Construyendo a Dave, desmontando a Sebastian

Capítulo 2 – De cómo volver al armario


Sebastian sintió el sabor amargo de la cerveza en la boca y luego el frío resbalando hasta instalarse en su estomago. Miraba a Dave en medio de la pista de baile rodeado por chicos, entre ellos Trent, que no dejaba de revolotear alrededor de Dave como la tierna mariposa que era.

Él sí que parecía una nena, habiéndose ido a sentarse. Pero ya estaba cansado de intentar acercarse a Dave y no lograr nada.

—No tienes ni idea de las ganas que tenía de verte así algún día —escuchó. Sebastian pidió otra cerveza. Si tenía que aguantar a la princesita por lo menos que fuese borracho.

—Piérdete, Myrtle —dijo Sebastian por fin. Kurt le sonrió encantador y bebió un poco—. ¿No deberías estar celoso y arrastrando a tu Umpa Lumpa hacia aquí? —Lo vio encogerse de hombros

— Ya sabemos cómo es Blaine con unas copas de más y, por otro lado, confió plenamente en Dave. —Sebastian asintió desviando la mirada cuando Dave soltó una carcajada por algo que le estaba diciendo Trent. Mentalmente se repetía una y otra vez que Trent no era el tipo de Dave, a menos que Karofsky se cansara de ser maltratado por chicos lindos pero lo suficientemente idiotas como para dejarlo pasar de largo como Kurt o él mismo—. ¿Sabes? Esto necesita un estilo de música diferente. Tenemos que inmortalizar el momento.

Hummel se puso de pie, se fue a seleccionar una canción y, cuando acabó, le lanzó una sonrisa digna del gato de Cheshire.

Coming out of my cage
And I've been doing just fine
Gotta gotta be down
Because I want it all
It started out with a kiss
How did it end up like this?
It was only a kiss
It was only a kiss

—Te odio —le dijo a Kurt cuando se le acercó para dejar su bebida en la barra y, acto seguido, caminar hacia la pista contoneándose.

Kurt se aproximó a Dave y pegó el pecho a su amplia espalda. Maldito Bambi. Él, el Umpa Lumpa y la florecita del campo se estaban frotando contra Dave.

Now they're going to bed
And my stomach is sick
And it's all in my head
But she's touching his chest now

Sebastian ya no podía quedarse más rato allí, ya no podía seguir viendo eso, no podía seguir humillándose así. Si Dave quería follar con ese imbécil, o con los tres, a él… A él le importaba una mierda lo Karofsky que hiciera. Cogió su chaqueta y salió rápidamente del bar. Cuando llegó hasta su coche, apoyó la espalda en la puerta y cerró los ojos.

He takes off her dress now
Letting me go
And I just can't look
It's killing me
And taking control

Una imagen de Trent recorriendo el pecho de Dave con las manos saltó a su mente. El chico de Dalton fue rápidamente sustituido por Blaine desabotonándole la camisa. Luego aparecieron unas manos pálidas y delgadas. Era Hummel quien le quitaba la camisa. Justo cuando Kurt estaba a punto de besarlo, Sebastian abrió los ojos y se encontró frente a él con la preocupada mirada de Dave.

—¿Estás bien? Te vi salir apresurado y…

—No, no estoy bien. —Perdió un poco el control—. Me he hartado de verte retozar con tus admiradores, de fingir que no me importa cuando lo único que quiero hacer es… —Sebastian saltó sobre Dave y sujetó el rostro del chico entre las manos para besarlo.

Pensó en alejarse cuando, al principio, Dave no le respondió, pero de pronto sintió los labios de Dave moviéndose tímidamente. Sebastian enredó sus brazos en el cuello de Karofsky y profundizó el beso, pero cuando quiso moler su cadera contra la de Dave, éste se retiró lentamente.

—Sebastian… —Dave quiso alejarse pero Sebastian no se lo permitió. En vez de eso, le dio pequeños besos en el rostro y los labios.

—Lo sé, lo sé. Iremos a tu ritmo. Después de todo soy un buen tipo.

