Hola gente linda! :D , pasaba por aquí a subir el capi 1, ya lo tenía listo asique aquí lo tienen!
Por favor comentenTTwTT, no sé si la historia les está gustandoo! TTwTT
Disclaimer: Como es sabido, los personajes de M. Kishimoto no me pertenecen. En cambio la historia sí es de mi creación.
Capitulo 1
Siete años después…
En las afueras de la ciudad, desde los campos abandonados del lado este, el cielo nocturno podía vislumbrarse en todo su esplendor. No había rastro de nubes en el cielo y la luna llena resplandecía en lo alto, alumbrando en la oscuridad como si fuera un enorme farol de plata radiante en el medio del firmamento.
La fresca brisa nocturna acariciaba los campos gentilmente, meciendo la hierba y las malezas a los costados del camino de tierra. A lo lejos sobre el horizonte, en el cielo relampagueaban destellos de luz, en señal de una tormenta lejana.
La atmosfera nocturna hubiera sido perfectamente serena, de no ser por los resonantes sonidos provenientes del circuito de tierra, alrededor del pequeño lago cercano a la carretera.
Allí, la música proveniente de los altavoces de los autos, mas el ruido de los motores que retumbaban en el suelo, y los gritos y aplausos de la multitud contaminaban el silencio de la noche.
La multitud de personas exclamaba excitada a la espera de una buena dosis de acción. Cargando el aire de excitación y anticipación.
Todos aclamaban con locura. La mayoría eran menores de edad, aunque también había universitarios y casi todo mundo portaba un vaso de cerveza en la mano. El dinero de las apuestas corría de mano en mano. Muchos hacían apuestas, otros estaban allí solo para observar.
Las personas se arremolinaban alrededor de los autos mientras alentaban a los próximos corredores, que en ese momento se preparaban para su carrera. La ultima de la noche. Y la que todos ansiosos esperaban.
Sasuke estaba apoyado sobre el capó de su Ford Mustang GT 390, motor V8, un clásico americano. Lo había conseguido a manos de su primo hermano Uchiha Itachi, que era mecánico y que lo recibió como parte de un pago por un trabajo. Estaba algo estropeado.
Sasuke trabajaba para Itachi en su taller, y después de haber reparado su primer auto con éxito, Itachi se lo rebajó, en una buena oferta prácticamente regalada. Sasuke no dudó en comprárselo. Lo reparó y a medida que se lo pudo ir permitiendo, fue acondicionándolo y preparándolo para las carreras. Hasta convertirlo en una bestia andante.
Su apariencia era deportiva. Negro con dos franjas blancas que lo cruzaban de la parte delantera a la trasera y grandes ruedas deportivas de llantas plateadas.
A unos metros más allá, Sasori, que en ese momento estaba dentro de su auto con la puerta del conductor abierta, presumía a todos su importado auto japonés. Un Toyota Supra, color rojo. Hacia rugir ese motor acelerándolo, celebrando su nueva adquisición. Y todos los que estaban a su alrededor lo aplaudían y silbaban.
Sasori lo miró con desafío a través de la multitud y luego miró su Mustang con poco interés.
Sasuke reprimió una sonrisa. Apartó a la rubia de minifalda demasiado corta, que en ese momento estaba apoyada sobre él, besando su cuello. Ella protestó y Sasuke la ignoró catastralmente mientras se dirigía al interior de su auto.
Sasori era un niño rico. Demasiado fanfarrón, para el gusto de Sasuke. De las personas que creen que el dinero lo compra todo. Y que lo caro es siempre mejor. Además de que le gustaba llamar la atención. No era tan mal tipo fuera de eso, si se lo comparaba con Sasuke.
También era de la clase de personas que jugaba justo, y que por eso esperaba lo mismo de los demás.
Patético, pensó Sasuke. Se acomodó detrás del volante y cerró la puerta. Conectó su iPod y Not Listening de Papa Roach comenzó a resonar ensordecedoramente en los altavoces. Sasuke hizo una respiración profunda y cerró los ojos fundiéndose con la música, que ahora taladraba su cerebro. Posó las manos sobre el volante y lo acarició.
