Una chica ardilla, de pelaje gris caminaba en el parque como era su costumbre, le gustaba el ejercicio matutino, aunque muchos consideraban peligroso el parque central, ella no tenía miedo alguno a los ladrones, violadores o demás escoria, no le importaba usar unas prendas deportivas tan sexis, ya que se sentía tan segura de sí misma.

-Hola amor, no grites-Dijo una de estas ratas de dos patas mientras la sujetaba por la espalda y le ponía un arma en las costilla.

-¿Quien grita?-Ella contesto sin inmutarse.

-No te hagas la graciosa, y ven acá-la llevo a los arbustos, planeaba hacer una serie de cosas indecibles con la chica ardilla.

-Ahora si sabrás que es bueno ardilla.

-Ya se lo que es bueno, lo que es malo, y lo que es peor, y cree lo que te digo, no eres mi tipo.- dijo ella al momento de escupirle una de sus bombas de energía por la boca, esta se le pego en la frente y el tipo perdió la cara por una explosión, mas no había muerto, solo perdió los ojos, la nariz y parte de la dentadura superior y paladar.-Eso es para que no vuelvas a meterte con chicas que solo quieren hacer ejercicio en el parque, basuras como tú nos dan a los criminales organizados una pésima reputación. Es odioso que nos relacionen con ustedes.- dice mientras se limpia la sangre con su sudadera y la mete en su mochica, decide continuar con sus ejercicios como si nada, dejando abandonado al tipo que ahora era un desgraciado gusano arrastrándose por su vida, sin poder hablar ni ver.

Dos horas después…

Los agentes Totuolla y Munch llegaron a la escena, donde recogían al pobre diablo. Todavía vivo para su desgracia, parecía que el universo se volvía mas enérgico con los castigos a los malvados.

Totuolla ATBI (BURO DE INVESTIGACIÓN ANTI TERRORISTA) decía en la placa del agente con rastras, quien en su típica actitud enérgica, se acercaba a los policías en el lugar.

-¿Están seguros que esto es obra de la DINAMITADORA? no tenemos tiempo para lidiar con sus casos.

-Si es ella, es su firma compañero, ella le destrozo la cara con una explosión- dijo Munch mientras observaba lo que quedaba del rostro del desdichado.

-La victima… ¿Quién es la victima?-Totuola pregunta a uno de los paramédicos.

-Aquí tienen, no nos quiten tiempo, este hombre necesita llegar al hospital de volada.*dijo uno de los paramédicos mientras le entregaba una copia de un archivo sacado de las huellas digitales. Después cerró las puertas de su ambulancia y despegaron.

-Vaya, no es sorpresa, un violador que cumplió su condena en la prisión, salió bajo libertad condicional, parece que no pudo resistir estar fuera de circulación por más tiempo.-Dijo Munch con cierta ironía en su voz.

-¡Era un violador!- estaba sorprendida una de las mujeres policías que estaban ahí.- Deberíamos buscar a quien le hizo esto para darle una medalla por actos más allá del deber cívico-este comentario ya raya en la burla.

-Ella es una terrorista, y debe ser tratada como tal, no hace este tipo de cosas por preocuparle el bien de otros, seguro lo hizo porque fue atacada. A ella le molesta que traten de someterla, es su típica actitud. –Dijo Totuola mientras se dirigía a su auto.

-Pareja… debes aprender a relajarte, era solo una broma de nuestra colega callejera.-le dijo Munch mientras lo seguía al auto.

El termino "callejera" no fue de nada en agrado de la policía que se quedo parada ahí, confundida por el regano y molesta por el comentario.

Clínica genética de la Dr. Lady Duque.

-Dra., sé que no contamos con tanto dinero, pero necesitamos su ayuda, nuestro hijo merece una vida normal.- Decía un hombre que estaba al lado de su esposa, quien tenía en sus brazos a un bebé con síndrome de Down. La doctora era una coneja de piel de un color durazno, tenía una pequeña cornamenta (la cual era producto de la ingeniería genética para asemejarse a los el Jackalopes) ella los veía con sus ojos rasgados.

-No se preocupen por el dinero, tengo planes muy accesibles, solo que necesito practicar algunos estudios para saber si su hijo es candidato para los procedimientos.-Dijo serenamente, era casi como una serenidad de una santa ante estos padres dolientes que no podían aceptar que su hijo no tendría las mismas oportunidades que el resto de los niños.

En esto estaban cuando alguien llama al celular de la doctora, ella tuvo una reacción curiosa.

-Pueden hacer algo ahora, vayan ahora mismo al laboratorio en la planta dos, ahí le harán a su hijo los exámenes, después acuerden otra cita con mi secretaria para la próxima semana, no se preocupen, estos estudios no corren a cuenta de ustedes aun, solo se cobraran al final del tratamiento. Nos vemos después.

-Si gracias Doctora… que Dios la bendiga- dijo la mujer mientras salía la pareja.

-Que curiosa expresión, considerando que muchos religiosos me consideran el anticristo por mi labor de corregir errores de…-no pudo terminar su impresión después de que salió la pareja por el sonido de su celular, que sonó por segunda vez- N° 28, ¿Por qué me llamas a estas horas, sabes que este es el horario de consulta en mi clínica.

-Lo sé, pero es una pequeña emergencia, tuve un incidente en el parque, me ensucie y temo que eso provoque problemas de salud, tú me entiendes, eres mi doctora después de todo.

-Fue mucha suciedad- ella sabía de qué suciedad hablaba. No era la primera vez que este tipo de cosas pasaban a "sus niñas".

-No tanta, pero mi cara se ensucio mucho.

-No vemos donde sabes.

Minutos después, en un laboratorio en el octavo sótano de la clínica genética.

-No sé porque te angustias, sabes que eres inmune a cualquier tipo de infección, yo te hice de ese modo.

-No es por mí, me preocupa Usagi, no quiero infectarlo de algo, él no es tan inmune a las enfermedades.

-Bien, niña enamorada, limpia tu piel con esta toallita húmeda y la echare aquí.

La solución revelo que si había algunas infecciones en la sangre que le ensucio el rostro.

-Es positivo, te infecto con algo bastante problemático, estarás bien pero no podrás tener acción con ese conejo loco sin riesgo a infectarlo en dos semanas, te recetare antivirales y tu genética hará el resto, la infección desaparecerá en ese tiempo.

-Creo que lo mejor será no ver a Usagi durante esas semanas, conociéndole, no creo que acepte la abstinencia.

-Sí, será lo mejor, tal vez debas quedarte aquí, me asegurare que él no pueda verte en ese tiempo.

-Sabes lo que me preocupa, es dejarlo solo ese tiempo, más que estar encerrada aquí. Lo conozco, no se quedara quieto.

-¿Por qué sigues a su lado? El no es precisamente fiel.

-Sera porque me encanta. -Sonrió maliciosamente.

-Niña… necesitas ubicarte, hay más en la vida que ser la amante de alguien.

-En mi caso, solo es eso, y me basta para ser feliz.

La Dra. movió desaprobatoriamente la cabeza.