Antes que nada gracias por darle al clik y pensar en leer este fic, cualquier critica constructiva es aceptable siempre y cuando sea con el debido respeto y si tengo suerte con este fic y me dan reviews contestaré de inmediato, ¡espero les guste tanto como a mi me gustó escribirlo!.

CREDITOS: Shingeki No Kyojin y sus personajes no me pertenecen (Ojala asi fuera, pero soy poco talentosa y mucho menos japonesa), corresponden a Hajime Isayama (Dios de SNK, alavemoslo, siempre y cuando no mate a nadie mas de la tropa).

NOTA: No es que me crea gran cosa pero se de casos en los que te plagian el fic, asi que agradeceria que no lo atribuyan como suyo y si lo usan me den credito, muchas gracias e intentare publicar un nuevo capítulo cada semana o mes, segun la inspiracion aunque no se cuantos capitulos le hare...Mi saludos y disfruten.


¿Que estoy haciendo?

Era una buena pregunta, para esa tan extraña situacion.

Ella fue siempre la clase repudiada de la sociedad, a pesar de en sus inicios en que llamar el apellido Ackerman era decir alcurnia en si misma, muy bien conocido y con el linaje de cuidar hasta a un mismisimo rey. La mano derecha de la realeza. La excelencia en cuidado. Pero en 1997 no se podia esperar cuidar a la realeza una vez mudada en Argentina ¿Que realeza podria existir justo alli?.

Conoció la pobreza en su maximo esplendor, pero eso poco le importó, porque tenia algo que no se podria comprar ni con todo el oro del mundo: El amor de sus padres.

Una vez cambiado de apellido por causas que no queria recordar en ese momento, nació devuelta: Mikasa Jaeguer, en ese momento hija adoptada de Grisha y Carla Jaeguer, con un precioso hijo que la enamoró desde el momento en que le dijo "Vamos a nuestro hogar, Mikasa" y le entregó aquella bufanda que ahora miraba por el reflejo de la minuscula ventana del avion, primera clase.

El champagne iba y venia en aquel lugar junto con risas aristócratas, era la primera vez que viajaba, a pesar de su humildad pudo adaptarse a esa familia que aunque poco le duró viva, era millonaria. Millones que ahora heredaria ella, que ahora heredaria ese enigmatico Levi Rivaille en la pobreza de Francia. Seguia mirando su reflejo. Se miró a los ojos y constató por enécima vez en el dia que se habian desinchado lo suficiente luego del llanto la noche anterior. Vio que el cielo, tan amplio desde una ventana tan pequeña, seguia nublado y sus ojos seguian como una figura repetida, similares a ese entorno.

No queria ir, no queria que su primer viaje en avion fuera asi. Queria que fuera con Eren, con sus padres biólogicos y los adoptivos, todos juntos, una utopia en semejante monstruo pesado de metal, que aun asi lograba volar. No le agradaba la idea de que su "hermano" tomara esos mismos viajes diciendole que iba a atender asuntos familiares a su vendimia en aquel pais y en realidad solo veria a aquel hombre.

No lo conocia y ya lo odiaba.

Ahora, miró a la azafata que le preguntaba muy amablemente si deseaba algo de comer, beber o algun servicio como la tele, inclinar el asiento, almohadas y demas servicios que ofrecen para que vuelvas a viajar y aumentar sus ingresos.

La atendian a cuerpo de rey, pero no queria nada, nada de nada.

-Quiza si puedes revivir a los muertos...

Susurró incoscientemente, casi con desden, como si la pobre azafata que hacia su trabajo tuviera la culpa de algo, pobre...

-¿Disculpe?

Preguntó con esmero en ser cordial, una vez mas y la mujer pasajera solo le dijo que no precisaba nada, que se marchara.

Eran horas de viaje, casi medio dia, y ya era casi de noche. Llegaría a la madrugada a un pais que no conocia, con gente que no hablaba su idioma, se adentraria por un desconocido y cumplir el egoista deseo de su hermano, a un nuevo mundo.

Pensaba que si tan solo ella fuese ahora ese hombre, no le importaria volver a la pobreza, mientras tenga a alguien como Eren amandola. Desde que sus padres murieron, su hermano se encargó de todos los prosperos negocios que heredó haciendo que crezcan aun mas de lo que sus padres ya siendo bastante exitosos, habian logrado.