Este era el momento en que se desconectaba de todo y nadie podía alcanzarlo. El momento en que era verdaderamente feliz. Como cuando reparaba un auto o salía a correr por las mañanas. Esos eran los únicos momentos en su vida, en los que nada más le importaba y podía desconectarse de la realidad. Dándole la espalda a todo. Se olvidaba de quién era y se olvidaba de sus recuerdos.
Pero correr en su Mustang, era su forma de canalizar su ira y resentimientos en adrenalina, y reprimir la porquería de su vida en el fondo de su ser.
Su padre no estaba allí. No podía alcanzarlo. Y podía olvidarse completamente de él. De su aliento fétido a alcohol y de sus puños. Aquí no podía escucharlo.
Abrió los ojos y encendió el motor. La bestia rugió atronadoramente y Sasuke sonrió mientras comenzaba a acelerarlo, haciendo que el potente rugido del motor provocara los gritos entusiastas de la multitud. Su sonrisa se amplió al sentir las vibraciones en su pecho y corriendo por sus venas.
Pronto acaparó bastante la atención. Y Sasori fue desplazado parcialmente del centro del espectáculo. Las chicas chillaban cuando las vibraciones del motor V8 del Mustang de Sasuke, podían sentirse en los huesos y retumbaban en el suelo.
El aire se impregnó de olor a combustible y neumáticos.
―¡Se cierran las apuestas! ¡Despejen la zona! ―gritó el organizador del encuentro. Un tipo robusto de largas rastras negras―. ¡Vamos, vamos! Muevan sus traseros, que se acaba la noche ―agregó impaciente.
La multitud de personas lentamente fueron despejando la pista y ubicándose a los lados de esta.
―¡Uchiha y Akasuna! A la línea de partida ―una vez más, rastras se hizo oír.
Ambos vehículos se situaron en sus posiciones. Sasuke pudo ver por el rabillo del ojo, que Sasori lo observaba. Volteó el rostro y ambos cruzaron miradas. Notó una pisca de desagrado en la mirada de Sasori. Sasuke, divertido le guiñó un ojo y volvió la vista al frente.
Una morocha de top y minifalda exageradamente corta, se situó enfrente y entremedio de los dos autos y luego gritó―:¡En sus marcas! ―comiéndose a Sasuke con la mirada mientras alzaba sus esbeltos brazos.
Sasuke tenía una expresión impasible y concentrada en el frente, mientras oscilaba impacientemente su pie sobre el embrague. Apretaba fuertemente el volante con una mano y la otra la posaba sobre la palanca de cambios. A la espera.
―¡¿Listos?! ―Sasuke y Sasori hicieron rugir sus motores, provocando silbidos y gritos excitados―. ¡Fuera!- gritó, bajando los brazos.
Las ruedas de los autos giraron sobre la gravilla, escarbando, por un segundo antes de que ambos autos salieran disparados levantando polvo y piedras en su avance.
En su auto Sasuke estaba concentrado en la carretera. Pisó el embrague y cambio a segunda, luego a tercera y luego a cuarta, a medida que avanzaba. Entonces su sonrisa se ensanchó, como cuando era pequeño y corría a toda velocidad por el parque.
Amando aquella sensación. Velocidad y desenfreno. Solo podía concentrarse en una cosa. Y era terminar la carrera. Nada más importaba.
La primera curva se acercaba, Sasori y Sasuke iban cabeza a cabeza. Sasuke no desaceleró y Sasori el más prudente de los dos, redujo la velocidad.
Sasuke sonrió maliciosamente. No es un idiota, pensó.
Sí. Él no era un chico malo y no que quería correr riesgos. Si su oponente no hubiera sido Sasori, quizás él habría frenado, pero lo conocía. Sabía que él iba a frenar y esa era su ventaja.
Sasuke era todo un loco intimidante en la pista.
Sin mencionar que había mucho dinero en juego y de ninguna forma podía perder. No quería ese dinero. Lo necesitaba. Tenía planes con él. Desde hace días que lo había planeado todo.
