—Buenas, señorita Beckett —Dijo Rick, mientras miraba el archivo con los datos de la joven escritora.— Siento...haber interrumpido su fiesta, pero la situación lo requería.

La escritora deslizó una mirada lasciva por el cuerpo del apuesto detective ; comenzó por sus hombros, anchos, y luego pasó a sus brazos ; fuertes. La camisa era ajustada, y no pudo evitar dejar volar su imaginación y visualizarse a sí misma arañando esos bíceps mientras...

—¿Katherine? —Dijo él, llamando su atención.

—Perdone, ¿qué decía? Sigo confusa por lo que ha pasado.

—Decía que lamentaba haberla sacado así de su fiesta —Volvió a repetir.

—No se preocupe —Dijo Kate, haciendo un gesto con la mano para quitarle importancia al asunto. —Si se trata de usted, puede sacarme de todas la fiestas que quiera.

Richard ignoró su comentario y siguió hojeando el papel, ¡menuda sorpresa! Tenía varios cargos, y daba la casualidad de que todos y cada uno de ellos habían sido retirados.

—Parece ser que tiene un currículum bastante completo, Katherine —Dijo mientras le lanzaba una mirada con el ceño fruncido.—Múltiples escándalos públicos, posesión de hierba y...¡robó un coche de policía desnuda!

Kate río recordando esos momentos de diversión, ¿qué podía decir al respecto? Era joven, le gustaba pasárselo bien.

—He de admitir que me gusta...disfrutar de la vida, además, la hierba me ayuda a inspirarme, ¿sabe?

Richard suspiró, adoraba los casos como éste ; complicados, elaborados, de esos en los que había que comerse el coco para poder resolverlos. Pero hoy no estaba de humor, era tarde, estaba cansado y no le apetecía tener que cruzarse con una niña rica que ha tenido suerte escribiendo. No iba a negar que la joven escribía muy bien, había pasado noches en vela, fascinado por su capacidad de escribir. A pesar de eso, no puede dejar que influya en uno de sus casos. Ni eso ni el hecho que sea una chica muy atractiva.

—¿Sería mucho pedir que se tomase esto en serio, Katherine? —Preguntó, perdiendo la paciencia.

—¿Podría decirlo otra vez? —Respondió Kate, mientras se mordía el labio. El detective la miró con cara de pocos amigos, sin llegar a entender lo que quería decir la escritora con aquella pregunta. —Katherine —Aclaró— Me pone, tiene un acento...excitante. Ruso, ¿quizás?

—Varios años en Kiev, pero ese no es el caso. —Dijo, levantándose de su silla— Esto —Explicó, mientras ponía las fotos de la escena del crimen con un golpe seco en la mesa— es lo que pasa. ¿Le suena de algo, señorita Beckett?

Kate miró incrédula las fotos que habían sobre la mesa. ¡Era exactamente uno de los crímenes descritos en su libros!

—Flores para tu tumba —Dijeron ambos a la vez

—Exacto —Dijo Castle— Hace un par de días tuvimos un caso que levantó mis sospechas, pero no relacioné los crímenes con usted hasta que no vi el cadáver que mis chicos encontraron hoy. —Abrió la carpeta y de ella, sacó más fotos en las que un hombre yacía boca abajo en el suelo.— Furia infernal. ¿Qué podría decirme al respecto? ¿Tiene algún fan obsesivo?

Kate sonrió cómplice, mirando las fotos de los cadáveres y al detective alternativamente.

—No lo considero un fan obsesivo. —Dijo mordiéndose el labio de nuevo, haciendo que el detective tuviese que dirigir la mirada hacia otra parte. Tenía que volcar todos sus sentidos en el caso, no en los carnosos y apetecibles labios de la joven despreocupada que había frente a él.

—¿Disculpe? —Dijo Rick, incrédulo.

—¿Me tomas el pelo? Voy a tutearle, ¿puedo? —El tiempo pasaba, y la paciencia de Rick volaba con ese tiempo, ¿quién se creía que era para llegar ahí y faltarle el respeto de esa manera?— Es decir, ¿Furia infernal? ¿Flores para tu tumba? Sólo mi fans más fieles son capaces de reconocer los crímenes que cometo en mis libros.

Richard se llevó las manos a la cabeza, echándose el ligero flequillo que comenzaba a lucirse en su frente, y suspiró.

—¿Podría responder a mi pregunta de una vez? Hay gente que ha muerto.—Dijo apoyando las dos manos sobre la mesa para quedar cara a cara con la chica.

—¿Alguna vez te han dicho —Dijo mirándolo directamente, con la cara sobre las palmas de las manos, para acercarse más a él— que tienes unos ojos preciosos? Estoy segura de que si...

—Y yo estoy más que seguro de que le han leído sus derechos antes de entrar aquí y de que si quisiera, podría meterla en el calabozo.

—Puedes usar las esposas, ¿va a azotarme si me porto mal, detective? —Dijo haciendo un puchero.

—Suficiente, lleváosla de aquí, ya. —Dijo, cansado de oír estupideces.

—Espera, ¿qué? —Dijo Kate incrédula, cuando vio a dos detectives entrar por la puerta.— Estarás de coña, ¿no?

