Volví a sentir la plataforma de cristal, estaba tomada de la mano de Steven.

Este sonrojado, no la soltó en ningún momento.

Connie supo que estaban cerca de la playa, pues las Olas se oían a pocos metros de distancia y la arena caliente se metía entre sus sandalias.

Steven siguió guiándola, viéndola tan indefensa y tan inocente tenía la necesidad de abrazarla... Pero no.

Llegaron a un lugar elevado y Steven soltó la coleta de Connie y el viento se encargó de esparcir el pelo por la espalda de Ella.

Steven se sentó en el acantilado y medito un momento, había esperado tanto en decirle lo que le diría que estaba nervioso.

- Muy bien, Connie... Abre los ojos. - Dijo y la muchacha los abrió poco a poco quedando impactada por el lugar.

Estaban en una playa, pero no tenía parecido para nada la playa donde su mejor amigo vivía; Esta tenía agua clara, tan clara que podía ver su propio reflejo desde arriba del acantilado.

Las pocas nubes que quedaban se tiñeron con el crepúsculo que se observaba perfectamente y el joven de cabellos chinos miraba al horizonte pensante.

-¿Que pasa Steven? - Dije sentándome junto a el.

-Hoy... Conocí a la chica mas hermosa del mundo... Aquella que me hace mejor persona y de la cual estoy perdidamente enamorado... - Dijo Steven con una sonrisa y la mirada perdida, en cambio yo... Sentía como poco a poco mi corazón se rompía.

-¿ es hermosa? - Dije con un nudo en la garganta, yo sabia que algún día esto iba a suceder. Al final, mi miedo se había cumplido... El me abandonaría, pero de la peor forma.

- ¿Hermosa? Ella esta lejos de ser algo mínimo como hermosa, su sonrisa enamora a cualquiera y su pelo es tan suave que hasta el viento le encanta jugar con el... -Las lagrimas amenazaban con salir y el pecho me dolía... Quería salir de ahí.

-¿Te hará feliz estar con ella? -No sabia porque me torturaba de esta forma...

- ¿Feliz? Yo no necesitaría nada más que su lindos ojos para pelear por ella...

- Yo... Yo espero que seas feliz con ella... - Dije y trate de salir corriendo pero Steven me agarro aun cuando ni siquiera me paraba y poso su cara enfrente de la mía.

- Espera... No me dejaste terminar. - Agarro mi cara y sin dudarlo...

Me beso.

Fue un beso tan dulce, que no se comparaba para nada a una docena de donas.

- Hoy... Hace 9 años, conocí a la chica mas hermosa del mundo, aquella que no dudo ni un segundo de mi aun cuando tenía a todo mundo en mi contra, aquella que me hizo ver que si el no tener poderes llegara a ser una opción, no seria un problema si estaba a mi lado, aquella que no necesita de mi por todo los peligros que corro a diario... Aquella que me dijo que quería ser parte de mi universo cuando ella era mi universo entero... Tu Connie Maheswaran, la que se robo mi corazón con una sonrisa, tu eres esa chica.

Lo bese entre lágrimas, estaba tan feliz-Yo se que tu mereces a alguien mucho mejor... A un tipo con trabajo y estudios... Y que no te haga correr peligros a cada momento, pero por favor... Se mi novia. -Steven estaba sonrojado, demasiado. Saco una cajita y me entrego una pulsera con una C tallada en un Cuarzo rosa.- Quiero que... Si me rechazas, por favor por mi lleves esto, para cuando pienses que estas sola, sepas que no lo estas. - Me puso la pulsera.

-Steven Yo... - Iba a contestar con el corazón saliéndome del pecho pero fui interrumpida por un llanto.

-MI STEVEN! - Apareció Perla llorando y lo cargo - YA ESTAS TAN GRANDE! - siguió abrazándolo y de pronto Steven se convirtió en niño.

-Perla! Me haces sentir un niño otra vez... - Dijo Steven avergonzado, estaba tan rojo que ni la ropa floja no pudo llegarlo a cubrir.

Amatista apareció también con los ojos llorosos.

- Esta tan grande... No se cuando deje de notar cuanto creció. - Ambas miramos como Perla agitaba a un pequeño Steven llorando y derrotado. - Cuídalo Connie, no hay nadie como el. -Amatista me dedico una sonrisa y fue a ayudar a Steven que ya hacia sin aire y con un tono un tanto azul.

-Vamos Perla... Tenemos que dejarlos hablar. -Amatista jalaba a Perla pero esta se jaloneaba sin querer irse.

- ¡NO, Steven no puede estar tan grande, todavía no! - Lloriqueaba Perla.

Una figura grande apareció detrás de ellas y dejo caer algo sobre la cabeza de ambas. Era Garnet y les había pegado con sus guanteletes.

-Vamos, no arruinen su estilo. - Agarro a ambas y le dedico una sonrisa al pequeño Steven, que ya hacia recuperando el aire.

Me agache al pequeño Steven, y lo cargue.

-Esta edad me trae recuerdos, lamentablemente... Ahora no es un buen momento para tener esta apariencia. -Dijo desesperado y luciendo adorablemente como el niño del cual me enamore- Hazme sentir adulto otra vez.

- Hay vamos, pero si te ves re lindo en esa forma.

- ¡Connie!

- Bueno, bueno... - Me agache a su altura y lo volví a besar, sentí como cambiaba de forma y al abrir los ojos, me dedico una de sus más lindas sonrisas. - Tu también me gustas, Steven y si acepto ser tu novia.

El me rodeo con sus brazos y me giro en el aire emocionado.

Al anochecer estábamos ambos tirados sobre la Arena, viendo la luna tomados de las manos y relajados a causa del sonido del mar,

- Esa ha sido la mejor apuesta que he echo en la vida... - Voltee a verlo y quede cerca de su cara.

- En definitiva, la mejor. - Y con otro beso, concluimos esa inolvidable noche.