Segunda cap de Vegeta en Equestria, estaba pensando en como hacer que esto no se vaya a la mierd! En los primeros dos capítulos, porque pueden pasar dos cosas, una es que Vegeta se enoje y explote el planeta, la otra es que asesine uno por uno a todos los equinos sobre la faz de equestria, vaya, es difícil decidir el destino que le depara al planeta, pero como Vegeta se esta volviendo "bueno" nada de eso pasara por aquí, eso espero. Disfruten del capituleishon.
"Uugh… que sucedió… mi cabeza duele demasiado, no puedo moverme muy bien". Vegeta abrió los ojos lentamente, y al instante sintió el cuerpo helado, confundido y adaptando sus pupilas a la intensa luz que se posaba sobre su rostro escaneó todo a su alrededor, se encontraba en rodeado por cuatro paredes de color blanco, donde había una mesa con herramientas, un diagrama de la anatomía de un… equino?, restándole importancia se sentó sobre la camilla en la que se encontraba postrado, había varias mangueras e intravenosas conectadas a su cuerpo, frunció el ceño y se las quitó todas de encima, provocándose un ligero sangrado en las que tenían buena profundidad.
—"Vaya…mi cuerpo no resistió el agotamiento absoluto".- Pensó, suspiró lentamente colocándose de pie, aún conservaba su pantalón azúl trozado hasta sus rodillas, el resto de su camisa fue arrancado de su cuerpo.-"Si yo estoy aquí, significa que esas equinas están a salvo y no fue vano mi intento por salvarlas".
Apuñó sus manos y frunció el ceño, recordó todo lo sucedido desde que cayó en ese planeta tan extraño, ahora tendría que averiguar si ahí contaban con la tecnología suficiente para fabricar naves espaciales, quizás podría robar una y salir de ahí, si tenía suerte podría robar algo de comer. Sí, ese era su plan, no sería problema ya que sus fuerzas habían vuelto, aunque no en su totalidad, pero no le importaba, entre más pronto estuviera en la tierra, más pronto le volaría la cabeza al papá de Bulma con una ráfaga de Ki.
De pronto, escuchó el taconear de alguien que se estaba acercando, curioso se quedó estático, mirando hacia la puerta con un gesto neutro, hasta que una sombra se hizo nítida detrás de la ventana de la puerta, podía escuchar dos voces diferentes, cuando la puerta se abrió pudo apreciar a un par de las equinas que había salvado en aquel lugar.
Ninguno de los tres hizo movimiento por al menos 10 segundos.
—¡Qué!.- Exclamó Vegeta molesto, las dos yeguas no respondieron, sólo se quedaron paradas mirándolo.
—Fluttershy, es tu turno, tú eres la especialista con los animales.- Le comentó la yegua púrpura a la de color amarillo opaco.
—E-es…ta bien.- Murmuró la pegaso, escondiendo su rostro detrás de su melena rosada.
—"Acaso me llamaron… animal?".- Se preguntó Vegeta, arqueando una ceja y cruzándose de brazos, provocándoles un susto a las dos equinas frente a él.
Fluttershy se acercó a pasos tímidos al sayajin, alzó lentamente la mirada, para encontrarse con el semblante duro de aquel extraño animal que le emocionaba, pero a la vez le daba miedo analizar. Alzó ligeramente uno de sus cascos y le rozó la pierna con la punta, debía admitirlo, tenía la altura muy parecida a la de la princesa Celestia. Vegeta arqueó más la ceja, qué se suponía que tendría que esperar, es lo que se preguntaba, estos seres cuadrúpedos parlantes no eran interesantes en lo absoluto para él, su estómago gruñó, recordándole que debía comer algo. De pronto se imagino lo delicioso que sabrían esas equinas, sólo necesitaba matarlas, prender fuego y cocinarlas, era sencillo.
—H-hola… mi … nombre es… Flu-ttershy.- Murmuró la pegaso, captando por completo su atención.- qué clase de… animal.. eres?.
El sayajin alzó la vista observando a la yegua púrpura con alas y cuerno, mientras esta estaba atenta a cualquier reacción, podía sentir que estaba expectante y preparada para cualquier reacción hostil, lo que le provocó una minúscula sonrisa.
—No me importa.- Respondió tajante, sin apartar la mirada de la alicornio, que frunció ligeramente el entrecejo.
—Oh…oh e-esta bien… si no qui-ieres decirme… perdón.- murmuró en un tono casi inaudible, retrocediendo a pasos tímidos al lado de Twilight.
—Quiero saber qué planeta es este.- Demandó, mientras caminaba a ellas, provocándoles retroceder más, Twilight frunció más el entrecejo, sus alas se estaban alzando de sus lados lentamente.
—No sé de lo que hablas.- Respondió la alicornio, tratando de usar el mismo tono, pero su voz era demasiado femenil para lograrlo.
Vegeta rió con la boca cerrada.
—Qué es lo que quieres aquí?.- Preguntó Twilight.
—Irme de este lugar, pero antes, debo comer algo.- Devolvió la mirada a la pegaso amarilla, provocando que se escondiera detrás de la yegua púrpura.
—Twilight, el es carnívoro, tiene colmillos justo como los demás animales.- Comentó, ahora con una voz más fuerte, la alicornio solo sintió un ligero escalofrío, pero no lo demostró, lo ocultó bajo su rostro valiente.
—Así es.- Respondió Vegeta, caminando hacia ellas.- Solo buscaré algo de comer, me darán una nave y me largo de este planeta, no les molestaré mas.- Explicó.
