La Guía de Jessica para Citas en el Lado Oscuro © Beth Fantaskey

Naruto © Masashi Kishimoto


— ¿Has visto cómo te estaba mirando el chico extranjero, en inglés?— Chilló Ino en cuanto nos reunimos después del colegio. — ¡Es guapísimo, y está colado por ti! ¡Y es de la realeza!— Apreté su muñeca, tratando de calmarla.

—Ino... Antes de que compres un regalo para nuestra boda "real", tengo que contarte algo sobre dicho chico supuestamente guapísimo. —Mi amiga se cruzó de brazos, escéptica.

Podría decirse que Ino ya se había hecho una idea sobre Sasuke Uchiha, basando su opinión totalmente en hombros anchos y mandíbula fuerte.

— ¿Qué podrías saber sobre él, que fuera aterrador? Acabamos de conocerlo. —

—De hecho, yo lo vi antes esta mañana. —Dije. —Ese chico, Sasuke, estaba en la parada del bus. Mirándome. —

— ¿Es eso? —Ino puso los ojos en blanco. —Tal vez tome el autobús. —

—No se subió. —

—Así que perdió el autobús. —Se encogió de hombros. —Eso es estúpido, pero no aterrador. —Ino no se estaba enterando de nada.

—Es más raro que eso. —Insistí. —Me... me pareció oírle decir mi nombre. Justo cuando salía el autobús. —Ino seguía sin entender. —Mi nombre. Y lo dijo con un tono extraño. Me miraba como si me conociese de toda la vida— Aclaré. Mi mejor amiga tomó aire con fuerza.

—Bien. Tal vez eso sea un poco raro. —


Nadie sabe de mi pasado. De hecho, ni siquiera había compartido demasiado sobre ello con Ino. La historia de mi adopción era mi secreto mejor guardado. Si alguna vez saliera a la luz... la gente creería que soy un bicho raro. Me sentía como un bicho raro cada vez que oía esa historia. Mi madre adoptiva, una antropóloga cultural, había estado estudiando un culto desconocido y secretista en la Rumania central. Había estado allí con mi padre para observar sus rituales, con la esperanza de escribir uno de sus rompedores artículos desde dentro de subculturas únicas. Sin embargo, las cosas no habían salido bien en Europa del Este. El culto había sido un poco demasiado extraño, un poco alternativo de más, y varios ciudadanos rumanos habían formado una banda, decididos a ponerle fin al grupo. Por la fuerza.

Justo antes de que atacaran las turbas, mis padres biológicos me habían confiado a mí, una niña, a los investigadores americanos de visita, suplicándoles que me llevaran a los Estados Unidos, donde estaría a salvo.

Odiaba esa historia. Odiaba el hecho de que mis padres biológicos fueran gente lo bastante ignorante y supersticiosa como para unirse a una secta. Ni siquiera quería saber cuáles eran los rituales. Sabía el tipo de cosas que estudiaba mi madre. Sacrificios animales, adoración a los árboles, vírgenes arrojadas dentro de volcanes... tal vez mis padres biológicos estuvieran envueltos en algún asunto de acto sexual. Tal vez por eso habían sido asesinados. ¿Quién sabía? ¿Quién quería saber?

Yo no pregunté por detalles, y mis padres adoptivos nunca presionaron la materia. Simplemente era feliz siendo Sakura, americana.

Anduvimos hacia la calle para esperar a mi madre que venía a recogerme. La había llamado durante la comida para decirle que no iba a coger el autobús de vuelta a casa. Ino añadió la última gota.

—Sólo digo que tal vez deberías darle a este Sasuke una oportunidad. —

— ¿Por qué? —

—Porque... porque es tan alto. —Explicó Ino, como si la altura fuera prueba de buen carácter. — ¿Y he mencionado ya que es europeo?—

El Volkswagen de mi madre se subió al bordillo haciendo ruido, y le hice señas con la mano.

—Sí. Es mucho mejor ser acosada por un europeo alto que por un americano de altura media. —

—Bueno, por lo menos Sasuke te está haciendo caso. —Lloriqueó Ino. —A mí nunca nadie me hace caso. —

—Si claro, tonta. Tu lista de ex novios es la más larga que he visto. —

Ino sonrió y me dio un codazo. Alcanzamos la furgoneta, y abrí la puerta. Antes de que ni siquiera pudiera decir hola, Ino me empujó a un lado, se inclinó hacia delante y soltó:

— ¡Sakura tiene novio, doctora Tsunade!—Mi madre parecía intrigada.

— ¿Es eso cierto, Sakura?— Era mi turno de empujar a Ino fuera de mi camino. Me monté y cerré la puerta de un portazo, encerrando a mi amiga a salvo en el otro lado.

Ino saludó, riéndose, mientras mi madre y yo bajábamos del bordillo.

