Buenas tardes queridos amigos….
Un poco contestando comentarios. Algún amigo ahí que sugería que hiciera de parejas distintas y eso. Bueno, no voy a decir que no. usualmente me gusta experimentar y obtener buenas historias alternativas del manga original. No obstante, también me agradan las historias con contenido razonable. No hago fic con parejas sin sentido solo por el hecho de lograr lemon. Existen muchos escritores que hacen eso y yo trato de ir por otro rumbo. Aun así, tengo un par de ideas interesantes para trabajar con parejitas extrañas. Además de varios fic con clásicos narusaku y otros. Incluso, guardo en mis anaqueles una historia épica de guerra, demonio, ángeles y mucho más. Un fic de más de 50 capítulos. En su momento al terminar de subir y resubir todo lo que he hecho. Pienso retomar ese fic y terminarlo.
Saludos. Y por cierto, si se preguntan cuan larga es esta historia. Les diré que tiene 7 capítulos. Así que será cortito pero memorable. Disfrútenlo.
CAPITULO 2: UN PACTO CON LA DESTRUCCION
Shimura Danzou sabía ser paciente. Sus ambiciones eran enormes pero tal como los grandes estrategas, sabía esperar que los factores se acomodaran en el tiempo y espacio para lograr sus objetivos, siempre con el mínimo riesgo para su nombre o persona física. Durante años, había estado recolectando poder. Desde su perdida batalla por el puesto de Hokage contra Hiruzen Sarutobi, cuando intentó desafiarlo pese a que el Nidaime lo había erigido a su amigo como líder, Danzou se quedó en la oscuridad. Esperando el momento de la revancha.
Sarutobi tenía el sombrero como tercer maestro, tenía el respeto de todos y hasta sus enemigos en el exterior lo nombraban como "el dios Shinobi". Su especialidad eran los clones de sombras. Técnica maldita con la cual absorbió en muy poco tiempo todos los jutsu conocidos en la aldea de la hoja convirtiéndose en el mejor. Los clanes confiaban tanto en Sarutobi que incluso le permitieron adquirir los conocimientos secretos de cada familia. Por qué el Hokage era hombre de una sola pieza cuando emitía su palabra empeñada. Sarutobi juró jamás divulgar o utilizar los jutsu secretos que aprendió.
Su conocimiento era poder, el enemigo no sabía las concesiones de Sarutobi a los clanes y por tanto su fama como el conocedor de todas las habilidades ninja en el país del fuego lo hicieron temible. La guerra donde entre muchos, falleció Tobirama Senju, había dejado muy debilitada a Konoha y se preveían más calamidades. Sin embargo el truco funcionó, el tercer Hokage fue considerado el más fuerte del mundo y por todos los años donde las aldeas enemigas pudieron obtener una victoria, hubo paz y quietud que permitió a la hoja volver a reverdecer.
Los años pasaron, la aldea creció y Danzou se hizo cargo del trabajo sucio que Sarutobi no tenía el estómago para realizar. Una nueva guerra estalló, tal vez fue uno de esos métodos especiales que Danzou utilizaba que terminó por desencadenar otro conflicto. Como fuera la situación, Danzou esperaba que las batallas terminaran absorbiendo a Sarutobi y engulléndolo a la muerte. Él se había preparado a conciencia con habilidades secretas extraídas del Sharingan que robaba a los Uchiha y otros experimentos. Hizo un trato con Orochimaru, garantizándole libertad para sus investigaciones de pocos escrúpulos, siempre y cuando tuviera su apoyo para ser el próximo Hokage. Todo estaba preparado, pero la guerra terminó imprevistamente por el enemigo que se rindió ante el poder de Konoha. O mejor dicho, el enemigo se rindió ante el poder de un solo Shinobi. Minato Namikase.
Danzou nunca creyó que Sarutobi nombrara a nadie más que a él como sucesor. Luego de la guerra el tercer Hokage se vio desbordado por la situación y quiso entregar el mando. Cuando Minato Namikase fue ungido como Yondaime, Danzou no pudo más que aceptar. Era joven y hasta cierto punto manipulable, pero sobre todo era muy poderoso. Imposible de vencer en batalla. Rápido como la muerte, fuerte como una montaña.
Fueron tiempos donde el líder de Ne, trabó alianza con Fugaku Uchiha. Buscando desestabilizar a Minato y por tal casarlo con una mujer conveniente. Que el Yondaime hubiera elegido a la jinchuriki como esposa, no hizo más que detener todos los planes en su contra aunque ni estuviera enterado del asunto. Danzou volvió a las sombras, a esperar, a tener paciencia y aumentar más su poder.
Todavía no era su tiempo. Tenía que tener paciencia.
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El consejo de ancianos estaba reunido con el Hokage y también con Fugaku Uchiha. Mientras Koharu, Homura y Sarutobi parloteaban sobre esto o aquello. Shimura Danzou solo guardaba silencio. Estaba irritado por que sus planes estaban a punto de fracasar estrepitosamente. La reunión no era otra cosa que un arreglo para establecer el documento que uniría en matrimonio al hijo del Hokage Namikase con una joven del clan Uchiha. En pocas palabras para Danzou, esto era un desastre.
Sus ambiciones de suceder al Yondaime estaba asentadas en desestabilizar la paz de la aldea en su fuero interno. Separar a Minato de los clanes, la familia Namikase no podía formar lazos con algún clan poderoso o iniciarían una dinastía. También tenía problemas con Fugaku Uchiha, que deseaba también tomar el poder y por tanto estaba en contra de Danzou. Fueron aliados durante años, incluso el consejero entrenó a Itachi a su conveniencia. Pero Fugaku estaba en su contra desde que comenzó a notar que su hijo mayor ya no le pertenecía.
-Bien, -declaró Sarutobi- estamos de acuerdo en este contrato. Namikase Naruto se unirá en matrimonio con Kagami Uchiha. ¿Están conformes las partes?
Fugaku no pudo evitar sonreír ante sus planes concretándose, Minato se mostraba neutral, aunque sabía que le esperaba una difícil tarea para convencer a su hijo de que firme este pacto. Los consejeros estaban satisfechos uniendo las partes y garantizando la paz en Konoha. Solo Danzou veía sus estrategias fracasar. Aun así, actuó conforme a una última idea que le había surgido basándose en lo que sabía sobre el joven Namikase y las leyes de la villa.
-Esto es una infamia….-declaró molesto- una verdadera tragedia.
Todos le miraron, Fugaku y Minato desconfiaban de él. Sabían que este trato no le convenía. Pero la forma en que lo expresó les hizo pensar que habían hecho algo mal. Homura y Koharu se limitaron a preguntarle ¿Qué le hacía creer una infamia ese trato? Mientras que Sarutobi, más sorprendido que todos, no entendía que podría interesarle a su viejo amigo ese contrato matrimonial.
-Si firman ese acuerdo….-declaró orgulloso Danzou- estarán firmando una sentencia de muerte para el joven Namikase. No seré parte de este circo mal armado. –dicho esto, se puso de pie como para retirarse.
-Podría Danzou… -señaló la anciana Koharu visiblemente sorprendida- explayarse sobre las razones que encuentra "negativas".
-Mi función en esta aldea, y el trabajo de mis subordinados es el espionaje. –Anunció con solemnidad- el muchacho, el hijo de Minato ha estado bajo mi estricta vigilancia.