—Una nave?... qué es eso?.- Se preguntó Twilight, enajenada ante la palabra. Vegeta frunció el ceño y se golpeó la cara con su palma, estaba en lo correcto cuando pensó que este planeta era muy primitivo.
—Son unos estorbos en mi camino.- Concluyó, mientras alzaba una mano en su dirección.
Twilight abrió los ojos y usó su hechizo de tele transportación para salir fuera del cuarto de hospital, donde estaban las otras cuatro portadoras de los elementos. Fluttershy cayó de rostro en el suelo. El lugar se iluminó repentinamente y un segundo después, explotó en una nube de humo rojo, disparando una ráfaga gigantesca de aire a los lados. Las seis yeguas se lanzaron al suelo mientras se cubrían el rostro, las rocas y piedras golpeaban sus lomos, lastimándolas al nivel de raspones con ligero sangrado.
Twilight se levantó con una mueca de dolor, buscando al ser extraño con su mirada como si su vida dependiera de ello, observó a su alrededor, pero no había nada.
—Me estabas buscando?. —Escuchó una voz burlesca y altanera sobre ella, sus ojos se engrandecieron a mas no poder y su corazón se detuvo en un instante.
Vegeta descendió frente ella, con una gesto diabólico, mientras escaneaba lentamente a ella y a las otras ponys que se encontraban levantándose lentamente del suelo, al parecer un poco aturdidas.
—Hm hm hm… parece que esta noche tendré un festín. —Se saboreó los labios y afiló mas su mirada.- La carne de ponis será suficiente para calmarme el hambre.
Twilight solo lo miraba horrorizada, trataba de moverse, pero ni un músculo escuchaba sus gritos internos que pedían que huyera de aquél lugar, el miedo hacia golpear su corazón contra las costillas, estaba condenada.
—Hey!, sabía que no eras confiable, ¡Esta vez te acabaré fenómeno!. —Exclamó Rainbow Dash, con un gesto furioso, sus alas empezaron a batir con una velocidad impresionante, inclinó su cuerpo hacia el frente y se disparó hacia el ser como si se tratara de una bala.
Vegeta gestó una diminuta sonrisa, obteniendo un rostro sádico, apuñó su mano derecha y gusto cuando la equina con alas se encontraba a pequeños centímetros de su torso para taclearlo, disparó su extremidad con furia hacia su espalda, al instante un sonido grotesco resonó alrededor, Twilight que estaba en shock, reaccionó al recibir el sonido desgarrador de los huesos rompiéndose y los órganos reventándose de su amiga pegaso, giró rápidamente su mirada para encontrarse con una escena de horror.
—Ya me tenías harto.-
La mitad superior del cuerpo de la yegua celeste se estrelló con fuerza en el pecho del saiyajin, provocando por efecto que más partes de su cabeza y ya dislocadas patas se terminaran de moler en él. El ser pareció siquiera ser afectado por el impacto.
Las ahora cinco yeguas restantes quedaron rígidas al ver la mitad inferior del cuerpo de Rainbow Dash en el suelo, creando un charco de sangre que amenazaba con seguir expandiéndose hasta llegar a sus cascos, Fluttershy exhaló un grito desgarrador de terror, profundo terror, para después caer desmayada en el suelo. Twilight Sparkle, la única que aún conservaba un poco de concentración, trató de moverse, pero su cuerpo aún ignoraba las súplicas de su cerebro, con impotencia, dos lágrimas agrias se deslizaron sobre sus mejillas púrpuras.
—Corran… por favor.- Suplicó mentalmente a sus amigas, que al igual que ella, tenían los nervios de su cuerpo engarrotados.
—Hm hm hm… —Las miradas desoladas de las yeguas se enfocaron en el ser de cabello erizado, inexpresivas a cualquier reacción. —Pensaba hacerlo lentamente, pero al final decidí ser bueno con ella, le di una muerte rápida y sin dolor.
Vegeta enfocó su mirada en Applejack, su siguiente víctima.- Al contrario de ustedes… sufrirán.- Masculló con odio, saboreándose de nuevo los labios. —Prepárense para morir.
El saiyajin salió disparado hacia la pony campirana, fue entonces que Twilight reunió todo el valor suficiente para poder gritar.
—¡Noooooooooooooooo!.-
DBZ&Mlp
Abrió sus ojos de golpe, con la respiración agitada, provocando un eco incómodo que rebotada en las paredes de cristal de su castillo, sus ojos desorbitados, de un lado a otro, buscando algo de lo que ni ella tenía idea. Lentamente se alzó sobre sus cascos, había un poco de baba reseca en la comisura de sus labios, por instinto, se llevó un casco a la cabeza, frotando su melena suavemente.
Al recuperar sus sentidos, observó que se encontraba en la nueva sección de su castillo que acababa de instalar, una pequeña librería, más que nada para sus usos personales, debajo de ella se encontraba un libro, en teorías místicas y fantasiosas. Recordó que ya tenía un día entero buscando alguna respuesta que describiera al extraño ser que ahora se alojaba en la casa de Fluttershy, quizá por miedo, o por seguridad, las otras cinco yeguas estuvieron de acuerdo inmediatamente cuando escucharon que la tímida pegaso se ofreció voluntariamente para cuidarlo. Aunque después de discutirlo con más claridad, la mejor opción fue llevarlo al hospital de Ponyville, donde le pidieron a la enfermera Redheart que no mencionara nada al respecto, un ser tan extraño como ese causaría mucho revuelo en los alrededores de ponyville, Twilight se aseguró de que nadie los viera en el camino del incidente, hasta ese lugar.
