Hina, I love you
Poción de amor

Capitulo 02:
Los chocolates de Hinata

Al día siguiente, Hinata llego temprano al colegio con una bolsa en su mano y aprovechando que a esas horas no había casi nadie en el colegio se encamino al casillero de Naruto y saco de la bolsa su camisa, la cual le había prestado el día de ayer con amabilidad. Lavada, planchada y doblada con total profesionalismo, puso la camisa en el casillero de su dueño y arriba de esta puso una pequeña nota de agradecimiento y una bolsita trasparente que tenía tres bombones de chocolate en su interior. Luego camino a su salón a esperar a que todos llegaran e iniciaran las clases. Había supuesto que era le primera en llegar de su clase, pero al entrar no todo que no había sido así, al lado de las ventanas, casi de ultimo estaba sentado Sai, un chico súper pálido de ojos y cabellos negros oscuros, era en si un chico muy raro, siempre se la pasaba leyendo libros de psicología y emociones humanas como si se tratase de un robot queriendo saber de sentimientos. Al principio pensaba que era tímido como ella, pero se dio cuenta que la verdad era que no le importaba nada sobre lo que pensaran de él, o es que tal vez no se daba cuenta.

―Bu…buenos días― saludo Hinata con timidez llamando la atención del azabache, quien respondió con una sonrisa un tanto tretica según la oji-perla.

―Buenos días― fue lo que dijo para después volver su mirada a la ventana.

Hinata, con la mirada abajo, camino al mismo puesto en el que se había sentado el día anterior. En verdad era una situación un tanto incomoda para ella, ya que Sai parecía perdido en otro mundo. La peli-azul le hubiera gustado iniciar una conversación, pero no se le venía ningún tema a la mente.

―Ya vuelvo― anuncio Sai mientras se levantaba de su asiento y le brindaba nuevamente esa sonrisa aterradora y forzada. Totalmente relajado, Sai salió del aula a lo que Hinata suspiro votando la tensión, pero a la vez estaba desanimada pensando que se había ido por su causa.

El azabache por su parte camino en dirección a la biblioteca después de haberse recordado que había dejado pendiente un libro en la sección de psicología que le había llamado mucho la atención debido a su título: acción y reacción, el cual explicaba como los humanos reaccionaban ante diferentes situaciones, tanto comunes que pasan al día a día como a eventos dramáticos y además decía el por qué de esas reacciones. En verdad que se veía muy interesante y no quería esperar ni un segundo más en leerlo.

Debido a que era temprano, la biblioteca estaba totalmente desierta, pero no le tomo importancia, tan solo fue a la sección en donde se encontraba su libro, lo tomo y se fue al rincón a sentarse en el suelo para empezar a leerlo. Volteo el libro y volvió a leer la contraparte en donde había un pequeño resumen de lo escrito y luego lo abrió empezando desde el prologo, sin embargo, un ruido extraño lo saco de su lectura, era débil, pero estaba cerca. Miro a los lados y observo a través del estante a su derecha unas sombras, invadido por la curiosidad bajo un poco su cabeza y por la parte libre en donde faltaban libros pudo mirar dos piernas, luego cuatro. Sin pensarlo se levanto y avanzo unos pocos pasos, se detuvo y quito unos libros del estante permitiéndole la vista a donde se encontrabas esas dos personas, era obvio que se estaban besando, pero lo que vio lo dejo pasmado, casi sin aire… la chica acorralada entre la pared y el cuerpo de ese hombre, no era nadie más que Sakura Haruno y el chico, era Kakashi-sensei.