-¿Por qué razón sigues los pasos de un Shinobi leal a Konoha? –Apuntó Sarutobi muy molesto- ¿Acaso acusas a Namikase Naruto de traición?
-Danzou-sama solo ha hecho lo que le pedí hacer…-indicó Minato- Naruto, luego de la desafortunada muerte de su novia, estuvo en una situación inestable. Acusaba a personas por una misión que salió mal. Solo quise evitar que una reacción imprudente, acarreara más problemas.
Todos estaban enterados de la situación tensa entre el hijo de Minato y el hijo de Fugaku. Palabras más o menos, evitar que se encontraran había sido el trabajo de Danzou y sus hombres.
-Namikase Naruto, -anunció Danzou- se encerró durante meses a "sufrir" –dijo con repugnancia al sentimiento- luego regresó a la casa del Hokage, y ha entrenado adecuadamente desde entonces. De un nivel Chunnin estándar, ha evolución a Jounnin de elite en pocos meses. Sin embargo, los informes de mis hombres arrojan una evaluación concluyente… tendencia suicida.
-¿Tendencia….?
-Entrena hasta desfallecer, durante demasiado tiempo. De un promedio a 30 días, en 27 de ellos ha terminado visitando el hospital para que lo sostengan con vida. –Danzou supo cómo hacer del silencio, una profunda puñalada- el muchacho está a un paso del abismo, firmen ese contrato….y estarán empujándolo.
Fugaku no podía emitir ni un gesto, pero por dentro ardía de rabia. El desgraciado de Danzou manipulaba a todos. ¡Fingiendo que le importaba el niño Namikase! ¡Era un asesino de sangre fría! ¡No le importaba nada ni nadie! ¡¿Qué rayos estaba planeando?!
-Sugiero un poco más de sutileza…-anunció calmadamente- creo que Namikase Naruto es un buen prospecto de Shinobi. Pero hoy, es un joven confundido que necesita tiempo y espacio para reponerse.
-¿Sugieres que un compromiso con el clan Uchiha sería perjudicial para el hijo del Hokage?-consultó Homura sin saber adónde quería llegar su compañero del consejo.
-Sugiero….específicamente….que determinar el clan y la mujer como si fuera un destino irrenunciable para el mencionado joven…bueno….creo que saben lo que va a ocurrir.
Tuvieron que admitir que Danzou tenía un buen punto. La moral de los Shinobi era tan dura como previsible. Cuando su honor se veía manchado, cuando sus más profundas convicciones se venían abajo. Solo quedaba un camino para ellos, la muerte para limpiar su orgullo. En caso de Naruto, no era la pérdida del honor lo que lo marcaba. Era la pérdida del amor, algo tan personal como irreparable. Algo que tal vez solo el paso del tiempo podía subsanar.
-No hay lugar para tonterías…-interrumpió Fugaku que no quería que le arrebataran el compromiso- el clan del Hokage, necesita una base estable. Kagami Uchiha es una joven indicada para unir nuestras familias, logrando crear lazos que fortalezcan a Konoha.
Minato pensaba y pensaba en cada palabra emitida su alrededor. Nunca había confiado demasiado en Danzou, pero el recuerdo de haber visto a Naruto llorando destrozado en su departamento le hizo estremecer. ¿Sería cierto? ¿Naruto llegaría tan lejos?
-¿Y que sugiere el consejero Danzou?
-Bueno…no tengo dudas que el clan Uchiha es el indicado. Pero en lugar de elegir nosotros a la afortunada, diría que lo más sensato es que el joven sea quien decida. Eso le dará tiempo para reponerse de su infortunio romántico y hasta podríamos organizar reuniones para que el muchacho empiece a conocer a las candidatas.
-¿Dentro del clan Uchiha? –se quiso asegurar Fugaku.
-Cualquier mujer del clan Uchiha, -definió Danzou- será mejor que eso sea lo establecido en el contrato. "Cualquier fémina del clan Uchiha, será tomada por mujer, a elección de Namikase Naruto".
Tenían que admitir que era prudente su oferta. Nadie sospechó de las intenciones secundarias. ¿Qué podía ganar Danzou desviando el matrimonio hacia cualquier otra joven del mismo clan? Absolutamente nada. Sarutobi Hiruzen, quien más lo conocía no entendió la maniobra, lo cual derivó en que nadie más estuviera cerca de comprender a Danzou. "cualquier mujer del clan Uchiha". La idea surgida en la tortuosa mente del líder Ne, había sido brillante.
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En el patio trasero de la casa Namikase, el joven terminó de reforzar el tronco de un grueso árbol con cuerdas. Ajustó sus guantes de ejercicio en las manos, y afirmó la bandana con el símbolo de la hoja a su frente para dominar el cabello rebelde. Y comenzó a golpear el tronco con una violencia increíble. A pesar de tener una solidez importante basado en los años de vida, el árbol apenas resistía los embates sin igual. Pegaba duro Naruto, pegaba como si se tratara de su peor enemigo. Kushina lo miraba desde lejos, incapaz de entender hasta donde llegaría ese infernal entrenamiento. Horas enteras de correr, gasto inhumano de chakra, y finalmente castigo físico de colosales proporciones.
Terminaba destruido, golpeaba un blanco hasta que los brazos y piernas no le daban más. Los puños le sangraban. Se dejaba caer como muerto al suelo. Llegada la noche, se bañaba, comía alguna cosa sin mucho entusiasmo y se iba a dormir para madrugar al otro día y volver a entrenar. Era increíble, imposible que pudiera mantener ese ritmo por tantos días seguidos.
-Naru-chan…..hablemos….
Kushina se acercó a él, tratando de que saliera de esa espiral de violencia y entrenamiento. De esa furia que descargaba un día tras otro pero jamás finalizaba. Los ojos azules de Naruto le anunciaban la muerte. Kushina había visto esos ojos en los ninjas que peleaban en una guerra, pero jamás en alguien que entrenaba. Usualmente se preguntaba cómo ayudar a su hijo, de qué forma desviar esa furia que lo devoraba como jamás había visto. Kushina amaba a su hijo, amaba a su esposo porque ambos eran su única familia. Sin embargo, aunque actualmente juntos, los dos hombres que ella amaba parecían en extremos opuestos de un campo de batalla. Las peores pesadillas de Kushina Namikase se basaban en ello. Naruto y Minato luchando uno contra el otro. Su marido y su hijo destrozándose mutuamente.
-Naru-chan….Onegai…-rogó Kushina acercándose un poco más y Naruto seguía vapuleando al árbol con terribles puñetazos.
Ella estaba a punto de llorar, veía los puños de su hijo sangrando copiosamente y aun estrellándose contra el tronco. La madera empezó a crujir, Kushina notaba que Naruto no había aplicado chakra en su ejercicio. El árbol se estaba derrumbando por la pura fuerza bruta de Naruto Namikase.
-Naru-chan….
Finalmente sucedió, un crujido fuerte y un cuerpo tambaleando. El gran árbol se desplomó lento pero seguro sobre el verde césped. Partido desde el tronco, luego de un castigo que duró varias horas repartidas en 5 días salteados. Pura fuerza bruta, nada de chakra. El joven jadeaba agotado pero apretaba los dientes rabioso. Sus manos estaban adornadas de astillas rojas y líquido vital. Se detuvo al fin, porque su cuerpo ya no podía dar más.
-Ven cariño…-le tomó del codo Kushina y lo condujo al interior de la casa- te voy a curar.