—Debo de ir a ver cómo están las cosas… —Alzó la mirada hacia una ventana de cristal que filtraba levemente la luz del atardecer.-Las princesas dijeron que vendrían mañana a investigar más acerca del asunto. —Sin pensarlo más, tomó un baño, comió el bocadillo que Spike había dejado para ella en la cocina, ya que la conocía perfectamente, tendría hambre después de sumergirse en el mundo de la lectura.
Al llegar a la casa de Fluttershy, rompiendo cualquier clase de modales que tuvo en su infancia, entró apresuradamente, pues los nervios y la preocupación eran las cosas de las que se quería deshacer primeramente.
—Fluttershy?.- Llamó a los cuatro vientos, escuchando los pasos de su amiga pegaso acercarse desde atrás de la cocina. Al verla en perfecto estado, Twilight suspiró relajándose un poco, alzó una ceja al ver que su amiga tímida llevaba un canasco con variedad de frutas en su boca. —Para qué es eso?.- Preguntó ligeramente confundida.
—Voy al hospital a ver al ser que nos salvó, quizás ahora esté despierto.- Respondió la pegaso en su tono minúsculo, mientras sonreía ligeramente sin soltar el canasto.
—Uhmm… está bien, yo te acompaño.- Dijo Twilight, aún sin quitarse el mal sabor de boca de su anterior sueño.
La pegaso asintió ligeramente, mientras salía de la casa, ambas yeguas alzaron vuelo y a ritmo estable se dirigieron al centro de ponyville, ambas sin hablar en el trayecto.
Al llegar, entraron directamente hacia la habitación donde sabían que estaba el extraño individuo, pero para sorpresa de ambas, había dos guardias de la realeza afuera de la puerta, montando guardia, Twilight sabía que no obtendría respuesta de ellos, a menos que las princesas o un rango mayor a ellos se los ordenase, pero claro, como ahora era princesa, todo eso sería posible.
—Princesa Twilight.- Saludaron en coro los oficiales, al mismo tiempo que hacían una pequeña reverencia, Twilight y Fluttershy estaban por devolver el saludo cuando un sonido proveniente desde dentro de la habitación los alertó.
Vegeta abrió sus ojos lentamente, dejando que los rayos de sol revotaran en su piel, brindándole una sensación de calidez, el guerrero de cabellera erizada miró a su alrededor, familiarizándose con su entorno, se encontraba dentro de una habitación, una de un hospital a su deducción, ya que todos los aparatos a su alrededor lo delataban claramente, haciendo un pequeño resumen de lo que había sucedido últimamente se sentó sobre la cama, para darse cuenta que había varias mangueras conectadas en su cuerpo, había una pizarra a cada lado de la camilla donde se encontraba, seguido de escritorios metálicos en los cuales reposaban varios montos de hojas, plumas, lentes, diagramas y otros artículos que le eran muy familiares.
Se deshizo de todas las intravenosas que conducían suero a sus venas, bajándose de la camilla se encontró al frente de un espejo tamaño real, en el cual apreció su cuerpo, su traje azul destrozado hasta su cintura y de nuevo desde sus rodillas hasta sus botas, sus guantes un poco gastados, eso junto a las heridas de su cuerpo mostraban lo duro que fue el entrenamiento con Kakarotto, quién terminó de igual o peor forma que él.
Un suspiro escapó de sus labios, seguramente se encontraba lejos de la tierra, de casa, de su esposa, hijo y mejor amigo, eso le enfureció ligeramente, tendría que cuestionar a los nativos sobre el lugar, pero al ver la poca tecnología con la que contaban, simplemente en su campo de medicina, le hacía pensar que estaban demasiado atrasados, por lo que la idea de una nave espacial estaba descartada de su plan de regreso. Tampoco conocía la técnica de Kakarotto para ir de un planeta a otro sin ningún problema, era su orgullo el que nunca le permitió pedirle que se la enseñara.
Aún estaba herido y aunque haya dormido lo suficiente, sentía el cansancio sobre su cuerpo, de pronto recordó que antes de que sucediera todo esto, había entrado por algunas cosas a la nave, una de ellas eran las semillas de ermitaño que Kakarotto le dejó por si sucedía algo grave.
Buscó debajo de lo que quedaba de su camisa y milagrosamente encontró la mitad de una semilla.
—Hmm… las demás debieron caerse cuando caí en este lugar.- Pensó, restándole importancia masticó la semilla, y a los pocos segundos, la mitad de su poder había vuelto, sus músculos se agrandaron ligeramente y una corriente eléctrica de poder recorrió su espina dorsal hasta su cerebro, una ligera sonrisa se dibujó en su rostro. —No es gran cosa, pero con esta energía será suficiente para volver a la tierra. — miró a su alrededor y después a los escritorios donde se encontraban los archivos.
Se dio cuenta que mientras estaba inconsciente, lo estaban analizando, pudo notarlo por las anotaciones que había en los cuadernillos y hojas, además de los apuntes que había en las pizarras, y diagramas de su cuerpo.
El saiyajin rio ligeramente.
—Estos equinos tan extraños saben como tratar a un alienígena. —
Empezó a caminar hasta la puerta de la habitación, sin darse cuenta tropezó con una silla, provocando un mucho ruido.
Al instante, la puerta se abrió mostrando a dos sementales vestidos en una armadura de oro, uno con alas y el otro con cuerno, detrás de ellos se encontraban dos equinas, las cuales recuerda que salvó anteriormente de aquellos animales extraños.
Todos se mantuvieron en un silencio incómodo, intercambiando miradas neutras y en el caso de Twilight y Fluttershy, miradas de confusión.
Vegeta dio un paso, provocando que los equinos en la armadura se pusieran en guardia, apuntándole con sus lanzas.
