Lon: en cuanto termine el prologó me inspire y quería continuar con esto así que pos…nada mas que decir (• ε •)

Kuroko no Basket no me pertenece sino ah Fujimaki Tadatoshi.

1

Akashi Seijuro era un famoso violinista.

Pero la fama no lo llevo a nada bueno. Y no fue por la presión que obtenía en cada concierto, o entrenamiento. No le importaba el daño físico.

Le estaba afectando psicológicamente.

Tuvo ataques de esquizofrenia, depresión, ansiedad. Había llegado a su límite.

El cargar en sus hombros el peso de ser "perfecto" era gigante. Su padre lo obligaba prácticamente a seguir con la carrera de música intachable que llevaba, repitiéndole una y otra vez "No desperdiciaras ese talento".

En la escuela que Akashi asistía cuando era más joven, todos lamian sus pies como si fueran sus mascotas, no dejaban de llegar halago tras halago. Aunque pareciera que él estaba en la gloria total, realmente estaba en la oscuridad. Él estaba solo. No tenía nada por el cual seguir adelante. Cuando apenas era un niño él tenía una razón por la cual tocar. Su madre.

Y es algo que le han retachado muchos profesores profesionales, el que toca con tristeza, con nostalgia, como si la música estuviera vacía. Y era bastante obvio. Akashi Seijuro no tenía una razón por la cual tocar.

Hasta un 27 de febrero, la fecha que él jamás olvidara, la fecha que cambio su vida para siempre.

Estaba en secundaria.

Quería descansar de todos los halagos que había recibido, y los que faltaban, así que decidió ir a la terraza de la escuela, nadie ni nada podría molestarlo, cerrando la puerta en el momento que salió, respiro profundamente el aire de arriba, ya que aun hacia frio, se sentía más refrescado, y no dudo mas, busco una sombra para poder descansar.

Pero algo sorprendente sucedió.

-Hola.-dijo un pequeño peli celeste comiendo un sándwich junto con un jugo de uva y un libro en su mano derecha.-

Akashi se exalto un poco, realmente no había notado su presencia.

-Hola… disculpa, pero, ¿puedo quedarme a comer contigo?-sonrió algo nervioso, ya que no quería que sospechara el que no noto su presencia-

-Prácticamente ya estas sentado, seria grosero de mi parte correrte del lugar.- dijo sin expresión alguna.-

-Gracias…-realmente se sentía confundido, como no lo miro antes.- Soy—

-Lo sé Akashi Seijuro, famoso violinista. -mordió su sándwich sin apartar de vista su libro.-

Akashi se sentía un poco incomodo en ese lugar, pero no se dejaría derrotar de esa forma.

-Bueno, en ese caso no es necesario que hablemos de mí, dime, ¿Quién eres?-arqueo una de sus cejas y una gran sonrisa abordaba su rostro.-

Kuroko Tetsuya, me siento atrás de ti.-tomo un sorbo de su jugo.-

El peli rojo se quedo helado por esa respuesta, realmente no esperaba que estuvieran en la misma clase, pero de todas formas como supondría que estaba atrás de él, si ni siquiera hablaba o decía algo, no era su culpa por no tomarlo en cuenta, era culpa de él por no darse a conocer. En ese momento mordió el trozo de pollo con furia.

-Disculpa pero ese pollo no tiene la culpa-alzo la mirada.-

-Pero conozco al causante.-Volteo la mirada con rabia.-

El silencio se prolongo por mucho tiempo, ya casi se acabaría la hora de receso y no se dirigieron ni una palabra. Hasta que el peli celeste saco un bufido bastante silencioso que detecto al instante el peli rojo. Y entonces se digno en voltear al peli celeste y se dio cuenta de que el libro que llevaba leyendo por casi todo receso era aun libro de aritmética. Es bufido era de desesperación.

-¿Tienes problemas con aritmética?-agarrando el libro-

-Si… Aun no entiendo las formulas.-Dijo algo decaído.-

-Si me permites decirlo, el solo leer y memorizar la formula no ayudara en que la aprendas muy bien del todo, debes ponerla en práctica.-Hojeo el libro.- Si quieres puedo ser tu tutor. –Sonrió victorioso y cerró el libro.-

-No, gracias.-tomo el libro y recogió su basura.-pero agradezco el apoyo. -salió de la terraza, como si supiera a qué hora exactamente el timbre tocaría.-

Akashi se sintió rechazado, por primera vez… había perdido algo.

Pero no se quedaría con los brazos cruzados.

¿Quién se cree él como para rechazar al gran Akashi Seijuro?

Ni si quiera sabia de su existencia.

Él no era nada. Pero se sentía derrotado por ese pequeño peli celeste.

Esta era la primera vez que Akashi…

Se sorprendía por alguien como…

-Kuroko Tetsuya. -Sonrió maliciosamente- Serás mi próxima presa, quieras o no.