Minutos después, sentados uno frente a la otra. Madre e hijo compartían el silencio. Kushina trajo el botiquín del baño y comenzó a quitar los guantes de su hijo mientras le hablaba de cualquier asunto diferente al mundo ninja. La mirada de Naruto no denotaba prestar atención, solo recuperaba el aire, tal vez para volver a ejercitarse apenas las rodillas dejaran de temblar.
-Naru-chan….-susurró la mujer acariciándole el rostro luego de vendarle las manos- tienes que descansar un par de días. No puedes continuar así. Naru-chan, háblale a Oka-san, Onegai.
El joven la miró con seriedad, no era que ya no la quisiera como siempre, sino el dolor que lo cubría todo y le hacía olvidar a las personas queridas. Su madre, el cabello rojo cuyo aroma le entregaba paz. Cuando necesitaba estar tranquilo para absorber energía natural, su cuerpo mecánicamente recordaba los abrazos de su madre. Kushina Namikase era el único ser vivo que podía tranquilizar su espíritu con un simple abrazo. La otra mujer que podía, estaba muerta. Masacrada y violada por culpa de unos malditos que no comprendían el amor. Lo cual invariablemente lo arrastraba al inicio del problema. Entrenar, entrenar y entrenar para ser lo suficientemente fuerte, y así vengar a Sakura-chan. Serian días difíciles, pero finalmente tendría su revancha.
-Gracias por las vendas…-sonrió apenas Naruto hablando de sus manos- me duelen un poco.
-Naru-chan….-seguía abrazándolo Kushina- háblale a tu Oka-san, yo te quiero escuchar, yo estoy aquí para consolarte.
-No quiero consuelo Oka-san….-definió Naruto- quiero cortarle la pelotas a Sasuke Uchiha. Quiero torturar a todo su clan, quiero exterminar a su familia, matar a su gato y a su perro también. Los quiero a todos muertos. Y su barrio… incendiado.
-Naru-chan…no hables así, Onegai. –Le rogaba Kushina angustiada- lo que ocurrió fue…
-¿tú qué harías Oka-san? ¿Qué harías si por casarte con un hombre cualquiera mataran a Oto-san? Que lo torturaran, que lo violaran y dejaran los pedazos de él, regados por una habitación. ¿Tú qué harías si sabes quien ha sido el culpable? ¿Qué harías si un grupo de criminales torturados confesaran que tu compañero dejo morir a tu amor?
Kushina no sabía que decirle, porque la respuesta no ayudaría a Naruto. Tal vez ella, si hubiera perdido a Minato se hubiera vuelto loca. No, no podía siquiera concebir lo que Naruto sentía.
-esos criminales que atrapaste, -consultó porque realmente no sabía- ¿confesaron algo?
-Todo…..-dijo Naruto tétrico- no pudieron guardarse nada. Cantaron para mí, cantaron como en la ducha. Ahora sé que lo que suponía era completamente cierto. Ahora se, a quien tengo que hacerle pagar.
-Pero no puedes….-gimió atormentada la pelirroja- si tu atacas a los Uchiha.
-Lo sé… -asintió Naruto serio- por eso no he actuado. Por eso estoy entrenando, por esa razón me estoy llevando al límite. Tal vez tenga que esperar mucho tiempo, tal vez años, pero al final….-hizo una leve pausa tétrica que a Kushina le estremeció- estoy seguro que se me presentara una oportunidad. Solo tengo que esperar, solo tengo que confiar. Sé que van a bajar la guardia. Y cuando lo hagan… -no finalizo la idea, porque era claro adonde terminaba todo.
Terrible…
La muerte de la joven compañera de su hijo lo había trasformado en un monstruo. Estaba sediento de sangre como Kushina nunca hubiera creído posible. No podía vivir así, no podría continuar de esta forma. Desatar una matanza no era tan solo desenvainar y causar muertes. Luego había que vivir con ello, luego había que mirarse al espejo y soportar la respuesta. Kushina tenía miedo, porque perder a su hijo podía suceder ganara o perdiera. Se pudiera tomar revancha o no, seria perder a su hijo igualmente. Naruto Namikase, el joven bueno y amable había muerto con su novia Sakura. Ahora quedaba la bestia, ahora quedaba el monstruo. Kushina escucho en su interior un gruñido, un sonido que poco a poco se hizo más claro hasta formar una risa. El zorro lo había visto todo, y lo disfrutaba:
-tu hijo me agrada Kushina….-susurró malicioso desde el interior- sangre Uzumaki, pero sin corazón piadoso. Será un gran contenedor, estoy seguro de ello.
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El duelo de katana se había prolongado demasiado. Itachi estaba preocupado, el entrenamiento con su joven hermano no estaba dando los frutos necesarios. Desde lo acontecido hace diez días, Itachi había gastado todo su tiempo libre en entrenar a Sasuke. Serian días muy difíciles y los malos presentimientos del joven ANBU sobre la seguridad de su pequeño hermano eran cada vez más notorios. Sasuke en tanto no se daba por enterado, se sentía a gusto teniendo esos días de practica con su admirado hermano mayor y las advertencias que se le hicieron sobre Naruto Namikase no fueron para nada atendidas.
Para Sasuke Uchiha, el hijo del líder del clan y hermano menor del más talentoso Shinobi nacido en Konoha desde los tiempos de Minato Namikase, no había nada que temer con respecto a Naruto. Para Sasuke, su "ex –amigo" era un hablador. Incapaz de matar a sangre fría o incumplir las órdenes del alto mando que le prohibieran atacar a los Uchiha. Sasuke además tenía la seguridad que en caso de sufrir un ataque, derrotaría fácilmente al inútil de Naruto y demostraría que Itachi no era el único genio de la familia.
Itachi lo notaba, podía ver las ambiciones de su hermano, podía ver como quería destacar y así poder recibir las felicitaciones de su padre. Pero antes no había enfrentado a ese Naruto, al Naruto Namikase que el propio Itachi pudo apreciar hacia poco tiempo, cuando se dirigía a la prisión por órdenes de Danzou.
Flash back: hace algunos días atrás...
Itachi había tomado rumbo a la prisión de Konoha y cuando vio salir al grupo de presos, pudo identificar que eran exactamente los hombres que debía interrogar. Eran unos terroristas que habían colocado bombas a lo largo del país. Danzou quería un informe completo de lo que sabían, y el sharingan de Itachi se lo iba a dar mejor que Morino. Sin embargo, cuando el joven Uchiha estaba en la búsqueda de esos hombres, Naruto Namikase los sacaba de prisión llevándolos a vaya saber que ubicación.
-Naruto-san….-dijo siempre serio el moreno deteniendo la caminata de los presos que eran custodiados por los clones de sombras del rubio- estos prisioneros, necesito de ellos para…
-me importa un carajo para que los necesitas Uchiha. –Respondió frio y bastante cortante Naruto- ellos son míos, tengo la autorización del Hokage para hacer con sus traseros lo que se me ocurra. Apártate…
Dicho esto empujó al sujeto que tenía enfrente y obligó a todo el grupo de igual manera para avanzar. Itachi no se lo impidió, pero parado justo en el medio del camino intentó saber por qué le había respondido de esa manera tan grosera. No era propio de Naruto hablar así a nadie, mucho menos a él, que siempre le había tratado como hermano.
-Naruto ¿Qué sucede? –Exigió saber Itachi con su estilo tosco- ¿Por qué me tratas de esa forma irrespetuosa? ¿Acaso he dicho o hecho algo para lograr tu repudio?