—¡Alto, no te muevas!.- Ordenaron, tratando de intimar al ser extraño de melena erizada.
Fluttershy comenzó a asustarse, escondiéndose detrás de Twilight, mientras que la princesa de la magia, se mantuvo ahí, observando como una escultura.
Vegeta arqueó una ceja, y dio otro paso al frente, provocando que los caballos de pelaje blanco se tensaran más.
—¡Hemos dicho Alt-… —El guardia no terminó ya que la sintió como el extraño casco del ser se enterraba en su rostro.
¡Baam!. El impacto despegó al semental del suelo, mandándolo a estrellarse directo en la pared de atrás, Fluttershy y Twiligh reaccionaron justo a tiempo para lanzarse a un lado, observando como el guardia rompía la pared del corredor, cayendo en otra habitación, donde un doctor se encontraba tratando a una unicornio con una pata lastimada, ambos ponys se quedaron inexpresivos a lo que estaban mirando.
La alicornio y la pegaso se reincorporaron rápidamente, con los ojos abiertos y la boca ligeramente abierta, el guardia pegaso que quedaba al frente del saiyajin se enfureció más, corrió a toda velocidad hacia el ser de melena erizada con intensión de embestirlo.
Vegeta dejó de sonreír mostrando un gesto serio, alzó un dedo y justo cuando el equino se encontraba frente a él, golpeo el centro de su frente con su índice. Al instante, los ojos del guardia real se pusieron en blanco, cayendo al suelo, totalmente inconsciente, si Fluttershy y Twilight estaban impresionadas y asustadas, ahora lo estaban el doble, el ver como ese ser tan extraño acabó con dos guardias reales como si no fueran la gran cosa.
Ambas salieron de su trance al ver que el extraño "animal" se aproximaba hacia ellas, caminando en dos patas.
—¡Detente!.- Ordenó Twilight, iluminando su cuerno con una estela púrpura de magia, mientras pensaba en inmovilizar al saiyajin con un hechizo.
—Eso no te funcionó la última vez, ¿qué te hace pensar que ahora si lo hará?. —Preguntó Vegeta, hablando por primera vez desde el encuentro, siguió caminando hacia ellas.
Twilight no respondió, concentró toda su magia en inmovilizar a la creatura, sus músculos se tensaron, canalizando toda la magia de su ser en su cuerno, pero por más que lo intentaba, no podía detenerlo, era como tratar de mover un cerro, imposible. Vegeta se detuvo frente a ellas, mirándolas con intensidad, la princesa de la amistad aún forcejeando por dejarlo inmóvil, sus mejillas se estaban poniendo rojas, producto de contener la respiración por bastante tiempo.
—A un lado.- Masculló el saiyajin de crin erizada. Fluttershy pareció entender el mensaje al instante, tomó la cintura de la alicornio entre sus cascos y tiró de ella con fuerza, apartándose de la entrada de la habitación. El saiyajin esbozó una pequeñísima sonrisa, la pegaso de melena rosada supo interpretarlo como un gracias, ella respondió asintiendo ligeramente. El ser de melena erizada salió caminando tranquilamente por un pasillo, hasta saltar por una ventana al fondo del hospital.
Twilight se había quedado sin aire, inhaló una cantidad descomunal de oxígeno, volviendo a su color lavanda, el sudor comenzaba a resbalar por su frente, sentía su cuerpo ligeramente acalambrado.
—Fluttershy.- dijo ya mas calmada. —Vamos a mi castillo, esto no puede esperar más. — La pegaso asintió, no sin antes advertir a los doctores de los guardias que se encontraban inconscientes, aunque por la destrucción de la pared, muchos ya se habían dado cuenta de lo sucedido.
Twilight se tele transportó hasta el castillo, donde Spike se encontraba dormido sobre su asiento junto al de ella.
—¡Spike despierta!.- El dragón saltó sobre su asiento, parándose tan erizado como un gato al que acababan de mojar. Recobrando sus sentidos, suspiró ligeramente y se molestó.
—Qué te sucede Twilight, no tenías por qué hacer eso. —Le reprochó el dragón, pero al ver el gesto de horror tanto en ella como en Fluttershy, cambió su molestia por confusión.- ¿Qué es lo que sucede?.- Preguntó mientras se rascaba la cabeza.
—Spike, necesito que llames a las princesas, ¡ahora!. —Se giró para verse con Fluttershy. —No hay tiempo para un por qué, debemos traer a las demás chicas ahora.- El pequeño dragón asintió inmediatamente.
Vegeta se encontraba caminando por las calles de Ponyville, cada en cuando ganándose miradas de quién se le cruzara en el camino, a él no le gustaba ser el centro de atención, pero a cosas como estas solía restarles importancia, después de todo, estos equinos de colores no eran incluso más extraño que él, sin mencionar la ausencia de su cola. Suspiró con ligera molestia, sería imposible encontrar ropa de su talla, o al menos para su estilo, ya que sospechaba que la raza predominante en el planeta era la de los equinos.
Mientras iba en su camino, no podía evitar ver con curiosidad la mecánica de este planeta, para entonces ya había identificado a tres tipos de equinos, los que tenían cuerno, los que tenían alas y por último los que no tenían ninguno de ambos, y en conclusión, los más normales para él, en los dos primeros tipos, observó que tenían habilidades específicas, como el poder de mover, transportar y transformar cosas a su gusto, y los del segundo tipo podían volar gracias a sus alas, eso era mas lógico.
Sacudió sus pensamientos, este no era el momento para ponerse a analizar esta raza, tenía que buscar una manera para volver a la tierra. Su estómago gruñó de nuevo, la semilla del ermitaño le había sanado todas sus heridas, pero no le había devuelto por completo su energía.
