Capítulo 1

-Buenos días Hikari-chan, Tomoko-chan –Y esa gran sonrisa.

-Buenos días, Shizuru-sama! –Respondieron al unísono ambas fans, al mismo tiempo que se sonrojaban levemente. Mientras se alejaba de ellas, Shizuru pensó que era muy temprano para que miembros de su club de admiradoras anduviesen dando vueltas por los pasillos... pero no le dió más importancia al asunto. En realidad no quería creer que fuese por ella...

Tranquilamente y con intenciones de demorarse se dirigió al salón del Consejo, ya anticipando lo que se iba a encontrar. Su plan resultó pero... no se iba a librar. Se detuvo frente a la puerta, se encomendó a Dios y a todos los santos, suspiró y la deslizó cautelosamente para encontrarse con... la nada.

-Uhm? –Soltó sorprendida: Haruka no estaba por ningún lado repartiendo quejas, como era usual en ella. Y mucho menos Yukino merodeaba por los alrededores. Se llevó el índice al mentón, en señal de estar pensativa- .... parece que hoy será un poco más tranquilo... pero me intriga saber dónde estará Suzushiro-san. Tal vez... planeando otra proeza que será llevada a cabo por el comité. En fin, la 'chica bubuzuke' está más que contenta! –Bromeó a costa suya, pues ya estaba enterada de su nuevo sobrenombre. No le molestaba, es más, en algún aspecto le parecía tierno. Sí, así era esa chica de mirada carmesí. Dócil, despreocupada, e imposible de incomodar. O sólo en parte...

Abandonó su bolso en un rincón, se alisó el uniforme y se dispuso a chequear los temas pendientes del día en la laptop. Pero era sólo para pasar el tiempo, mientras esperaba a que aquella azulada cabellera que tanto le fascinaba, cruzara imprudentemente la puerta ignorando a medio mundo y se acercara a ella en busca de ayuda, refugio, o simplemente compañía.

-Shizuru, baka –Susurró con los finos dedos sobre las teclas, esperando a que la máquina se encendiera- No te mientas. Sabes que estarás más que contenta sólo cuando ella...

Se detuvo. No arrepentida, pero si algo frustrada. Después de todo... su razón de ser se esfumaba cuando se veía privada de la belleza de esas dos brillantes esmeraldas. Por más que se cansaba de repetirle que no faltara más a clases (y no precisamente por eso, sino y más preocupada por su estabilidad en el colegio), Natsuki se mostraba más interesada en sus 'asuntos', y no hacía caso. Y a veces hasta llegaba a desaparecer semanas completas. Ojalá se diera cuenta de cuánto la extrañaba en esos días... de cuánto anhelaba el estar con ella...

Ni modo. Abandonó pronto el escritorio y se dirigió a la ventana con intenciones de abrirla de par en par, para así disfrutar más a gusto de la brisa matutina. Estaba en lo correcto: aquella hora parecía ser la más indicada. El paisaje primaveral le daba a los jardines de Fuuka Gakuen un aspecto tan... apacible... los pájaron trinaban ansiosos, delicados pétalos ondeaban en el aire, los estudiantes se veían llenos de entusiasmo y energía y, sin embargo, a ella no le bastaba. Le seguía faltando su cielo. Ese terco cielo que no se dignaba a aparecer frente a ella y traer la luz del sol consigo. Como tantas otras e incontables veces, lo repitió casi para si.

-Natsuki...

Aún se encontraba admirando el exterior de espaldas a la puerta, cuando escuchó que ésta se abría. Posó con suavidad una de sus manos en su cabello, y esperó. Siempre lo hacía. Se enteraba de quién se trataba sólo cuando comenzaba a escuchar la voz. Nunca miraba antes. Extraño? A ella le parecía interesante. O le gustaba fantasear con que alguna de esas veces sería ella, llamándola suavemente, acercándose cada vez más...

La puerta se cerró. Por el ruido, intuyó que los pasos se habían detenido justo frente al escritorio. Pero sin decir palabra alguna. Ella, con su característica paciencia infinita, continuó esperando. Su corazón estaba tranquilo. Era prácticamente imposible que Natsuki estuviera ahí. Conocía sus horarios como la palma de su mano, y... la peliazul no era precisamente 'madrugadora'. Como nadie rompía el silencio, preparó una de sus falsas sonrisas para darle la bienvenida a quien fuera que estuviese detrás.

-K-Konichiwa... Shizuru-sama... –La saludó la tierna voz, cuando ya se estaba dando por vencida. Tardó en reconocerla, pero finalmente se giró y observó serenamente el rostro de otra de sus jóvenes fans.

-Konichiwa, Asumi-chan –Devolvió el saludo, marcando ese característico acento de Kyoto- Es un tanto temprano, pero por supuesto me da gusto verte. Puedo ayudarte en algo?

Los vivaces ojos color ámbar de la chica destellaron y se dirigieron al suelo con rapidez. El leve sonrojo aumentó.

