—2 meses antes…—
Camine por el corredor tratando de que nadie me vea. En realidad, amaría que así lo hicieran. Bueno, por lo menos ya no soy el saco de boxeo de nadie. Antes lo era. Digamos que nada en mi vida ayuda a mi popularidad, si se puede decir así. Estaba cada vez más encorvado, el equipo de Quidditch había notado mi presencia y empezaba a mirarme con mala cara. Ya me esperaba la pelea, en donde yo moría desangrado en el piso y ellos reían a carcajadas. Si, ya podían oler mi miedo a kilómetros de distancia. Los venia venir.
Hasta que apareció Rose.
— ¡Scorpius! —Ro me saltó por atrás, riéndose a carcajadas. Me sonrojé un poco, y lo sé porque suelo hacerlo por todo. Mi rostro pálido, aunque siempre un poco sonrosado, toma un color rojo y empiezo a morirme de más vergüenza aún. Mis gafas se resbalaban, y empezaba a eclipsarme por el perfume de Ro. Así que con mucho cuidado de no tocar ningún lugar que no tenía que tocar, la bajo y le sonrió.
—Hola Ro— Me pasé una mano por la nuca, que también me sudaba. ¿Era eso posible?
— ¡No me esperaste! —Para Ro, no existen los "hola" "¿Cómo estás?" Simplemente es atropellada como ninguna, pero no me molesta. Es más. Es la única amiga que tengo además de Albus, por lo que su compañía me hace más que feliz. — ¡Te dije que desde ahora iríamos juntos a Transformaciones!
— ¡Ah… si? —En realidad, si me acordaba. Pero es que ya sabía lo que pasaría. Cuando Rose se separara de mi, vendrían todos los del equipo de Quidditch y me patearían el trasero. Pero no podía decirle que no a Ro. Simplemente no podía.
—Sí, tonto. —Ro me agarró el brazo, pasando el suyo por alrededor del mío. Empezó a caminar en silencio, pero eso no era lo importante. Vi como todo el equipo me miraba. Pero yo notaba como era el agarre de Ro. No era en plan coqueto. Era solo… amistoso. Créeme que no me gustaba, pero eso significaba que no tenían nada porque golpearme. Rose se giró, haciendo ondear su pelo y me miro con una sonrisita. — ¿En serio eres despistado verdad?
Asentí con la cabeza.
—La verdad… ni recuerdo que día es hoy. —Ella solo se echó a reír, y pensé que si yo fuera idiota la hacía feliz, sería el más idiota del mundo.
—Bueno, hoy es miércoles— Ro me siguió el juego, y cuando nos alejamos lo suficiente del equipo suspire. Habíamos pasado el campo de batalla. Ella lo notó. —El equipo de Quidditch no va a golpearte Scorpius. Nate sabe lo que hace.
Nate. Creo que si pudiera haber alguna forma de escribir Nate y que suene despreciativo lo haría. Nate es la clase de chico opuesto a mí, galán, que es simplemente perfecto pero a la vez el peor. El cree que Rose es poca cosa para él. Digo, aunque ella no lo note, él simplemente no la ama tanto como podrían amarla. Pero ella si lo quiere. Entonces nunca digo nada.
—Y tú sabes muy bien que si va a hacerlo. —Me solté de su agarre, y ella me miro entre cansancio y diversión. —Ro, sabes que me odia desde que entre a Hogwarts. Y por el colmo de todos, tú decides hacerte mi amiga…
— ¿Y eso te molesta? —No sonaba enfadada, pero su tono si lo parecia. Scorpius negó con la cabeza, ruborizándose por su estupidez.
—No, no es eso. Pero Ro…
— ¿Entonces cual es el problema? Scorpius, la vida es demasiado corta como para no disfrutarla. —Me des alborotó el cabello, y quede todo despeinado. —Tú solo deja que hable con ellos ¿Quieres? Solo déjame a mí. Yo hablare con él y en un chasquido de dedos estará todo solucionado.
