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Capítulo inspirado en la canción "This feeling - The Chainsmokers"
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SECUELAS
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La madre de Sakura no demora en llamarme para preguntarme como está. Como siempre respondo con tono profesional que sigue estable, pero aún no ha despertado y no hay signo de mejoría, sigue "estable", pero las secuelas de su accidente son la razón de que aún siga postrada en cama. Esa es mi mentira, con la que he tapado lo que he hecho. Eso fue lo que le he dicho a todos los familiares y amigos de ella. Para un ángel, mentir es algo horrible, pero yo no soy un ángel, al menos, no de los buenos. La impureza de la mentira ya no se me mancha como lo hacía antes. Ya no queda ni un ápice de esencia de ángel en mi cuerpo, pese a los intentos de Itachi porque cambiara.
Una sonrisa amarga se instaura en mi rostro. Yo quise volver a ser un ángel, lo intenté, pero no pude y ya más nunca podré. No después de lo que hice. Sakura se llevó con ella mi única oportunidad de volver al cielo.
Miro a mi alrededor. Los libros siguen ordenados, mientras la edición que leo permanece abierta justo en enfermedades del corazón. Un burdo intento por darles una respuesta por si los demás siguen con su interrogatorio.
Cierro el libro con cautela. Detesto los ruidos fuertes, al igual que el silencio. Uno aturde mientras el otro solo puede ser un signo de que algo malo puede asaltarte en cualquier instante.
Dejo el libro en mi estantería y camino hacia la puerta cuando la voz de Karin – quien es la enfermera pasante – me comunica de un caso nuevo de atención.
Karin es una chica tonta. Le he tenido que borrar la memoria porque detesto el extraño amor enfermizo que siente por mí. Pero pese a que no recuerda nada, aún siento en su extraña preocupación que ella alberga sentimientos por más que intente desparecerlos. Sasori, su ex novio, sólo es una distracción de sus sentimientos.
Nunca me involucré en la cama con ella, no después de lo peligroso que sé que puede ser. Pero si he hecho cosas de mi antiguo trato que pueden dejar huella en el corazón de una mujer. Karin me pide que la acompañe, mientras menea sus caderas en un burdo intento de llamar mi atención, pero a mí ni siquiera me importa.
─ ¿Cuál es el paciente? ─ pregunto.
─ Lo traen en ambulancia ─ comunica. ─ Los paramédicos han informado que es un caso de infarto. Se tiene que hacer cirugía de corazón abierto.
Una de mis especialidades aparte de traumatología es cardiología. No es la primera vez que opero a corazón abierto.
Asiento mirando hacia la puerta de emergencias y le pido que llame al equipo de inmediato para que esté alerta.
La sala de emergencias está hecha un caos. Y no es para menos. Es un día festivo. Hay intoxicación por alcohol por todos lados. Día de la fundación de "Konoha" se celebra por lo alto y tiene una lista enorme de actividades.
Detesto cuando el tiempo no pasa rápido. El médico de sólo emergencias está atendiendo por ahí una intoxicación de borrachos. Los humanos y el alcohol son algo totalmente peligroso. Por más que he intentado emborracharme, yo no puedo.
No pasa ni dos minutos cuando escucho el sonido de la ambulancia. Los paramédicos entran apresurados y bajan la camilla. Son minutos críticos, afortunadamente la sala de operaciones está lista siempre para casos como estos. Un hombre de edad mayor es bajado de la ambulancia. Lo han conectado a un respirador manual y estoy en un punto crítico. Pido al equipo médico que se preparen.
─ Sálvalo, por favor ─ un joven de quien no he reparado presencia se me acerca. Yo conozco a este chico. ─ Es mi abuelo, lo único que tengo ─ hipa, sus ojos azules me miran empañados en llanto.
Es Naruto, el novio de aquel ángel de nombre Hinata, una de las amigas de Sakura.
Mi cuerpo se tensa unos instantes, pero no estoy para asombrarme con cosas como esta. Soy médico, el profesialismo es parte de esta carrera.
─ Haremos todo lo que esté a nuestro alcance posible ─ comunico corriendo junto con el equipo a sala ─ Espera en sala de familiares, por favor y da todos sus datos en recepción.
Naruto asiente inmediatamente y me deja hacer mi trabajo.
Escucho en cámara lenta mis pasos y los del equipo mientras nos apresuramos a sala. Cuando llegamos respiro el olor tan típico de medicamentos y limpieza.
Me he acostumbrado tanto al olor característico del hospital que ya no me es peculiar. Ese olor de desinfectante y alcohol se ha vuelto parte de mi vida.
Conectamos inmediatamente, al hombre de nombre Jiraiya según el expediente que no demora en traerme una enfermera a los diferentes equipos para poder monitorearlo. La adrenalina entra a flor de mi piel y procedemos inmediatamente a hacer la operación. El anestesiólogo se encarga de suministrarle la dosis perfecta para poder operar. Procedo como muchas veces a abrir la caja torácica.
