Hola aquí mis queridos lectores y lectoras!

Como dicen, lo prometido es deuda, aquí les traigo el segundo capítulo de mi pequeña historia. Lamento la tardanza, pero con la facultad y el trabajo me es difícil escribir en tan poco tiempo, pero con su apoyo estoy motivado a continuar la historia y no abandonarla.

Una aclaración antes de comenzar, en este como en el anterior capitulo aparece el nombre de Starshield que curiosamente apenas hace unos días leí otro Fanfiction y también ahí aparecía; debo aclarar que no copie ese nombre, lo imagine y me gustó mucho. Si alguien piensa que lo robe, pues no es asi, vale? Después de todo, como el viejo dicho dice: Grandes mentes piensan igual jajajaja.

MLP: FIM no me pertenece sino a la gran Lauren Faust. Hago uso de los personajes con fines de diversión y entretenimiento.

Summary: El Reino de Equestria se ve amenazado por un viejo y letal enemigo. El Siervo del Rey tiene una misión malvada y para cumplirla debe acercarse a las portadoras de los Elementos de la Harmonia. Solo el arma mas poderosa de todas podrá hacer frente a esta , ¿Estas dispuesta a morir por amor?

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Crónicas de Equestria I

El Siervo del Rey

Capítulo 2: Fiestas de Bienvenidas y Despedidas. Primera Parte

-¿Cuál es su nombre señorita?-

-Twilight Sparkle. Un gusto Rage, y por favor, háblame de tu- dijo la pony de pelaje morado.

-Entonces, señ…Twilight, ¿podría decirme donde se encuentra la biblioteca?- preguntó el ambarino sonriendo amigablemente. La pony asintió y con un movimiento de la cabeza le indico seguirla.

Avanzaron algunos metros sumidos en completo silencio, cada uno en sus propios pensamientos sin darse cuenta que ambos estaban en el pensamiento del otro. Rage caminaba siguiendo a la pony mientras observaba todas y cada una de las construcciones de Ponyville, así como sus peculiares habitantes, y no lo decía porque estos fueran ponys, unicornios o pegasos, sino por su forma de vida, todos felices, sonrientes, con esperanzas de vida. En el fondo, muy en el fondo lamentaba lo que ocurriría en un futuro.

Twilight por otra parte caminaba intentando no prestar atención al tenso silencio que se había formado entre el recién llegado visitante y ella. Giró la cabeza y lo vio de reojo, viendo como el observaba muy entretenido a su alrededor. Observó cada una de sus facciones, desde sus brillantes ojos dorados hasta su pequeña y casi invisible sonrisa. Bajó su mirada hasta su cuello donde encontró unas pequeñas cicatrices, se sorprendió por esto, no era un lugar común para heridas que dejaran marca. Sin esforzarse mucho encontró innumerables cicatrices en el pelaje del extraño, y esto le intrigo en sobremanera, que clase de actividades realizaría para terminar tan lastimado.

Rage avanzaba sabiéndose observado por la pony que caminaba frente suyo. No se sentía cómodo siendo en centro de atención, pero debía dejarlo pasar, después de todo estaba actuando como alguien distraído. Dispuesto a terminar con el silencio, abrió la boca para hablar.

-¡Twilight!- grito alguien más.

Ambos ponys voltearon hacia la dirección dónde provenía la voz. Twilight sonrió y Rage levantó una ceja por el curioso personaje que venía hacia ellos dando saltos en lugar de caminar. Una pony rosada con la crin esponjada de un color rosa aún más fuerte, paso de largo frente al potro hasta acercarse a su compañera y saludarla de forma efusiva.

-¡Twilight! ¡Necesito tu ayuda!-

-Tranquila Pinkie, ¿Qué sucede?-

La pony rosa se mordía el labio nerviosamente mirando a todos lados. Su vista barrió los alrededores de forma rápida hasta encontrarse con la mirada extrañada del viajero y como si la preocupación de la pony jamás hubiera existido ella se acercó rápidamente ante el sorprendido pony quien retrocedió un paso.

-¡Hola! ¡Soy Pinkie Pie! Eres nuevo aquí, ¿verdad? ¿Cómo te llamas?- dijo la pony sin dejar de sonreír.

