¡Estoy súper feliz! Me alegra que mi idea haya gustado…

Gracias a fannyhiraki y a Cheshire051 por sus comentarios me inspiraron a seguir mi historia. Al igual que todos mis amigos que leyeron esta historia porque se lo pedí: ¡GRACIAS!

Disclaimer: Young Justice no es mío. Pertenece a Cartoon Network, Warner Bros y DC Comics. Si fuera mío de seguro Robin ya estaría ligado por siempre a Life xD

Sin más por ahora la conti.

Capítulo 1

Resistencia: El comienzo de un duro entrenamiento

— ¡Oh, sí! Un buen descanso era lo que necesitaba, ¡eh, Batman! ¡Ese par de horas de sueño me cargaron las baterías! — El joven maravilla se acercó a un Bruce Wayne disfrutando de un desayuno digno de un magnate, a punto de partir al trabajo.

El pequeño héroe acababa de despertarse, era un lunes por la mañana y sentía como la energía fluía en él, podía con todo villano que se le pusiera en ese momento.

—No te olvides, aquí es Bruce no Batman, ¿ok Dick? — Esa orden se le había dado a Robin desde su llegada a la mansión Wayne hacia unos 6 meses, aunque entendía que era una orden se le complicaba cumplirla todo el tiempo, era una tarea difícil para un niño de 9 años. —Por cierto— el pelinegro alzó la cara para ver al adulto— Dormiste dos días, no dos horas Dick—.

Los ojos zafiro de Robin se abrieron hasta donde pudieron. Después de haber jurado proteger Gotham City junto a Batman, se quedó dormido durante dos días. ¿Qué clase de héroe hace eso? Ese pensamiento empezó a atormentar al chico, en un segundo un mar de remordimiento oleaba en su cabeza.

Al darse cuenta de las expresiones que albergaban el pequeño rostro, decidió intervenir por el bien psicológico del niño.

—Pero vamos ¡no te tortures! Diste demasiado, te merecías un descanso. Con el estudio en casa, entrenamiento, el salir a patrullar por las noches, volver en las madrugadas, despertar temprano… Te lo merecías, tranquilo, es el premio que todo héroe merece— Bruce era como un padre para él y cuando le hablaba de esa manera era reconfortante.

Eso y un buen partido de básquet.

—Joven, ¿va a desayunar? — Alfred, el fiel mayordomo hizo presencia para atender al pequeño. De inmediato recibió una cara de felicidad, por parte de Dick, la cual significaba un "sí" rotundo. Comida era comida y no podía negarse a ella. De inmediato Alfred se retiró volviendo a dejar a los héroes en el comedor.

—Quizás… y estoy pensando en voz alta… y un buen partido le ayude a Dick— ese tipo de cosas siempre lograban sacar una sonrisa en ambos. Y es que eran tan diferentes pero a la vez tan iguales.

Life había comenzado una nueva vida. Dado a que El Salón de la Justicia era más un lugar turístico y ella tenía que estar escondida para el mundo se decidió que no podía quedarse ahí. Así que se le asignó una pequeña habitación en Atalaya, la verdadera sede de la Liga.

Poco a poco fue encariñándose con cada uno de los superhéroes con los que convivían.

Wonder Woman era un símbolo de fuerza para ella, pero pasaban poco tiempo lejos de los entrenamientos, aun así se agradaban mucho, por eso eran protectora y protegida.

Gracias a la simpatía que causaba en los demás empezó a ser entrenada por otros héroes quienes poco a poco se fueron convirtiendo en una parte arraigada de su vida.

Para la pequeña, el tiempo, al igual que el de Dick Grayson, se dividía en muchas actividades. Sin embargo, ambos las hacían de un ánimo que parecía jamás cansarse. Pero siempre existe un límite que pronto Life descubriría y Robin ya había vivido.

Cada superhéroe le ayudaba en lo que podía en cuanto a lo secular hablamos, la inteligencia es una de las cualidades de un héroe y por ello todos estaban capacitados para enseñarle. Sin embargo, le costaba entender ciertas cosas, las ciencias y matemáticas eran un dolor de cabeza para ella; simplemente puso de su empeño, no se dejaría vencer por simples números y letras.

La escuela en el espacio y con tantos diferentes maestros fue un reto aunque no fue el más grande. El verdadero reto fue el entrenamiento físico.

Si bien había trabajado con Wonder Woman las primeras semanas, el entrenamiento completo no había comenzado.