Se detuvo al observar frente a él un carro con manzanas, el cuál era vigilado por un semental de pelaje rojo, el cuál tenía un arnés café alrededor de su cuello, no quería meterse en problemas, por lo que elevó su ki rápidamente mientras todo se quedaba congelado frente a él, de un salto apareció frente al puesto, tomó un par de manzanas y con dos saltos rápidos se colocó en lo alto de una de las casas, suspiró provocando que al mismo tiempo, todo volviera a la normalidad.
Twilight ya había reunido a las demás ponys en su castillo, ella y Fluttershy estaban explicando lo que había sucedido esa mañana, al parecer las otras cuatro yeguas los estaban tomando mejor de lo que ellas dos pensaban, a excepción de la parte donde el ser extraño dejó inconscientes a dos guardias con solo un ataque de sus extrañas extremidades.
—¿Y qué esperamos?, ¡Vamos por él de una vez!, ¡es una amenaza!.- Exclamó la pegaso de melena colorida. —Esta vez si podré patearle los flancos a ese fenómeno.
—Rainbow Dash ¡espera!, no sabemos de lo que es capaz. —Exclamó Twilight. —Tú no viste cómo derribó a esos guardias, sin siquiera esforzarse un poco, ni yo con mi magia de alicornio lo pude detener, era como tratar de mover una montaña. —Confesó la alicornio púrpura, mirando el suelo en señal de confusión.
—Pero… —Las cinco yeguas dirigieron su mirada a Fluttershy, haciendo que se escondiera detrás de su melena. — Él no nos atacó a nosotras dos… —
—Y qué se supone que significa eso?. —Preguntó Rainbow Dash, cruzándose de cascos con una ceja arqueada.
—Dado a mis conocimientos sobre animales salvajes, cuando un animal se siente atacado, o es atacado, él suele responder con la misma violencia. —Fluttershy se llevó un casco al mentón. —Lo que me hace pensar... que quizás lo hizo en defensa propia. —Ante esta teoría, las otras 5 yeguas se quedaron pensativas.
—Pues podría ser cierto cariño. —Dijo Applejack, mirándose pensativa. —Quizás el pobre animal lo hizo pensando que estaba siendo atacado.
—Tiene sentido querida. —Rarity miró a Twilight de manera simpática, pero aún confundida. —Qué harias tú al despertar vieras hipotéticamente, a seres desconocidos que ni en tus momentos de imaginación más salvaje crearías?. — Sonrió un poco confundida.
—Pero… si nos dejara conocerlo quizás sabría su nombre y sabría qué nombre poner en mi ¡carteldebienvenidoaponyville!. —Exclamó Pinkie en un solo respiro.
—No lo sé chicas… yo…— Twilight no terminó, ya que escuchó que alguien llamaba a la puerta.
—¡Con ustedes presentándose la princesa Celestia y la princesa Luna!. —Vociferó el pequeño dragón, haciendo su papel de anunciante frente a la puerta.
Al instante, las hermanas alicornios entraron en el salón real, seguidas de una escolta de guardias que se quedaron frente a las puertas del castillo, formando su guardia.
—Saludos a todas, mis pequeñas ponys. —Celestia enfocó su mirada en Twilight. —Princesa Twilight. —Saludó, haciendo una pequeña reverencia, cosa que también hizo su hermana menor.
La alicornio púrpura se sonrojó ligeramente, devolviendo la reverencia.
—¿Qué es lo que sucede, Twilight?. —Preguntó Luna, acercándose más a la mesa de cristal donde las portadoras de los elementos se encontraban sentadas.
Twilight, de nuevo explicó todo lo sucedido a las princesas, quienes escuchaban atentas a cada palabra.
—Entendemos la situación. — Comentó Celestia, usando su tono de voz perfecto. —Algo como esto no debe pasar por alto, podría terminar en una tragedia irremediable.- Miró a la princesa de la noche, quien asintió ligeramente.
—No teman, enviaremos a nuestras escoltas para realizar una búsqueda inmediatamente. —Anunció Luna. —La creatura no debe estar muy lejos, la encontraremos y haremos que enfrente las consecuencias por los crímenes que ha cometido.-
Las portadoras de los elementos, y las otras dos princesas asintieron brindando un ambiente de confianza. La princesa Luna se encaminó a los guardias para dar las órdenes, mientras que Celestia se quedó, abordando más acerca del tema en cuestión.
Vegeta se despertó al sentir un cosquilleo molesto en su rostro, abrió sus ojos lentamente, para encontrarse frente a frente con una mirada de ojos violetas frente a su rostro, un poco molesto se sentó, apreciando con claridad de qué se trataba, era una pequeña potrilla con alas, de pelaje anaranjado con melena color magenta. Se dio cuenta que detrás de ellas había otras dos potrancas más.
—Mira lo que hiciste, ya lo despertaste. —Dijo la potrilla de melena rojiza, sostenida en un moño del mismo color, de pelaje amarillo y ojos carmín.
—No creo que sea buena idea seguir molestando a este señor. — Dijo la última de ellas, de pelaje blanco como la nieve, y melena rosada con destellos rosados, y ojos color esmeralda.
—Tranquila Sweetie, no pasará nada. —Comentó la potrilla de melena roja. —Que tal si lo llevamos con Mayor mare?, podría darnos un reconocimiento. — sonrió mientras sus ojos adquirían un poco de brillo.
—¡Quizás ganemos nuestras cutiemarks en reconocimiento de nuevas especies!. —Exclamó la potrilla anaranjada.