Sasuke pisó el frenó y giró el volante hacia izquierda, luego se orientó hacia la derecha, para no salir hacia afuera. Y la parte trasera del auto se deslizó levantando polvo a su paso mientras rodeaba la curva. Rápidamente recuperó el control y pisó el embrague para subir a tercera marcha y luego a cuarta. Miró por el retrovisor y vio que le llevaba buena ventaja a Sasori.
Dejó que Sasori tomara primero la segunda curva, solo para jugar con él. Pero tomó la delantera en las rectas y en próximas dos curvas él tomó el frente. Para la recta final Sasori venia varios metros detrás de él.
Aburrido, pensó Sasuke. A Sasori le faltaba mejorar su habilidad de conducción. Y perder el miedo al desenfreno, antes de poder ganarle.
Divisó la línea de llegada y como las personas corrían a los lados gritando y apartándose.
Cruzó la línea con una sonrisa juguetona en el rostro, imaginando la bronca de Sasori en ese momento.
Frenó y luego puso el motor en punto muerto. Rápidamente la multitud de personas lo rodearon. Apenas unos segundos después, llegó Sasori.
Todos aplaudían y silbaban cuando Sasuke salió del auto, y una chica que no conocía se le tiró encima y lo besó hambrientamente. Pudo ver de reojo a Sasori saliendo su coche. Se acercaba a grandes zancadas, abriéndose paso en la multitud.
―¡Tú, maldito! ¡Has hecho trampa! ―rugió Sasori colérico, deteniéndose enfrente de él.
Oh, asique es un mal perdedor, pensó Sasuke mientras lo miraba impasible, con sus penetrantes ojos negros. Quizás jugara un poco con él.
―No he hecho trampa, Akasuna ―repuso Sasuke con calma, solo para picarlo mientras reprimía una sonrisa―. Mira el reglamento, estoy seguro de que allí lo veras ―insistió con voz sin humor. Aunque claramente era un comentario rebosante de sarcasmo.
La muchedumbre rió y silbó. No existía tal reglamento. Eran carreras ilegales, no había reglas en cuanto pisabas el acelerador. Solo eras tú y tus habilidades de conducción, más un buen equipo, claro. Y un una buena cantidad de dinero estaría esperándote en la línea de llegada.
Sasori aleteó sus fosas nasales, visiblemente molesto. Él también lo estaría, si hubiera perdido todo el dinero que Sasori acababa de perder. Sus mejillas estaban rojas de la ira, casi tan rojas como su cabello.
―¡Maldito! Tú, hijo de ―
―¡¿Qué?! ―lo cortó Sasuke, tensando su mandíbula. Luego lo tomó por el cuello de la camisa acercándolo a su rostro. Sasori no era tan alto como él―. ¡Vamos termina la frase! ―lo retó. Ahora, él también molesto. No podía dejar que le faltara el respeto enfrente de tanta gente, debía ponerlo en su lugar. O sino todos dejarían de temerle. Y él se volvería débil.
Sasori movió su puño a su cara sin ningún aviso, y Sasuke lo tomó con su mano libre a tiempo.
Antes de que Sasori usara su otro puño, lo soltó de la camisa y lo jaló con ambas manos de su mano aprisionada, lo que hizo que Sasori avanzara y Sasuke se movió hacia su espalda, aun sosteniendo su mano. De esta forma Sasori quedo inmovilizado con su brazo torcido dolorosamente hacia atrás. Finalmente Sasuke pateó la parte de atrás de sus rodillas y Sasori cayó arrodillado al suelo.
―Vamos Sasori, no es mi culpa ser tan buen conductor ¿verdad? ―bromeó Sasuke y la multitud volvió a reír―. No esperabas que te dejara ganar. ¿O sí? ―lo miró divertido con malicia.
―¡Bueno, bueno! Si no se detienen ahora, quedaran excluidos en los próximos encuentros― interfirió el tipo de rastras―. Y realmente no queremos eso ¿verdad? ―preguntó a la gente.
Un "¡No!" colectivo se escuchó. Y después de unos segundos, Sasuke soltó a Sasori dejándolo libre.