Pero como todo, lo bueno siempre se va antes, no pudo disfrutar de cultivar lo que sembró, y ahora asi estaban las cosas, ella a medio dormirse, sintiendo ardiendo los ojos, apoyada contra el cristal y pensando que asi como ese avion desafiaba costante las leyes de la fisica pudiendo volar con turbinas y aire comprimido dentro, ella deprimida una vez mas en su vida, deberia ser como ese aparatejo extraño al cual nunca se subio si no hasta ahora: Tomar aire, y en vez de turbinas echarse a correr, por la vida, asi como un avion por el inmenso cielo.

No le agradaba, deprimirse. Sentia que ella sola se hacia un espectaculo lamentable de su lado mas sensible. Se sentia debil de solo pensar que habiendo superado ya tantas muertes, debia caer una vez mas.

"Señores pasajeros, el avión aterrizará en unos minutos rumbo a la parada de Francia, con destino a "Picardie", por favor prosigan con las reglas de seguridad y tengan un buen viaje."

-Al fin...

Bociferó empañando el vidrio, una vez mas. No habia comido nada, no tenia a nadie sentado al lado y pensó que quizá la clase turista seria mas divertida. Pero de obligada tuvo que estar alli, cuando llamó para pedir el pasaje simplemente quedó atónita por la anticipacion con la que su hermano habia tomado las cosas.

"Necesito un pasaje, a Francia", habia dicho con desicion de acero, para luego el telefonista preguntarle sus datos y asi apartarle el lugar para el viaje. Cuando dijo su nombre, su solo nombre...

"Aguarde un momento"

Esperó y todo parecia seguir un rumbo cronologico como quien prepara una fiesta sorpresa y tiene todo friamente analizado, para no echarla a estropear. Asi habia echo Eren, pero no precisamente una fiesta...

"Disculpe la demora señorita, revisé los datos de abordaje y usted ya tiene pendiente un vuelo en first class para cuando desee, tenemos disponibles diferentes horarios...Si quiere le menciono todos."

No respondió, tapó su ojo derecho que brillaba rebozante de agua con la mano izquierda, y la otra sostenía incredula el telefono, temblorosa.

-¿Señorita?

-Si, lo siento, ¿Quien me ha echo la reserva?

Era idiota preguntar...Pero queria asegurarse de no haberse ahogado y estar ahora en una especie de prueba inquerida por Dios.

-El señor Eren Jaeguer, compró un paquete de viaje y personal de guia turistica para usted, tambien ha dejado dicho que usted ya posee un pasaporte, y...

-¿Y?

-Aguarde, lo habia dejado aqui anotado, disculpe un momento.

Un momento mas, no queria esperar, queria acabar con eso cuanto antes, viaje, guia, pasaporte, primera clase, y todas esas cosas que haria alguien gustoso. Pero ella definitivamente de solo pensar que hallaria al hombre que le arrebató el corazon de su hermano se sentia derrumbar.

"El señor dejo dicho que el pasaporte con la visa de la Union Europea la ha dejado bajo el resguardo de su amigo el señor Armin Arlet y que la guia turistica es un hombre de confianza con el que usted se sentirá a gusto, que no se preocupe"

Parecia hablar entrecortado, como leyendo realmente una nota, era absurdo, haber dejado con Armin aquellas cosas y ¿Un guia?, no le dió demaciada importancia a eso.

Queria acabar con todo aquello asi que simplemente dijo que queria viajar cuanto antes. A la mañana siguiente fue a ver a Armin, gran amigo, casi otro hermano de ambos que era muy querido por Mikasa. Y ahi entendió que Armin ya sabia sobre este hombre, que sabia sobre la enfermedad de Eren y por eso poseia el pasaporte: Eren queria lograr con eso que Mikasa y Armin se acompañaran en el dolor de la perdida, hacia mucho tampoco que no hablaban, por causas de que cada uno seguia su vida.

Hablaron, ella algo ofendida, el ocultamiento no era algo que realmente le agradaba a nadie. Deseaba llorar en sus brazos, o en los de quien sea, que unos brazos la contengan y le digan que lo podria superar, que solo se deje llevar por el tiempo que todo lo cura. Pero el ocultamiento se hacia presente, solo atinó a charlar sobre buenos recuerdos que tenian compartidos con su hermano.

"Buena suerte, Mikasa, espero verte pronto"

Dijo y ella saludó con la mano, las sonrisas de cordialidad no eran lo suyo. Con semblante serio, pasaporte en mano y objetivo decidido volvió a su casa, empacó y ese mismo dia, a la tarde, se marchó rumbo a su nuevo destino, rumbo a satisfacer las memorias de Eren, rumbo a Francia.