— ¿Un novio, Sakura?— Preguntó mamá de nuevo. — ¿En el primer día de colegio?—

—No es mi novio. —Gruñí, poniéndome el cinturón. —Es un estudiante muy raro de intercambio que me está acosando. —

—Sakura, estoy segura de que estás exagerando. —Dijo mamá. —Los varones adolescentes se sienten con frecuencia incómodos en sociedad. Probablemente estás malinterpretando comportamientos inocentes. —

Como todos los antropólogos culturales, mi madre creía saberlo todo sobre las interacciones sociales humanas.

—No lo viste en la parada del bus esta mañana. —Discutí. —Estaba allí de pie con esta gran capa negra... Y después mi dedo sangró, y se lamió sus labios...—

Cuando dije eso, mi madre pisó el freno con tanta fuerza que mi cabeza casi choca contra el salpicadero. Un coche detrás de nosotras pitó con enfado.

— ¡Mamá! ¿De qué iba eso?—

—Perdón, Sakura. —Dijo, algo pálida. Volvió a pisar el acelerador. —Es sólo algo que dijiste... sobre cortarte. —

—Me corté el dedo, y él prácticamente babeó encima, como si fuera una patata frita cubierta de Ketchup. —Me estremecí. —Era asqueroso. —

Mamá se puso aún más pálida, y supe que pasaba algo.

— ¿Quién... quién es este chico? —Preguntó mientras nos parábamos en un stop cerca de La Universidad Grantley, donde daba clase mi madre. — ¿Cómo se llama?— Podía decirse que estaba intentando con todas sus fuerzas sonar despreocupada, y eso me puso más nerviosa.

—Se llama...— Antes de que pudiera decir Sasuke, sin embargo, lo vi. Sentando sobre la pared baja que rodeaba el campus. Y me estaba mirando. Otra vez. Mi frente se cubrió de sudor. Pero esta vez, estaba enfadada. Hasta aquí hemos llegado. —Está justo ahí. —Gemí, clavando el dedo contra la ventana. — ¡Me está mirando de nuevo!— Eso no era "comportamiento incómodo de sociedad". Eso era acoso. — ¡Quiero que me deje en paz!—

Entonces mi madre hizo algo inesperado. Se subió al bordillo, justo al lado de donde estaba esperando Sasuke, mirando.

— ¿Cómo se llama, Sakura?— Preguntó de nuevo mientras se desabrochaba el cinturón.

Supuse que mi madre iba a enfrentarse a él, así que le sujeté el brazo.

—Mamá, no. Está desequilibrado o algo así. —

Pero mi madre desasió mis dedos de su brazo con amabilidad.

—Su nombre, Sakura. —

—Sasuke. —Respondí. —Sasuke Uchiha. —

—Oh, santo Dios. —Murmuró mamá, mirando más allá de mí, a mi acosador. —Supongo que esto es verdaderamente inevitable... —Tenía una mirada extraña y distante.

— ¿Mamá? ¿Qué es inevitable?—

—Espera aquí. —Dijo, todavía sin mirarme. —No te muevas. —

Sonaba tan seria que no protesté. Sin otra palabra, mi madre salió de la furgoneta y fue directa hacia el tío amenazador que me había perseguido durante todo el día.

¿Estaba loca? ¿Trataría él de huir? ¿Se volvería loco y le haría daño? Pero no, se bajó ágilmente de la pared y le hizo una reverencia, una reverencia de verdad, hasta la cintura, ¡a mi madre! ¿Qué demo...?

Bajé la ventanilla, pero hablaban tan bajo que no podía oír lo que estaban diciendo. La conversación duró lo que parecieron eones. Y después mi madre le dio la mano. Sasuke Uchiha se dio la vuelta para irse, y mamá volvió al coche y giró la llave.

— ¿De qué iba todo eso? —Pregunté, anonadada.

Mi madre me miró directamente a los ojos y dijo:

—Tú, tu padre y yo tenemos que hablar. Esta noche. —

— ¿Sobre qué?- Exigí, con un cosquilleo en la boca del estómago. Un cosquilleo malo. — ¿Conoces a ese chico?—

—Después lo explicaremos. Tenemos mucho, mucho que contarte. Y necesitamos hacerlo antes de que Sasuke llegue para la cena. —

Mi mandíbula aún seguía en el suelo cuando mamá me dio una palmadita en la mano y se metió en medio del tráfico.


Mis padres, nunca tuvieron la oportunidad de explicarme qué estaba sucediendo. Cuando llegamos a casa, mi padre estaba en el medio de una clase de yoga tántrico para hippies de la colina con demasiado sexo en sus vidas, en el estudio de detrás de la casa, así que mi madre me dijo que me pusiera a hacer mis tareas. Y después Sasuke llegó temprano a cenar.

Estaba en el granero limpiando los establos cuando, por el rabillo del ojo, vi una sombra cruzar la puerta abierta del granero.

— ¿Quién anda ahí? —Llamé ansiosa, aún nerviosa por los eventos del día.

Cuando no hubo respuesta, tuve la sensación extraña de que mi visitante era nuestro invitado a la cena. Mamá lo invitó, recordé, tal y como había predicho. Un alto estudiante europeo de intercambio caminaba a zancadas a través del polvoriento anillo de montar. No puede ser tan peligroso.