Según pasaba el tiempo, los alumnos y docentes llegaban a la instalación educativa llenando el lugar de saludos y gritos de emoción. El chico nuevo entro al colegio y saludo a sus nuevos amigos, entre ellos se encontraba un albino llamado Suigetsu, de tez blanquecina, cabellos plateados y ojos de un azul grisáceo muy claro, tenía esa apariencia de chico playero con un sentido del humor muy cínico; También estaba Gaara, un pelirrojo de ojos verdes oscuros, tenía un aura negra muy amenazante, pero en verdad era un chico muy tranquilo; otro que los acompañaba era Shikamaru, un azabache de cabellos lizos recogidos en una cola alta que le daba la apariencia de una piña y ojos semi-cerrados que reflejaban su estado soñoliento habitual.

Después de haber saludado a todos y tener una ardua conversación sobre los mejores parques en Konoha, Naruto camino a su casillero acompañado de los dos azabache nombrados con anterioridad, con los que mantenía dicha discusión.

―Aqualandia es el mejor y punto, tiene enormes toboganes y piscinas increíbles, además, puedes nadar con delfines, Teme― decía Naruto con un tono de agresividad, como si estuviera peleando con los chicos… y tal vez a si lo era.

―Pero después de un tiempo te cansas y no duras más de dos horas en ese lugar, a cambio en el parque de diversiones tienes muchas más opciones, tienes la feria, las maquinas y las montañas rusas y en la tarde hacen conciertos en vivo, Dobe― contesto Sasuke a la ofensiva y con un tono de arrogancia que irritaba a Naruto, Shikamaru por su parte se limitaba en no decir palabra alguna, a él sinceramente no le importaba mucho a donde iba siempre y cuando amaneciera sano y a salvo.

―En aqualandia también hacen conciertos y venden ramen― dijo Naruto como si esos dos motivos hicieran que cualquier cosa fuera inferior a lo demás, claro que los chicos presentes lo miraron con sarcasmo conociendo la adicción que tenía el rubio con el ramen. Tan solo lo ignoraron y abrieron sus casilleros para guardar o sacar lo que fuera que tuvieran que necesitar o no.―¿Uh?― gimió Naruto al ver lo que se encontraba dentro de su casillero llamando la atención de sus compañeros, éste tan solo leyó la carta y sonrió.―Oye, Teme ¿quieres chocolate?― le ofreció mientras tomaba uno por su cuenta y se lo metía a la boca, al hacerlo, sus ojos se abrieron a no más poder.

―¿Quién te dio los chocolates?― le pregunto Shikamaru con curiosidad mientras que Sasuke se acercaba a recibir el manjar, pero Naruto en vez de entregárselo lo alejo lo más posible de sus manos.

―Olvídalo, es mío― le dijo Naruto con malcriadez mientras seguía masticando el bombón haciendo que su voz sonara extraña.

―¡Me lo acabas de ofrecer!― objeto Sasuke un tanto molesto mientras alzaba su manos para arrancarle el chocolate pero Naruto fue rápido y se lo paso al otro lado.

―Pues cambien de opinión― le grito saliendo a correr lejos del Uchiha quien sin pensarlo lo persiguió.

Shikamaru por su parte cerró su casillero y el de Sasuke para luego observar lo que había dentro del casillero de Naruto, no había más que unos cuadernos y una camisa doblada a la perfección con un papel rosa a un lado y un bombón que Naruto dejo olvidado. Sin darle mucha importancia tomo la carta y la leyó, y así como hizo Naruto, tomo el bombón y lo probo sorprendiéndose por el increíble sabor que estallaba en su boca.

"Gracias por prestarme la camisa ayer. Hice unos bombones, espero te gusten. Hinata"

Los salones empezaron a llenarse, en tercer año los chicos llegaban en grupos o en parejas al salón y conversaban mientras esperaban que el profesor o profesora llegase a dar la clase. Hinata hablaba con Kiba como siempre lo hacía; Naruto por su parte se encontraba deprimido en un rincón dado que Sasuke le había logrado quitarle su bombón y Shikamaru se había devorado el otro. Y Sakura conversaba con sus amigas sin poder evitar sentirse acosada ante la mirada observatoria de Sai lo cual empezaba a molestar ya, aun así le hacía caso omiso, además Ino acaparaba toda su atención con sus ofensas.

