Capítulo 1
La realidad de todas las cosas
El sueño de Luna comenzaba a diluirse poco a poco, mientras que la princesa de la noche se iba retirando del plano astral que constituía el mundo onírico; había sido una noche tranquila, sólo interrumpida por un par de pesadillas y varios ponis estresados, con los que pudo lidiar sin problemas. Como experta en magia onírica que era, proveía salud y bienestar a los sueños de sus súbditos, desterraba a los malos sueños y sentimientos negativos y velaba por ellos desde la distancia. Y ahora, tras una buena jornada de trabajo, tocaba despertar.
Una especie de garra suave y tersa la tocaba todo el rato el hocico, ayudándola a despertar; en un estado de duermevela, recordó por un momento lo que había pasado la anterior noche. Aun a pesar de ser la princesa de la noche, eso no la hacía inmune a los efectos de los sueños en el cerebro, y más de una vez se había encontrado cayendo en las triquiñuelas oníricas más tontas e inesperadas. Y esa no fue ninguna excepción.
Abrió los ojos y vio al bebé acariciándola el hocico y mirándola con un gesto inquisitivo y ligeramente ansioso.
-Buenos días, mi pequeño rayo de sol…-murmuró ella.
A eso, el bebé tan solo la siguió acariciando y frunció el ceño de forma muy cómica; Luna se rio por lo bajo mientras se reincorporaba y lo tomó con su magia, moviéndolo hasta la altura de sus ojos.
-¿Qué tal has dormido?
Como contestación, el bebé soltó una risita divertida y esbozó una amplia sonrisa; Luna no pudo evitar sonreír ella también. Cargándole con su magia, lo posó en su lomo mientras comenzaba a hacer la cama, estirando las sábanas y sacudiéndolas en la ventana; una vez que estuvieron todas aireadas, su cuerno brilló un poco más y éstas se empezaron a recomponer mágicamente y sin necesidad de realizar un simple hechizo de levitación. En menos de cinco minutos, la cama estaba hecha del todo.
-Lista… ¿has visto?-inquirió ella, mirando al bebé.
Éste abrió mucho los ojos, al tiempo que aplaudía agitando sus garras y dejando escapar una risita.
Luna lo volvió a alzar frente a ella con su magia, poniéndolo contra su pecho; en ese momento comenzó a revolverse, ansioso, y comenzó a lloriquear.
-Ey ¿qué pasa?
Los llantos eran cada vez más pronunciados, no se echó a llorar enseguida, pero sus aspavientos eran cada vez más fuertes, amenazando con echarse a llorar con fuerza; Luna esbozó una preocupada mirada, temiendo que alguien más le oyera y descubriera.
-Debe de tener hambre… bajaría ahora mismo a por leche, pero levantaría las sospechas del servicio, y no me atrevo a dejarlo sólo esta vez. ¿Qué hago, qué hago?-pensó Luna, sintiéndose algo nerviosa.
Finalmente el vaso casi lleno rebosó y el bebé comenzó a llorar con fuerza; Luna lo arrulló con delicadeza, tratando de calmarle con palabras suaves y afectivas.
-Ya, ya está, no pasa nada… ay, pobrecito mío, debes de estar hambriento…
En ese momento oyó un casco llamando a su puerta, seguido de una voz que decía.
-Alteza ¿se encuentra bien? ¿Qué es ese ruido?
Por la voz supo inmediatamente quien era; Midnight Blossom, una de sus más leales guardias lunares a su mando. Si no fuera porque el puesto de capitán estaba ocupado por un semental, ya la hubiera puesto a ella en su lugar, y no por puro placer así sin más. Desde que regresó de su destierro, fue la que más lealtad y amor por ella la había profesado, así como una inquebrantable amistad. Como todo guardia lunar, era una bat poni, una raza de ponis provenientes de las cuevas más profundas y apartadas de Ecuestria, y que Luna decidió elegir hace milenios como guardia personal al ver que eran uno de los pocos ponis que realmente llegaron a apreciar sus noches. Conocía bien a Midnight, y ella la conocía a esta igual de bien, por lo que sabía y de sobra que podía confiar en ella. Por lo que no se lo pensó más y la indicó.