—¡Cutie mark Crusaders, descubridoras de especies, si! . —Gritaron las tres al unísono, mientras saltaban de la alegría.
Mientras sucedía todo esto, Vegeta tenían claramente una vena remarcada en la frente, esas voces tan chillonas, esas caras tan… dulces, era todo lo contrario de él, y eso comenzaba a molestarle.
—Vayanse. —
Las tres potrillas dejaron de saltar y se quedaron observándolo con la boca abierta.
—¡Sabe Hablar, oíste Scootalo, Sweetie, sabe hablar!. —Exclamó Aplebloom, ahora más emocionada.
Vegeta estaba a punto de perder la paciencia, un chillido más, solo uno mas…
—Llevemos a este extraño animal a la alcandeza entonces. —Concluyó Scootalo, alzando su casco en el aire en señal de victoria.
—¡Largo!. —Exclamó el saiyajin en voz alta, con el ceño fruncido, mientras mantenía una mirada que podría derretir glaciares enteros.
El susto hizo saltar a las tres potrillas en el aire e inmediatamente comenzaron a caer desde un tercer piso, gritando asustadas, Vegeta abrió los ojos al instante, había olvidado que se encontraba en el techo de una casa.
Rápidamente y con un movimiento veloz, descendió mas rápido que las tres potrillas y las atrapó en el aire, al parecer, ellas no se habían dado cuenta que se encontraban en los brazos de saiyajin, ya que seguían gritando con los ojos cerrados.
—Ya basta. —Vociferó el guerrero bípedo, mientras las colocaba en el suelo. —Están a salvo, ya dejen de ¡gritar!. —dijo con voz molesta, negando ligeramente con la cabeza.
Las potrillas al darse cuenta que estaban a salvo, corrieron a abrazarse de la pierna de Vegeta, mientras que él por su parte, volvía a obtener la vena notablemente marcada en su frente.
—Nos ha salvado señor. —Dijo Sweetiebelle, rascando su rostro en la pierna del saiyajin.
—Usted es un héroe señor. —Dijo Applebloom, haciendo lo mismo.
—Fue tan veloz y tan cool. —Comentó Scootalo.
Vegeta quería negarlo, pero las pequeñas potrillas, a pesar de ser tan escandalosas, le metieron un buen susto al momento de verlas caer a una muerte segura, dejó su semblante duro y sonrió minúsculamente. Las potrillas se apartaron de su pierna y lo miraron con ojos curiosos.
—Qué es usted señor?. —Preguntó Scootalo.
—¿De dónde viene y cómo puede caminar en dos cascos?. —Preguntó Sweetiebelle.
—¿Por qué tiene su ropa trozada?. —Preguntó Applebloom.
Vegeta se limitó a responder sólo una pregunta.
—Mi nombre es Vegeta. —Contestó en voz baja, se dio media vuelta y comenzó a caminar en la dirección opuesta de las potrillas, no le tomo mucho para darse cuenta que estaba siendo seguido por ellas.
Se detuvo y estaba a por darse vuelta a decirles que no le siguieran, cuando sintió que un grupo numeroso de poderes se acercaban a él, de nuevo frunció el entrecejo, esos equinos estaban fastidiándolo demasiado.
Abrió ligeramente los ojos al escuchar un zumbido por detrás de su nuca, justo a tiempo tomó a las tres potrillas en sus brazos y se quitó del lugar donde momentos después se estrelló una flecha puntiaguda.
La guardia real hacía sus rondas cuando alertaron la presencia del ser extraño a las salidas del pequeño pueblo, un pequeño grupo de tres pegasos fueron a avisar a las princesas de su hallazgo, mientras que otro grupo diez se quedó para hacerle frente. Un unicornio arquero apuntó y disparó la flecha justo al centro de la creatura, pero al parecer, este se dio cuenta y la esquivo, al instante, el pegaso junto a los demás guardias quedaron boqui abiertos al ver que el extraño ser se encontraba suspendido en el aire, mirándolos no tan contento.
—Cool también sabes volar!. —Exclamó Scootalo, con el pelo todo erizado y desordenado, por la gran velocidad con la que se acababan de mover.
El saiyajin reapareció de nuevo en el suelo, depositándolas en la tierra y reapareciendo frente a los guardias, quienes lo miraban con firmeza.
El guerrero saiyajin sonrió y afiló su mirada, mientras alzaba su mano y les hacía señas, invitándoles a que dieran el primer ataque. Los sementales vestidos en armadura no dudaron ni un segundo en hacerlo.
En números de cuatro, fueron a atacarlo, pegasos y unicornios, tratando de inmovilizarlo con su magia, pero era tan duro como el acero, imposible de someterlo. Vegeta esquivaba y desviaba los numerosos disparos de magia y golpes que se le acercaban, sólo con una mano.
Al cabo de un rato, los guardias respiraban por la boca, mientras sudaban incontroladamente, sus mejores esfuerzos, incluso sus movimientos en equipo parecían inútiles frente al ser tan extraño. Vegeta dejó de sonreír y afiló su mirada, poniéndose en una pose tradicional de combate.
Rápidamente apareció frente a un equino, tomándolo por sorpresa, sin darle tiempo a reaccionar, golpeó su hocico con el puño, provocando un pequeño ruido por el impacto, el unicornio cayó desmayado en el suelo. Los otros guardias retrocedieron confundidos y ligeramente asustados al ver con qué facilidad derribó a uno de los suyos.
El proceso se repitió en el resto de ellos, el saiyajin los noqueó a todos, golpeando puntos sensibles de su cuello, espalda o cabeza, sólo quedaba uno en pie, un pegaso el cual se armó de valor y volando como una bala lanzó sus cascos hacia el frente, apuntando al rostro del saiyajin.
