iría al caño en cuanto lo acorralaran en el primer callejón oscuro.
Esa última noche Andy con lágrimas en los ojos y temblando debido a lo que le esperaba se quedó dormido.
Woody espero hasta verlo caer profundamente dormido para levantarse. Estaba desesperado. Con tristeza miro por la ventana, esta era la primera vez desde que abrió los ojos que odiaba ser un juguete. Si tan solo fuera un humano, él protegería a Andy.
Afuera las estrellas brillaban y el vaquero se desesperaba porque incluso estaba negado a llorar su pena.
—Quiero estar con Andy. —Pidió con todo su ser al ver caer una estrella fugaz. Era una tontería lo sabía, pero que más daba estaba solo y abatido, daría cualquier cosa con tal de estar a su lado.
Continuara…
Bien llevan tres. Denme otros tres y están del otro lado.
Atte: Su demonio favorito. Ciel Phantomhive.