-Sí, Midnight, estoy bien… aunque me gustaría que entraras un momento, necesito tu ayuda.
-Lo que sea por usted, alteza…
Tras ese inciso, la puerta se abrió, dejando a la vista a una yegua bat poni de pelaje grisáceo, crin y colas azul cobalto y unos ojos amarillos con pupilas dilatadas similares a las de los felinos; una oscura armadura cubría parte de su pecho y lomo, y un par de alas de murciélago asomaban de ésta, recogidas. En cuanto vio al bebé, se puso en alerta enseguida, dejando a la vista un par de afilados colmillos.
-¡Cuidado princesa, una extraña criatura quiere echarse sobre usted!
-¡No, quieta, nada de eso!-exclamó Luna, abriendo sus alas de forma intimidante.
Para entonces, el bebé lloró con un poco más de fuerza y Luna trató de calmarle casi en vano.
-Oh, no, perdóname pequeñín, no quería asustarte, ya está, ya, tranquilo, no llores más…
Midnight se quedó bastante asombrada al ver a su princesa tan sumisa y afectiva, lo que la hizo calmarse y mirar a la extraña pareja con curiosidad; se acercó a ellos y se dirigió a Luna.
-Alteza… ¿Qué es lo que tiene ahí?
-No sabría decirte con certeza lo que es, pero parece ser un potrillo bebé, o lo más parecido a uno…
-Jamás había visto algo parecido…-murmuró la guardia lunar.
-Ni yo… me lo encontré la otra noche en los jardines y no pude evitar llevarlo conmigo; voy a cuidarlo y a criarlo como si fuera mi hijo-anunció entonces Luna.
-¿Qué? Pero alteza, con todos mis respetos, no sabe lo que es ¿y si es peligroso?
-¿Cómo va a ser peligroso, Midnight? Mírale, es sólo un bebé, ni siquiera puede valerse por sí mismo…
Las dos miraron por un momento al aludido, el cual se calmó por un momento, mirando con curiosidad a Midnight mientras se mordía uno de sus garras y respirando entrecortadamente. Por un momento se vio tan adorable e indefenso que incluso la guardia lunar acabó rendida ante su dulce encanto.
-Oh, qué mono es…
-¿Verdad? ¿A que es la cosa más adorable que hayas visto?
-Desde luego… aunque ¿está segura de todo esto? Quiero decir… acerca de cuidarlo y criarlo como a su hijo…-murmuró en ese momento Midnight, con la duda persistiéndola.
Antes de contestar, Luna miró al bebé y, por un momento, no pensó en nada más; pudo sentir brevemente el latido de su minúsculo corazón y sus ojos de color azul se posaron sobre los suyos, sosteniéndose la mirada durante unos breves pero intensos segundos. Era en ese momento cuando más se daba cuenta de lo que realmente quería. Y el haberlo encontrado de esa forma, la daba más razones para ello.
-Sí… jamás lo he estado tanto en toda mi vida…
Aun a pesar que no entendía del todo la decisión de su princesa, Midnight la aceptó igualmente, e incluso se alegró por ella; en ese justo momento, y de forma sorpresiva, el bebé retomó sus lloros y Luna lo meció de nuevo.
-¿Qué le pasa?-inquirió Midnight.
-Que tiene el hambre, el pobre… hazme un favor y baja a las cocinas con este biberón y llénamelo de leche, si vas tú y procedes con cautela nadie sospechará.
-Ahora mismo, princesa.
La guardia lunar salió de los aposentos de su princesa y voló rauda hacia las cocinas, sosteniendo el biberón entre sus cascos; aprovechó el hueco de las escaleras y bajó en picado a través de ellas hasta llegar a la planta baja. Las cocinas estaban ubicadas justo al lado del salón-comedor y cerca de la puerta de servicio del palacio, el ir y venir de los ponis del servicio era constante, y en ese momento, en el cual se estaba haciendo el desayuno, se encontraban abarrotadas. Necesitaría una excusa para poder entrar y llenar el biberón sin que nadie la notara.