Rage observó a la recién llegada con los ojos desorbitados y la boca ligeramente abierta. La capacidad de hablar tan rápido de forma que solo se entiendan unas pocas palabras podría considerarse como una habilidad… o en el peor de los casos, como un defecto. Miró a Twilight pidiendo ayuda, no sabia que contestar, solo entendió "aquí" y "llamas", sinceramente no creía que se refiriera a que hubiera fuego cerca.

-Pinkie, él es Rage, está de paso por Ponyville- dijo Twilight sonriéndole al pony. –Y Rage, discúlpala, es solo Pinkie Pie siendo Pinkie Pie-

Rage levantó la ceja ante la curiosa pony frente a él y le sonrió. –Un placer conocerte Pinkie-

-¡Un nuevo amigo!- decía la pony rosa saltando de un lado a otro ante la mirada divertida de Twiligth y Rage. Pinkie se detuvo en medio de un salto y corrió hasta colocarse frente al semental –¡Debes ir a Sugarcube Corner a probar las delicias que hacemos! ¡Debes ir hoy para tu fiesta!-

Rage volvió a quedar sorprendido de la velocidad de las palabras de Pinkie. –Sinceramente no me gustan mucho las fiestas, lo siento señorita Pinkie-

Ambas ponys bajaron la mirada decepcionadas, Rage notó esto y soltó un pequeño suspiro. "Debo aparentar ser más sociable si quiero ser aceptado" pensó.

-Supongo que sí es solo una celebración pequeña, no estaría mal-

Como si de conjuro se tratara Pinkie Pie volvió a sonreír sin algún rastro de desilusión en su rostro. -¡Sí! Al atardecer, ¿sabes dónde es?-

-Yo lo llevare Pinkie, todo saldrá bien-

Ambos voltearon a ver a Twilight, una sorprendida por que sabía que a ella no le gustaban demasiado las fiestas y el otro por conocer tanta amabilidad. Twilight se sonrojo ante las insistentes miradas, abrió la boca y ninguna palabra salió, la cerro y la volvió a abrir sin poder articular ninguna palabra.

-Está bien, Twilight. ¡Nos veremos luego!- dijo Pinkie alejándose a todo galope.

Ambos ponys se quedaron esperando en un silencio incomodo después de que la pony rosada se fuera. Twilight buscaba la razón por la cual había hablado sin pensar, ofreciéndose a acompañar a un extraño. "Amabilidad, nada más. Eres muy amable Twilight" se dijo así misma sin notar el brillo extraño en los ojos de Rage, quien confiado, se creía tener a la pony de pelaje morado en sus cascos.

-Deberíamos avanzar, ¿no lo crees así, Twilight?-

Twilight salió de sus pensamientos para ver la sonrisa que le dedicaba el pony de pelaje azul oscuro. Vio sus ojos y volvió a sentir sus mejillas inundarse de rubor. Dirigió la mirada hacia otro lado, no queriendo mirar más los ojos de Rage. – Si, va..vamos ya-

Ambos caminaron durante unos minutos hacia la biblioteca. Al llegar la pony morada abrió la puerta y ambos entraron al recibidor, volteó a los lados intentando buscar a su fiel amigo. -¡Spike! ¡Spike!- gritó la pony sin respuesta más sin embargo algunos ruidos se escucharon en el piso superior.

-¡Ya voy Twi!- se escuchó la voz. Ambos ponys avanzaron hacia donde se encontraban la mayoría de los libreros. Ahí Rage quedo cautivado con la cantidad de libros que podría leer, libros con portadas tan empolvadas y arrugadas que gritaban su antigüedad y otros tan relucientes que se notaba a distancia que eran nuevos. Twilight notó con alegría como su nuevo amigo se quedaba prendado de la gran colección de libros que ahí se encontraba, una calidez inundó su pecho al ver la sonrisa tranquila del pony y sintió su corazón latir desbocado.

Escuchó que alguien se aclaraba la garganta a su lado y se sorprendió al ver a Spike viéndola de manera suspicaz. Sus mejillas se llenaron de un ligero rubor al notarse descubierta por su fiel amigo dragón que había bajado. ¿Qué me pasa? ¿Por qué me pongo nerviosa? Se preguntó a si misma sin hallar respuesta.

-Ho..Hola Twi- dijo Spike al descubrir a su amiga observando al pony de pelaje oscuro.

