El agua caía por su rostro, enjuagaba su cabello con ese shampoo olor neutro que lo cubría de piojos y caspa. Recordó por un instante que Amy dormía en su habitación desnuda, sin pudor, a unos cuantos metros. Rememorar sus muslos lo hacían sentir algún tipo de escalofrío que recorría todo su cuerpo hasta llegar a su gran miembro. Negó con su cabeza tres veces diciéndose a sí mismo que no debería volver a practicar el coito con Amy, éste sólo lo distrairía. Pero, ¿qué otra cosa no ha hecho Amy Farrah Fowler que distraer al gran doctor Sheldon Cooper?... Estuvo pensando y formulo en su cabeza veinte maneras para decirle a su pareja la situación planteada, ninguna parecía la adecuada de acuerdo a los estatutos sociales, o más bien, acorde a lo que veía en películas y comúnmente con Leonard y Penny. Suspiro fuertemente mientras cerraba las llaves de la regadera, el tiempo de la ducha se había excedido por tres minutos y ya era hora de despertar a su novia. Salió del baño y escuchó venir la sala varias voces, al parecer tenía agua en los oídos, pues no lograba reconocer ninguna voz excepto la de Leonard. Con la toalla en las caderas y otra rozando su cabello para secarlo fue directamente a la habitación de estar y para su sorpresa se encontró con la doctora Fowler platicando con su mejor amigo.

-Amy, pensé que seguirías dormida. -mencionó con un poco de extrañeza.

-Sheldon. Buen día - dijo Amy con cortesía-. Para tu suerte recordé que hoy abren el museo de historia temprano y hay una convención a la que te quiero llevar. Sé que además de molestar a los incrédulos homosapiens, encontrarás atractivo el helado de chocolate. -mencionó Amy con entusiasmo y una sonrisa. Ella parecía muy normal después de la noche que habían pasado juntos, era para que brincara de alegría y lo estuviese llenando de besos y abrazos empalagantes, pensó Sheldon.

-Oye Shelly, tu pequeño amigo dice "hola". -dijo Leonard señalando una pequeña abertura en el envoltorio que había realizado Sheldon con su toalla.

Rápidamente Sheldon cubrió sus partes intimas mientras Amy miraba con curiosidad tapando su boca por la sorpresa -¡Dios! -grito Sheldon con preocupación, y salió corriendo de la sala para dirigirse a su cuarto.

En cuanto abrió su puerta noto todo en orden, su cuarto parecía tener únicamente la cama desarreglada, pero sólo tenía una figura marcada, era la de él. Miro con asombro e imagino que su novia había arreglado el cuarto pero, ¿por qué no hizo bien la cama? Quiso no darle importancia al tema encogiendo los hombros y siguió con su rutina habitual. Puso crema en su cuerpo, calcetines blancos, un pantalón café, encima una playera de rayas delgadas amarillas, azules, rosas y una grande color azul marino y por debajo una playera de manga larga café cobre, uso sus tenis café con mostaza, entre su alhajero busco entre sus cosas arregladas un reloj castaño, perfecto para la ocasión y se peino como de costumbre.

Puesto el plurell por último en sus manos Sheldon salió de su recamara, dispuesto a tener una platica con Amy sobre lo suceido la noche anterior.

-Amy, estoy listo -dijo tomando su mochila con rapideza y poniéndola sobre su hombro derecho.

-Sheldon. ¿Estás bien? Te noto raro, tu lenguaje corporal me indica que quieres salir de inmediato del departamento, siendo que aún faltan quince minutos para que sean las nueve de la mañana, hora indicada para cada cita programa los días sábados.

-Amy, sabes que siempre he querido salir puntualmente, pero hoy necesito esos quince minutos para poder dialogar algo contigo...

-De acuerdo Sheldon -dijo Amy poniéndose de pie muy erguida.- Vamonos.

-¡Adiós chicos! ¡Diviertanse! -se escucho a Leonar decir mientras la pareja cerraba la puerta principal.

La doctora Fowler dio la primera palabra.

-Dime Sheldon, ¿qué es lo que ocurre ahora? ¿Acaso te he incomodado con mi alusinación sobre las actividades del día de hoy? Disculpa sí ha sido así, me encanta ir al museo de historia para poder a los pequeños humanos ver lo que ha pasado durante más de un millón de años.

-No me incomoda para nada eso Amy, al contrario encuentro fascinante poder ir a las exposiciones y lo sabes. Aunque claro, con la misma alucinación tuya de ver a niños con IQ deficiente sorprendidos por lo que ya deberían saber -tomo un respiro y continuó-. A lo que quiero llegar es que, te has portado algo singular con respecto al suceso de ayer. Pensé que actuarías diferente, quizá haya sido por lo que comenté. No fue mi intención ofenderte... -decía mientras bajaba la cabeza-.

-¿Ayer? ¿Ofenderme? ¿De qué hablas Sheldon? -le preguntó Amy con la ceja levantada- No entiendo de qué me estás hablando.

-Amy, por favor. No te hagas la loca ahora, sabes que odio que te hagas la graciosa respecto al Alzheimer. -volteo a verla con ojos un poco molestos.

-Sheldon, ayer no me dijiste nada ofensivo. Tuvimos nuestra platica habitual por Skype y te fuiste a dormir a tu hora.

Sheldon abrió los ojos como platos. ¿Había sido un sueño? Pero, parecía muy real, ¡él la vio! ¡La sintió! ¡La vio moverse y mojarse! ¿Fue una alucinación? ¿Por qué entonces tuvo una erección en el baño?

-¿Sheldon? ¿Estás bien? ¿Sheldon? -dijo Amy mientras Sheldon caía al suelo lentamente por un desmayo...