Fase 1: Wonder Woman: Súper Fuerza

— ¡Bien chiquilla! Conmigo trabajaras fuerza. Tal vez no podrás levantar aviones o autos pero te haré que resistas mucho. La fuerza es vital en el campo de batalla— Wonder Woman se paró frente a la futura heroína. Coloco sus manos sobre la cadera y grito — ¡Abdominales! Dame los que tengas—.

Con esa frase y las siguientes dos horas de todo tipo de ejercicios Life comprendió que quizás no adquiriría una súper fuerza, pero si un súper cuerpo. Eso provocó que su cabello se tornara amarillo nuevamente además de un ligero sonrojo en el rostro. Nervios, no podía ser bueno.

Fase 2: Flash: Velocidad

—Pequeña, cuando grite ahora saldrás corriendo ¿ok? — Podía volar no entendía para que entrenar la velocidad al correr —Así mediré tu resistencia. Haber bonita, cuando llegues al árbol de allá regresarás. Vamos ¡AHORA! — Era como si el héroe le hubiera leído los pensamientos. Salió como "bala" toco el árbol y regreso hasta donde el hombre de la bella quijada.

—Y… y… ¿Qué tal? — Controlar su respiración fue difícil.

—Excelente Sam, eres rápida. Corriste 720 metros. 10 metros por segundo corriendo un total de 72 segundos, un minuto doce segundos. Eres buena. ¿Una vez más? — Flash había actuado con ella de manera tan agradable que en menos de 5 minutos frente a él comenzó a tomarle un cariño, él ya era parte de su familia. Ya lo tenía decidido: Sería su tío Flash.

Antes de retirarse, al terminar el entrenamiento, le hablo a su tutor —Flash, ¿puedo decirte tío Flash? — El solicitado se agacho para quedar a una altura apta a la de su alumna.

—Claro, sobrina Sam— acto seguido le dio un beso en la frente y le dedico gran sonrisa. Adoraba a los niños.

Con una tierna sonrisa en sus labios, Life se retiró a las duchas. Necesitaba sentir agua fría correr por su espalda antes del próximo entrenamiento.

Fase 3: Indefinido: Vuelo

Ya había pasado una hora desde su entrenamiento con "Tío Flash" y su instructor de vuelo aún no había llegado. Los cabellos jugaban con el color amarillo. Una vez más sentía nervios, ahora por saber quién sería su nuevo tutor.

—Life. Yo sería quien te entrenaría en vuelo, pero el día de hoy tengo una importante misión. Yo veré quien te entrene hoy y también alguien que coma contigo. Espera un momento. — Wonder Woman sería su instructora. Enigma resuelto, pero quien sería ese día, quien la iba a suplir. Una preocupación tras otra. Y tenía 11 años, que sería cuando tuviera 20.

Pasando un par de minutos entraron Superman, Batman y Flash junto a la heroína. Fue Batman quien comenzó la explicación del resto de entrenamientos del día para la niña.

—Saman… te diré Sam. Hoy comerás con Flash. Superman te entrenará el día de hoy en vuelo. Él te dará instrucciones sobre tu instructor de Artes Marciales…— El Caballero de la Noche cedió la palabra a Superman.

—4:30. Te necesito puntual. Después de Artes Marciale tendrás una tipo cita al psicólogo. Tendrás un par de clases más y el resto de la tarde es tuya— como no tenía el ritmo de vida de un héroe creía que poco a poco le meterían al mundo de la Justicia.

Los héroes ya habían iniciado su caminata cuando la pequeña decidió preguntar sobre algo que la había atormentado el último par de semanas.

—Batman— Solo el mencionado volteó y el resto siguió su camino. Pronto los cabellos de Sam se tiñeron rubios y un pequeño rubor subió a sus mejillas —Emm… quería preguntarte… como… amm… ¿cómo se encuentra Ro…Robin? — Su cabello se tornaba ligeramente rosa. Sentía que las orejas se calentaban y le estallarían. Además la pequeña sonrisa que se formó en el rostro del impactante hombre no le ayudó en nada para quitarse esos peculiares colores.

—Bien, lleno de vida— con la misma fuerza que aplicó en "vida", se aplicó al cabello rosa de la pequeña. Sin decir mayor explicación, se retiró de la pequeña sala en la que se encontraban.

—Oye Sam, ¿quieres ir a comer ahorita? — su nuevo acompañante se dirigía a la cocina al mismo tiempo que mencionaba su pregunta.

— ¡Claro! Hambre siempre tengo— Con una sonrisa digna de una niña siguió al héroe.