-Perdone, señorita…
En ese momento Midnight reaccionó y escondió el biberón tras una de sus alas; levantó la vista y vio a una de las ayudantes de cocina mirándola inquisitivamente.
-¿Puedo ayudarla en algo?
-De hecho, sí… su alteza real la princesa Luna desea que la suban el desayuno a su habitación.
-¿Cómo así? Normalmente baja a desayunar todos los días junto a su hermana…
-Sí, pero esta vez se ha levantado un poco indispuesta. Le agradecería que se dieran prisa, la princesa no quiere esperar demasiado…
-Está bien… espere…
Antes de que la poni dijera nada más, ella se adelantó.
-También me ha pedido que supervise personalmente la preparación del mismo.
-¿Qué pasa, que no se fía de nosotros acaso?-inquirió la poni, mosqueada.
-¿Osas contradecir los deseos de la diosa de la noche?-masculló Midnight, poniendo su mejor cara.
La poni se quedó un tanto intimidada y al final acabó aceptando a regañadientes; el interior de las cocinas era bastante espacioso, y en ese momento se encontraban llenas de ponis. Un aroma a crepes, tostadas y leche caliente con miel y avena impregnaba el ambiente, las tripas de Midnight rugieron, recordando que aún no había desayunado. Un par de ponis se acercaron a una gran vasija de piedra, llevaban consigo dos cuencos; uno de ellos, que era unicornio, inclinó la vasija con su magia y llenó los dos cuencos de leche fresca. Midnight vio entonces una oportunidad y esperó un poco a que el camino hacia la vasija estuviera despejado; en un visto y no visto, la bat poni se lanzó como un relámpago en cuanto vio su oportunidad y preparó el biberón para llenarlo. Mucho antes de lo previsto, el biberón acabó bien lleno, lo escondió tras una de sus alas y regresó a su sitio rápidamente.
-Misión cumplida-pensó ella, satisfecha.
El desayuno para la princesa estuvo listo enseguida y lo pusieron en una bandeja de plata; constaba de un gran tazón de leche con miel y avena, junto con unas cuantas tostadas, mantequilla, mermelada de tres sabores, unos pocos crepes con nata y varias piezas de fruta, junto con un buen vaso de zumo de naranja y otro de agua.
-El desayuno está listo-anunció la poni, sin muchas ganas de hablar con ella.
-Muy bien, se lo llevaré yo…
-Pues en ese caso súbaselo en un carrito, para evitar incidentes, principalmente.
Midnight miró mal a la poni, la cual la contestó con una adusta indiferencia; aun así lo dejó estar y se dirigió hacia el montacargas, situado justo al lado de las escaleras. Subió hasta el último piso, desde donde estuvo accionando la palanca constantemente para subir el carrito desde la planta baja. Llamó a la puerta de la alcoba real y Luna la abrió con su magia.
-Ya estoy aquí, princesa… la leche-murmuró ella, dándosela.
-Gracias Midnight, sabía que podía confiar en ti… ¿y el carrito?
-Su desayuno, me tuve que inventar una excusa para poder entrar, hoy desayuna aquí porque se levantó indispuesta.
-Ya veo… bueno, no todos los días me suben el desayuno, así que de acuerdo.
Luna cogió el biberón con su magia y lo estuvo calentando mientras lo agitaba lentamente; nada más verlo, el bebé se calmó de golpe y se le quedó mirando fijamente, probando así su hambre. Una vez que Luna terminó de poner a punto la leche, se tumbó en la cama, recostó al bebé sobre su regazo, y le acercó la tetilla, aceptándola con ganas y chupando con avidez.
-¿Ves como tenía hambre? Pobrecito mío…-murmuró Luna, sujetando el biberón con su magia.
Midnight la observó hacer por un momento y se quedó un tanto chocada; jamás, en todos los días de su vida, se hubiera esperado ver a la princesa Luna en una situación tan dulce y maternal como en la que se encontraba en ese momento. El simple hecho de verla en esa pose incluso la daba un aspecto más normal y no tan real o altanero. Para un bat poni como ella, la figura de la princesa Luna siempre había sido concebida como la de una diosa que vela por todas las criaturas de la noche y garantiza su seguridad y protección. Pero era en ese momento cuando esa figura de diosa perfecta e omnipotente se diluía hasta alcanzar el estatus de un poni como otro cualquiera. Y aun a pesar de eso, seguía siendo la misma.