-S..Spike amm, no vi cuando bajaste-

-Sí, me di cuenta Twi- dijo con una sonrisa suspicaz.

Rage volteo rápidamente al escuchar una nueva voz en el lugar y se sorprendió al ver al pequeño dragón ante él.

-Spike, él es Rage. Es un semental viajero, me preguntó sobre la biblioteca- dijo Twilight.

-Ya veo, y ¿de dónde vienes, Rage?-

La pony morada frunció el ceño ante la pregunta hecha por su amigo. –Spike, es de mala educación interrogar a los demás… por muchas ganas que tengas de hacerlo- terminando lo dicho en un pequeño susurro.

-Descuida Twilight, no me molesta- dijo con una pequeña sonrisa. –Vengo del sur, de las Tierras Exteriores-

-¿Te…te refieres a la tierra de los Dragones? ¿Las Badlands?- preguntó sorprendida Twilight.

Rage asintió como respuesta. Spike, en un acto sorpresivo se colocó frente al semental y con ojos brillosos abrazo la pata del pony.

-¡Dime! ¡Dime como son los dragones de allá!-

-Tranquilo amigo, te lo contare en otra ocasión ¿vale?-

Rage sonrió ante la cara de ilusión que puso el pequeño dragón. En realidad le sorprendía el hecho de haberse encontrado con uno aquí en Ponyville, incluso aunque fuera un bebe. A decir verdad, los dragones, incluso siendo crías eran feroces y de cuidado si estaban en manada. Después de todo, él y sus camaradas no habían sobrevivido solo por suerte, aunque seguramente no era buena idea contarle al pequeño Spike que él había asesinado a varios dragones antes… Sonrió ante ese pensamiento.

-Por cierto Rage, no es de mi incumbencia, pero si eres un viajero, ¿tienes dónde dormir?-

El recién nombrado se quedó pensativo un momento, ciertamente no había pensado en ese detalle, y no era algo que le preocupaba en demasía. –No lo sé, cualquier lugar es bueno, Twilight- dijo el pony con una pequeña sonrisa.

-Entonces, ¿Por qué no te quedas aquí Rage?- preguntó Spike alegre por la idea de hablar con el viajero.

Twilight se sorprendió por la respuesta de su pequeño asistente. ¿Rage? ¿Quedarse en su casa? ¿Bajo el mismo techo? No, claro que no. A menos que durmiera en la habitacion de Spike, porque ese semental no dormiría en la cama que estaba frente a la suya, menos en su propia cama… "¡¿Cómo se te me ocurre pensar en dormir en la misma cama?!"

Twilight desvió la mirada con las mejillas sonrosadas ante la mirada curiosa y divertida de sus compañeros. A pesar de que ninguno podía conocer los sentimientos de la unicornio, ver a Twilight Sparkle nerviosa y sin saber que decir era algo nuevo, al menos para Spike. Rage ne cambio solo disfrutaba causar vergüenza a la pony frente a él.

-Twilight, ya está atardeciendo. ¿Crees que podamos ver algo más?- pregunto Rage con esperanzas de conocer más Ponyville.

-Oh, claro. Debemos ir con Pinkie Pie-

-¿Pinkie? ¡Habrá una fiesta! ¿No es así?- Spike saltaba de emoción, él no iba a muchas fiestas hechas por la pony rosa, pero cuando asistía se divertía en grande. –¿Puedo ir Twi? ¡Por favor!-

-Claro que si Spike, vamos-

Rage abrió la puerta amablemente para que la pony y el dragon pasaran. Salió y vio como la luna iba ganando terreno al sol. Pronto iniciaría la primera fase del plan y el seria quien daría paso a una nueva era, una era de paz y regocijo para los suyos.

-Rage, ¡vamos!- gritaron Twilight y Spike.

Sonrió, era solo cuestión de tiempo para terminar con esta farsa.

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-Señor, no hay nada más que sombras en este lugar-

Starshield miró confundido el gran espacio cubierto de oscuridad en el que estaban. Era increíble que aun viendo el sol en el cielo, ellos estuvieran en sombras. Incluso el calor era inexistente en este paraje, un viento helado acariciaba sus pelajes erizándoles el pelo.