―Anda a callar, frente de marquesina― le grito Ino enfurecida.

―¿Por qué no me callas tú? Ino-cerda― le respondió Sakura de igual forma haciendo que las demás chicas las miraran con ironía. Siempre hacían lo mismo, en un momento eran las mejores amigas y en el otro estaba discutiendo a gritos para que después todo volviera a la normalidad en un círculo vicioso que se repetía constantemente.

―Es muy temprano para que estén con sus tonteras, ya cálmense― interrumpió Karin con amargura, acto seguido ambas chicas hicieron un sonoro: Hmp… y se dieron las espaldas mientras entrelazaban sus brazos en protestad.

―Chicas, no deberían pelearse por un chico, somos mejores amigas ¿recuerdan? Y de todas formas Sasuke no les hace caso a ninguna de las dos― opino Matsuri sin saber en el lio que se había metido a causa de sus palabras. Karin por su puerto empezó a reír como loca, pero las otras dos miraron a Matsuri con rencor para luego estallar en una nueva discusión sobre como Sasuke "si" les hacía caso, y cual era mejor para él.

¿Estará fingiendo?

Sai no podía dejar de pensar en eso, según lo que había leído, una relación así podría conllevar muchos problemas, pero lo que más le preocupaba de todo era que por más que lo intentase no podía entenderlo. Se supone que Sakura estaba enamorada de Sasuke ¿No? Entonces ¿qué hacía con Kakashi y cómo es que llegaron a ese punto? Sera que lo de Sasuke era solo una cuartada, o había algo más…

―¡Por favor! Préstame la tarea, Sasuke― le pedía Naruto a gritos de suplica pero por más que lo intentara éste no cedía, tampoco Shikamaru, mucho menos Sakura o Suigetsu, eran unos amargados, por lo que fue a la única persona que le quedaba.― Oye, Hinata, se ve que eres inteligente ¿podrías prestarme la tarea? ¡Por favor!― le suplico apoyando sus codos en la mesa de Hinata y con las manos juntas a la vez que agachaba la cabeza. Hinata se sonrojo ante su presencia y Kiba hizo una mueca de desprecio ¿Quién se creía que era?

―Y…yo…

―Por favor, en verdad soy pésimo en matemáticas. Eres la única que me queda, por favor ayúdame― le rogaba en pucheros a lo que Hinata termino por aceptar toda avergonzada, saco su cuaderno mientras que Naruto festejaba con una sonrisa de oreja a oreja.

Así que esa es Hinata…

―Gracias, Hinata, me salvaste la vida― le dijo el catire mientras recibía el cuaderno de la peli-azul.

―No te estés tan feliz, cabeza hueca, en vez de pedir prestado el cuaderno a una persona que apenas conoces deberías a dedicarte a aprender y hacer las cosas por tu cuenta― comento Kiba a la ofensiva, en verdad le disgustaba este tipo de personas tan confiadas.

―¿Qué dijiste?― le pregunto Naruto molesto ante su comentario.

―Lo que escuchaste, idiota― le contesto a lo que Naruto se le acerco de golpe y Kiba reacciono de inmediato levantándose de su asiento quedando uno frente al otro, retándose con la mirada. Hinata se asusto ante aquello, todos en el salón dirigieron su mirada a ellos curiosos por lo que pasaba.

―¿Tienes algún problema conmigo? Cara de perro― le interrogo.

―Creí haberlo dejado muy en claro― contesto Kiba con altanería.

―Naruto, Kiba, apenas estamos empezando las clases, es muy pronto como para iniciar con las peleas ¿no creen?― comento Shikamaru tratando de calmar el ambiente. Su salón no tenía precisamente la mejor de las reputaciones, iniciar una pelea a inicios del año escolar les traería muchas molestias.