-... s-sólo quería... agradecerle.... por l-la clase extra de... Química... yo... obtuve una... buena calificación en... el examen de ayer...

Naturalmente Shizuru sonrió un poco más, satisfecha por los frutos de su buena voluntad.

-Por nada. Pero, Asumi-chan, prométeme que nunca dejarás de sonreir de esa manera tan alegre. Es un trato?

Si hubiera dicho aunque fuera una palabra más, la pobre Asumi no hubiera sabido cómo escapar. Nerviosa, rebuscó en su mochila hasta que finalmente dió con un pequeño paquete. Lo observó, y se lo extendió a la castaña.

-....to-tome...!... es .... un obsequio que... quiero darle... gra... gracias de nuevo...!

Sin dejarla esperando, Shizuru lo tomó entre sus dedos con delicadeza. Pero ya no podía sonreír más... u^^

-Arigatou, Asumi-chan. Me alegra que hayas entendido el tema.

-.....ahh... go-gomen....! Shizuru-sama....! –Y dicho esto, la chica salió corriendo del salón, dejando a Shizuru bastante divertida. Pocas se comportaban tan nerviosamente. Entonces observó el paquete segundos antes recibido. Tan calma como siempre, se tomó un tiempo más en la ventana, y luego volvió a sentarse para abrirlo.

Desprendió el papel sin romperlo, y lo desplegó hacia los lados. En cuanto vió el contenido detrás del envoltorio, dejó escapar una risa suave. Le agradó a pesar de no ser partidaria del maquillaje. El set estaba compuesto por lo fundamental: lápiz de labios, delineador, máscara para pestañas, y un juego de sombras para párpados no tan notorio. Y ella que sólo se había maquillado un par de veces en toda su vida! Aún así, decidió hacerlo por Asumi, e hizo uso de las sombras y la máscara antes de continuar con su labor diaria. Le gustó el resultado que pudo apreciar en el espejo de mano.

**************

Aceleró un poco más. Su minifalda, su chaqueta y parte de su cabello danzaban al compás del viento. No se detuvo ni al entrar en los jardines, y con el ensordecedor sonido del motor alertó a un par de chicos, que se salvaron de ser atropellados por escasos milímetros. Más preocupada por el trecho final, ignoró los gritos e insultos y trató de buscar un lugar para detenerse. Se le cruzaban en el camino miradas de asombro, admiración, temor, rencor...

Miraba a ambos lados repetitivamente, cuando al mirar al frente por un segundo, soltó una exclamación de sorpresa (cubierta por el casco) y frenó bruscamente. A tiempo! La motocicleta quedó de lado tras dejar una negra marca de los neumáticos en el piso, y una leve humareda en el aire. Se hizo el silencio total ante el oscuro semblante de la directora del Comité Ejecutivo, quien se encontraba graciosamente parada con las manos en las caderas, sólo a centímetros del humeante vehículo. A pesar de que casi estuvo bajo los neumáticos, no se inmutó en ningún momento. Había conseguido que la rebelde se detuviese.

"Oh, maldición..." Cruzó por la mente de Natsuki, aún aturdida. Obviamente no estaba de humor, y tampoco se lo había esperado. Cerró los ojos, se quitó el casco, se acomodó el cabello, y bajó de la moto quedándose apoyada en ésta, poco más que sugerentemente. Dedicó a su obstáculo una mirada de 'Apártate, demente suicida'.

-Haruka-chan...! –Exclamó sin aliento Yukino, tras haberse acercado corriendo- Te... te encuentras bien...? No debiste...

-Omae wa... –Susurró la peliazul con todo el desgano del mundo.

-KUGA! QUÉ RAYOS CREES QUE HACES?! –Exclamó la rubia casi en su oído, ignorando a la preocupada Yukino y con la vena de la frente a punto de estallarle- CREÍ HABER SIDO CLARA EN LO REFERENTE A LOS VEHÍCULOS DENTRO DEL CAMPUS DEL COLEGIO!!

Cuando hubo dejado de gritar, Natsuki se quitó molesta la mano del oído, y volvió a ponerle la misma cara de antes. Sólo que ésta vez, con un dejo de 'Vete al diablo'.

-Haru...

-No, pero ésta vez no te salvarás! Yo personalmente me encargaré de que recibas un castigo ejemplar! Me oíste? Veo que no te es suficiente el no asistir a clases casi nunca... Pero eso cambiará! YO, SUZUSHIRO HARUKA ME ASEGURARÉ DE ESTABLECER EL ORDEN EN LOS PASILLOS DEL HONORABLE FUUKA GAKUEN, DÁNDOLE A LOS REBELDES COMO TÚ SU MERECIDO! –Finalizó con las típicas pose y sonrisa de líder. Entonces varios curiosos se quedaron viéndola desde todas direcciones, y Natsuki comenzó a tener un poco de miedo por el castigo.

-Y ahí va de nuevo... –Murmuró alguien.

-Es que no se cansa de gritar...?

-Definitivamente necesita un novio... –Y muchos otros comentarios.