Él y sus guerreros habían salido al amanecer por órdenes de la princesa del sol a una misión de investigación. Mas sin embargo, no estaban preparados para lo que encontraron en ese lugar. Cuando llegaron a las tierras áridas del sur, viendo las interminables llanuras solo alcanzaron a observar una cúpula negra que se alzaba orgullosa en el desierto. Ni él ni sus sementales habían visto algo así en su vida. Se acercaron a investigar.

La cúpula era gigantesca, Starshiel podía calcular más de 30 metros de altura y un área de varios kilómetros a la redonda. Uno de sus soldados toco la negra estructura y su pata atravesó con facilidad, como si esa cúpula fuera solo una sombra tan negra como el ala de un cuervo. Todos entraron con pasos pequeños e inseguros, los ruidos se extinguieron como si el viento fuera incapaz de travesar la oscuridad.

-Sigan buscando, algo debe causar esta oscuridad- dijo el general murmurando lo último de su frase. Algo estaba mal aquí, y él lo sabía. El aliento de muerte rondaba estas tierras sin luz. "Debemos regresar, no hay nada más aquí"

-¡Nos va…!- Starshield no pudo terminar la orden de retirada cuando sus palabras se quedaron atoradas en su boca. Con terror vio como uno de sus soldados era empalado por una sombra que se levantó del suelo con la forma de múltiples lanzas negras de distintas formas. El cuerpo atravesado por lanzas, tridentes y cuchillas solo se retorció antes de quedarse quieto, dejando que la sangre recorriera las armas que le habían quitado la vida. Todos los sementales que se encontraban en el área vieron con miedo como el cuerpo de su compañero calló sin vida mientras el charco de sangre roja bajo el comenzaba a mostrarse.

-¡Atentos!- gritó el general lamentando la perdida de uno de sus soldados, pero no había tiempo para llorar… debía proteger a sus hombres.

Los cinco sementales que quedaron se pusieron en guardia con sus lanzas apuntando a la nada. Cada uno de ellos camino hasta posarse en una formación de círculo, defendiendo todos los posibles puntos de ataque.

-Vamos maldito… ¡Muéstrate!- grito Starshield furioso. Cian Wing había muerto por su descuido, uno de sus soldados había perdido la vida y él era el único responsable.

El silencio reinó en la escena. Las respiraciones agitadas de los soldados eran el único sonido que se escuchaba. Todos estaban atemorizados por el ala de la muerte que los cubría, todos pensando en una forma de salir con vida, observando cada punto a su alrededor, esperando una señal para atacar… o esquivar.

-¡Aaaaagghhhh!-

Un grito a su espalda alertó al general quien rápido se volvió para observar como uno de sus soldados era asesinado a sangre fría por su igual. Starshield pateó la lanza que había perforado el cuello de su compañero de armas mientras los demás sementales sometían al asesino.

-¡¿Por qué diablos hiciste eso Iron Wheel?!- gritó uno de los soldados estrellando contra el suelo al traidor.

Starshield se acercó al soldado que agonizaba en el suelo, boqueando por el aire que no llegaba a sus pulmones mientras la sangre emanaba profusamente de la herida en su cuello. Él sabía que no tenía salvación, era solo cuestión de tiempo para que la vida se extinguiera. El general bajo la vista cuando vio que su subordinado quedo tendido al exhalar su último aliento. Volvió la vista hacia Iron Wheel, a uno de los tantos que él había entrenado, a uno de los tantos que él había querido, a uno de sus hijos. Y al verse reflejado en sus pupilas, vio la furia y el odio que emanaban de su alma, y ahí comprendió todo.

-¡Sombra! ¡Muestra tu rostro, cobarde!-

Los soldados observaron a su general con confusión mientras mantenían sometido a su compañero traidor. El general ya sabía lo que sucedía, la forma en que su subordinado fue asesinado y las pupilas rojas en los ojos inyectados en sangre de su subordinado. Lamentándose el no haberse dado cuenta antes apretó los dientes hasta hacerlos rechinar de furia. Cargó su lanza con magia y apuntó a la nada.

-Muéstrate, cobarde- susurró una vez más con la respiración agitada. –Sabemos que eres tu… ¡King Sombra!-

Una risa comenzó a escucharse en la zona como única respuesta y todos se pusieron en guardia dirigiendo sus armas a la silueta que se acercaba hacia ellos. Cada uno de los sementales abrió los ojos por la sorpresa, aquel a quien veían había muerto hacía mucho tiempo, ellos mismos vieron cuando fue vencido y ahora se mostraba ante ellos.