―Esto no se va a quedar así. ―repuso Sasori mientras se erguía con los puños apretados, aun resentido. Lo miró con furia en sus ojos, ojos que prometían venganza. Luego le dio la espalda y se dirigió a su auto con zancadas furiosas.
Tiene bolas para amenazarme, pensó Sasuke. Viéndolo con expresión de aburrimiento.
―Bien, tenemos un ganador, ¡Todos, vamos a la cabaña a festejar! ―anunció el organizador levantando el brazo de Sasuke.
La multitud festejó el comentario.
. /./././.
―No estuviste en la carrera ―mencionó Sasuke mientras se acercaba a Naruto que estaba sentado en el capó de su Chevrolet Camaro, naranja con dos franjas negras.
Chocaron los puños a modo de saludo. Naruto sonrió y asintió. Entonces tomó un sorbo de su cerveza.
―Sí, lo siento por eso, amigo ―contestó evasivo―. Oí que ganaste y le diste una lección a Sasori. Felicidades por eso ―completó con una sonrisa, desviando el tema mientras observaba la fogata que mas allá habían encendido los demás chicos.
Sasuke enfundó sus manos en los bolsillos de sus gastados jeans negros, luego se meció sobre sus talones.
―¿Sabes?, no pensé que lo dijeras enserio ―repuso mirándolo fijamente con el ceño fruncido.
―¿Sobre qué? ―Naruto lo miró sin comprender.
―Sobre que ya no correrías ―respondió Sasuke con tono obvio, mirando distraídamente su celular, comprobando la hora.
Un rato más y me iré, se dijo. Solo un rato más y él estará dormido.
―Ah. Pues, lo dije enserio ―contestó Naruto, y se llevó la cerveza a los labios para no continuar.
Sasuke sonrió divertido― Oh, con que intentando ser un chico bueno ¿eh? ―dijo mientras volvía a meter su celular en el bolsillo trasero. Luego alzó la mirada― Apuesto lo que sea, a que es por esa chica que tanto criticas. Como era su nombre… ah, sí. Hinata. La mencionas todo el tiempo ―terminó esa última frase con tono aburrido.
Entonces Naruto comenzó a toser. De repente ahogándose con la cerveza.
"Es tan obvio" ―pensó Sasuke negando con la cabeza.
Su amigo había estado hablándole de esa chica desde hace semanas. No recordaba cuantas semanas exactamente, porque a veces no le prestaba atención cuando hablaba de chicas. La cosa era, que Naruto no había parado de criticarla. Que era demasiado aburrida, demasiado tímida, demasiado santa, demasiado sosa, que esto y lo otro.
En un punto Sasuke empezó a ignorar sus monólogos. Y concluyó que Naruto sentía algo por aquella chica. Una semana atrás había dejado de hablar de ella y unos días después, mencionó distraídamente que pensaba dejar eso de las carreras ilegales, tendría que subir sus calificaciones, y decidir a qué universidad asistiría.
Sasuke llegó a la corazonada de que su amigo estaba colado por esa chica. O realmente había madurado, cosa que lo extrañaba. Era un cambio muy repentino.
Y realmente no quería bajarle los ánimos, pero dudaba de que una chica rica y de buena familia, se fijara en alguien como Naruto. De igual modo no sería él quien se lo dijese. Después de todo, Naruto era la descripción literal de optimista. Y quizás se lo tomara como un desafío. Claro, si aun no se lo había tomado como uno.
―¡Hey Sasuke!, ¿no quieres un cerveza? ―gritó Juugo acercándose y distrayéndolos a ambos.
Naruto respiro aliviado, contento por no tener que dar explicaciones en ese momento.
Sasuke miró la botella de cerveza que Juugo sostenía en su mano, ofreciéndosela. Y enseguida evocó las tantas que había en el refrigerador de su casa. Las otras tantas esparcidas por el suelo cerca del sofá que él debía recoger a menudo, y que seguramente esa noche también; y evocó las veces que llegaba a casa y encontraba a su padre dormido en el sofá con una en mano.
La última vez que intentó tomársela de la mano para desecharla, su padre le dio un puñetazo en el ojo.