-Están para una foto, princesa…-comentó ella.
Frente a ese comentario, Luna tan solo sonrió ampliamente.
En menos de cinco minutos el bebé se terminó todo el biberón y Luna lo alzó sobre su hombro, para sacarle los gases; aprovechó la coyuntura para hablar un poco con su subordinada y amiga.
-Y cuéntame, Midnight ¿qué tal todo por la guardia?
-Bien, como siempre, no me quejo… tengo guardia todas las noches de diez a doce por las almenaras superiores.
-Sí, más de una vez te he visto patrullando… ¿te llevas bien con tus compañeros?
-Sí, hay buen ambiente y se respira compañerismo, por lo que no hay problema.
-Me alegro… disciplina y talante, siempre lo he creído así.
-Y funciona, no se lo niego…
-Sí… por cierto, acerca del sub capitán de la guardia solar de mi hermana, Cloud Skipper… ¿estáis saliendo?
Esa pregunta cogió a la bat poni con la guardia baja, haciéndola subir los colores instantáneamente.
-¿Eh? ¿Cómo sabe…?
-Oh, vamos, he visto las miraditas que os echáis… yo también he sido joven ¿sabes?
-Bueno, en realidad no estamos… lo que quiero decir es que sólo es un amigo…-murmuró ella, algo cortada.
-Ya veo… ¿de esa clase de amigos?
Midnight no dijo nada más, contestando aun así a la pregunta; el silencio posterior fue un tanto incómodo para la bat poni, siendo opacado en ese momento por un eructito por parte del bebé.
-Ah, ya estamos llenos-murmuró Luna, divertida.
Lo alzó por encima de su cabeza y luego lo arrulló en su pecho; para hacer el ambiente más distendido, Luna invitó a Midnight a desayunar con ella y compartirlo entre las dos, la bat poni quiso negarse, pero la princesa la cortó tajante.
-No admito un no por respuesta.
Entre las dos apuraron las tostadas y los crepes, acompañándolo todo con la leche y el zumo, mientras hablaban de forma distendida; el bebé las observaba comer apoyado en el regazo de Luna, mientras se entretenía él solo mirando todo lo que le rodeaba, y sin siquiera apartar la mirada de su madre. A mitad de desayuno, se oyó a alguien llamando a la puerta, seguida de una voz familiar para ambas ponis.
-¿Luna, estás bien? Me han dicho que te has levantado mal…
La aludida fue la única en reaccionar, preocupándose de seguido.
-¡Oh, no, mi hermana! ¡No puede ver al niño!-masculló entonces en voz baja.
-¿Por qué?-inquirió Midnight.
-Es una larga historia… escucha, cógelo un momento y llévatelo contigo, sal por la ventana y quédate en el tejado hasta que se vaya…
-¿Qué? Pero princesa…
-Vamos, no pierdas más tiempo…-la apremió Luna, poniéndole el bebé entre sus patas.
-¿Luna? ¿Estás ahí, va todo bien?-inquirió Celestia al otro lado de la puerta.
-Eh… ¡sí, espera un momento! Vamos, venga…
Aleteando sus alas de murciélago y sosteniendo al bebé con fuerza, Midnight alzó el vuelo por la habitación, pero en cuanto se alejó de la princesa, éste comenzó a revolverse y lloriquear, alzando sus garras en dirección hacia ella.
-Parece que no quiere separarse de usted, alteza…
-Oh, mi pequeñín… no pasa nada, estaré aquí al lado, será sólo un momento…-le susurró Luna, acercándose a él.
Aun así, el bebé siguió rezongando y respirando con fuerza, tratando de alcanzar los cascos de su madre; verle en esa coyuntura y así de intranquilo hizo a Luna sentirse fatal consigo misma, pero no podía dejar que su hermana la descubriera tan fácilmente. En última instancia, se acercó a él y le plantó un suave beso en su frente.
-Estaré aquí mismo.