Vegeta giró sobre su eje, lanzando una patada a los cascos del guardia, rompiendo sus patas delanteras en el proceso, el equino cayó desorbitado, dando vueltas en el suelo y rasgando su armadura.
De nuevo, un disparo de energía azul llegó por detrás suyo, tomándolo por sorpresa, al hacer contacto con él provocó una pequeña explosión que lanzó varias ondas de aire a los lados.
—Así se castiga a un criminal. —Comentó la princesa Luna, mirando con determinación al punto donde antes se encontraba el extraño ser que curiosamente vestía ropa de su mismo color de pelaje.
Enseguida de la princesa de la noche, se encontraba la princesa del sol, junto a las portadoras de los elementos de la armonía, mirando confundidas e incluso ligeramente aterradas al punto del la creatura.
—Impresionante. — Todas las yeguas abrieron sus ojos impresionadas, mirando con enfoque al lugar de la creatura.
El polvo se discipó dejando ver al saiyajin ahí, parado de brazos cruzados, con una ligera sonrisa en su rostro. Dejó caer sus brazos a los costados, tronando ligeramente su cuello.
—¿Qué es lo que quieres en equestria, creatura irreconocible?. —Preguntó Luna en un tono duro, característico de ella. Celestia posó un ala sobre su lomo, dándole a entender que ella se haría cargo de dialogar.
—¿Qué eres?. —Preguntó la diosa del sol, mirándolo con interés, sin bajar la guardia en ningún momento.
—¿Eso tiene importancia?. —Preguntó Vegeta, arqueando una ceja. — Pareciera que es lo de menos, viendo que todo el día han estado atacándome sin motivo alguno. —Comentó, estirando sus hombros.
Celestia asintió ligeramente, comprendiendo mejor la situación, al mismo tiempo que juntaba piezas junto con lo que le había platica su ex protegida.
—Quizás usamos el método equivocado para conocernos. —Comentó Celestia, sin perder su mirada serena. —Lo siento por eso.
Las mane 6 y la princesa de la noche estaban atentas a cualquier lo que sucedía, incluso algunos habitantes de ponyville, que preferían mantener una distancia por temor.
—Como sea. — Dijo Vegeta, dándose media vuelta para partir del lugar, ya tenía suficiente, ver tantos equinos de distintos colores empezaba a provocarle nauseas.
—Soy la princesa Celestia, la gobernante de Equestria, encargada de traer el sol y junto con él, el día. —Se presentó la alicornio, mientras su melena se movía de manera majestuosa.
Vegeta la ignoró y siguió caminando, eso fue suficiente para Luna, quien aún estaba chapada a la antigua, donde ignorar a la realeza era severamente castigado.
—¡Luna, no!. —El saiyajin escuchó gritar a la ya reconocida "princesa del sol", miró por encima de su hombro para encontrarse a pocos centímetros con el rostro furioso de de la equina azul oscuro.
La princesa de la noche cargó un hechizo poderoso en su cuerno y lo disparó contra el guerrero, el cuál desvió la magia con su mano, pero la alicornio no se frenaría en su intento por detener a la creatura, por lo que ya estando frente a el cargó de nuevo el hechizo. Vegeta la agarró del cuerno, tomándo a todos, incluso a Celestia por sorpresa.
—¡Suéltame!. —Gritó la yegua de la noche, soltando pequeños quejidos de dolor, ya que sentía cómo la extremidad de saiyajin estaba apretando demasiado su cuerno.
—Con gusto. —Dijo Vegeta, alzándola en el aire y pateando el estómago de la alicornio.
Los ojos de la princesa se abrieron con fuerza, sus pupilas se dilataron, tanto por la impresión, como por el dolor, salió disparada a una velocidad que solo Celestia pudo seguir, antes de que se estrellara con un árbol, la princesa del sol la tomó con su magia y la posó enseguida con ella.
—¿Estás bien?. —Preguntó la alicornio mayor, mientras su rostro reflejaba temor y desesperación.
—¡Princesa Luna!. —Gritaron las mane 6 al unísono mientras corrieron para ponerse a su lado.
La diosa de la noche estaba respirando ferozmente tanto por la boca, como por la nariz, tratando de recuperar todo el oxígeno que esa patada le había sacado.
Si había algo que Twilight nunca había visto desde que conocía a su mentora, era el rostro de una furia tan profunda en su rostro, tanto que sus cascos temblaban ligeramente, Celestia había perdido su postura amable y tranquila, alzando su vista, con el ceño fruncido, miró al saiyajin.
—¡Pagarás por lo que has hecho!. —Exclamó, y otra cosa que tampoco conocía Twilight, era su voz real de canterlot, que empezaba a despegar el césped del suelo por la intensidad.
Vegeta se irguió de nuevo, optando su pose de pelea regular, esperando a que la yegua atacara.
Celestia apareció repentinamente frente al saiyajin, tomándolo por sorpresa, cargó un potente rayo de magia y se lo disparó directamente en la cara, provocando que el saiyajin saliera disparado hacia atrás, estrellándose con una pequeña montaña de tierra.
Pero Celestia sabía que esto estaba lejos de terminar.
Mientras tanto, las 6 portadoras se encontraban atendiendo a la princesa Luna.
—Muy bien chicas, debemos ayudar a las princesas, ya acabamos de ver que esto no es un juego. —Dijo Twilight, envolviendo con su magia a la princesa de la noche, era un hechizo de curación que había aprendido no hacía mucho tiempo.
Luna se levantó como energías renovadas del suelo, tensándose de nuevo.