―¡No! ―contestó exaltado. Luego, al ver la expresión sorprendida de sus amigos, se dio cuenta que había alzado demasiado la voz. Y se sintió incomodo.
―Lo siento, amigo ―se disculpó Juugo arrepentido y posó una mano sobre su hombro―. Olvidé que tú no tomas. ¿Estás bien?
Naruto y Juugo sabían que su padre era alcohólico, como la mayoría en la secundaria. Pero ellos, al igual que unos pocos amigos, no le prestaban atención a ese hecho y trataban de apoyarlo a su modo. Por eso eran los amigos en los que más confiaba.
―No importa, olvídalo ―contestó Sasuke restándole importancia y fingiendo una sonrisa, como siempre en esas situaciones.
―. . . ―Naruto lo miró suspicaz. Y decidió cambiar el aire―. Creo que me iré en un rato, estoy muerto del sueño ― comentó fingiendo un bostezo que terminó en uno de verdad.
―Será mejor, que yo me valla ahora― Sasuke miró su celular una vez más. Él sí que estaba cansado. Ese día estuvo trabajando en el taller, todo el santo domingo―. Entonces, nos vemos luego ―saludó alejándose con una sonrisa de lado. Cuando se dio la vuelta, la sonrisa desapareció.
No tenía ganas de llegar a casa.
. /./././.
Conducía tranquilo de regreso a casa mientras escuchaba "Faint" de Linkin Park, y sonreía internamente a lo tan acertada que era esa canción con él. Inevitablemente empezó a recordar su infancia y como lo trataba su padre en el pasado, cuando lo ignoraba. Aunque ahora era algo diferente, pensó.
Su padre había seguido ignorándolo, después de que Sasuke comenzó a hacer lo mismo. Pero con el tiempo su padre comenzó a cambiar.
El cambio en su actitud fue lento, pero en un momento dado se volvió completamente diferente. Un desconocido.
Al principio no llegaba a casa después del trabajo hasta bien entrada la madrugada. Por lo que a Sasuke no se le hizo tan difícil ignorarlo, y se las arregló solo. Después empezó a tener pequeños arranque de ira en los que rompía cosas. Eran cosas pequeñas como algún plato, jarrón, vasos, retratos, y cosas de ese estilo. Todos los objetos que rompía de alguna forma se relacionaban con Mikoto. Como su plato o retrato favorito y así.
Sonrió con pesar. Él aun tenía unas cuantas fotos y adornos de su madre, a salvo en su habitación, escondidos debajo de su cama.
Al tiempo, su padre comenzó a reprocharle con violencia muchas cosas. Sobre él colegio, sobre su conducta en la escuela y sus calificaciones. Por fin le tomaba importancia, aunque a Sasuke le daba igual su tardía preocupación. Y no haría nada por complacerlo.
En ese tiempo Sasuke tenía doce años y muchas veces pensaba que cualquier día su padre lo golpearía. Pero extrañamente no le tenía miedo. Más bien era odio lo que sentía.
Un año después, su padre fue despedido por un incidente en la oficina. Sasuke escuchó a los vecinos hablar sobre que fue por golpear a alguien en el trabajo. No sabía si era cierto o no. Y nunca se lo preguntó. El caso fue que su padre cayó en la depresión y Sasuke sintió algo más que odio en aquel tiempo. Sintió lastima.
Pero ese sentimiento rápidamente se esfumó cuando su padre comenzó a beber.
Y los chicos en la escuela comenzaron a reírse de él, porque su padre era alcohólico. Pues en una reunión obligatoria, su padre asistió hidiondo a cerveza y desaliñado. Esa vez Sasuke realmente lo odió con todas sus fuerzas.
Al otro día, en la escuela golpeó a todos los que se burlaron de él.
Se detuvo en un semáforo en rojo. Y tamborileó los dedos sobre el volante al ritmo de la canción.
Una vez a los catorce años, Sasuke le había pedido a su padre que dejara de beber. Él ya empezaba la secundaria y por lo tanto una nueva etapa y realmente no quería repetir el ciclo en el que se burlaran de él y de su padre alcohólico. La repuesta que recibió fue un molesto: "¡Metete en tus propios asuntos y deja de joderme!"