Regresaron al bar tomados de la mano. Entre la gente que bailaba, Sebastian pudo ver a Trent con una mueca de felicidad e intercambiando palmadas con Thad. Cuando Blaine le dio un billete lo entendió perfectamente bien. Jodidos hijos de puta. Todo había sido a propósito. Pero no le importó demasiado cuando Dave lo pegó más a su cuerpo y lo besó sensualmente. Era tímido pero aprendía rápido.


A Sebastian le extrañaba no haber recibido ningún mensaje de Dave desde el almuerzo y eso era raro. Después de lo sucedido en el bar habían decidido conocerse mejor. Sebastian tenía verdadera intención de ser honesto con lo que sentía y lo que podía llegar a sentir y Dave era extremadamente preceptivo, un buen tipo, uno de los que se pasa el día mandándote mensajes de texto y haciéndote reír. Dave tenía fascinación por contarle un montón de historias de personas que Sebastian no conocía pero que se le hacían hilarantes, sobre todo lo que le contaba del director del coro y su novia. Sebastian no pudo parar de reír cuando le dijo que ella le había dado un folleto de autosuperación hasta con imágenes.

El móvil de Sebastian vibró. Número desconocido. Pensó que tal vez Dave había tenido problemas con su móvil.

—Eres algo así como el novio de Dave, ¿cierto? ¿O sólo estás jugando con él porque eres un retorcido? —Sebastian estuvo a punto de colgarle. Se había prometido no insultar a Willy Wonka pero se lo estaba ganando a pulso con ese tono insolente.

—Mira, Paris, no tengo por qué demonios responderte. ¿Por qué mejor no te vas a cuidar a tu mascota? Alguien puede acabar pisándote el chihuahua y dejarte de recuerdo sólo una de las ridículas pajaritas que le pones. —Estaba a punto de colgar cuando escuchó el grito estridente de Hummel.

—Le han golpeado. —El pulso de Sebastian se aceleró.

—¿Está bien? —La pregunta le salió suave.

—Está bien. En su casa. Pensé que te gustaría saber lo que había sucedido y que tal vez podrías ir a verlo. Dave es increíblemente fuerte físicamente hablando pero por dentro no lo es. Ha tenido que ser muy duro para él haber sido golpeado por Azimio, el chico que era su mejor amigo antes de que todo se supiera.


Sebastian llegó a casa de los Karofsky una hora después. No dudó al presionar el timbre pero en cuanto un hombre mayor, probablemente el padre de Dave, le abrió la puerta se congeló. ¿Qué le podía decir? Hola, soy el tipo que sale con su hijo, aunque yo no lo llamaría novio.

—¿Necesitas ayuda, chico? —Sebastian boqueó un poco pero logró salir de su estupor.

—Soy Sebastian Smythe, un amigo de Dave… ¿Podría verlo? —El padre de Dave lo evaluó por unos segundos hasta que le abrió el paso.

—Smythe. ¿Es francés? —Sebastian asintió—. Paul Karofsky. Puedes llamarme señor Karofsky. —Le tendió la mano y Sebastian le dio un apretón firme—. Vamos, te acompaño.

Caminaron hasta el ático de la casa. El padre de Dave llamó a la puerta y de inmediato escucharon los pasos apresurados de Dave.

—Dime pa… Sebastian, ¿qué demonios haces aquí?

—¿Qué demonios te ha pasado en ese pómulo? —Sebastian de inmediato le sujetó la barbilla para observar bien el golpe. Estaba oscurecido y un poco inflamado. No era gran cosa pero en la piel de Dave resaltaba.

—Una estupidez. Una pelea tonta —explicó Dave. Su padre se aclaró la garganta.

—Estaré abajo por si necesitan algo. Cenaremos en cuanto llegue Patricia—terminó de decir el señor Karofsky.

Dave dejó pasar a Sebastian a su habitación. Era exactamente tal y como Sebastian la había imaginado: completamente azul, algo desordenada y muy neutra. Había unos aviones a escala colgando sobre la porción de techo de encima de la cama, un sillón que se veía bastante cómodo para leer o simplemente sentarse a pensar y una cama que parecía terriblemente acogedora. Sebastian estaba decidido a esperar lo suficiente a Dave como para probar la resistencia de la cama.