-Cierto, tengo un guia.- Recordó.

"Señores pasajeros, pueden abandonar el avion por medio de las escaleras, al costado derecho de abordaje, porfavor en orden y no olviden objetos personales ya que la empresa no se responsabilizará de la perdida de los mismos. Muchas gracias por usar aerolineas Sina".

Bajó con tan solo una maleta que solo pasó por revision y la subió. La primera clase brindaba esa satisfaccion de poder mantener el equipaje siempre con uno, a diferencia de la otra, donde se debia dejar todo en el baul de carga.

Sus botas altas, las preferidas y las que ahora llevaban el recuerdo de haber caminado por el barro de aquel cementerio, sonaban costantes por cada escalón de metal, en descenso hacia el asfalto de aterrizaje.

El viento le susurraba que Francia era si se veia en otras circustancias mas felices para ella, un pais hermoso. Las pocas luces iluminaban la pista.

Su pelo, por el hombro, bailaba al ritmo de aquellos susurros. Cerró sus ojos e inspiró fuerte, el aire era bastante puro, Picardie, como se llamaba aquel lugar, era mas zona de campos y alguna que otra carreta, muy humilde. Se notaba en el oxigeno que ahora respiraba, como prado verde estaba cerca.

-¿Mikasa? ¿Mikasa Jaeguer?

Susurraba acompañando al viento un hombre de un poco mas de estatura, cabello castaño, rasgos profundos y con un cartel "Mikasa Jaeguer". Se lo veia curioso, desde una distancia prudencial, la contempló como a obra de arte.

-Si, la misma.

El muchacho se acercó, tiró el cartel y tomó la maleta con educacion que estaba en la suave mano de ella.

-¡Un gusto!, soy Jean Kirschtein, su guia turistico personal.

-Bueno...Mikasa Ackerma- Jaeguer, la guiada.

Dijo a modo de presentacion con un intento de gracia, que por su tono quebrado de voz por el llanto en la noche anterior, sonaba como un intento desganado de fingir estar bien, y era lo que realmente le sucedia, fingia.

-Bien, ¿A donde le gustaria ir primero?

Se sorprendió, juraria que Eren ya le habia dicho al amable guia turistico hacia donde quedaba la casa de aquel hombre, con el cual no queria lidiar, pero por amor, por compromiso y quiza sin admitir, un poco de curiosidad lo haria de todas formas.

Le pidió la maleta nuevamente, este despues de discutir que no queria dejar a una dama cargar peso se la cedió por cansancio. Esa mujer era terca como una mula. Luego le explicó que no la llevaría, que solo queria buscar el papel con la direccion de donde debian ir. Buscó y muy al fondo, estaba arrugada y maltratada, la carta de Eren.

-Pueblo de La Cruix, la estancia se llama...

Trataba de leer el nombre, pero sus ojos ante la carta estaban llorosos, no divisaba bien las letras y ni siquiera sabia pronunciar bien el frances. El castaño le tendió un pañuelo el cual ella, desconfiada ya que a nadie le mostraba esas lagrimas, despues de mucho calcular, lo tomó y secó esos ojos grises que miraba Jean con tanto empeño. Le devolvió el pañuelo, este lo guardó en su bolsillo una vez mas y la miró, tratando en el segundo round, leer el nombre de la desdichada y seguro pobre estancia ya que todo en Le Cruix era pobre.

-Lamento lo del señor Jaeguer.

Mencionó interrumpiendo el curso de su lengua que queria de una vez desentrañar la pronunciacion de aquel nombre. Sus manos temblaro sacudiendo al papel. Levantó la vista y lo miró. No le respondió, solo asintió como a modo de agradecimiento por el pésame y volvió a centrar su atención a la hoja.

-Era un buen hombre, muy atento y educado, siempre que lo veia me trataba como a su igual.

-Si, el era asi.

"Concentrate en leer, en aprender este idoma aunque sea unos segundos" se repetia como mantra mentalmente para olvidar como los demas recordaban lo amado que era su hermano. Olvidar que pronunció aquel "Era asi", en un tiempo pasado que le cortaba la respiracion, que le hacia sentir devuelta esa muerte como si hubiese sido ese mismo dia, ese verbo en pasado que aclaraba lo obvio y solo le echaba mas sal a la herida.

-Nouve...¿La doble L se pronuncia como suena, como una sola o casi no suena?`

Intentando distraerse volvió a mirar al muchacho quien se notaba no era frances, pero ya poseia el acento de uno de tanto trabajar de guia turistico alli le tendió la palma de su mano, esperando que le preste la carta, para interpretar el nombre. Con aun un apice de desconfianza, esta cedió a darsela delicadamente.