Mientras lo hago, pienso en ella, en que también sufre del corazón y necesita sobrevivir, entonces el panorama cambia, ya no está este hombre, está Sakura y una voz me dice que la tengo que salvar. Veo el corazón de mi paciente y solo pienso en que debe vivir, en que ella debe vivir. Mientras los minutos pasan solo pienso en que es a Sakura a quien salvo. Encuentro el coagulo que hace que el musculo que da vida esté obstruido e inmediatamente procedo a quitarlo. Es cuestión de minutos cruciales, siento el sudor en mi frente mientras la enfermera lo quita de ahí. Suturo con precisión profesional y luego de tres horas, mi paciente es pasado a la UCI luego de una exitosa operación.
Mientras se va, el rostro de Sakura desparece de mi cabeza.
He salvado a ese hombre, como no pude salvarla a ella.
Miro mi indumentaria. Mi pecho está cubierto de sangre y los guantes también. Tengo que ir a bañarme. Necesito quitar la suciedad externa de mi cuerpo, ya que la del alma nunca podré.
Antes de proceder a bañarme, me desvío a sala de espera, debo comunicar a los familiares, el resultado de la operación.
Naruto está junto a su novia. Al verme se acercan a mí impacientes.
─ ¿Cómo está mi abuelo, doctor? ─ pregunta, su mirada suplica una respuesta afirmativa.
Los miro con toda la seriedad que amerita una situación como esta. Jiraiya podrá haber salido bien de la operación, pero eso no significaba que estaba fuera de peligro. Podrían hasta haber secuelas dejadas por el infarto. Todo depende del tiempo y los efectos en el cuerpo podrían ser graves y solo visibles a largo plazo.
─ La operación fue todo un éxito ─ comunico. El rostro de Naruto manifiesta felicidad y abraza a su novia. ─ Pero ─ ambos voltean hacia mi ─ Está en cuidados intensivos, tenemos que monitorear que no haya secuelas.
─ ¿Podría haber secuelas? ─ inquiere Hinata.
Afirmo.
─ Es posible que sufra de por vida insuficiencia cardiaca, a veces con congestión pulmonar.
Los dos me miran aterrados.
─ ¿Congestión pulmonar? ─ pregunta Naruto aterrado.
Asiento, pese a que sé lo difícil que es esto para los familiares. Entonces procedo a explicarles lo que conlleva la congestión pulmonar en términos simples.
─ Es retención de líquido en los pulmones. Lo que da lugar a problemas para respirar.
La felicidad por la noticia de que su abuelo esté bien, desaparece con mis palabras. Nunca terminaré de acostumbrarme a las explicaciones como estás. Esto no es la televisión donde te pintan historias donde no hay secuelas luego de una operación. Siempre las hay y es lo que los médicos más odiamos aclarar. Que el paciente se salve, no significa siempre que podrá llevar una vida como ha estado acostumbrado a llevar.
─ ¿Mi abuelo tendrá problemas para respirar? ─ pregunta Naruto aterrado.
Suspiro.
─ Lo que te mencioné solo es una posibilidad, debemos estar preparados para todo.
Mis palabras no son esperanzadoras, pero aun así logran un efecto en ellos, veo la esperanza humana en los ojos de Naruto. Esperanza como la que tienen todos de que Sakura despierte.
Un nudo se instaura en mi garganta.
Debo seguir mi camino. Antes de despedirme de la pareja, les digo que una enfermera vendrá a informarles la hora en que podrán ver a Jiraiya. Ellos asienten entendiendo que ahora solo es cuestión de ser paciente con el tiempo. Lo peor ya ha pasado.
Mientras camino hacia las duchas me miro nuevamente. He hecho algo bueno, lo sé; pero la suciedad de mi alma no se limpia con algo tan simple.
…
Antes de irme del hospital, pues ha terminado mi turno, me gana el impulso de verla, así que me encamino hacia el pasillo de la UCI donde se encuentra. Entro con cuidado, como si el mínimo movimiento podría interrumpir su placido sueño. Ha pasado un mes, un mes desde que ella ya no está con los suyos y así como este, vendrán más hasta que su familia pierda esperanza en que despierte.
Camino hacia la esquina superior de su cama. Su cabello está perfectamente arreglado, lo que me hace suponer que quizá su madre ha estado ahí. Quizá a la hora que estuve operando al abuelo de Naruto. Acaricio su cabello.
¿Por qué Sakura?
¿Por qué sólo cuando estoy en esta habitación siento que nada me asfixia?
Que… estoy completo.
Es tan hermosa.
Dejo de mirarla porque no quiero dejarme llevar como lo he hecho tantas veces. Cuando esos enormes ojos verdes me miraban y sentía que podía hacer todo y nada.
Cojo su mano y siento su suavidad. He cogido tantas veces su mano que sé que encaja perfectamente con la mía. Aun cuando era pequeña lo hacía. Era una niña tan llena de vida…
No puedo soportarlo.
Zafo mi agarre y me largo de su habitación. No merezco su presencia.
No la merezco…
Antes de salir del hospital me topo con Naruto quien está sin su novia. Él me hace parar porque quiere agradecer lo que he hecho. Un "gracias" innecesario ya que es mi trabajo el salvar vidas.