Dejando la aprobación de mamá a un lado, mantuve un agarre firme sobre mi rastrillo.

— ¿Qué haces aquí?— Exigí mientras se acercaba.

—Modales, modales. —Se quejó Sasuke en su acento altanero, golpeando pequeñas bolas de polvo con cada larga zancada que daba. Llegó a apenas un metro de mí, y me sorprendió otra vez por su altura. —Una dama no se pone a bramar en graneros. —Prosiguió. — ¿Y qué clase de saludo fue ese?—

¿Está dándome una lección de etiqueta, el tío que me ha estado espiando todo el día?

—Te pregunté por qué estás aquí. —Repetí, aferrándome al rastrillo con algo más de fuerza.

—Para conocerte, por supuesto. —Dijo, todavía evaluándome, dando vueltas a mí alrededor, mirando mi ropa. Me giré, intentando mantenerlo en mi campo visual, y lo vi frunciendo la nariz. —Seguramente tú también estás deseosa de conocerme. —

No demasiado... No tenía ni idea de qué estaba hablando, pero el seguimiento de los pies a la cabeza de mi persona no me gustaba nada.

— ¿Por qué me miras así?— Dejó de dar vueltas.

— ¿Estás limpiando establos? ¿Son esas, heces en tus zapatos?-

—Sí. —Dije, confundida por su tono. ¿Por qué le importa a él lo que se hallaba en mis zapatos? —Limpio los establos todas las noches. —

— ¿Tú? —Pareció perplejo. Y horrorizado.

—Alguien tiene que hacerlo. —Dije. — ¿Por qué crees que esto es asunto suyo?—

—Sí, bueno, tenemos gente para eso, allí de donde yo vengo. Ayuda contratada. —Olisqueó. —Tú, una dama de tu alcurnia, nunca deberías encargarte de semejante tarea de tan baja categoría. Es ofensivo. —

Cuando dijo eso, mis dedos volvieron a apretarse sobre el rastrillo, y no por miedo. Sasuke Uchiha no era sólo intimidante. Era irritante.

—Mira, ya he tenido bastante de ti metiéndote en mi vida, y de tu actitud. —Espeté. — ¿Quién te crees que eres, de todas formas? ¿Y por qué me persigues?—

Furia e incredulidad cruzaron los ojos negros de Sasuke.

—Tu madre aún no te ha informado, ¿verdad?— Agitó la cabeza. —La doctora Tsunade juró que te lo contaría todo. Tus padres no son demasiado buenos manteniendo sus promesas. —

—Se... se supone que vamos a hablar después. —Tartamudeé, mi furia iba desvaneciéndose un poco a la vista de su ira evidente. —Papá está dando clase de yoga...—

— ¿Yoga?— Sasuke se rió con acritud. —Contorsionar su cuerpo en una serie de ridículas configuraciones y ¿es más importante que informar a su hija acerca del pacto? ¿Y qué clase de hombre practica semejante pasatiempo pacífico? Los hombres deberían entrenarse para la guerra, no perder el tiempo entonando "ohm" y parloteando sobre la paz interior. Olvídate del yoga y del parloteo. —

— ¿Pacto? ¿Qué pacto?— Pero Sasuke estaba mirando al techo iluminado del granero, andando en círculos, con las manos unidas detrás de la espalda, hablando consigo mismo.

—Esto no está yendo bien. Nada bien en absoluto. Aconsejé a los Ancianos que deberías haber sido convocada de vuelta en Rumania hace años, que nunca serías una esposa apropiada...— Buah… detente ahí.

— ¿Esposa?—

Sasuke se detuvo, volviéndose sobre los talones para situarse frente a mí.

—Tu ignorancia empieza a cansarme. —Se acercó a mí, inclinándose y mirándome a los ojos. —Porque tus padres se niegan a informarte, yo mismo entregaré las noticias, y te lo presentaré de forma sencilla. —Señaló a su pecho y anunció, como si hablara con un niño. —Yo soy un vampiro. —Señaló a mi pecho. —Tú eres un vampiro. Y vamos a casarnos, en cuanto alcances la edad. Esto ha sido decretado desde el momento de nuestros nacimientos.

Ni siquiera podía procesar la parte de "vamos a casarnos", o la cosa de "decretado". Me había perdido en lo de "vampiro".

Loco. Sasuke Uchiha está completamente loco. Y estoy sola con él, en un granero vacío.

Así que hice lo que cualquier persona en su sano juicio habría hecho. Lancé el rastrillo en la dirección general de su pie y corrí hacia la casa como si me llevara el diablo, ignorando su aullido de dolor.


¡Hoolaa! Algo cortito el capi ^^. Pero bueno, no desesperen chicas, yo sé que puede que los primeros capítulos les parezcan aburridos. Pero les juro que después se recompensara. Esta historia de verdad que es muy buena u.u

Muchas gracias a todas por sus bellos reviews*-*

En fin; gracias por darle una oportunidad. De veras que no las defraudaré :D

Saludos y besos a todas!

¿Quieres galletas & un Sasuke calientitos?

Puchale aquí abajito :D