-eres inteligente Uchiha, -le señaló el rubio sin apartarle la mirada fría- lo has sido la vida entera. No necesitas explicaciones para saber lo que ocurre. Solo quiero advertirte, en honor al aprecio que supe tenerte, al cariño de hermano que tenía por ti. En tu lugar….-indicó con una escalofriante sonrisa- pasaría más tiempo con tu hermanito Sasuke. Disfrutaría de los días con él, puede que luego tengas que extrañarle.
Una amenaza, estaba apuntando que mataría a Sasuke. Le decía a Itachi en su cara que mataría a su pequeño hermano. ¿Qué ocurría con Naruto? ¿Acaso algo más había pasado desde ese asunto de la muerte de su novia? ¿Solo era por esa chica? ¿Había enloquecido?
-no te atrevas a atacar a mi hermano….-declaró Itachi encendiendo su sharingan a pesar que Naruto ya lo había pasado por al lado y continuaba avanzando con sus prisioneros- ¿me has oído?
Naruto se detuvo, el original se detuvo mientras los clones continuaban escoltando a sus prisioneros. Naruto se detuvo y el moreno por un escaso momento pensó que sería atacado. El rubio se giró lentamente, empezó a desprender una energía del cuerpo que solo por el sharingan podía Itachi ver. Esa energía se hacía más y más grande, la sonrisa maligna de Naruto completaba un cuadro que Itachi jamás creía poder observar. La energía era como bruma negra y verde, lo estaba rodeando, poco a poco tomaba posición alrededor de él. Pero no era un ataque, no era sed de sangre, era como….no sabía definirlo. Pero por primera vez en mucho tiempo sentía el frio de la muerte acechándolo. No sabía qué clase de técnica era, pero Naruto parecía estar controlando el ambiente alrededor del lugar. Itachi no se movía para nada, no quería que toda esa energía lo atrapara o sentía que sería el final.
-no te preocupes Uchiha….-sonrió Naruto perverso- no pienso iniciar una pelea aquí. Además, quiero que seas tú personalmente, quien le advierta a Sasuke que pienso matarlo. A ti siempre te ha escuchado, que se prepare a conciencia. Porque su sharingan no será un desafío para mí. Díselo Itachi, y no te metas en mi camino…o tal vez tengas idéntico final que tu hermano.
Dicho esto, giro sobre sus pasos y se fue alejando. La energía que rodeaba a Itachi comenzó a desvanecerse como si fuera un fantasma. ¿Qué clase de jutsu había utilizado Naruto? ¿Era una técnica? ¿Acaso no necesitaba sellos de manos para lograrla? Itachi no lo había perdido de vista ni un segundo, pero no tenía idea de que esperar. Era muy diferente ese Naruto, muy distinto del joven amable y cariñoso. Era muy diferente ese Naruto Namikase, Itachi tuvo el presentimiento que pelear contra él podía arrastrarlo a la muerte. Y si Itachi podía morir, su hermano menor Sasuke no tenía posibilidad de vencerlo.
Fin del flash back:
Itachi dio por finalizado el entrenamiento recomendando a su hermano que puliera mejor sus habilidades sin el sharingan. Que tuviera variedad, que no se confiara tan solo de sus ojos para luchar. La advertencia de Naruto Namikase retumbaba en su mente. Itachi trató de ayudar a su hermano pequeño, ya que el destino tarde o temprano lo pondría frente a un rival terrible.
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Algunas semanas después, lord Hokage y su hijo fueron invitados a la mansión Uchiha para finalizar los detalles del acuerdo. Tenían que colocar en el documento el nombre de la joven que entraría al acuerdo. Naruto Namikase debía decidir entre unas 12 candidatas de distintas ramas dentro del clan Uchiha. Fugaku cedió el extremo de la mesa rectangular al Hokage demostrando servilismo. Se sentó a su derecha dejando la izquierda del líder a Hiruzen Sarutobi. Junto al consejero se alineaban de ese lado todos los ancianos y finalmente Naruto en casi el otro extremo. Junto a Fugaku, su esposa y su hijo mayor Itachi. Sasuke quiso participar pero Fugaku no quería que su presencia pudiera generar resistencia de ningún tipo para lograr el acuerdo. Había trabajado mucho para lograr este objetivo. Nada ni nadie podían arruinar el momento.
Danzou llegó en último instante y con un gesto de la anfitriona, tomó asiento en el otro extremo de la gran mesa. Un vaso con té pronto estuvo a su disposición. La mirada fría, siempre la mirada de un terrible asesino. De un chacal dirían los más jóvenes. A Naruto justo al lado, no pareció conmoverlo en lo más mínimo. De hecho, su gesto neutro solo cambio levemente cuando Mikoto Uchiha le saludó en la entrada. Y cuando le sirvió un poco de té. Al resto de los presentes incluidos su propio padre. Indiferencia fría.
Comenzaron a hablar sobre el acuerdo. Detalles económicos, la dote que Minato debía pagar por la joven pretendida. Acuerdos políticos y comerciales que se desprendían de esta unión. Especificaciones del Sharingan y como sellarlo si acaso surgía en hijos de Naruto. Sino era Uchiha el apellido del futuro retoño, no podría disponer del Sharingan. Algunos detalles más o menos, sugerencias de formas para pagar. Naruto no había abierto la boca en casi media hora de reunión. Todo lo arreglaba su padre, a los consejeros no les sorprendía esto. Muchos jóvenes no tenían voz ni voto aunque fuera su propio destino el tema de conversación. Mikoto iba y venía de la mesa a la cocina. Sirviendo bebidas a los invitados y preparando los detalles con el resto de las mujeres Uchiha para una comida en caso de lograr un mutuo acuerdo y requerir que se quedaran a cenar.
Danzou bebía su té en silencio, esperando, esperando que la conversación derivara en lo más obvio del asunto. Esperando que fuera Naruto Namikase quien hiciera estallar la bomba que el mismo había preparado. Días atrás había enviado algunos ANBU de confianza para entregar un mensaje a Naruto. Para decirle exactamente lo que debía hacer para escapar del acuerdo. El muchacho haría un desastre en cuanto revelara la estrategia del líder Ne. Y Danzou estaba en primera fila para atestiguarlo todo.
-creo que hemos establecido todo lo realmente importante. –dijo Sarutobi prestando por primera vez atención al joven Namikase- sin embargo, nuestro pactante principal no ha emitido ninguna opinión al respecto. ¿Ya tienes la chica elegida Naruto-san?
-supongo…-dijo sonriendo fríamente Naruto, y su padre tuvo un mal presentimiento.
-háblenos de ella Namikase-san –respondió con un respeto muy extraño Danzou.
-la verdad, me gusta una sola mujer entre tantas de esta familia. –inicio Naruto y los malos presentimientos comenzaron a rondar a todos.
-¿y cuyo nombre es…? –consultó el consejero Homura.
-la única por la que vale la pena firmar este acuerdo…- bebió su té tranquilamente y soltó la información- me llevaré a… Mikoto Uchiha.
-¿Cómo ha dicho? –Balbuceó completamente anonadado Sarutobi- ¿Naruto-san podría repetir el nombre de…?
-he dicho…Mikoto Uchiha.
El silencio pudo ser una coraza imposible de romper, porque sinceramente todos habían quedado sin palabras. Sin embargo, un ruido de metal y cerámicos romperse fue lo que dominó el comedor. Todos giraron a la zona del estallido, Mikoto Uchiha, la esposa del líder, había dejado caer la bandeja con los vasos que estaba acercando a la mesa. Su rostro revelaba la completa sorpresa, la desazón. No podía creer lo que había escuchado.