—Ustedes no se muevan de aquí . —Luna miró a los ojos a la princesa de la amistad. — traten de usar los elementos, yo y mi hermana distraeremos a la creatura. — Las mane 6 asintieron, mientras la alicornio de pelaje azul tomaba vuelo, a hacerle frente al saiyajin.
—Sus poderes siguen siendo muy bajos. —Pensó Vegeta, mientras esquivaba todos los ataques que Celestia y la otra equina le lanzaban.—No tienen oportunidad, ríndanse. —Sugirió, aún sin contra atacar.
—No, por el bien de mis súbditos!. —Exclamó Celestia, mientras seguía lanzando hechizos incansablemente al saiyajin.
Vegeta se encogió de hombros.
—Está bien. — Lanzó un puñetazo a la cara de la alicornio blanca y una patada a la de color oscuro.
Ambas hermanas cayeron al suelo, no tardaron mucho en reincorporarse.
—Es mas que obvio que no podrán ganarme. —Dijo Vegeta, sonriendo de manera altanera. —Por qué se enfrascan tanto en algo que es imposible?. —
Las princesas se miraron y asintieron ligeramente, ambas empezaron a iluminarse en un aura dorada y azul, provocando que la tierra debajo de ellas comenzara a temblar, las mane 6 dejaron de intentar hacer funcionar los elementos, para ver con atención lo que estaba sucediendo.
Incluso Vegeta se quedó quieto, sin bajar la guardia, curioso de lo que sería el siguiente ataque de sus oponentes. Luna y Celestia unieron sus cuernos y dispararon dos rajos que se fueron mezclando hasta volverse uno solo. El saiyajin no podía negarlo, al ver que juntas, su poder de pelea se incrementaba enormemente, al grado de llegar al nivel de un soldado ordinario de Freezer.
El rayo de energía hizo contacto con su pecho, provocando una enorme explosión, las princesas un poco fatigadas por el enorme esfuerzo empezaron a respirar por la boca. El polvo de la explosión comenzó a disiparse, y para el horror de ambas, ahí estaba él, parado como si no hubiese pasado nada.
—Esperaba algo mejor de ustedes. —Comentó el saiyajin, negando con la cabeza.
—¡¿Qué!?. — Exclamaron ambas alicornios al unísono.
—¡¿Qué!?. —Gritaron las mane 6 al unísono.
Vegeta alzó su mano, apuntando con su dedo índice y medio en dirección a ellas. Luna y Celestia se pusieron en alerta, esperando cualquier movimiento.
De pronto, una esfera de energía color azúl apareció en la extremidad de la creatura, tanto las mane 6 como las princesas obtuvieron un mal presentimiento al instante, comenzaron a retroceder a pasos lentos.
—¡Ha!. —Vegeta disparó la energía en forma de rayo contra las alicornios, quien alcanzaron a reaccionar justo a tiempo, apartándose a los lados del rayo que portaba una luz cegadora.
El disparo de energía continuó su camino hacia una montaña de gran tamaño, estrellándose con ella y provocando una enorme explosión que retumbó en todos los rincones de Ponyville, provocando el sonido parecido al de un relámpago ensordecedor, las princesas y las portadoras se tumbaron al suelo, protegiéndose las orejas con sus cascos, por el sonido endemoniado de la explosión.
Segundos después, todo se tranquilizó, todas las yeguas abrieron los ojos, para encontrarse con que la montaña que antes estaba en ese lugar, había desaparecido por completo, y en su lugar, había quedado una gigantesca nube oscura, provocada por la explosión.
—Ese. —Las princesas y las mane 6 enfocaron su mirada aterrorizada en el ser de melena erizada. —es una verdadera muestra de poder. —Concluyó, dejando caer el brazo a su costado.
De pronto, apareció a un lado de la princesa Luna, nadie pudo seguirlo.
—Es muy rápido… no lo pude ver. —Pensó Celestia, preparándose para atacar al guerrero saiyajin.
—Tranquila, ya será tu turno. —Dijo Vegeta.
—¿Eh?. —Luna iba a girar su rostro, para mirar a la creatura directo a los ojos.
En un movimiento rápido, Vegeta golpeó la parte trasera de la cabeza de la equina con su palma, provocando que sus ojos se cerraran y cayera desmayada en el suelo.
—¿Cómo es posible que hicieras eso? . —Exclamó la princesa del sol, ahora realmente aterrada.
—Eso no importa. —Respondió Vegeta.
Apareció a un lado de ella, y repitió el mismo movimiento que con Luna, la golpeó en la nuca, desmayándola al instante, la tomó y la recostó suavemente en el suelo.
El saiyajin apareció con Celestia y Luna a sus costados frente a Twilight y sus cinco amigas, que estaban petrificadas por lo que acababan de ver.
—Despertarán dentro de poco, llévenlas a descansar. —Dijo el saiyajin.
Después apareció frente a Applejack y Rainbow Dash, con un dedo golpeó la frente de ambas, también desmayándolas justo como a las alicornios.
—Por qué a ellas, no te hicieron nada!. —Gritó Twilight, con el seño fruncido.
—Porque con cuatro de ustedes inconscientes, no podrán seguirme, ya que estarán muy ocupadas llevando a reposar a sus amigas… —Miró el cuerpo de las cuatro yeguas en el suelo. — A un lugar más cómodo para dormir. — Miró a los diez guardias reales que ya estaban siendo ayudados por otros habitantes de ponyville, ellos ya no eran una carga.
Sin esperar respuesta emprendió vuelo a una velocidad casi imprescindible, dejando a Twilight, Pinkie, Rarity y Fluttershy, sin saber qué acaba de suceder.