Asique, así empezó su vida en la secundaria. Partiéndole la cara a todos los chicos que se burlaban de él. La única noticia que lo hizo sentir bien aquel primer año, fue enterarse de que Sakura asistiría a la misma secundaria que él. Y se alegró de tener algo con que distraerse. Podría seguir atormentándola.
El semáforo cambio a verde y Sasuke avanzó. Luego dobló a la derecha en la siguiente cuadra.
Un día arto, sin pensarlo demasiado le escondió a su padre el alcohol. Y cuando su padre llegó a casa ese día, le dio una paliza.
Desde entonces su padre comenzó a golpearlo de vez en cuando. Y Sasuke aun era chico para poder defenderse de un adulto de la contextura de su padre y borracho.
Así que se desquitaba en la escuela, golpeando a cualquiera que se metiera con él. Porque si se guardaba todo aquello, sentía que se volvería loco.
En aquel entonces sentía que estaba completamente vacío y no significaba nada para nadie. Nadie lo quería, y su padre lo golpeaba porque según él no era listo y no iba bien en el colegio. Siempre le decía que debía ser mas como Sakura, ella era lista y una buena chica.
Entonces Sasuke se desquitaba en parte lastimando a Sakura. De alguna forma no podía dejar de odiarla. Pues, una parte en su interior deseaba que su padre lo viera con el cariño que veía a Sakura. Pero realmente, atormentarla se había vuelto un hábito que lo hacía distraerse, y era como si con lastimarla sintiera que todo lo que le pasaba se lo merecía.
Llegó a su vecindario y tomó su calle. Desconectó su iPod cuando pudo ver su casa al final del camino.
Actualmente Sasuke tenía diecisiete años. Y desde los quince cuando su padre había conseguido un trabajo montando partes de autos en una fábrica de automóviles; él había empezado a trabajar para Itachi, que tenía un taller en la ciudad, cerca del parque central.
Trabajaba cuando podía después de la escuela y todos los fines de semana. A veces se quedaba de la mañana a la noche trabajando esos días. Y esos últimos años casi no veía a su padre en casa. Por lo que había pasado mucho tiempo de la última vez que lo golpeó.
Y ahora que era suficientemente mayor como para defenderse, tenía que luchar contra el impulso de golpearlo. Por lo que evitaba estar en casa todo el tiempo posible. Todo esto sería así, hasta que él se fuera. Y aun le quedaba un año para terminar la secundaría.
Metió su auto en el garaje y esperó unos minutos antes de salir. Cuando salió del garaje miró hacia las ventanas de la casa y vio que las luces del interior estaban apagadas. Su padre ya debería estar dormido, pensó.
Abrió la puerta despacio y luego la cerró con igual cuidado. Se quitó la chaqueta y la colgó en el perchero a un costado. Luego caminó por el pasillo en dirección a las escaleras, tratando de hacer el menor ruido posible. Cuando llegó a la altura de la sala de estar, accidentalmente pateó una lata de cerveza. Maldijo por dentro.
Escuchó unos pasos acercándose desde atrás. Sasuke se tensó y se detuvo en su sitio. Lentamente se giró para enfrentarlo. Ya no tenía caso intentar pasar desapercibido.
Su padre apareció en la oscuridad, y pudo ver las luces y sombras de su rostro, proyectadas por las luces de la calle que entraban por la ventana de la sala de estar. Su padre avanzó y se apoyó con una mano en la pared del pasillo. Entonces pudo ver sus ojos inyectados en sangre y la barba de dos días.
―¿Dónde diablos has estado? ―preguntó su padre con voz rasposa y ruda, aunque era más bien una pregunta retorica. Sasuke sabía que a su padre no le importaba donde rayos estuviera cuando no estaba en casa. Solo quería golpear algo.
No le contestó, solo apartó la mirada un poco hacia la derecha. Para no mirarlo a los ojos. Los ojos de ese desconocido.
―No hay nada en el refrigerador ―prosiguió su padre con mal humor―. Debiste haberlo llenado ayer. Pero claro, tampoco estuviste aquí ―escupió esto último mientras se acercaba a Sasuke.