Y resultó, que cuando de camino de vuelta Rose había encontrado a sus amigas y me fui andando solo, nadie se me acerco. En realidad Rose había hablado con su novio después de clases. Me sonreí a mi mismo cuando llegué a mi dormitorio en la torre de Gryffindor, sintiendo el alivio de la victoria.
Hasta que los vi aparecer.
Me agarraron de la parte de atrás de la túnica y me dieron vuelta. Ahí estaba el capitán, no el novio de Rose. Parecia divertido, como si solo me estuviera dando un buen susto. Rece porque sí, que solo sea una advertencia.
—Si te vuelves a meter con su novia… —Me pegó un puñetazo en el estomago, y se me nubló la vista.
Lo dejaron así, en incognito, alejándose bien lejos y dejándome ahí tirado. Bueno, parecia que Nate había cumplido. El no me había pegado a mí, para ser exactos. Su amigo si lo había hecho. Me quede ahí, esperando a que alguien viniera, respirando de a poco para no sentir el dolor del puñetazo. Por fin apareció Albus.
Se me abalanzó encima cuando me vio.
— ¡Scorpius! —Me levanté, pero podía sentir el impacto del golpe. Albus, tan delicado como siempre, me levanto la camisa de un manotazo. No sabía que un moratón se podía hacer en tan pocos minutos. Albus levantó la mirada, preocupado.
—Ahí que ir a la enfermería— Susurró.
Me levanté yo solo, pero me costó bastante. Fuimos a paso lento, y por suerte no nos cruzamos con nadie. Todos estaban en clase. No sabia por que Albus habia faltado, hasta que me lo dijo:
— ¿Sabes? Tuve un presentimiento de que algo sucedía. ¡Cool! ¿Verdad? —Aunque ni si quiera asentí, el continuo hablando igual de entusiasmado. —Esas cosas del destino y todo eso si existe. Es real.
No hice ningún comentario, pero el sabia que todo eso era sumamente divertido. Pues… el era un mago, y aunque tenía la magia ante sus ojos se interesaba por el futuro, los chacras y toda esa cosa. A mi simplemente me daba lo mismo, pero muchos le decían que el hijo de Harry Potter debía de ser algo mejor que solo un niño creyendo en estupideces. Creo que por eso Albus lo hace cada vez más.
Me acosté en una cama con ayuda de la enfermera, que me dio algo y me paso una crema por la piel. Al poco rato ya estaba intacto, me sentía como nuevo. Había empezado a hacer efecto el energizarte que me había hecho tragar, y me sentía con mucho ánimo. Sin embargo, me olvido a descansar.
Una de las cosas por las que amo a esa enfermera que nunca me acuerdo el nombre, es por que nunca te pregunta como te hiciste esas cosas. Ni por que sea una enfermedad sexual, ella nunca preguntara.
De todos modos, antes de irme, entró una Rose pálida corriendo sin pedir permiso. Aunque la señora refunfuño un poco, la dejo pasar y ella vino corriendo a abrazarme.
— ¡Scorpius! ¡No puedo creer que esos idiotas te hayan lastimado! —Me susurró al oído, apoyando su cabeza en mi hombro. Podía sentir su respiración en mi brazo, como su pecho subía y bajaba de tanto correr.
Cuando se alejo para verme, simplemente le sonreí, olvidando todo.
—Solo fue un golpe, Ro. Ni que se fuera a morir— Bufó de aburrimiento Albus, y Ro se echo a reír. Me hubiera gustado poder reírme con ellos, pero la enfermera me había dicho que no hiciera esfuerzos.
Pero teniéndola tan cerca a Ro, tan preocupada por mí, tan enfadada, tuve ganas de una sola cosa. De besarla como nunca antes había querido besar a alguien.
Y ahí fue cuando me di cuenta, que me gustaba Rose Weasley. Y me gustaba más que nadie en este mundo.
…
Eso es todo!
En serio les agradezco los reviews, me hacen my feliz n.n
TE AMO SAM.
Ah por cierto, me olvidaba. No sé cuando subiré, soy muy inconstante para escribir. Pero tratare de subir siempre que pueda.
Ah, el fanfic está inspirado en la canción de 1D pequeñas cosas :D
Los dejo y los amo…
Dom.