-¡esto es una infamia! –Bramaba furioso Fugaku Uchiha- ¡se están burlando de mí, se están burlando de mi clan! ¡Minato, controla a tu hijo!
-te pido una disculpa Fugaku, -dijo diplomático el Hokage- por supuesto que Naruto está algo confundido, el elegirá a una joven apropiada.
-ya que la mujer que debo tomar será mía, -añadió Naruto con gesto neutro y nada dispuesto a dejarse llevar de las narices- el nombre que pondremos en ese contrato, será el que a mí se me ocurra.
-Naruto-san…-sonrió ocultando su turbación Sarutobi- me temo que no puedo comprender su elección. Técnicamente tienes que elegir una joven soltera, no puedes designar a Mikoto-dono
Naruto miro al antiguo Hokage como si se tratara de alguien desconocido. Antes le había considerado como un abuelo. Ahora, una persona sin ascendencia o importancia. La postura del joven Namikase era ridícula. ¿Una mujer de más de 30 años como su pareja? Las posibilidades de que Mikoto, aun siendo soltera le diera hijos, era ridícula. Además, no podía tomar como esposa a una mujer que estaba casada. Aun fuera una viuda, las diferencias de clases y edades eran enormes.
Mikoto estaba sentada en su silla junto al marido, la cabeza baja, la mirada ausente. Recordaba la sensación de hace muchos años atrás. La imposibilidad de elegir su destino. Lo que Naruto, el hijo de su mejor amiga Kushina había hecho, era imperdonable. Era una declaración encubierta de guerra hacia Fugaku. La muerte de Sakura Haruno había derramado mucha sangre, y aun seguiría derramando al parecer.
-Mikoto-dono es una mujer ya comprometida, Naruto-san. –Indicó Mitokado Homura con solicitud- el contrato solo le puede otorgar derechos sobre una joven soltera y…
-el contrato ya firmado por cada persona del consejo…-señalo Naruto impasible- establece que puedo elegir una mujer cualquiera sea, siempre que forme parte del clan Uchiha. Una mujer, no una esposa. ¿No puedo casarme con ella? Una ceremonia menos por realizar. Simplemente me la llevare a mi casa. –Emitió una torcida sonrisa leve- ella será mía, me pertenecerá porque el contrato está firmado y yo debo elegir a que mujer poseer.
-¡eso es inaceptable! –Rugió Fugaku- ¡si continúa con esta payasada….el clan Uchiha entrara en conflicto con la aldea!
Danzou no se movía, bebió su té con lentitud y les dejó discutir el asunto. Naruto mantenía la postura y Sarutobi era un tipo de hombre apegado estrictamente a la ley. No podrían hacer nada para evitar el inicio del conflicto. Aun así, era mejor que el asunto no comenzara de inmediato. Así que estiró su brazo libre, y abrió el documento comenzando a buscar con calma la frase específica que le daba el poder al joven Naruto. Aquella que el mismo había colocado deliberadamente apropósito.
-en el documento dice….-señaló Danzou neutral- "cualquier mujer del clan Uchiha" las firmas de todos están aquí. Ciertamente parece una elección extraña, pero… ¿Cuál es la verdadera razón de todo esto Namikase-sama?
-Mikoto Uchiha es la única mujer en la confió –apunto Naruto de brazos cruzados- la conozco, mi madre la conoce, no me parece una locura.
-la elección es inaceptable Hokage-sama….-señaló Homura- me temo que será usted quien deberá poner un poco de cordura a este asunto.
Era claro, los consejeros le pedían a Minato que impusiera su voluntad sobre Naruto. Que lo obligara a casarse con una joven soltera. Todos veían como una treta la designación de Mikoto. Justo la esposa del líder, era como una burla, una forma de ganar la cancelación del contrato. La única mujer entre los consejeros Utatane Koharu, sonrió ampliamente. Y de una manera lenta pero armoniosa comenzó a aplaudir, felicitando la osadía.
-brillante muchacho…-el ruido de sus palmas retumbaba en el silencio del comedor- existen quienes escriben y firman documentos imprudentemente. Nadie puede recriminar a Naruto-san el pelear por sus intereses personales. Debemos admitir caballeros, Hokage-sama….que cometimos un error. Ahora nuestro joven Namikase, podrá cancelar este contrato para firmar uno mucho más ventajoso.
La sonrisa de Naruto y su asentimiento relajaron la tensión. Había jugado hábilmente con las palabras escritas. Ahora podía pedir beneficios extras, tal vez conseguir que no pudieran sellar el Sharingan en sus hijos. O no vivir en las mansiones Uchiha. Como fuera, había tomado el toro por los cuernos. Danzou utilizó todo su autocontrol para no sonreír. Y le fue muy difícil ciertamente. Ahora la posición de negociación estaba a favor de Naruto. Y nadie imaginaba lo que iba a pedir.
-entonces….modificaremos el contrato…-añadió Sarutobi- pero cancelar este, tiene consecuencias.
-mis condiciones son estas…-definió Naruto poniéndose de pie- me entregan a Mikoto Uchiha para llevármela y hacer con ella lo que me plazca. O la otra opción es un combate mano a mano con Sasuke Uchiha. ¡Me entrega a Mikoto! ¡O me quedo con la cabeza de Sasuke! ¡LA ELECCION ES DE USTEDES!
Dicho esto, puso rumbo a la puerta y se fue. Detrás de Naruto quedaron un montón de políticos sin poder para cambiar las leyes, un par de líderes que nunca esperaron caer bajo el control de un adolescente, y una mujer cuyo corazón parecía una tropilla de caballos salvajes. Recordaba con intensidad esa noche, la noche donde ayudo a un pobre muchacho desgraciado. Ahora por aquello, su familia estaba en peligro. Su hijo estaba en peligro. Y la mirada de Naruto Namikase era como un león al acecho.
¿Qué pasaría si Fugaku….la entregaba? ¿Qué pasaría si no lo hacía?
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-¡has perdido la razón! –gritaba fuera de si Minato Namikase, a su hijo único- ¡no tienes idea del daño que has provocado!
En el patio trasero de la mansión Namikase tenía a padre e hijo discutiendo como nunca. Como bestias feroces midiendo en que momento darse un zarpazo mortal. El Sannin Jirayja, el ermitaño maestro de ambos Namikase, estaba cerca para evitar que iniciaran una pelea. Aunque cada vez parecía más improbable detenerlos.
-¡ahora mismo iremos con los Uchiha! –Continuó Minato, a lo que Naruto lo ignoraba golpeando un tronco con sus puños- ¡vas a elegir a una joven y…!
El derechazo de Naruto perforó un grueso tronco como si fuera de mantequilla. Elevó su mirada, la fiereza de una criatura salvaje. Estaba preparado para lo que fuera, para acabar con quien sea con tal de llegar a Sasuke.
-¿Crees que me vencerá? –Dijo con tono firme y actitud provocadora- ¿crees que tu hijo no es capaz de defender el honor de su familia?
-esto no es por el honor de nuestra familia –intentó reprocharle Minato- esto es…
-¡ese maldito dejo morir a mi prometida! –Rugió furioso Naruto- ¡y voy a arrancarle el corazón por eso! ¡APARTATE DE MI CAMINO PADRE!