Castle sonrió falsamente y guiñó un ojo a Katherine

—Ya te gustaría.

Volvió con sus compañeros, Lanie y Ryan, quienes miraban absortos a la pizarra desarrollando teorías sobre lo que podría haberle pasado a sus víctimas.

—¿Qué has podido sacarle a la escritora? —Preguntó Lanie

—¿Le has pedido el autógrafo que quería? —Dijo Ryan entusiasmado.

Richard rodó los ojos, ¿por qué se emocionaban tanto por la llegada de esa chica? Suponía que si a sus veinticuatro años había sido tan lista como para escribir una saga de best sellers, no sería tan tonta como para cometer los crímenes que ella misma había escrito. Pero eso, al fin y al cabo, no quitaba el hecho de que fuese una sospechosa.

—Relajaos, nenas . —Dijo mirando a Ryan— No ha cantado, va a pasar la noche en el calabozo.

—Pero...—Dijo Lanie, incrédula.

—¿Cómo has podido? —Exclamó Ryan.

Antes de que pudiera dar una respuesta, las inminentes pisadas de unos tacones irrumpieron en la sala.
Era Johanna Beckett, la madre de su sospechosa, y no estaba muy contenta. Es decir, se habían llevado a su hija sin motivo aparente de su fiesta de inauguración, ¿que esperaban que hiciera?

—¡Quiero ver a mi hija! —Dijo mirando hacia todas partes. Inmediatamente, Rick se dirigió para hablar con ella y explicarle la situación en la que se encontraban.

—¿Puede acompañarme a la sala de descanso? —Dijo cordialmente.

Cuando llegaron, Rick cerró la puerta, para dar privacidad a la conversación y comenzó a explicarle lo ocurrido. Poco a poco, el rostro de Johanna comenzó a relajarse, conocía a su hija perfectamente y creía todo lo que le estaba diciendo aquel joven policía. Aunque no podía evitar seguir preocupada por ella.

—Pero...¿dónde está ahora mismo? —Preguntó, con un deje de inquietud.

—Como comprenderá, no tolero ese tipo de faltas de respeto hacia mi persona, y mucho menos hacia mis víctimas.—Respondió amablemente— Esta noche la pasará en el calabozo, no creo que le venga mal un pequeño susto para hacerla escarmentar un poco. —Dijo con una mirada cómplice.

Johanna asintió con la cabeza, estaba de acuerdo con el detective.

—Si hay algo que yo pueda hacer...—Dijo Johanna, mientras se masajeaba las sienes.

—De hecho, si hay algo que puede hacer.

Una hora después varios policías trasladaban los kilos y kilos de cartas de los fans de Katherine Beckett. Podrían ser de gran ayuda.

Estaba apunto de ponerse a leer las cartas cuando el capitán de la comisaría 12th, Roy Montgomery, lo llamó a su despacho.

—¿Algún problema, capitán? —Dijo al entrar.

—Si, Richard, sí que lo hay, —El capitán miró a su subordinado con el ceño fruncido — no me habías dicho que teníamos a Katherine Beckett en la comisaría.

De repente, casi por inercia, echó un vistazo al despacho, dándose de bruces con la joven de pelo corto, ojos verdes y un vestido magenta, conjuntado con unos Stilettos de infarto.

—¿Qué hace ella aquí? —Dijo Rick, comenzando a notar como la sangre le hervía en las venas. No lograba descifrar si era por excitación, por enfado, o por ambas cosas.

—Esa no es la pregunta, Richard — Exclamó Montgomery, aún más furioso que él.— La cuestión es qué hacía ella en el calabozo.

—Señor es sospechosa y...

—No, no, no —Intervino.— Dios, Castle, quiere colaborar en el caso, ¿te das cuenta de lo difícil que es conseguir buena prensa? Además, el asesino imita sus crímenes, ¿quién mejor que ella para ayudarnos a resolver esto?

Rick cerró los ojos intentando procesar la información, y respiró hondo.

—¿Me está diciendo que va a dejarla trabajar con nosotros en un caso?

—Es exactamente lo que le he dicho.—Afirmó el capitán.

—Pero...¡es una civil! —Dijo furioso.

Por primera vez en la conversación, Kate dio un paso al frente y habló.

—Sabéis que estoy aquí, ¿no? —Dijo.

—¡Cállese! —Dijeron detective y capitán a la vez.

—Por favor —Añadió Montgomery, esta vez más calmado.

—Señor...—Volvió a insistir Castle.

—No hay más que hablar, detective.

Castle se dio una vuelta, hecho una furia, ni siquiera miró a Katherine al pasar por su lado.

—Gracias por ésta oportunidad, señor—Dijo ella cuando la puerta se hubo cerrado

—No me de las gracias.

Kate le guiñó un ojo y se dispuso a salir por la puerta.

—¿Estás segura de que puedes conseguirme esas entradas para el partido de los Knicks en primera fila?

—Segurísima. —Y tras decir eso, salió por la puerta.

N/A : Vuestras reviews me hacen muy happy, no me las esperaba tan rápidas pero eso me ha dado inspiración. Ya sabéis chicxs, yo soy el coche y vuestras reviews mi gasolina (xD soy mala con los chistes) Espero que os guste ?