Él se tensó de nuevo.― Estuve trabajando. Todo el día ―repuso con los dientes apretados. Estaba haciendo un esfuerzo por calmarse. En serio.
Si trabajaba, era para tener su propio dinero y pagar las cuentas que a veces su padre parecía olvidar, así como llenar el refrigerador últimamente. Por lo que se obligó a callarse lo que tenía por decir.
―¡Pues deberías hacer algo aquí también! ―insistió Fukaku colérico, deteniéndose frente a él ―.Tal vez limpiar de vez en cuando y llenar el refrigerador. ¡Este lugar es un chiquero!―agregó alzando la voz mientras movía sus manos señalando alrededor.
Sasuke se abstuvo de escupirle en la cara de que eso era culpa suya. Por ser tan descuidado y por gastarse el sueldo en alcohol y porquerías.
A esa distancia, pudo notar su pestilente olor a borracho y frunció la nariz.
Fukaku se acercó a su rostro y lo tomó por los hombros. Lentamente su cara se contorsionó en una sonrisa zorruna mientras sus ojos brillaban de malicia.- Sabes que si quieres dinero. Solo tienes que pedírmelo adecuad-
―¡No quiero tu sucio dinero!―gritó Sasuke, ya sin poder contenerse y tratando de alejar esa imagen que vino a su mente, de él pidiéndole un favor a su padre. Si hiciera eso, ya no tendría esa pequeña libertar de sentirse un poco independiente de ese tipo. Y estaba seguro de que su padre se lo cobraría el doble, en varios sentidos.
Tarde se dio cuenta de su alterada reacción. Y cuando se recuperó, no alcanzó a esquivar el fuerte palmetazo que su padre le dio justo en el rostro, volteando su cara a un lado.
Apretó sus puños con fuerza y tensó todo su cuerpo. Estaba tan enojado que no sintió dolor en su mejilla palpitante. En cambio, lo miró directamente a los ojos con furia contenida.
Y allí, en los ojos de su padre, vio un brillo de satisfacción.
Sin decir nada se volteó lentamente, casi obligándose a subir las escaleras, mientras se recordaba por qué diablos no volvía y le devolvía el golpe.
Cuando llegó a su cuarto se desquitó con la puerta y la cerró de un estrepitoso golpe.
Se pasó las manos por la cara y las enterró en su pelo. Hizo una exhalación profunda y se contuvo las ganas de destrozar su cuarto.
Ya más tranquilo, se quitó las zapatillas y se sacó la remera por encima de la cabeza. Una ducha caliente le devolvería el sueño, pensó dirigiéndose al baño de su cuarto, tratando de distraerse.
Tomó una ducha caliente que le relajó todos los músculos. El agua le adhería el cabello a la frente y resbalaba por los músculos de su espalda mientras pensaba, que cada vez faltaba un poco menos para que se largara de allí. Tenía el dinero suficiente, solo debía esperar a terminar la secundaria. Por ahora solo tenía que aguantar, se dijo.
Salió de la ducha y envolvió una toalla blanca a sus caderas. Tomó otra y comenzó a frotarla en su oscuro cabello mientras salía del baño y caminaba hacia la ventana de su habitación.
Como guiado por una fuerza invisible su vista viajó de inmediato a la ventana de Sakura, en la casa de al lado. Como era de esperarse, la luz de su habitación estaba apagada a esas horas de la noche. Cerró la cortina y se giró hacia su cama. Dejó caer su toalla en el suelo y arrojó la otra después de terminar de secarse el cabello.
Apartó las sabanas y se acostó mirando el techo mientras recordaba que mañana tendría que asistir a clases. Suspiró con cansancio. Pero el recuerdo del rostro atormentado de Sakura lo hizo sonreír débilmente. Sinceramente a veces pensaba que era la única razón por la que asistía a clases. Ver esa mirada vidriosa de ojos verdes… Con esa imagen se quedó profundamente dormido.
En el próximo capi aparece Sakurita *w* y Sasuke la intimida XD. Tiene unos cuantos encuentros *w*.
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¡Nos vemos pronto!… besos *3*