Jirayja se movió rápido y Kushina que veía todo desde la cocina también. Ambos se interpusieron entre los rubios. Jirayja sabía que Minato no iniciaría una pelea pasando por encima de su respetado maestro. Kushina conocía a la perfección que su abrazo era lo único en el mundo que podía calmar a su hijo. Y lo hizo, entre sus brazos y al calor de su cuerpo, la tensión en los músculos de Naruto comenzó a mermar. Su respiración descendió en intensidad y 30 segundos después, parecía solo un niño. Solo un pequeño abrazando a su madre. Solo Kushina podía hacer esto.
-no lo hagas Naruto…-rogó ella a su oído- no manches tus manos con la sangre de ese traidor.
-no será el, quien manchara sus manos…-señaló Minato furioso.
Naruto le escuchó a su padre. Seguía sin confiar en él, seguía creyendo que Sasuke era mejor. No importando lo que había entrenado, no importando que dominara el modo ermitaño o fuera su hijo. Para Minato, Naruto no podría vencer. El muchacho sonrió con dolor, una lágrima escapó de su ojo y el gesto de su rostro era granito. Acarició el cabello de su madre, miró levemente a Jirayja que había sido su maestro y finalmente observó a su padre con ira apenas contenida.
-una pelea inevitable va a suceder….-indicó Naruto- sé que no confías en mí. Por eso hace muchos años que dejaste de entrenarme. Por qué no me crees capaz o digno de ser tu sucesor. Pero debo decirte algo, una cosa que he querido decirte desde hace mucho tiempo…
Se apartó de su madre y evitando la posición de Jirayja quedó a un solo paso de Minato. El cuerpo del joven emitía una fría energía que comenzaba a emanar como bruma, era un poder extraordinario, de no saber que Kushina era la jinchuriki del Kyuubi, hubieran jurado que se estaba liberando de Naruto.
-¿recuerdas esa tarde cuando tenía 15 años? –Señaló Naruto y su padre sabia a cuál se refería- me dijiste que no intentarías enseñarme Hiraishin no jutsu, porque nunca sería capaz de dominarlo.
-lo hice para que te motivaras más, para que entrenaras más duro.
-y ahora te digo padre…..-balbuceó con desdén- que tú, y tú fabulosa técnica se pueden ir al demonio. Por qué me basto y sobro con mi entrenamiento para ser un buen ninja. No quisiste ser mi padre, no confiaste en mí y solo era una moneda de cambio. Ahora siéntate en tu silla de líder, y mira en primera fila como Naruto…..defiende el honor de la familia. De mi familia, el clan de mi madre. Ten presente que desde ahora…..soy Naruto Uzumaki.
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El cuarto era un lugar privado para Fugaku en las mansiones Uchiha. Tenía algunos sillones, un escritorio y una biblioteca. Durante algunas horas había estado hablando con Itachi y algunos ancianos. El niño Namikase había sido un imprudente. Elegir un combate de honor contra uno de los mejores guerreros del clan Uchiha. Un estúpido, que moriría frente a su padre sin que nadie pudiera evitarlo.
Fugaku sentado tras su escritorio, pensaba y repensaba posibilidades. Sus dos hijos lo observaban en silencio. Itachi sentando en una silla del rincón y Sasuke parado frente a su padre, de brazos cruzados y esperando una orden.
-Sasuke….-finalmente articuló Fugaku mirando a su hijo menor- ¿estás dispuesto a hacerle un servicio vital a tu familia?
El joven sonrió fríamente, la satisfacción lo corroía. Asintió leve, tratando de mantener la ansiedad controlada. Pero le era difícil, porque cumplida la misión que le daría su padre, por fin seria reconocido como digno descendiente. En idéntico nivel a Itachi.
-enfrentaras en 7 días a Namikase Naruto. –Dijo el líder- el combate deberá ser una victoria para ti. Y pase lo que pase….mátalo.
-así lo hare Oto-sama…-sonrió Sasuke firme- honraré a la familia con esta victoria. Te entregaré su cabeza, para que nadie vuelva a burlarse del nuestra familia.
Sasuke recibió la venia de su padre para retirarse. Volteo a ver a su hermano mayor, esperando ver satisfacción en él, pero Itachi estaba serio y pensativo. Sasuke se fue del lugar sin obtener la mirada aprobatoria de su hermano, algo tan importante como la de su padre. Itachi esperó a que el joven Uchiha saliera del cuarto, para elevar sus ojos y hablar con su padre.
-¿realmente piensas que matar a Namikase Naruto es la solución? –Consultó Itachi- ¿y luego qué? ¿Cómo podremos contener al Hokage?
-Minato no puede hacer nada contra nosotros, -sonrió con soberbia Fugaku- recuerda que su propio hijo exigió el combate. Al mismo tiempo se quedara sin descendencia y el clan Uchiha será el candidato número 1 para sucederlo en el puesto.
-estas muy seguro de que Sasuke vencerá, -analizó Itachi neutro- ¿has considerado que también puede perder?
Fugaku asintió levemente, nunca se fiaba demasiado de Sasuke para nada. No tenía el talento o la inteligencia de Itachi. Podía perder, o podía ganar sin matar a Namikase Naruto. Como fuera sería un fracaso.
-seguiremos con el plan principal si acaso el niño Namikase no muriera. –Anunció Fugaku- atacaremos y de un solo golpe tomaremos la villa. Le hare pagar a Danzou esta humillante reunión. Fue por ese cambio en el documento que ahora no tengo dominados a los Namikase.
Itachi lo suponía, en el fondo su padre quería solo el poder y no le importaba nada más. No defendió a su esposa porque la quería, lo hizo por su propia humillación. Ahora exponía a Sasuke a una batalla a muerte. Considerando que Naruto no podría vencer, cosa que Itachi dudaba cada vez más. ¿Cómo salvar a Sasuke? ¿Cómo salvar a su madre que no tenía culpa de ninguna cosa y moriría junto al resto del clan, si acaso las órdenes de "Ne" le llegaban a Itachi?
-¿aun piensas que atacar las cabezas principales de Konoha es lo mejor para nuestra familia?
-pienso que tanto el traidor de Danzou como el imbécil de Minato destruirán nuestro clan. La única manera es tomar el control.
-¿arriesgaras a Sasuke por una supuesta conspiración en nuestra contra?
Fugaku no dijo mas, Sasuke no era más importante para el que cualquier otro integrante del clan. Entraba en la categoría de "perdida aceptable". En una guerra, como la que se estaba gestando desde hacía años entre Konoha y los Uchiha, siempre había victorias o derrotas, pérdidas y ganancias. Sasuke solo era una pieza más, Fugaku no tenía problemas en admitirlo ante sí mismo.
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El campo de batalla era un sinfín de cráteres, humo y destrucción. La pelea no era entre dos Shinobi estándar, eran Jounnin en una capacidad que escapaba a los límites. Al principio, los que observaban el combate descontaban que Uchiha Sasuke ganaría. Ciertamente todos se quedaron con la imagen de un Naruto poco profesional y más interesado en hacer amigos que en pulir sus habilidades. Pero claro, ese tiempo feliz para el joven Namikase había quedado enterrado.