—¿Cómo te has enterado? —preguntó Dave. Sebastian se quitó la chaqueta y la colocó en el respaldo de la silla del escritorio de Dave, quien se dejó caer en el sillón de al lado de la cama.

—Kurt me llamó para decírmelo —respondió Sebastian. Dave sonrió un poco. Sebastian se preguntó el motivo. No quería pensar demasiado en los sentimientos que Dave pudiese tener por Bette Midler. Ya en mangas de camisa, caminó hacia Dave y se dejó caer ágilmente sobre sus piernas. Le notó incómodo pero Sebastian disipó de inmediato esa sensación acariciándole el antebrazo derecho. Nada calmaba mejor a las bestias como un pequeño toque a tiempo para corregirlas—. ¿Qué ha sucedido?

—Durante el día Azimio me empujó un par de veces contra los casilleros. Ningún profesor lo vio y yo no quise decir nada. Más tarde yo iba hacia mi casillero cuando me empujó de nuevo y me insultó. Luego yo lo empujé y él me golpeó en el rostro. La entrenadora lo vio y lo suspendieron una semana. Eso es todo. No ha sido gran cosa.

—Sabes qué hiciste mal en no decirlo, ¿no? —Dave rio, le besó y después escondió el rostro en el pecho de Sebastian.

—No estoy acostumbrado a ser la víctima. Además, Azimio fue mi mejor amigo, no quería afectar a su expediente. Y al final todo resulto peor —dijo Dave con resignación. Sebastian se levantó y se encogió de hombros.

—Se lo merecía, Dave.

Sebastian inspeccionó la habitación. Vio el armario abierto y se estremeció pero enseguida ignoró el sentimiento. Sebastian entró y miró con curiosidad la ropa de Dave.

—¿Qué se supone que haces metido en mi armario?

Dave le miraba curioso desde el quicio de la puerta. Sebastian lo jaló hacia adentro para besarlo y luego le preguntó:

—Aquí te encontró tu papá, ¿cierto? —Dave asintió, sus ojos se enfocaron en un punto perdido.

—No puedo evitar abrirlo y recordar lo que hice.

Sebastian lo besó de nuevo y enredó los brazos en su cuello. Quería traerlo de regreso, quería que se concentrara en besarlo. Cuando se separaron, la respiración de Dave estaba un poco agitada. Sebastian le sonrió. Se quitó la corbata y la arrojó al suelo. Lentamente, se desabotonó la camisa. Dave tragó saliva. Lo miraba sin hacer nada pero Sebastian consideró un triunfo que no lo hubiese detenido.

Tomó las manos de Dave, se las llevó al cuello y las hizo bajar lentamente sobre su torso. Dave cerró los ojos y se humedeció los labios. Sebastian estaba maravillado por la sensación tan fuerte que le estaba provocando una caricia tan simple como ésa. Él también quería sentir la piel de Dave y quiso quitarle la camiseta pero Dave murmuró un rotundo no y quiso alejarse. Sebastian no se lo permitió. Quería que tuviese un recuerdo nuevo de ese lugar.

Le sujetó la cadera y lentamente se arrodilló. Dave hizo un solo intento por huir pero desistió en cuanto Sebastian empezó a desabrocharle el cinturón y abrirle los vaqueros. Sebastian enterró la cara en la entrepierna de Dave y gimió por lo bajó al sentir el calor. La polla de Karofsky aún estaba dentro del bóxer cuando Sebastian le dio una pequeña mordida. Dave se estremeció. Muy despacio, Sebastian tiró hacia abajo del resto de la ropa y liberó la palpitante erección. Ambos gimieron.

La polla de Dave era gruesa, con una vena rodeándola desde la base. La punta estaba brillante de líquido preseminal y una gota resbalaba lentamente hacia abajo. Sebastian lamió primero ese rastro de humedad haciendo gruñir a Dave. Después, se la tragó tan despacio como pudo. Tenía la necesidad de sentir esa dureza en la boca, llenándole y golpeándole el fondo de la garganta. Dave gimió entrecortadamente cuando Sebastian movió la lengua en círculos sobre el glande para luego tragárselo de nuevo, ávido de más.