-Nouvelles Ailes, se llama la estancia, es la que dentro de toda esta pobreza en mejores condiciones está...

-¿Es asi de conocida?

-Este pueblo es pequeño.

Susurró con una sonrisa algo timida mientras caminaba hacia un carruaje que frenaba justo frente a ellos luego de salir de aquel aeropuerto, de solo salir se notaba lo liso y llano del campo. Casi era ese aeropuerto el unico resquisio de que la sociedad alli habia llegado y que se podia construir algo en tanta tierra. Subieron a la carreta, la que empezó ir rápido para ser tirada de solo dos caballos.

-¿Que significa?

Jean, miró de costado a la morocha al lado suyo, hermosa y triste, era un agridulce paisaje verla a ella, a la luz de la luna, con esos ojos decaidos. Se notaba por como casi llora sobre la carta, que estaba perturbada de corazon por la perdida de su hermano.

-El nombre de esa estancia.

Terminó de decir al notar que su guia turistico se quedó paralizado y mirandola sin pudor alguno, como si de un hipnotismo se tratase. Luego se puso a pensar en aquel nombre: Nouvelles Ailes. Le sonaba bien, aunque imposible de salir de manera correcta por sus labios. Se requeria una pronunciacion muy fluida para aquello. Queria distraerse, intentar olvidar como quien se engaña a si mismo que iba a ver a ese hombre aun sin rostro llamado Levi. ¿Que mejor que la distraccion de la platica?, y asi intentó como quien necesita cualquier salvacion, hablar con el guia a quien se lo notaba gustoso de acompañarla.

-Nuevas Alas, quiere decir, esa estancia en su momento era una gloria que abastecia a todo el pueblo, pero nunca nadie supo que sucedió para que terminará en bancarrota...Está desde hace casi ochenta años aquí, de las mas antiguas y que aun perduran sin derrumbarse, claro a la estructura me refiero...

-Ya veo...

"Asi que el pasó y pasa dificultad...Ya veo." casi podia sentir cierta compasion que la inquietaba, no se decidia ¿Lo odiaba o compartia el mismo sentimiento de tristeza que el?, era dificil saberlo. Las ganas de hablar se le fueron durante horas de aquel viaje. Al parecer no bastaba con ser paciente en el avion si no que tambien en un carruaje, recalculó que las diferencias de atencion en esos distintos medios de transporte era abismal, pero no le molestaba, ella en realidad era mas del carruaje que de cualquier otra cosa, asi se crió de pequeña, cuando sus padres biológicos estaban aun vivos.

No quizo recapitular la historia de su niñez, asi que esas horas de silencio finalizaron cuando le pidió al guia que le enseñara algunas palabras básicas de frances. Se distrajo descubriendo que aquella nueva lengua era muy hermosa y complicada, para ella que era un ser muy inteligente, le fue facil al menos saber escuchar y entender las preguntas que podria a llegar a hacerle el resto, el responder era un reto mas dificil.

Llegaron, y todo el regocijo de una charla distractiva se fue al piso, mas bien a la tierra de aquel enorme lugar. Luego de un energico "Llegamos" por parte del castaño, ella se bajó del carruaje con destreza, y es que podrian haber ido en auto, pero los tratarian de forasteros y alli no eran bien vistos ya que siempre eran medios de comunicacion haciendo reportajes de la miseria de aquel lugar.

-No es tan malo.

Susurró pensando que en Argentina, la modernizacion y villas eran un panorama mucho menos bonito que el campo, caballos y familias humildes en hermosas chosas o estancias algo antiguas.

De repente la gente comenzaba a muchos metros de distancia que componian cada area del campo, a prender sus luces en la ya entrada madrugada para saciar su curiosidad de quien paseaba por los caminos de La Cruix en un carruaje.

-Bien, el señor Jaeguer me ha pedido que la acompañe en toda la estancia, lameto entrometerme pero me temo que donde usted visite yo estaré.

-Esta bien.

En parte, se sentia mejor tener alguien al lado, y no estar a solas con aquel personaje enigmatico, ex novio de su gran amor, homosexual, de nombre Levi y que vivia en Picardie-La Cruix en una estancia llamada "Nouvelles Ailes". Se puso a repasar, sin juzgar humildad o gustos, los datos que tenia de aquella persona. Se puso a pensar de que su vida debio haber sido dura y que tal vez, muuy en el fondo, era amable, quiza hasta podrian llevarse bien.