-Yukino! –Llamó indiferentemente Haruka, a lo que la tímida chica acudió de inmediato- Por favor, dime quiénes son los que ya han cometido faltas hasta este momento. Todos ellos serán los compañeros de Kuga en el sigilo...

Natsuki se inclinó hacia atrás arqueando nerviosamente las cejas. Haruka tenía cara de bruja malvada.

-Es 'castigo', Haruka-chan. Pues... hace diez minutos, de camino hacia acá, descubrimos a Yuuki Nao en posesión de un maletín ajeno que luego comprobamos era el extraviado ayer en la sala de profesores. Más específicamente, la propietaria es Yuhko-sensei. Y.... eso es todo. Yuuki-san y Kuga-san –Concluyó Yukino con una sonrisa.

-Con que Yuuki y ahora... –Dirigió su vista a Natsuki- Kuga, eh? Ambas en falta. Esto se ve divertido... Muy bien! Ya he decidido cuál será el castigo! Sólo falta la aprobación del Consejo. Entonces... vamos hacia el salón a por ello! –Y dicho esto, tomó a Natsuki del brazo y se dispuso a jalarla. La peliazul no pudo zafarse, por lo que terminó siendo arrastrada mientras lanzaba quejas y exclamaciones en contra de Haruka. Yukino, por su parte, se encargó de llamar por radio a varios efectivos del Comité para que estacionaran la motocicleta en la calle, donde se supone que es debido.

**************

Tras cruzar el jardín y comenzar a transitar los pasillos del establecimiento, Natsuki se rindió y siguió sin protestar a una sonriente y decidida Haruka. Pero a poco de llegar al salón, Mai apareció de pronto y se la llevó por delante, terminando las dos en el suelo. Natsuki se alegró de tener su brazo libre por fin.

-.....ay.... aahhhmmmmm...... –Se quejaba Mai-... ah... Kuga-san… ??....pero qué… ? –Y entonces vió a Haruka en el suelo, medio desmayada- .....Ah...! Gomen,

Suzushiro-san....! estás bien...? Yo...!

E intentó levantarse y ayudarla, pero justo en ese momento una sombra de ojos color amarillo sol saltó en el aire y aterrizó sobre su espalda, provocando una nueva caída. Terminaron una encima de la otra, con Haruka como base. u¬///¬

-Mai! Trajiste el almuerzo, verdad? –Exclamó Mikoto sonriendo, y sentada sobre su espalda como si se tratase de una montaña- ...Mai...? –Insistió al no obtener respuesta. Era una escena de verdad cómica. Natsuki cerró los ojos, y sin importarle demasiado, se apoyó en la pared con los brazos cruzados.

-Mi... ko...to... apártate... –Balbuceó Mai.

-Eh? –Respondió la niña sin entender demasiado. Para suerte de la pelinaranja y de Haruka, Yukino llegó enseguida con una caja en las manos. Al verla con detenimiento, Mikoto volvió a dar un salto y se aproximó a ella derramando saliva.

-Mikoto-chan, esto es para ti –Sonrió la chica de gafas- Por qué no vas a la cafetería y esperas a Mai-chan ahí mientras te lo comes?

-Almuerzo!!!! –Gritó la pequeña gata, tomó la caja y no tardó en desaparecer. Yukino se aproximó a Mai y la ayudó a levantarse, y acto seguido se dedicó a despertar a Haruka.

-Auch.... esa Mikoto... –Se quejó Mai mientras se sobaba la cabeza. Miró a Natsuki inquisitivamente -... Ehmmm... Kuga-san... qué haces tú con Suzushiro-san...? Acaso...??

La peliazul la miró nada amigablemente.

-... no te incumbe... ocúpate de tus asuntos –Y volvió a cerrar los ojos.

-... pues perdóname... –Le replicó Mai. Se volteó dando un suspiro, y esta vez se encontró con la nada amigable mirada de Haruka, apenas recuperada. Se asustó.

-Tokiha Mai... NO TE HE DICHO QUE ESTÁ COHIBIDO CORRER POR LOS PASILLOS??! –Vociferó la rubia a los cuatro vientos- Te das cuenta de que me has hecho perder tiempo valioso?

-Haruka-chan... es 'prohibido'... –Susurró Yukino.

-....ahhh... si, creo.... que si, Suzushiro-san... Gomen...! –Le rogó Mai usando también sus manos. Entonces Haruka comenzó a dar otro discurso acerca de las reglas, los peligros de incumplirlas, de la falta de dureza frente a ellos de Fujino-kaichou. O sea, la misma palabrería de siempre (y con los mismos errores de vocabulario...).

-Haruka-Chan... –Volvió a llamar Yukino con una mano en su hombro.

-Ahora no, Yukino! No ves que estoy en medio de algo importante?

-Pero...

-A ver, qué sucede Yukino?! Dime.

-... es que... se nos escapó... –Dijo señalando un contorno vacío en la pared. Haruka se quedó de piedra, y Mai aprovechó para escapar también.