Sebastian retiró completamente la polla de la boca y jadeó al verla tan brillante de su saliva y más dura que antes. La lamió mientras miraba hacia arriba, conectando su mirada con la de Dave, quien parecía estar haciendo un esfuerzo enorme por no cerrar los ojos.

—Me encanta tu sabor. No sabes cuánto quiero que te corras en mi boca y poder saborear tu leche caliente en mi garganta. —Dave cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás intentando calmarse—. Tu polla es enorme y perfecta para mí. —Sebastian le engulló de nuevo y la chupó hambriento—. Córrete para mí —dijo con la boca llena.

Dave gimió de nuevo y sujetó la nuca de Sebastian con la mano izquierda para follarle la boca salvajemente. Eso era lo que Sebastian quería, llevarlo a ese estado de excitación. Notaba que Dave era puro fuego pero se pasaba el tiempo reprimiéndose, seguramente por todo lo que había vivido. Esos destellos de dominio, de poder, ponían por completo a Sebastian. Dave no paró de follarle la boca hasta correrse con grandes chorros directos a su garganta.

El chico de Dalton se puso inmediatamente de pie, se desnudó lo suficiente como para liberar su erección y la colocó justo debajo de la camiseta de Dave, rozándole el vello del abdomen. Después, se masturbó frenéticamente hasta derramarse sobre su pecho y mojar en el proceso la ropa del chico. Segundos después se desplomó sobre el macizo cuerpo.

—No me quejo ni nada, ha estado genial, mi primera mamada y todo eso, pero espero que no haya sido por compa… —Sebastian lo besó dejando que se probase.

—Lo he hecho porque quería, lo he hecho porque me gustas y porque de ahora en adelante, cada vez que abras tu armario, tendrás otro recuerdo en caso de que lo necesites.

—Estás loco. —Sebastian suspiró.

—Todos quieren que tenga un motivo para ser un hijo de puta. En realidad no lo hay, nací siendo así. Mis padres no fueron malos conmigo ni fueron malos entre ellos. Se divorciaron y aun así siguieron siendo amigos. Sólo soy un tipo sarcástico por naturaleza. Con las únicas personas con las que soy bueno son aquellas que me interesan y que quiero. Tú me interesas, Dave, y mucho.

—Lo sé. —Dave le sonrió—. Gracias.


Para estas horas ustedes ya han visto el capítulo 14 no sé si por primera vez. En mi caso ya he perdido la cuenta de las ocasiones en las que he visto llorar a Max Adler en su excelente papel. Creo que nunca me cansaré de escribir fics basados en ese personaje más que en la serie. Me siento contenta de tener estos pocos pero muy fructíferos comentarios.

El capítulo de esta semana es corto pero sustancioso y el capítulo de la siguiente semana tendrá cosas más emocionales, más celos y muchas cosas que me gustaría ver en Glee pero que no pasarán. Aunque no hay problema, para eso siempre tendremos los fics. No les voy a mentir, soy una pirata de corazón, amaría ver a Kurt y Dave juntos, y tal vez esos podría suceder en el universo de los personajes. Claro que eso no quiere decir que Dave no pueda tener uno que otro amorío antes de quedarse para siempre con Kurt ¿no creen?

Mil gracias a Winter por toda su paciencia, por su cariño y por ser la gran cómplice de mis historias. Y por cierto, hablando de la guapa Winter, también escribe y lo hace genial. Si alguien de por aquí leyó Dancing in the Dark y les gusto, le recomiendo que lea esto: h t t p : / / w w w . f a n f i c t i o n . n e t / s / 7 9 0 0 2 6 1 / 1 / I n f i e l e s (quiten los espacios). Pidiéndoles siempre, como un gran favor, que dejen un comentario.

Verán, es duro escribir una historia de una serie, más si la pareja de la historia tiene a un personaje que la mayoría odia. Pero es aún más difícil escribir un fic de otro fic del cual no eres el autor original. Winter me hizo este enorme regalo para mi historia, de verdad es un halago que hagan algo así y les pido que si van a leer dejen un comentario.

En fina, ojalá nos sigan acompañando, nos vemos el viernes próximo.

Un abrazote, saben que se les tiene cariño