King Sombra se irguió en toda su altura, orgulloso como el rey que era ante los soldados de Celestia. Volteo a ver los cadáveres y sonrió de manera arrogante. Sus ojos se encontraron con los de Starshield, el primero entretenido y el segundo con una furia intensa.

-¿Qué hace la guardia real de la Princesa Celestia, tan lejos de Canterlot?-

-Vinimos a destruir tus planes, Sombra, sean cuales sean- dijo Starshield manteniendo la guardia y ganando tiempo para que sus sementales salieran de la sorpresa y se prepararan para la inminente batalla. Disimuladamente giro su vista a sus soldados, ellos seguían estáticos, con miedo y él no los cuestionaba, conocían bien el poder del antiguo Rey.

-¿Destruir mis planes?- preguntó riendo sarcásticamente. -¿Ustedes? Siquiera pueden controlar a su compañero… o debería decir, ¿mi nuevo súbdito?-

Todos miraron con furia al unicornio rojo que se reía fuertemente. Iron Wheel seguía luchando por escapar de sus captores. Dos sementales lo mantenían quieto en el suelo con muchos esfuerzos sin lastimarlo mucho, aún era su amigo después de todo.

-Fuiste vencido una vez Sombra, los elementos de la Harmonia podrán hacerlo de nuevo-

Wild Road siempre fue un pegaso valiente y decidido, un soldado listo y prudente, excelentes características que sus maestros notaron con agrado y que el General Starshield aprovechó para convertirlo en un gran guerrero al servicio de las princesas. Tenía planes para formar una familia con su pony especial, aunque aún no la hubiera encontrado, sabía que lo haría, más sin embargo, cuando vio el rayo negro salir del cuerno de King Sombra dirigiéndose hacia él, dudó de sus sueños y esperanzas para el futuro.

Wild salió disparado estrellándose contra una roca dejando fisuras en esta. Su cuerpo cayó al suelo en un estrepito corto ante la vista de sus compañeros quienes pasaron de la sorpresa a la furia. Starshield cegado por la furia ataco a Sombra con su lanza, el antiguo rey solo esquivó la estocada sin mucha dificultad, sonriendo divertido ante los débiles y poco eficaces embates del general.

Sin que Starshield se diera cuenta, Iron Wheel, el nuevo súbdito de King Sombra se quitó a su captor de encima y lo embistió con fuerza tirándolo al suelo. Blue Spear se levantó listo para la siguiente embestida la cual desvió. Cada ataque que recibía lo bloqueaba o desviaba, no quería luchar contra Iron Wheel y aunque este estuviera siendo controlado por King Sombra su amigo seguía ahí dentro, luchando en contra del poder de su enemigo. Tenía que resistir los ataques sin causarle daño, tenía que aguantar hasta encontrar la forma de salvarlo.

Mientras tanto, Starshield no la tenía nada fácil. Sombra ahora estaba atacando con su magia. El general ya no podía usar su poder, su cuerno había sido cristalizado como a Shinnign Armor le había ocurrido en un pasado, imposibilitando su magia y haciéndola inútil. Escuchaba los impactos de las armas a su espalda, sabiendo que Blue Spear estaba haciendo lo posible por detener los ataques de Iron Wheel sin lastimarlo. Starshield esquivo un rayo que iba dirigido hacia su cabeza y rodo por el suelo, se levantó y cargo contra Sombra con todo su peso, pero Sombra haciendo alarde de su poder lo esquivo sin dificultades.

-Vamos, ya no tienes tu magia y estás exhausto-

-Aun puedo luchar-

-Muchos de tus soldados han muerto, y estoy a punto de asesinar a los últimos-

Sombra volvió la vista hacia los dos sementales que luchaban cuerpo a cuerpo y lanzó un potente rayo que golpeo a Blue Spear en una de sus patas traseras haciendo que callera a la tierra. Iron Wheel se acercó despacio hacia su compañero y levantó su lanza apuntándole al pecho.

-¡Iron, detente!- gritó Starshield viendo la escena, estaba lejos y acercarse solo haría que Iron clavara su arma en el pecho de Spear. –¡Recuerda quien eres!-

-Mátalo ¡Ahora!- Sombra hizo brillar su cuerno al momento de gritar.