Fugaku, Mikoto e Itachi representaban al clan Uchiha. También se encontraba en el palco Minato en su posición de Hokage, con su esposa Kushina que atestiguaban todo. Los consejeros ancianos, y muchos integrantes de varios clanes importantes también asistieron al estadio, donde generalmente los exámenes Chunnin tenían su torneo definitorio. Había pasado mucho tiempo desde que se elevó una pelea de honor de manera oficial. Aunque claramente esos encuentros tenían el talante de un "vale todo". Nadie podía apostar que esos ex compañeros de equipo estarían batallando a muerte. De Uchiha Sasuke se lo podía creer, pero no encajaba con el recuerdo que todos tenían de Naruto.
Al principio el combate fue parejo. Incluso había una leve ventaja a favor de Sasuke por el uso de su sharingan. Pero pasados los 20 minutos de furioso combate, la resistencia del Uchiha comenzó a mermar levemente. Mientras tanto, el nivel de Naruto se incrementaba segundo a segundo. El rubio Shinobi emitía una energía extraordinaria, la cual combinaba de una manera perfecta con el chakra natural del ambiente a su alrededor. La técnica no parecía estar perfeccionada. Los Hyuuga presentes por caso, podían atestiguar como el joven Namikase desperdiciaba mucho chakra usando aquel jutsu. Era como si la propia carga de energía liberada lo estuviera destruyendo poco a poco.
Sin embargo, por cada minuto que continuaba activada la técnica, hacia cada vez más evidente el incremento del poder en Naruto Namikase. Lo estaba haciendo más rápido, más fuerte, más resistente. Sus heridas se cerraban a una velocidad fantástica. Sus músculos se tensaban y aunque no parecía posible, estaban creciendo de manera increíble.
1 hora y 40 minutos después del inicio, Sasuke Uchiha estaba agotado. El tiempo de combate pudiese parecer corto visto desde lejos. Pero la intensidad con que se habían agredido y el masivo gasto de chakra que propusieron desde el inicio mismo; hacían que el desgaste físico y mental fuese monstruoso. A esa altura de la pelea, Naruto tenía tan solo su jean negro como única prenda ataviando su cuerpo. Media hora antes su chaqueta fue quemada y su camiseta desgarrada. Ya no tenía armas arrojadizas, pero no las necesitaba. A puño limpio estaba destrozando a su rival sin importar las heridas recibidas. Era un tipo de Tayjutsu totalmente frontal y suicida. Sin técnica de esquive, solo recibir y dar en cantidades colosales. Su físico era más musculoso ahora, como si el chakra se hubiera inyectado en la totalidad de su cuerpo, inflándolo con poder. Atacaba y perseguía a Sasuke como una bestia. Sin dejarlo respirar, sin descanso o retroceso. Avanzaba, avanzaba y avanzaba como el derrumbe de una alta montaña. Imposible de parar, imposible de escapar.
-¡Naruto no más! –gritaba su padre desde la tribuna. Cuando pudo notar que el joven Uchiha ya casi no respondía en los últimos intercambios de golpes.
-¡detengan la pelea! –gritaban algunas mujeres de otros clanes que se sentían espantadas. Ver al objeto de su amor. O simplemente a un Shinobi respetable ser tan brutalmente golpeado, era desesperante.
Naruto en el campo estaba riendo, acompañado con una risa demente despachaba golpe tras golpe a un Sasuke que ya casi no se defendía. A puño limpio, sangrando, traspirando. Arrastrando a Uchiha Sasuke por el suelo como a un perro callejero. Tomándolo de los cabellos y haciéndolo gritar.
-ANBU DE LA HOJA LES ORDENO DETENER LA….-gritó Minato tratando de no causar más problemas con los Uchiha. Esa batalla había terminado.
-¡OH NO, CLARO QUE NO! –Respondió Naruto interrumpiendo a su padre y soltó una explosión de chakra alrededor de su cuerpo donde llevaba una impresionante sed de sangre. Los ANBU en las afueras de la arena al sentir este aura no se atrevieron a moverse- ¡NO ME QUITARAS LA DIVERSION PADRE!-lo miró a Sasuke que estaba tendido boca abajo en el suelo y dijo- ¡VEN AQUÍ FIAMBRE! ¡NO FINJAS, VEN! –caminó a hacia Sasuke que se arrastraba por el terreno sangrando por doquier, tratando de alejarse con terror del monstruo que estaba enfrentando- ¡AUN NO TERMINO CONTIGO! ¡AUN NO TE HE ROTO EL ESPIRITU! ¡VOY DEJARTE EN MIL PEDAZOS! –lo agarró del cuello y de una pierna con ambas manos, elevándolo por sobre su cabeza bien alto- ¡VOY A ROMPERTE LA ESPALDAAAAA!
Luego del furioso grito, Naruto hizo descender violentamente a su enemigo atrapado y colocó bajo la intempestiva caída una de sus rodillas para que todo el peso de Sasuke fuera a dar contra ella. El golpe resultante casi lo partió a la mitad. Y de no haber usado los restos de su chakra para endurecer la zona de la columna, el Uchiha fijo y hubiese muerto allí mismo. Ese golpe fue el definitivo, Sasuke no se levantaría más. Ni por orgullo, ni por vergüenza. Estaba derrotado y todos sabían que iba a morir.
Naruto en tanto, cada vez se hacía más fuerte. Sus golpes y chakra, eran más y más poderosos. Parecía estar bajo el efecto de alguna droga poderosa, las heridas en su cuerpo ni le molestaban. No parecía disminuir su nivel por heridas o agotamiento. Muy al contrario se estaba volviendo aún más poderoso. Algunos minutos antes, Sasuke había logrado clavar de una estocada precisa su katana en el vientre del rubio Namikase hasta el mango. Había usado incluso chakra Raiton para incrementar la penetración y paralizar a su víctima. Pero Naruto en lugar de parecer herido de muerte, tan solo sonrió quitándosela como si nada de su cuerpo. Para acto seguido y tomándola por la zona del filo descuidadamente, azotar a su rival hasta partir en tres trozos sin forma el arma en cuestión.
Los gestos de horror en la tribuna eran increíbles. Parecía una bestia Naruto Namikase, nadie que lo conociera de antes podía reconocerlo ahora. En una esquina del túnel que permitía el acceso a la arena, dos sombras observaban todo con atención. Y hablaban…
-Ese niño está abusando de su poder…-dijo una voz firme de mujer- no debiste enseñarle tus técnicas Jirayja.
-Esa técnica en su cuerpo no es mía Tsunade, -respondió el ermitaño- lo que Naruto ha hecho, es una reunión de energía entre el ambiente y su propio cuerpo. Está alimentando con chakra cada célula de su físico y por eso ya no siente dolor. Alimenta sus músculos, endurece su defensa e insensibiliza sus nervios.
-Se ha trasformado en una bestia incontrolable ahora, -dijo Tsunade- y si no se detiene pronto sus canales de chakra serán dañados permanentemente. Es una técnica peligrosa y caótica, me hace acordar a Orochimaru.
-El jutsu de cuerpo flexible de nuestro traidor compañero tiene el mismo patrón, -asintió el peliblanco- solo que esta apuntado a la flexibilidad del cuerpo y no a incrementar la masa muscular. Naruto ha descubierto por sus propios medios, el atajo para crear una técnica que a un sujeto tan listo como Orochimaru, le tomó muchos años crear –el Sannin de los sapos camino al interior de la arena para detener a Naruto, pero le indicó a Tsunade antes de irse- Quédate cerca, Naruto te necesitará. Su cuerpo quedara hecho pedazos si no libera esa energía que lo llena por dentro. Trataré de detenerlo.