Lo estaba intentando: Calmarse, avanzar hacia la desgastada puerta de madera luego de atravezar el "patio" delantero y gritar, porque alli timbre no habia.

-¡Levi! ¿¡Se encuentra Levi Rivaille aqui!?

Preguntó a todo pulmon.

Se hizo esperar, se hizo rogar, miles de gritos ya habian sido escupidos ante la puerta, los vecinos con las luces emanadas de las velas vigilaban acusadores, los caballos relinchaban y nada...Nadie atendia.

-No está.

Resignada, sus botas altas y negras dieron un paso hacia atrás, como tanteando si insistir o irse. Miraba cada decoracion de esa grandisima estancia y se podia notar siendo buen observador que esa construccion habia tenido sus epocas de gloria.

-Tch.

Dió un respingo, al igual que Jean al lado suyo, de no ser por las luces vecinales la noche hubiese sido terrorifica. Y aun asi ese sonido no esperado, los hizo asustar.

-Putain, combien de fois je dois dire que les étrangers ne touchent pas cette porte ? Ce qu'ils ne voient pas les portefeuilles-*

Al abrir la puerta los vió.

Al abrir la puerta lo vió.

Ojos grises chocaban uno contra el otro. Los de la mujer sorprendida, curiosa, pero aun asi un velo de temple pretendia ocultar todo aquello. Los de el simplemente no mutaron en nada, solo su voz fue acallada. Unos segundos despues, recobró el habla.

-¿Y el quien es?

Preguntó en español, algo extraño como si supiera quien era ella. Mientras el guia miraba esos frios y entrecerrados ojos seguramente del sueño. Lo hacian un cubo de hielo, asi que sintiendose incapaz de hablar ya que solo iba por la chica de visita, la miró, esperando que lo presente ante aquel hombre de corta estatura pero gran personalidad que flotaba en el aire.

Hablaba ambos idiomas y por como se presentó al principio aunque fuera en una frase que no entedia, supo que de seguro no eran bienvenidos, cuando quizo responder, por reflejo, divisó un cartel que en ambos idiomas decia:

"Porfavor, forasteros, abstenerse de tocar la puerta, no seran atendidos y una carabina estará esperandolos en caso de insistir, muchas gracias"

"¿Una carabina?", se preguntó mentalmente, ese hombre estaba loco por si quiera pensar en dispararle a alguien de otro lugar fuera de La Cruix solo porque llama a su puerta. Habian empezado con el pie izquierdo.

En el lodo.

Atrapado hasta el tobillo.

Miró una vez mas, incredula de semejante amenaza, el cartel. Mas abajo habia otro y pensando que no se encontraria con algo aun peor o mas absurdo, lo leyó con parsimonia.

"La carabina tambien estará en uso si osan ensuciar al menos a treinta metros alrededor de mi casa".

Era el colmo, no sabia si reir, recordar los tristes motivos por los que habia llegado a aquel lugar o simplemente seguir el consejo de sus botas, irse mas pasos hacia atrás, subir al carruaje y escapar a esos treinta metros, lejos de la asesina y usada carabina.

-Oye mocosa, pregunté quien es este hombre con cara de caballo.

Frunció el seño, mientras Jean, el insultado, no hacia nada en defensa. Y es que mucha defensa contra una carabina no habia, pudo notar que el tambien habia leido aquel cartel.

-Esta mocosa, se llama Mikasa Acker- digo, Jaeguer y el es Jean Kirschtein, mi guia y traductor.

-Pasen, antes limpiense esas sucias botas.

Entró, molesta luego de ver que el receptor no se habia ni inmutado por la altivez con la que ella le contesto a raiz de su molestia por como la llamó mocosa.

Pasaron con pesar y se limpiaron las botas. El hombre de contextura fuerte, estatura baja, mirada onix, piel blanquecina y rasgos serios se dió vuelta, bruscamente para a unos centimetros decirle a la pelinegra:

-Lo sé, Eren Jaeguer.


*Maldición, ¿Cuantas veces debo decir que los forasteros no toquen esta puerta? ¿Que no ven el carte- (Traduccion de lo que dijo Levi, por copyright y esas weas no se puede copiar y pegar en el amado traductor de Google, asi que les resumo la tarea)

AUTORA: MigLi-Chan

¿Que les pareció?, este no obtuvo tanto exito como "¿Casualidad o Destino?", sin embargo, me gusta más.

¿Revs?

Sayo~