El gesto tranquilizó un poco más al bebé, y Midnight aprovechó el momento para salir volando por la terraza; Luna regresó a la cama e indicó.
-Pasa, hermana.
La puerta se abrió y la alicornio blanca entró en la estancia, con una preocupada mirada en su rostro.
-¿Segura que estás bien, Luna? Has tardado un poco en contestarme…
-Sí, ya estoy mejor, es que me levanté un poco mareada y pedí que me subieran el desayuno, eso es todo…
Celestia miró a su hermana de hito en hito y se acercó a ella, observando atentamente la bandeja del desayuno; alzó el casco derecho y lo puso en la frente de su hermana para comprobar su temperatura.
-Fiebre no tienes…
-Ya te he dicho que estoy bien, Tia…
-¿Has dormido bien?
-Sí…
-¿Te estás medicando recientemente?
-No, claro que no…
-Pues no sé qué puede ser…
-Ya te he dicho que estoy bien…
-Si quieres llamo al médico de cámara para que te mire…
-No hace falta, de verdad, sólo ha sido un mareo, ya se me ha pasado…
Las dos se quedaron mirando fijamente por unos breves momentos; Celestia dejó escapar un suspiro y habló.
-Verás, sobre lo de anoche… lo he estado pensando, y creo que he sido un tanto dura contigo. Debí haberte escuchado, y no increpado así sin más. ¿Estás segura de eso, Luna? ¿Realmente quieres ser madre?
La aludida se quedó un tanto chocada por el sorpresivo cambio de actitud de su hermana; por un momento no dijo nada, pero al final contestó con un austero pero seguro sí. Frente a eso, Celestia esbozó una media sonrisa y volvió a hablar.
-Vale, entonces… esta tarde iremos al orfanato de Canterlot y te acompañaré.
-¿Eh?
-Claro, es el mejor lugar para buscar a un potrillo ¿no crees?
Antes de que Luna pudiera decir nada más, Celestia se dio la vuelta para irse; pero antes de que cruzara la puerta, ella la llamó.
-¡Tia, espera!
Celestia se paró en seco y se dio la vuelta hacia ella.
-¿Sí, Luna?
La princesa de la noche la miró por un momento, sopesando sus posibilidades y pensando a toda velocidad; ella confiaba en su hermana, y también sabía que su hermana confiaba en ella. Se lo acababa de demostrar, y supo que no le podía devolver el favor así sin más ocultándoselo por más tiempo. Además, ella ya había elegido, e ir ahora a un orfanato se la antojaba innecesario. Por lo que decidió enseguida.
-Quiero mostrarte algo…
-¿Y qué es?
Luna giró la cabeza hacia la terraza y llamó a su subordinada.
-¡Midnight, entra por favor!
La aludida se presentó enseguida, con el bebé entre sus patas; nada más ver a Luna, éste se puso muy contento y estiró sus garras en dirección hacia ella. La bat poni se lo acercó y Luna lo cogió con su magia, asiéndolo contra su pecho.
-Tia… te presento a mi hijo.
Celestia se quedó mirando al bebé con la sorpresa dibujada en su cara; éste se la quedó mirando curioso, mordiéndose una de sus garras y con los ojos muy abiertos. Justo después, un denso silencio se acopló entre los presentes y se quedó allí, haciéndoles compañía.
Bueno, pues así empieza esta nueva historia; después de leerme unas cuantas de este mismo tipo, ya sé más o menos como voy a llevarlo y, si os soy sincero, voy a hacer que la historia sea lo más diabética posible, pero sin pasarme, claro. No me hago responsable de facturas clínicas ajenas XD Los personajes Midnight Blossom y Cloud Skipper no son míos, son del usuario de Deviantart Equestria-Prevail, una pareja de lo más mona que decidí que tuvieran un papel predominante en la historia, ya que no solo voy a hablar de Luna y su nuevo hijo adoptado. Otras pequeñas historias relacionadas convergerán en una sola, el ritmo será dinámico y usaré periodos de tiempo prolongados. Tengo intención de hacer un slice of life, así que no esperéis giros inesperados ni nada por el estilo. Y eso es todo, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
PD. El nuevo estilo de subida copia-pega apesta.