En el campo de batalla, Naruto dio una furiosa patada en el suelo a Sasuke, riendo y disfrutando su revancha. Lo hizo rodar por el terreno como un bote de basura. A pesar de sus ansias, no tenía estipulado matarlo rápidamente. Lo torturaría, durante mucho tiempo estaría destrozándolo para que todos vieran la porquería que era. Naruto tenía pensado no solo derrotarlo, sino humillarlo completamente. Quería que el resto de los Uchiha tuvieran una excusa para atacarlo. Los quería a todos muertos, a todos menos a la única persona que lo había salvado. Solo a ella le perdonaría la vida.
Minato hizo una señal para que los ANBU se adelantaran a parar la golpiza. Había observado como Jirayja-sensei ingresaba al lugar por detrás de Naruto con la firme intención de parar la pelea. Esto era ilegal en un combate de honor. A Naruto le asistía la ley para incluso asesinar a su rival sin que nadie pudiese interferir. Pero Minato no quería ni pensar que los Uchiha tuviese una mínima excusa para iniciar una matanza. Si alguien debía romper las reglas, era mejor que fuera el Yondaime Hokage. Tres enmascarados de la guardia se abalanzaron sobre Naruto y despreocupadamente los barrió, de un revés con su brazo izquierdo. Una onda expansiva de viento generada por la potencia surgida de su brazo musculoso. El cuarto ANBU del equipo estaba parado entre el espacio del cuerpo de Sasuke en el suelo y el avance de Naruto. El joven Namikase caminó sin contemplación. La kunoichi de cabellos morados elevó su katana a dos manos, interponiéndola entre Naruto y su posición. Y cuando parecía que la arrollaría con tal de continuar atacando al Uchiha, Naruto se detuvo frente a la mujer. Acto seguido uso dos dedos de su mano derecha para tomar el filo de la mujer ANBU y con una facilidad angustiante lo partió con un ¡track!, tan solo para enseguida evitar caminando por un costado a la mujer. Dejándole la parte del filo en el suelo a su lado. Como si ella, con su espada y determinación no significaran absolutamente nada. Yugao Uzuki nunca había sentido tanta hostilidad en un enemigo como en Naruto Namikase. Sus instintos le hicieron alejarse de él, apartarse del camino, sus sentidos le advertían que iba a morir si se interponía nuevamente, por eso se hizo a un lado. Tuvo la suerte que el joven no sintiera la necesidad de matarla para continuar su pelea. Por ello la mujer se prometió dejar una ofrenda generosa a los dioses en cuanto tuviera un día fuera de servicio. Había visto la muerte de muy cerca, y simplemente el Shinigami en cuestión, no estuvo motivado a cosechar su alma ese día.
Naruto tomó por detrás a Sasuke de los cabellos. Lo elevó nuevamente porque no se podía parar por sí mismo. Todo para asestarle un puñetazo terrible al estómago y combinarlo con tres puñetazos extra que lo lanzaron metros más allá al Uchiha contra el suelo. Luego volvió acercarse y finalmente tomándolo del cuello lo obligó arrodillarse frente a la tribuna, finalizando con el rubio parándose detrás su víctima. La sangre manaba de la cabeza en el Uchiha y su cuerpo no contaba con ninguna zona donde no tuviera una herida. Su rostro estaba desfigurado por los moretones y las contusiones. Incluso había perdido algunos dientes con seguridad. Naruto en cambio, parecía más alto, fuerte e invencible. Y ahora con ese jutsu también era más musculoso. Su victoria era completa.
-Despídete de tu Oto-chan Sasuke… -susurró reclinándose levemente Naruto a un casi desvanecido enemigo- debiste salvarla, debiste salvar a Sakura-chan. Ahora por obedecer a tontos….vas a morir.
Naruto elevó el brazo derecho bien alto, colocando su mano como una cuchilla, dispuesto a quebrarle el cuello a su enemigo arrodillado de un solo golpe. Movidos por una extraña fascinación, tanto los ANBU del campo como los espectadores en la tribuna, se quedaron paralizados. Solo Jirayja se movió lo suficientemente rápido para tratar de interceptar ese ataque descendente, bloqueando con su mano el golpe brutal. Nunca esperó el Sannin que aun tomando posición muy cerca de Naruto y anteponiendo su mano con fuerza para bloquear aquel ataque, Sasuke Uchiha aun así recibiera el golpe. Cuando menos no fue mortal, actuó la mano de Jirayja como un reductor. Había logrado detenerlo a pesar de todo.
Naruto además de poder físico, tenía unos reflejos extraordinarios al parecer. Porque en un segundo movimiento de su brazo atacante que pareció casi al primero (el del golpe), empujó a Jirayja de su cercanía para ganarle la distancia. Mientras tanto con su mano izquierda, seguía sosteniendo a su presa arrodillada. Dirigió su mirada a Jirayja que fue arrastrado varios metros por el campo gracias al empujón sorprendente, y finalmente Naruto le dijo:
-Ero-Sennin….si vuelves a entrometerte. Pelearemos….y uno de los dos va a morir.
Jirayja comenzó a notar que la técnica de Naruto se estaba descontrolando. Se estaba volviendo demente, y en este punto solo pararía cuando Sasuke dejara de respirar. Si no lo mataba, no se detendría. Si no se detenía, mucha gente moriría. Era un caos realmente. Jirayja no sabía qué hacer. ¿Pararlo para detener una guerra? ¿Detenerlo para iniciar un combate a muerte? El pequeño bastardo Uchiha merecía morir, Naruto era alguien que Jirayja quería como a un nieto. Así que esos 20 metros que se había tomado por el empujón del joven Namikase, se convirtieron en una distancia insalvable. Naruto sonrió malignamente, y mirando a los ojos de Jirayja elevó su brazo libre nuevamente. Y esta vez el chakra en su golpe producía lo que parecían descargas de corriente. Era el fin….
-Naruto-kun…..-la voz de esa mujer pareció descender del cielo- no lo hagas por favor. Así no eres tú.
El joven Namikase miró al frente y allí estaba ella. Mikoto Uchiha, parada a escasa distancia de un golpe mortal su hijo menor. Suplicando, pidiendo a Naruto que perdonara a quien no podía disculpar. Sin embargo el ataque de Naruto no sucedió. Se quedó sorprendido, mirando a esa mujer que había bajado a la arena en un parpadeo. Realmente fue muy rápida, y parecía tener cierta ascendencia sobre el rubio. Prueba de esto, Naruto no había descargado su golpe.
-Sé bien que no tengo derecho a pedirte que olvides tu venganza –Dijo la mujer con pena- pero te lo pido. Concédeme esta petición, perdona la vida a mi hijo. Y a cambio yo…te entregare la mía. Puedes hacer lo que quieras conmigo. Lo Juro por mi honor.
No hubo más palabras, solo silencio. Un minuto de expectativa, silencio y duda. Luego pudieron atestiguar que el último golpe jamás sucedió. El combate finalizó en el preciso momento que Naruto soltó el hombro de Sasuke dejándolo caer boca abajo en el suelo. El cuerpo del joven Namikase poco a poco fue perdiendo tensión y masa muscular. Su energía se fue apagando, como la llama de un incendio que se queda sin nada que incinerar. Estiró su mano hacia la mujer, no sabiendo porque había accedido a no matar. Y cuando comenzó a irse del lugar con ella a su lado, todos empezaron a comprender que este no era final del desastre. Solo una brillante entrada final en escena de todos los involucrados con el pacto.
Un pacto con la destrucción.
Fin del capítulo.