Ambos jóvenes no despegaron la mirada del uno del otro, en cualquier momento podían caerse a golpes, pero sabían que no era una buena idea. Naruto alzo la cabeza y estiro su brazo en dirección a la oji-perla.

―Gracias, Hinata, pero ya no lo necesito― le dijo regresándole el cuaderno a la aludida, quien lo recibió tímidamente. Naruto tan solo se aparto del castaño y regreso a su puesto, la tarea era para mañana así que tenía tiempo para terminarla. Más le valía sacar una mejor nota que la de ese perro pulgoso.

―Buenos días, alumnos…― saludo el profesor Asuma de literatura, un hombre treintañero y moreno, de cabellos castaños y ojos negros, con una barba corta que delineaba su mentón y barbilla.

Después de un tiempo llego la hora del recreo, el momento que todos esperaban para comer, descansar y pasar tiempo con los amigos. Como siempre, Hinata se dirigió junto a Kiba la terraza del colegio donde seguramente estaría Neji también. Habían tomado esa costumbre sin tener la necesidad de proponerla, tan solo pasaba y ya. Con las bebidas listas, se colocaron en sus asientos y abrieron sus obentos para empezar a comer. Hinata estaba un tanto incomoda por lo que había pasado en el salón, sabía que Kiba podía ser un poco precipitado a veces pero aun no se acostumbraba a la idea, no le gustaba ver el lado agresivo de él, ni el de nadie. Tal vez era una pacifista o algo, pero ver a las personas pelearse no le causaba ninguna emoción positiva.

Justo cuando Kiba iba a hablar para interrumpir ese silencio súbito, la puerta se abrió dándole paso a una castaña de grado superior que peinaba su cabello en dos conguitos, de tez blanca y ojos de un marrón avellana, llenos de vida.

―¿Uh? Hola, ¿han visto a Neji? Me dijeron que lo vieron subir a la terraza― pregunto la castaña dejando a los chicos un tanto pensativos, era raro que una chica estuviera buscándolo.― Eh, el es más alto que yo, con el pelo largo y ojos de zombie― lo describió sin tener ni idea de que ellos lo conocían.

―Lo sabemos, es su primo― dijo Kiba refiriéndose a Hinata.

―Oh! Verdad que Neji me dijo que tenía una prima, ¿Tu eres Hinata cierto? Es un gusto conocerte, yo soy Tenten― se presento mientras se acercaba a la peli-azul para darle la mano.

―Oye ¿Para qué buscas a Neji?― pregunto Kiba un tanto escéptico, simplemente no podía creerlo, ¡Neji no tenia amigas!

―No te metas donde no te llaman― interrumpió Neji con molestia desde el techo de la puerta, Tenten al escucharlo volteo y lo saludo con una dulce sonrisa que dejo a Hinata asombrada, era una chica muy linda.

―¿Subo o tu bajas?

―Sube, aun no he terminado de comer― respondió sin mucha importancia mientras se volvía a sentar.

―¿Eh? ¿Y por qué comes alejado de tu prima?― pregunto Tenten con curiosidad, lo normal es comer cerca de las personas que te agradan, formando un circulo o algo.

―Si, Neji, ¿Por qué lo haces?― repitió Kiba en burla mirando al aludido con una cara sarcástica.

―Me gusta más aquí― dijo sin más haciendo que Kiba casi se callera del banquito.

―Este cretino― murmuro Kiba molesto mientras recogía sus cosas y las de Hinata dejándola un poco confundida ante su precipitación, aunque no era para menos, Kiba sabia como Hinata le dolía la indiferencia de su propio primo, le era el colmo que después de todo por lo que la oji-perla paso, preocupándose por ello, éste diera una respuesta tan simple como "me gusta estar aquí". Simplemente no lo soportaba. Tan solo la tomo de su mano y la jalo hasta las escaleras de bomberos que los llevarían al techo de la puerta.―Venga, subamos― le dijo dejando que Hinata fuera de primera. Neji, por su parte no dijo nada, tan solo los dejo subir a los tres.―¡Oh!― dijo Kiba asombrado de la vista, se podía ver todo el campus y las casas de la colina, era increíble.