Iron levantó su arma y listo para dar la estocada que acabaría con la vida de su compañero la dejo caer al suelo mientras lagrimas corrían por sus mejillas. Todos los presentes se encontraron sorprendidos por la acción. Starshield corrió hacia sus soldados pero un haz de magia lo lanzo hacia un árbol seco que se rompió ante el impacto dejando al general sin aire en sus pulmones y con dificultades para levantarse.

-¿Cómo te atreves a desobedecerme insecto?-

Sombra estaba furioso, su magia no había podido controlar a un semental cuando antes él era capaz de controlar el odio y la furia de naciones enteras a su antojo. "Maldito seas, Unity" pensó apareciendo ante Iron Wheel a quien de una patada lo aventó a algunos metros. Gruñendo se acercó a Iron Wheel quien solo miraba a la nada. Con su casco golpeo el rostro de su súbdito tirándolo al suelo, colocando su pata sobre la cabeza de Iron Wheel comenzó a ejercer presión haciendo que sangre saliera de su boca y su nariz, sin embargo, este no emitía ningún sonido o queja. Iron Wheel sonrió una última vez deseando que sus camaradas lo vieran luchando, sin flaquear ante un enemigo, porque así eran los Guardias del Sol, la elite de toda Equestria, capaces de morir por su princesa, capaces de morir por sus ideales, sin pedir piedad o misericordia, dando todo, su fuerza, su corazón y su alma por lo que más amaban.

Starshield se puso en pie y cerró los ojos al escuchar el crujir del cráneo de Iron Wheel. Sabía muy bien que no podría hacer nada, pero tal vez, si Celestia rezaba por ellos, Blue Spear podría escapar y alertar a todos de la amenaza. Observo en la dirección que este se encontraba y con una mirada decisiva le ordeno escapar mientras el detendría a sombra costara lo que costara. Blue Spear se puso de pie y aun con el dolor de abandonar a su líder asintió, cuando Starshield diera la orden, el escaparía.

El general intento hacer brillar su cuerno una última vez con todas sus fuerzas y cargó contra el asesino de sus soldados. –¡Ahora!- gritó en el momento en que Sombra lo esquivó, sin embargo Starshield esta vez estaba preparado, en un movimiento rápido cambio de dirección y golpeo fuertemente el pecho de su enemigo con su cuerno.

Blue Spear al momento de escuchar la orden comenzó a trotar rápidamente con la intención de escapar, sin embargo sintió su cuerpo pesado, así como también su respiración se tornó trabajosa. Su cuerpo se sintió pesado y le costaba trabajo hablar. Un frio intenso subió por sus patas hasta cubrir su cuerpo entero y cayó al suelo sin saber que ocurría. Sus ojos se oscurecían a cada segundo que pasaba y cayó en cuenta de lo que sucedía; por alguna extraña razón que él no podía explicar… sabía que moriría.

Starshield vio con terror como el cuerpo de Blue Spear se había dejado de mover sin explicación alguna, y a menos que Sombra hubiera obtenido nuevas habilidades, esto no lo había causado el.

-La próxima vez que quieras enviar un mensajero… Procura que sea más rápido-

Starshield no se pudo mover al escuchar esa voz. Su cuerpo comenzó a tiritar al sentir esa aura maligna que se encontraba detrás. Un olor a muerte inundo la escena y por fin el general logró voltear la cabeza para ver a un alicornio de color blanco como la misma Princesa Celestia, sin embargo este no expresaba nada de pureza, sus ojos azules estaban enrojecidos, mirándolo a él y a todo a su alrededor.

-Tú serás el mensajero. Quien le dirá al mundo que Unity ha vuelto-

Y Starshield tembló de miedo, porque sabía que aunque no quisiera, el cumpliría esa orden.

XxXxXxXxXxXxXCONTINUARAXxXxX xXxXxXxX

¿Qué les pareció? ¿Les gusto? Si, pienso que necesito ayuda con los nombres, eso se me dificulto demasiado jajajaja.

Bueno, espero su apoyo señores y señoritas. La historia va lenta porque así me gusta, que todo vaya de acuerdo al plan. Además, así es más entretenido.

Nos leeremos luego, vale?