─ Gracias, Sasuke ─ me dice. ─ Nunca podré pagarte lo que has hecho por mí. Sé lo que sientes por Sakura y ahora comprendo tu dolor. ─ su voz es empática y sincera.
Lo miro sin refutar sus palabras, pese a que es solo mi teatro de fingir o es lo que creo y veo su mano extendida hacia a mí. ─ Cuentas conmigo para todo de ahora en adelante ─ concluye con voz de promesa. No tardo en apretar su mano y siento como si hubiera firmado otro trato.
…
Llego a mi departamento, cansado. Prendo la luz y me dirijo al cuarto donde duerme Yuriko. Al abrir la puerta la veo acostada como si fuera la bella durmiente. Sonrío, está viva es todo lo que importa. Camino hacia ella y le doy un beso en la frente. Trato de sentir lo que siento cuando veo a Sakura en el hospital, pero no es lo mismo. Estoy feliz porque pronto estará conmigo, pero la emoción muere entre lo que se supone que debería ser felicidad absoluta.
Dejo el cuarto de Yuriko y camino hacia la sala, necesito un trago de elixir, mezclado con un buen vaso de Whisky que tengo en mi pequeño bar. Mientras camino hacia la sala, siento la presencia de alguien más. Lo siniestro y maligno que se siente me hace identificarla de inmediato. Madara está sentado en uno de los sillones del living.
Odio a este sujeto.
─ Pequeño, Sasuke ─ dice girándose a mí. Su tono es sarcástico como siempre.
Su mirada no deja de reflejar el desprecio que tiene por absolutamente todo.
─ ¿Qué quieres? ─ pregunto. ─ Si es un nuevo trato, tú mismo dijiste que ya no me necesitabas.
Madara muestra una de sus sonrisas llenas de maldad.
─ Ya no te necesito ─ afirma ─ No te pongas a la defensiva, pequeño Sasuke.
─ Al grano, estoy un poco cansado ─ miento, siendo un demonio no siento cansancio.
Madara se ríe porque detecta mi mentira. Es solo una formalidad para decirle que se vaya.
─ Vengo a terminar mi parte del trato ─ comenta mientras saca de su pantalón un pequeño frasco que siento que he visto en algún lado. ─ Yuriko despertará mañana con lo que haré hoy.
Mi corazón late rápido con sus palabras.
─ ¿Cómo estás tan seguro? ─ pregunto.
─ Porque ahora, puedo hacerlo todo ─ contesta sínicamente. Claro que tiene mucho poder, después de quitarle su magia a cinco brujas. Madara no es un simple demonio, ya.
Madara pasa delante de mí y va hacia el cuarto de Yuriko. No pongo objeción en lo que hace. Dibuja un extraño símbolo en el brazo derecho de mi amiga en forma de yin y yang y saca aquella poción extraña para ponerla encima del dibujo. El tatuaje absorbe inmediatamente el liquido.
─ Con esto será suficiente ─ murmura antes de desaparecer.
Me quedo esta vez expectante y no pego un ojo. La emoción de que despierte recorre mi cuerpo. Traigo una silla y la pongo frente a ella al filo del costado derecho de la cama. La observo largo tiempo anonadado buscando un poco más de emoción por su regreso. Lastimosamente, sigo con la misma sensación.
No sé la hora en que me quedo dormido.
…
Los ojos me pesan y trato de abrirlos porque siento que ya es hora de levantarme. Los rayos del sol ya se filtran por las cortinas.
─ Sasuke, ¿Dónde estoy? Esta no es mi habitación.
La voz de Yuriko llega a mis oídos. Está sentada mirándome expectante con la misma inocencia en sus ojos azules de años atrás, para ella el tiempo se ha detenido. Una sonrisa se dibuja en mi rostro y pestañeo varias veces sin creer que esto es real. Después de tanto tiempo, volveré a hablar con ella. Todo volverá a ser como antes o eso pretenderé creer.
Ha vuelto.
N/A: Hola chicos(as) disculpen por la tardanza, pero tuve que borrar muchas veces este capítulo porque no me gustaba como quedaba y aun no estoy muy segura de si quedó bien. Narrar desde la perspectiva de un chico es complicado, más uno como Sasuke quien enfrenta en estos momentos confusión total.
Leí todo el hate que le tienen, las comprendo, pero hay cosas que no saben que pronto delataré. Así que no sean tan duras con el muchacho.
Despertó Yuriko, antes de que le lancen papas, dejenme decirles que ella no es mala y que no planeo ponerla en plan romántico con Sasuke. Esta historia es SASUSAKU, 100%. Muy pronto conoceran la personalidad de Yuriko y quizá no les caiga tan mal 😉
Gracias chicas por los reviews, en serio aprecio que se tomen un poco de su tiempo para darme su opinión del capítulo.
PD: Cree una cuenta ficker en wattpad, se llama Dfiorellys (mi otra cuenta en fanfiction en Dfiorelly 😄 ), y he subido algunos fics, pasen por ella quizá les interese alguno. Pronto subiré Hacia la luz, solo que todavía no hago las portadas xD
Sin más me despido y espero leer en los comentarios sobre que les pareció el capítulo.