―Guao, Neji, esto es increíble― comento Tenten igual de sorprendida.― ¿No te molestara que te acompañe a comer verdad?― le pregunto animosa, en verdad era un buen lugar.

―Hmp― se limito a responder, y a decir la verdad, ese sonido no tenía un significado en especial, variaba según la ocasión, Tenten solo sonrió tomando ese "Hmp" como un: no me importa. Lo que de alguna forma era una afirmación, o algo cercano… bueno, ella lo entendía.

Sin más, se pusieron a conservar y a hablar matando el silencio que antes estaba formado. Tenten era una chica muy divertida a decir verdad, y también hablaba mucho. Tan solo había venido para hacerle unas preguntas sobre el taller que les había tocado juntos pero se quedo durante todo el recreo hablando con los chicos, sobre todo con Kiba que era el que hablaba más si ponemos a compararlo con los Hyuga.

―¡Oh! Gracias, Hinata― le agradeció Kiba al recibir un bombón de la peli-azul.

―¿Eh? ¿Qué son esos?― pregunto Tenten intrigada.

―Son bombones, ella misma los hace― contesto Kiba por su parte.

―¿En serio?― pregunto asombrada, ella era un desastre en la cocina, y que una chica de la edad de Hinata pudiera hacer bombones debía tener habilidad. Pero no era precisamente un reto, desde que tenía uso de razón, Hinata hacia bombones con Hanabi y su madre para compartir tiempo en familia, pero ahora que ésta había muerto, era la única que los hacía. Siempre había pensado que esos bombones eran mágicos. No era solo el sabor, había algo más que hacía que quienes lo probaran sacaran una sonrisa. Sin dudarlo, Hinata le dio uno a Tenten quien al saboréalo quedo asombrada.― Es delicioso, Hinata― alago la castaña con una sonrisa.― Es como una poción de amor.

Hinata quedo anonada con la descripción de Tenten, no lo había pensado antes pero… tal vez esa era la magia de esos bombones, todo lo que su madre le había dejado, era el sabor del amor. No pudo evitar sonreír ante aquella conclusión, aun después de su muerte, era capaz de brindarle esa calidez maternal a través de su receta.

―Solo es chocolate― comento Neji con su clásico tono seco e indiferente ganándose un buen golpe de Tenten.―¿Estás loca?― le grito molesto mientras tomaba su cabeza adolorida.

―Asss… tú jamás podrías entenderlo, eres un cubo de hielo.

―Es que nunca lo ha probado― dijo Kiba pensativo.

―¡¿Qué?

―Es que según él, no le gusta el chocolate― le explico Kiba.

―Eso es imposible. Ten, prueba― le dijo Tenten tendiéndole un bombón pero el oji-perla se rehusó haciendo que ésta se molestara. ―Que lo pruebes te dije― le regaño acercándose a él para meterle el bombón en la boca pero éste la tomo del brazo evitando que eso sucediera. Tenten por su parte agarro la frente de Neji tratando de abrirle la boca, fácilmente podría encestar el bombón debido a su buena puntería, pero el muy necio no la abría lo suficiente como para poder insertar el chocolate.

―¡Que no quiero chocolate!

―¡Solo pruébalo!

―¡No quiero!

―Neji, ¡pruébalo!

―Que no, dije…― tanto Kiba, como Hinata estaban sorprendidos, pero la risa era más fuerte, en definitiva, ver a Neji peleándose con una chica como Tenten era gracioso. Pero lo fue aún más cuando se atraganto con el bombón, el cual Tenten logro hacer que callera dentro de su boca con una sola palmada repentina que el castaño no pudo evitar.