—Igual yo tengo hambre siempre— Sonrisas cómplices se intercambiaron. Esa sería una buena relación. Ambos disfrutaban de comer. Era como lo que vivía con Wally pero más delicado, aun así no era igual, los dos tenían su lugar.

—Así que… ¿Robin, eh? — Ese tono no significaba nada bueno. Con un grito ahogado la chica tenía que recoger el poco de dignidad.

— ¡Flash! — Al parecer el grito no hizo que su dignidad se recuperara, fue una causa para que las preguntas siguieran.

—Sobrina… ¿quién es ese tal Robin? — Tratando de sonar como un tío protector inicio el interrogatorio.

—Como si no supieras quien es el…—

—Bueno, bueno… Si lo sé, pero ¿te gusta? —

— ¡¿Qué? — Cuando le preguntó eso sintió que el estómago se le revolvía — ¡Claro que no! Lo he visto una vez y es un muchachito flaco y bajito. ¡Un niñato! 2 años menor que yo ¿Que me va a gustar? — El rojo queriéndose convertir en rosa en su cabello trataba de contradecir sus palabras.

— ¿Y porque tu cabello se convierte en rosa cuando lo mencionas o lo mencionan? — La pregunta del millón y aún no descubría la respuesta.

—No lo sé…—

—Quizás, aún no lo sepas y tampoco yo pero ese niño flaco y bajito pueda ser importante para tu vida. Al menos, lo reconocerás donde estés, tu cabello se pondrá rosa…— Trató de sonar lo más convincente posible y es que el hombre más rápido del mundo confiaba plenamente en su predicción.

—Si… quizás y sí…—

—Y, ¿cuándo es tu cumpleaños? —

—Abril 26…—

El resto de la hora se fue en preguntas de ese tipo, Life no había pasado una comida que disfrutara tanto desde mucho tiempo atrás. Ya empezaba a adorar a su "tío" flash.

Después de un duro pero divertido entrenamiento junto a Superman se le dijo que a las 6:30 p.m. tendría Artes Marciales con nada más y nada menos que una de sus heroínas favoritas: Black Canary.

Fase 4: Black Canary: Artes Marciales

—Tu eres… ¡Tú eres! ¡Hay, no lo creo! — el bello castaño natural que poseía el cabello de Life le asentaba muy bien cuando estaba feliz.

—Black Canary, si soy yo. ¿Así te sorprendiste al ver a Superman? — Un enorme dojo se usaba para los entrenamientos de Black Canary. Grande y de madera, tan tradicional como los japoneses.

—La verdad no. Para nada, creo que tú me inspiras más que el — La rubia contesto con una risilla por el comentario de la pequeña, ya comenzaba a agradarle.

—Gracias, que alagada me siento. Ahora, yo quiero que tú me inspires en los entrenamientos ¿ok? — Con un "sí" declarado con la cabeza el entrenamiento comenzó.

Al término del entrenamiento, la pequeña se dirigió a ducharse nuevamente, odiaba estar sudada, era de lo peor para ella.

Una pequeña clase de historia y se dirigió a una de las salas de estar del satélite. Era uno de los más bellos lugares puesto que tenía una preciosa vista de las estrellas y constelaciones, todo visto a través de una enorme ventana. Ahí serían las terapias psicológicas a cargo de…

— ¡Black Canary! — una gran sonrisa se posesiono en los labios de ambas chicas.

—Life, me alegra verte de nuevo, ¿cómo te sientes? — con una serie de preguntas comenzó la terapia.

En ese tiempo la heroína descubrió que la pequeña no se dejó vencer por la muerte de sus padres aunque, claro, le hacían completamente falta.

También gustos, miedos, habilidades y sueños fueron descubiertos en esa bella tarde.

— Así que, ¿por qué te gusta volar? —

— Porque volar es libertad, además, el sentir el viento en tu cara, el sentir como si flotarás… ¡Ah! Es mágico, como si no tuviera explicación alguna… Tan solo me parece magia…—

— ¿Y te gusta la magia? —

— ¿Y a quién no? Digo, Zatara es un héroe y posee magia, además me gusta leer historias de magia, pero he leído pocas—

— Me alegra saber tanto de ti, pero se nos ha terminado la hora. Mañana seguiremos hablando ¿sí? —

—Claro. Iré a estudiar—.

Gracias por leer! Espero no haber aburrido, y si tengo errores ya saben díganme. En un par de capítulos más trataré de hablar de los demás.

By: KaiLumi-chan